Comienzo el año con dos kilos de
más en la mochila que he llenado en estas fiestas tan entrañables. Tengo una
compañera que dice, muy fina ella, “once in your lips forever in your hips”
cuando se aprieta un churro, bombón o cualquier otra guarrería de ésas que nos
hacen la vida más agradable. Yo, que pa fino los de Córdoba y su
Montilla-Moriles, respondo eso que cantaba Freddy Mercury de “easy come easy
go”.
No cuento calorías, cuento kilómetros
(a veces ni eso) y cuando hay que ponerse de grana y oro pues me pongo, que
navidad es una vez el año. Al fin y al cabo, alargando un poco más la carrera,
se quema la “gasolina” que llenó el depósito.
Siguiendo con el personal que se
queja de lo que engordan… conozco a unas pocas personas (dejémoslo en genero
neutro que es más correcto políticamente) que dicen que engordan “comiendo una
ensalada” mientras que se aprietan todos los días una espuerta con lechuga, sí,
pero con medio queso fresco (que es light por los cojones), aceite, maíz (que
tampoco engorda) y atún (tiene que llevar proteínas). Y, como se han portado
bien, una palmera de chocolate de postre. Eso sí, a media tarde un yogur 0% o una manzana paseando por la ofi para que se vea lo sana que es (élla, no la manzana).
El otro día oí en Gumball una
frase buenísima: “Si la vida te da limones hazte una limonada”. Serán todo lo
irreverantes, zafios, guarros y poco edificantes que se quiera (mítico el
episodio del concurso de vagos y el mando a distancia), pero hay que reconocer
su punto filosófico.
Familia Watterson al completo, Richard, Nicole, Anais, Darwin y Gumball
El entrenamiento en altura en
Madrid de Valdelatas me ha traído dos ó tres agradables sorpresas estas
navidades: una sesión de 10 kms a 4:20 en Gijón en la que a partir del km 4 los
hice entre 4:10 y 4:19, un “rodaje” (138ppm) por Hortaleza de 18 kms a 5:01,
otro por Gijón de 16 km a 5:04 (136ppm) y 13 kms por Córdoba a 4:44 que no
fueron ni lo uno ni lo otro (142ppm).
Doy por comenzada mi preparación
de lo que será mi cuarto maratón. No voy a cambiar mi modo ni mis sesiones de
entrenamiento; tan sólo las alargaré un poco más o le meteré algo más de caña.
No voy a bajar de 3:30 pero es posible que me acerque a los 3:45. Me gustaría
decir que me importa una mierda pero es mentira; sí que importa pero no es una
de mis prioridades. Pasármelo bien entrenando, no chocar muy pronto con el muro
y entrar en meta con los enanos es más importante que meterle un tajo de 5
minutos a una marca que en seguida queda atrás.
EL gimnasio lo visitaré una vez a
la semana ó dos para hacer GAP o Body Balance a falta de Pilates a mediodía. Y
a ver si la gimnasia de preñadas que siempre se me olvida hace su efecto.
Mientras tanto a portarme mejor
todavía (siempre me porto bien), a ver si los reyes se portan bien conmigo.
