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viernes, 20 de enero de 2017

Mapoma 2017.. a por otro perrito piloto ¿más? who knows

Año Nuevo, Maratón nuevo. Propósitos de Año Nuevo ¿hacer deporte? Ya hago ¿apuntarse a inglés? Netflix en versión original, que farda eso de decir que uno ve las series subtituladas (en inglés, of course) en la delgada línea que separa el conocimiento del postureo.

¿He dicho Maratón? ¿Por qué no dos? Si a mí me daban dos… pues va a ser que sí, el de Madrid adjudicado. Entre las múltiples “ofertas” he cogido una consistente en Medio de Madrid (ahora se llama Asics) más MAPOMA (los runners lo llaman Rock and Roll Maratón).

No, no hace referencia al mundialito es de antes de que Oliver y Benji nos acojonaran

La que solía coger, la de Adidas ya no trae cuenta. Se les ha ido la pinza a estos cabrones con el “regalo” de dorsal por unas zapas de 160-180 pavos (unas Ultraboost el año pasado); a este paso van a terminar pidiendo una felación aparte de pagar 160 pavos por unas zapas de corchopán que no valen ni la mitad.

Lo primero que hago a principios de año y me pongo en modo de maratón es la evaluación de daños de navidades, cenas de empresa, corderos, jamonaco, tintorros y roscones de reyes. Tres kilos. No está nada mal en dos semanas.

A diferencia de otros años, éste estoy mezclando entrenamientos rápidos-explosivos de media hora antes de entrar a currar con otros más largos a mediodía. Siete u ocho kilómetros que sientan como dios en los que veo amanecer con Madrid a los pies (Las Tablas es uno de los barrios más septentrionales y altos de Madrid) con el previo del trayecto en bici, que algo hace porque cuando dejo la bici aparecen micromolestias en piramidales e isquiotibiales.

Y Pilates. El Pilates es la caña. En el momento que se domina la postura de Pilates, ésa de meter tripa para activar el transverso, se gana mucho. Conceptos como la anteversión y retroversión de cadera, elongación de espalda, equilibrios… son muy útiles porque al final terminas corrigiendo muchas posturas cotidianas entre ellas las de carrera.

Aparte de que la parte media se fortalece mucho con los ejercicios isométricos, indirectamente se estiran los músculos que con la carrera se contraen. Y no, nunca estiramos lo suficiente.

Primera semana de preparación y primera tirada larga en condiciones, 18k a 5:06 con trampa: 12k a ritmos de 5:30 (ó más) y el resto por debajo de 5:00. Por debajo de 4:40. Es lo que tienen las medias, que como haya mucha dispersión andas jodido. Y si sales a correr en grupo y se ponen a tirar los cabrones de siempre (porque tú no das tirones, ni te picas… que uno mea colonia) pues la hemos liado.

Semana con frío. Con mucho frío. Y con viento. Ahora llaman ola de frío polar a lo que antes era invierno o crudo invierno. En fin, cosas de los medios de comunicación para tuitear en 159 caracteres


¿Cambios con respecto al año pasado? Empiezo con tres kilos menos y con la lista de reproducción ampliada con latineo. Vallenato, reguetón o cumbia, muy propicias para correr por la mañana… total, a esas horas ya oigo el chun-churún-chunchún de los poligoneros de turno en su Seat León que están de vuelta. Consecuencias de tener Los 40 (música) todo el día por casa y alguno más en el DNI.

jueves, 28 de enero de 2016

A dios pongo por testigo...

 ...que jamás esperaré a la inscripción “gratuita” de Adidas del Maratón de Madrid. En los últimos años Adidas, como patrocinador oficial, venía “regalando” una inscripción a MAPOMA si te comprabas unas zapatillas de gama media-alta en los meses previos. La promoción era realmente interesante pero, al igual que las ofertas de telefonía, poco a poco empezaron a caparla.

Un año dijeron que sólo podía hacerse a través de tiendas especializadas y los grandes almacenes que nos anuncian los cambios de estaciones con esas semanas tan fantásticas (excluyendo con ello a tiendas online). . Otro año elevaron el gasto mínimo a 125 pavazos. Y éste han dado una vuelta de tuerca acotando la oferta al modelo tope de gama, Ultraboost, cuyo precio de partida son 180 pavazos. Independientemente de que aún pueda parecer una buena oferta (teniendo en cuenta que piden 84 pavos por la inscripción ahora), a mí no me lo pareció tanto…

Me explico. He estado leyendo que las zapatillas ésas tienen una amortiguación un tanto particular. El aspecto externo es de corchopán. El tacto es de corchopán. Y todos los comentarios que leo van el mismo sentido: zapas muy rápidas y cómodas para correr… en asfalto, que justo es la superficie que menos trabajo ¿no habíamos quedado que es mejor correr por parques y jardines para preservar las articulaciones? Además me meto por sotomontes como Valdelatas, por lo que tener otro par de zapas más sólo para correr por asfalto me parece poco práctico a la par que caro.

Así que este maratón lo voy a preparar y correr con unas Mizuno Wave Rider 18, que tienen esa amortiguación mínima para ir punta-tacón y que sin embargo no llega a cargar. Ah, y por menos de la mitad.

En cuanto a la inscripción, trasteando por la red encontré tres “ofertas”, una solidaria en la que me ahorraba once leuros y otra de una tienda especializada en la que por una compra de 150 leuros te daban a cambio el dorsal… que estaría muy bien porque podría comprar el material que quisiera… si me hiciera falta. O un 3 carreras x 85 lebros (10k+Media Maratón de Madrid+ Maratón) Por finalidad (Aldeas Infantiles) opté por la primera. Por cierto, que esta oferta aún está disponible.

Por lo que respecta a la preparación en sí, el domingo me apreté 20k con las zapas nuevas. Sí, sé que aún es pronto para esos rodajes, pero quería probar las zapas y sobre todo probarme a mí. A un ritmo medio de 5:15 empecé a notar una falta de fuerzas a eso del km 15.. que se pasaron en el 18. No sé si se debieron a la falta de sueño (me acosté a las 01:00), a la cena (mexicano con dos chelas) o al Legendario con Cola-zero (para no engordar)… el caso es que aún ando flojo de fondo.


No voy a hacer series. No pretendo hacer cambios de ritmo controlados. Lo que sí estoy haciendo son cambios de ritmos no controlados (lo que viene a ser picarse con el compañero de entrenamiento). Lo que sí he metido es algo de zumba en la lista de reproducción, quién me ha visto y quién me ve...con mallas y camisetas de compresión.





jueves, 21 de enero de 2016

San Silvestre Cordobesa 2015

Días de ajetreo han hecho que me retrasara algo en escribir una crónica de una carrera.

Llevaban los enanos desde hace tiempo con ganas de apuntarse a una carrera. Eso y que el año pasado tuvimos un fallo logístico en la San Silvestre de Gijón al quedarnos sin dorsales (sí, también existe burbuja runner lejos de la capital del Imperio y también en categoría infantil) hicieron que este año nos tomáramos en serio eso de la San Silvestre…nos apuntamos tres días antes a la vista del ritmo que llevaban las inscripciones.

Con 33 ediciones celebradas es una de las carreras con más solera en Córdoba junto con las Medias de Córdoba, la Córdoba-Almodóvar o la subida a las Ermitas (seguro que me dejo alguna en el tintero).

Con precios realmente populares (dos euros los niños, cinco los adultos), la salida era a las 15:15 (niños) y 16:30 (adultos), un horario que se me antoja pronto para una carrera de tarde o tarde para una de mañana. De hecho ése fue uno de los principales motivos para que no me apuntara. Porque seamos sinceros, entre apretarse unos macarrones ligeritos a las 13:00 y apretarse un señor rabo de toro con papas fritas (barquitos de telera incluidos) de mi señora madre  no hay color. Carreras hay a patadas, todos los días pero ese menú pocas.

La Carrera se celebra en el Parque Figueroa, otrora jocosamente conocido como “Brillante Bajo” y hoy encajonado en medio del Arroyo del Moro. La salida y llegada en la Plaza de la Marina Española, en cuyo centro está emplazada un ancla casi idéntica a la que hay en la plaza del mismo nombre en El Retiro.
Los nombres de las calles son de insignes marinos españoles como un tal Marino (Gabriel de)  Castilla quien, entre otras cosas, avistó la Antártida. O Blas de Lezo, quien impidió una cacareada victoria de Vernon en Cartagena de Indias que hubiese estrangulado el Imperio Español y de la que incluso se acuñaron monedas en su conmemoración.

Monedas conmemorativas de la victoria de Cartagena que se comieron con papas los hijos de la Gran Bretaña incluido Washington, el hermano mayor del otro Washington y capitán de los voluntarios de Virginia


La distancia era de algo más de 1.000 metros la carrera de benjamines e infantiles y 2.000 para categorías superiores en un recorrido totalmente plano y cuadrado. Pocos inscritos y muchos menos presentados por la lluvia que había ido cayendo a lo largo del día y la que presuponía. Plaza llena de gente celebrando el fin de año. La salida, conjunta para ambas categorías, fue rápida por los pocos niños que había y una ligerísima cuesta abajo. Sobre el mapa se recorría un rectángulo con lo que pocas curvas había que pudiesen hacer lenta la carrera.

Y en medio de la carrera aparecen los “recortadores” quienes, a esa edad, confirman que un recortador nace y no se hace. En un recorrido rectangular, con calles que cruzan el perímetro, es muy tentador meterte por la calle de antes para ganar la carrera. No estamos hablando de recortar la esquina por la acera para lo que siempre existe alguna excusa (forma parte del recorrido, no quería atropellar a nadie, la abuela fumaba…) sino de meterte por otra calle. Si, además, te delata tu primo en lugar de un árbitro entonces tenemos lío familiar para tres generaciones.

En el filo de los cinco minutos los chavales empiezan a llegar en plan chorreo. Con sus dorsales, con sus zapatillas de “Física”, con sus zapatos. Algunos con ropa de calle. Pocos con ropa técnica. No paran el GPS que no tienen nada más entrar. Pero cuando ven la línea de meta aceleran para adelantar al que llevan delante (no hay nada que te motive más en una carrera que meter la cabeza delante de ése en el último momento en plan foto finish).

“Noto los músculos como si se hubieran vaciado, pegados al cuerpo” me dice el mayor. “Eso es que lo has dado todo”. ¿Tiempo? Seis minutos o así y el mediano unos pocos más.


Nos ponemos rápido el abrigo que, a pesar del cambio climático, estamos sudados y empieza a llover. Mola correr. Mola esa cara que se te queda después de haberlo dado todo. Y mola que se acuerden de “Medio Hombre” (Blas de Lezo) cuando ven una alegoría en el acceso del Templo de Debod dos semanas más tarde.

Por otro lado, ya estoy en modo maratón. Los tres kilos de las navidade se han quedado en uno; "aesy come easy go", como en Bohemian Rapsody.


martes, 15 de diciembre de 2015

El corredor y el Body Attack

Por casualidad el otro día me metí en una clase de Body Attack. Lo que se suponía que iba a ser una clase de GAP un viernes cualquiera a las 14:30 se convirtió en Body Attack.  Ignorante de mí, me veía como uno de esos guerreros enmascarados con capa en la espalda y con cobertura de grasa en la panza paseándome por el ring antes de meterme de ostias con otro similar.

Pero no. El calentamiento fue un resumen de lo que me esperaba… carrera en el sitio, con los pies el glúteo, levantando las rodillas, estirando la pierna yendo hacia delante (paso ruso, para entendernos), retroceso con pasos cortos, carrera lateral, saltos laterales, en el sitio… sí señoras y señores… me acababa de meter en toda una clase de técnica de carrera coreografiada. Y dirigida (muy bien, por cierto).

La peña lo flipaba… esperando una clase “convencional” de GAP (entendiendo por convencional una sucesión de ejercicios core y tonificación elegidos por el monitor) con sentadillas, patadas laterales, crunches, launches, algo de step, gomas (para sufrimiento de los abductores) y reggaetón a punta pala (es lo que tiene que la monitora tenga veintipocos, que el Scattergories es suyo y te pone a Nicki  Jam y su “Perdón” o “La Gozadera”) va y se encuentra una serie de canciones (tracks) más cercanas al Zumba que al Pump o al Combat.

Hasta progresivos dio la clase para hacer. Bueno, no muy progresivos porque el espacio daba para lo que daba y no lo pidió la monitora pero me vine arriba ¿y cómo no si corres hacia atrás estilo Moonwalk y tienes que salir hacia delante? Un progresivo (sui generis) de cajón.

Y “skipping”. Levantando las rodillas y avanzando elevando las pulsaciones hasta el infinito y más allá, que una cosa que tiene esta clase es que los descansos son mínimos.

Skipping... perdón track de Body Attack


Algún fondo casi al final para rematar la faena, cambios de dirección, carreras laterales… hicieron que saliera de esta clase con la sensación de haberla aprovechado al máximo.

“¿Qué os ha parecido la clase?” Nos preguntó la monitora. “Rara”, “Divertida” se oía. “TÉCNICA DE CARRERA COREOGRAFIADA” dijo el listo de turno (es decir, yo). Con lo que me joden los listos (como diría mi padre).


Lo que iba a ser una clase de GAP se desveló como una sesión de técnica de carrera. Pero qué cabrones son los de Les Mills, que te venden algo como la caña de España con tantos años como el comer como Leonardo di Caprio en “El Lobo de Wall Street” nos vendió un boli. 

Escena mítica... como venderle hielo a un esquimal

jueves, 8 de octubre de 2015

Visualizando 2016

¿Qué es lo que pasa cuando, por los motivos que sean, vas en Metro al Retiro y te bajas en la parada de Ibiza?

Para la mayoría de la gente nada. Todo lo más el GPS  le avisa “ha llegado a su destino”.

Para los que no sois de Madrid… es una de las paradas de Metro más cercana (probablemente la más utilizada).

Para los que vivimos en el “extraditario” y tenemos la suerte de trabajar en las afueras, ir al centro se convierte en un acontecimiento que se produce cuando hay alguna carrera o fiesta de guardar.


Metro Ibiza... al fondo Menéndez Pelayo y los castaños amarilleando en el Retiro


El estanque del Retiro en pleno atardecer en Otoño... un lujo

En un par de semanas hemos ido dos veces y, claro, con la espectacularidad de los colores y atardeceres del otoño uno visualiza… y piensa MA RA TÓN mientras se toma por tercera semana consecutiva el último helado de la temporada (acontecimiento tan catastrófico como el último baño en el mar o la última copa).

Sí, el año que viene correré al menos un maratón más. Seguro el de Madrid y quién sabe si otros más limitados por la logística, el presupuesto y la generosidad de algún mecenas que me estoy camelando y que me está costando algún que otro postre...

Y algún trail de esos disfrutones o de esos autoflagelables en los que lo importante es aprender la técnica de bajada.

Este año me he planificado mal y no he corrido el de Madrid porque había un trail que me apetecía correr dos semanas más tarde… cuando trails de 40 kms hay muchos cerca de Madrid. Error de cálculo.

Alguno se solapará. No haré ninguna preparación modélica. No me apetece empezar el dos de enero “hoy me tocan series” (nunca lo he hecho), “hoy progresivos”, “hoy tirada larga” ni nada que se le parezca a una planificación. Tan sólo, inamovible por organización, la tirada larga del domingo. Y Yoga/Pilates los miércoles. Lo demás… salidas rápidas/explosivas de 8-10 kms mezcladas con otras más disfrutonas entre 12-15 kms por Valdebebas o Valdelatas.

Ah, y algo de gimnasio. Si de algo me he dado cuenta este año es de las bondades del entrenamiento cruzado. “Menos es más” y las clases dirigidas, si se saben aprovechar, compensan la sobreexposición de la musculatura a la carrera.


Y la bici… no pensaba que los 45 minutos diarios del desplazamiento al curro fuesen tan buenos hasta que no empecé a correr algo a las tres semanas de vacaciones en las que no toqué la bici: Piramidal cargado por un glúteo debilitado.

Además está el aire en la cara, esa sensación que los que vamos en bici habitualmente saboreamos cada vez que la sentimos y "que no se puede explicar". En días como el de "El Gran atasco" del lunes pasado me pellizco por la suerte y decisión  de poder usarla a diario (la suerte es para el que la busca).

lunes, 10 de agosto de 2015

El corredor y el Body Combat

Dados los calores del verano el otro día me metí en la clase de Body Combat. Decidí darle (o darme) una segunda oportunidad después de año y medio en el que lo probé y lo dejé por culpa de una lesión latente en el tensor.

Jurando en arameo en la camilla del fisio (el arreglo en el tensor duele más que un puto Alien saliendo de la tripa del compañero de Sigourney Weaver) dije “Nunca Mais”.  Ya. Como en todas las carreras.

Me gusta la música del Combat para correr. Puede que el 20% de mi lista de reproducción sea BC. Te da un subidón que no veas en esas cuestas que se alargan. Si, además, puedes visualizar a mediodía a base de meter ostias imaginarias era cuestión de tiempo que nos reencontráramos para siempre con ese poso como en las pelis pastelonas que ponen en Navidad. Y voto a bríos que así ha sido.

Le he  encontrado mucha utilidad como entrenamiento cruzado. A diferencia de la primera vez ahora sí que le he visto un sentido al ejercicio (no, no es deporte), más que nada porque requiere mucha técnica que se adquiere en otros entrenamientos. No se trata de dar ostias sin ton ni son, no. Hasta para dar ostias hace falta técnica.

Para empezar es importantísimo mantener el transverso firme (las “señoras” que hacemos Pilates, Yoga o Body Balance sabemos qué es eso y cómo trabajarlo), lo que repercute en una menor carga sobre glúteos, piramidales, lumbar, abdominales… lo que ahora se llama “core”, vamos.

La respiración, fundamental: gritando cuando se dan patadas u ostias expandimos la caja torácica comprimiendo con ello los músculos core y evitando lesiones (aparte de la tensión que se libera). Esta vez he descubierto que es cojonudo para las abdominales (oblícuos sobre todo): al elevar o girar el brazo estamos tirando del abdomen que no veas y, si se acompaña con la cadera, el hombro sufre menos. La intensidad aeróbica es muy intensa.

Lo que no he conseguido aún es coordinar algunos movimientos. Los movimientos sincopados y yo no nos llevamos bien. Nunca he sido buen bailarín. Ni regular. Ni malo. De hecho soy un pésimo bailarín. Esos movimientos de Thai Boxing que simulan agarrar la cabeza del contrario y machacarla contra la rodilla los llevo mal; mejor dicho, no los llevo: Robocop a mi lado es Joaquín Cortés. ¿Os acordáis de las momias de “Barrio Sésamo”? Pues algo así es mi estilo único (porque no hay nadie como yo, no es que esté echando flores sino quitándomelas).

Qué estilo que tengo bailando...





Eso sí, aquí también lugar para el pijoterismo. Hay gente que va con pantalones de boxeo o guantes específicos como si fuesen a pelear contra el mismísimo Iván Drago. Joder, que para romper una mandíbula imaginaria es suficiente con un guante imaginario.

viernes, 16 de enero de 2015

El Corredor, La Pedriza y el Body Pump

El domingo había salido a rodar, 18 kms, y a la vuelta nos fuimos al fin a La Pedriza. Después de un par de años intentando ir (siempre frustrados por imponderables) nos animamos siguiendo las instrucciones de nuestro Sensei particular.

Para los que no conocéis Madrid o aquellos que, siendo de Madrid, concebís el campo como algo lleno de faunos en medio de bosques encantados en los que, vade retro, puede que no haya cobertura de datos os chocará que haya que madrugar mucho (pero mucho) para entrar en coche al parque ya que sólo pueden haber 250 coches dentro del parque. Subrayo lo del coche porque en bici puede entrarse sin problemas o andando. El “problema” es que hasta la parte más chula (es precioso desde el principio, ojo) hay unos cuatro kilómetros. De hecho se aconseja estar allí antes de las 09:00. Y merece mucho la pena entrar porque es impresionante.

La alternativa en un día de invierno es la de ir a mediodía, no teniendo que hacer guardia ni madrugar y de paso quitarse las heladas que caen ahora. Además, en un día como los que estamos viviendo con 15ºC a mediodía de calor poco. Joder, que estaba luciendo mi tipo apolíneo con la camiseta del Córdoba de 1ª División. Manga corta el 11 de Enero a 1.000 metros para que luego digan que el cambio climático es una quimera.

A eso de las 16:00 nos metimos en el parque propiamente dicho. Entre escaladas, paseos y vistas el tiempo se pasó volando. Y es que es un lujo ir con guías como Óscar


Vista de La Pedriza desde Quebrantaherradura ¿a que mola?

Anduvimos poco, la verdad, pero entre el rodaje de esa mañana (18 kms), el paseo y la “escalada” con los enanos (diez niños en total) el lunes tenía las piernas un tanto cargadas. En mi caída a los infiernos del gimnasio decidí probar el Body Pump. Como suele ser en estos casos el acontecimiento se produjo casi sin quererlo y después de escupir para arriba dejando la puerta abierta como la dejé. Lo tardío de la clase de GAP (terminando a las 15:10 implica volver a currar poco antes de las 16:00), el convencimiento de tener que tonificar lumbares y dorsales (lo de fortalecer lo dejamos para otro año)  y el consejo insistente de mi coach (“te va a gustar”) hicieron que me metiera.

Lo que  me llamó la atención es lo que se peta esta clase. Ahora que está de moda al gimnasio eres un paria si, yendo, no vas a clases de esa empresa “Down Under” que todos conocéis pero que no me paga por escribir su nombre. Se trata de una clase estructurada al milímetro, donde en cada canción (perdón, “track”) hay que trabajar un grupo muscular diferente de una forma muy concreta y con unas repeticiones prefijadas. Junto con el “step” se usa una barra y diferentes pesas con las que se ajusta la carga según lo hombre que te sientas o el músculo que tengas que trabajar.

Dado que se trabajan casi todos los grupos músculos (piernas, pectoral, espalda/lumbar, hombros, abdominales) en 45 minutos en ningún momento me aburrí. Todavía es pronto para comprobar su eficacia.

De lo que me estoy dando cuenta es de la importancia de mantener el abdomen fuerte. Cuando empecé con el Pilates la monitora insistía hasta casi el aburrimiento en apretarlo y elevar el suelo pélvico, la base del Pilates. Cuando me pasé al GAP o al Balance también se insistía en esta postura. Y con estos ejercicios lo encuentro fundamental con tanto peso muerto y repeticiones para evitar lesiones.

Entre la gimnasia de preñadas (hipopresiva) y el Pump esa molestia abdominal inicial va remitiendo.

De cara al maratón estoy cambiando algo la rutina: menos salidas pero más largas (2/3 entre semana de 12-14 kms) por Valdelatas manteniendo el rodaje dominical por Hortaleza. Lo estoy compensando con más gimnasio (GAP, Pump, Body Balance a falta de Pilates) al que voy corriendo (3-5 kms en total según tiempo disponible). No sé si estoy haciendo lo correcto. De hecho pienso que nunca se aprende a correr maratones porque cada maestrillo tiene su librillo. Lo peor del maratón es prepararlo con esos entrenos tan seguidos y repetitivos que te llegan a cansar cuando tienes que estar dándolo todo allá por las semanas 8 a 12. Me gusta mucho correr como para cansarme de correr e intercalar algo de gimnasio me hace tomar la carrera del día siguiente con más ganas.

lunes, 5 de enero de 2015

Modo Maratón

Comienzo el año con dos kilos de más en la mochila que he llenado en estas fiestas tan entrañables. Tengo una compañera que dice, muy fina ella, “once in your lips forever in your hips” cuando se aprieta un churro, bombón o cualquier otra guarrería de ésas que nos hacen la vida más agradable. Yo, que pa fino los de Córdoba y su Montilla-Moriles, respondo eso que cantaba Freddy Mercury de “easy come easy go”.

No cuento calorías, cuento kilómetros (a veces ni eso) y cuando hay que ponerse de grana y oro pues me pongo, que navidad es una vez el año. Al fin y al cabo, alargando un poco más la carrera, se quema la “gasolina” que llenó el depósito.

Siguiendo con el personal que se queja de lo que engordan… conozco a unas pocas personas (dejémoslo en genero neutro que es más correcto políticamente) que dicen que engordan “comiendo una ensalada” mientras que se aprietan todos los días una espuerta con lechuga, sí, pero con medio queso fresco (que es light por los cojones), aceite, maíz (que tampoco engorda) y atún (tiene que llevar proteínas). Y, como se han portado bien, una palmera de chocolate de postre. Eso sí, a media tarde un yogur 0% o una manzana paseando por la ofi para que se vea lo sana que es (élla, no la manzana).

El otro día oí en Gumball una frase buenísima: “Si la vida te da limones hazte una limonada”. Serán todo lo irreverantes, zafios, guarros y poco edificantes que se quiera (mítico el episodio del concurso de vagos y el mando a distancia), pero hay que reconocer su punto filosófico.

Familia Watterson al completo, Richard, Nicole, Anais, Darwin y Gumball


El entrenamiento en altura en Madrid de Valdelatas me ha traído dos ó tres agradables sorpresas estas navidades: una sesión de 10 kms a 4:20 en Gijón en la que a partir del km 4 los hice entre 4:10 y 4:19, un “rodaje” (138ppm) por Hortaleza de 18 kms a 5:01, otro por Gijón de 16 km a 5:04 (136ppm) y 13 kms por Córdoba a 4:44 que no fueron ni lo uno ni lo otro (142ppm).

Doy por comenzada mi preparación de lo que será mi cuarto maratón. No voy a cambiar mi modo ni mis sesiones de entrenamiento; tan sólo las alargaré un poco más o le meteré algo más de caña. No voy a bajar de 3:30 pero es posible que me acerque a los 3:45. Me gustaría decir que me importa una mierda pero es mentira; sí que importa pero no es una de mis prioridades. Pasármelo bien entrenando, no chocar muy pronto con el muro y entrar en meta con los enanos es más importante que meterle un tajo de 5 minutos a una marca que en seguida queda atrás.

EL gimnasio lo visitaré una vez a la semana ó dos para hacer GAP o Body Balance a falta de Pilates a mediodía. Y a ver si la gimnasia de preñadas que siempre se me olvida hace su efecto.


Mientras tanto a portarme mejor todavía (siempre me porto bien), a ver si los reyes se portan bien conmigo.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Resumen 2014, propósitos 2015, proyectos...

Uno de los efectos de correr es que aunque te propongas hacer una salida “ligera” de 7-8 kms siempre puede haber alguien que te termina liando y terminas haciendo 14 kms por un monte embarrado a 4:50. Eso me pasó el martes pasado cuando quedé con dos compañeros. Por supuesto que la culpa fue mía: sabía con quién iba, a dónde iba y era consciente de por dónde me metía, por lo que siempre podía haberme dado la vuelta. No cabe echarle la culpa a ningún gobierno, a ningún país, a ningún banco o a la mismísima Yoko Ono.

Desde el primer momento me sentí como el tonto de “La Cena de los Idiotas”, pero esta vez era plenamente consciente de que corría con dos keniatas descoloridos. En las cuestas abajo, los únicos tramos en los que podía hablar sin quedarme con aire, comentábamos la posibilidad ya avanzada de crear una comunidad de corredores en la empresa y parece que pinta bien la cosa. Además siempre queda el “orgullo y satisfacción” de participar desde el principio.

Dado que nos adentramos en “estas fechas tan entrañables” uno siempre tiende a analizar qué ha hecho y qué había esperado hacer.

Sólo he corrido una carrera planificada, el Maratón de París en el que “pinché”  por llevar unas expectativas demasiado altas pero en el que disfruté como un enano con la familia en los días previos y en los posteriores y que no olvidaré nunca. En total han sido casi 2.000 kilómetros de los que 165 han sido en competición. Aparte he ido más al gimnasio donde he hecho GAP, Pilates en la primera parte del año y Body Balance. Seguramente a causa de estas actividades las lesiones se han reducido drásticamente.

Por el contrario, me he apuntado a seis carreras más que no había previsto ni por asomo. Dos diezmiles, CSIC y BBVA de los que saqué una MMP (41:39) que no me merezco por no haber preparado la distancia en un recorrido bastante exigente. Me queda la esperanza de que si me la preparo y me apunto a alguna con un perfil más benévolo me podría acercar a los 40:00. Incido en el “si” condicional por lo condicional y lo condicionado que supone hacer series (qué poco me gustan), que tendría que hacer en solitario.

París aparte, lo mejor del año deportivo ha estado en el descubrimiento del trail. Nuevamente me dejé liar (me lie yo solito) un día de Mayo en el que después de pinchar una rueda, sin darme cuenta, al día siguiente ya estaba dándole a “Aceptar” en el formulario del “Maratón Desafío Somiedo”. Yo, que el Maratón de Madrid me parecía duro, voy y me inscribo a uno con 5.000 metros de desnivel: los de Bilbao son la señorita Pepis al lado de los de Córdoba, que nos da por ganar nuestro primer partido en primera en San Mamés. Para probar me inscribo en un trail de 18 kms en Riaza (Segovia) y lo termino dignamente (2:38, con 900+ y muy buenas sensaciones). Subidón y euforia desbordada me llevan a Somiedo donde me doy un baño de realidad bajando La Farrapona. Con un tramo no excesivamente técnico me falló la cabeza y en punto de control de Saliencia me retiro ante la posibilidad de otro descenso similar con menos fuerzas y peor tiempo. También jugó su parte el corredor escoba con el que me encontré llegando a este pueblo quien, cumpliendo su función, nos arengaba a los más lentos para ir subiendo el colchón de quince minutos que llevábamos sobre el cierre. Pequé de pardillo, me dejé llevar por la euforia y lo pagué.

Este sabor agridulce mejoró con la Media de Somosierra en Octubre. Con un perfil duro pero no técnico (1.900 metros de desnivel en 21 kms) hago 2:26 (posición 113 de 199) y me confirmo en mi estrategia de ir curtiéndome en trails de perfil menos técnico e ir incrementando la dificultad poco a poco para quitarme la espina en Somiedo en un par de años.

Para 2015… mi cuarto maratón, seguramente Madrid. Si el principal patrocinador deportivo sigue “regalando” el dorsal sin tocar aún más los cojones (este año compra de material sin rebajar en febrero por valor de más de 120 euros en determinadas tiendas, etc), sin duda, y repetiré proveedor a pesar de que después de nueve pares ya empiezo a tener ganas de cambiar. Alguna media (Latina, Fuencarral) le precederá.

Y a partir de Mayo trails en las cercanías de Madrid. Si se puede distancias “cortas” de 18-25 kms y eventualmente dar el salto a alguna distancia más larga (hasta 40 kms) por la dificultad añadida de preparar estas pruebas in situ y la necesidad de estar con la familia en el escaso tiempo libre que tenemos. No me veo con fuerzas ni con ganas de afrontar un GTP corto (60 kms y estar durante las campanadas pendiente de la inscripción) ni un MAM, por lo que iré poco a poco cogiéndole el gusto y disfrutando de los pequeños logros.

Prometo llevar una “conducta ejemplar”, con series y cuidando la alimentación. Nada que me haga decir “Lo siento mucho no volverá a ocurrir”. Desde la semana que viene me pongo en modo maratón.

… Pues para pasarme por el forro los discursitos del rey de copas me ha quedado un post muy monárquico. SI es que me estoy haciendo mayor :D


¡¡Felices Fiestas a todos!!!

martes, 15 de abril de 2014

Maratón de París 2014, mi crónica

Muchas sensaciones las vividas en París la semana pasada. Tantas que para no aburrir las dosificaré en dos ó tres entradas empezando por la crónica en sí de la carrera. Lo primero, y más importante, darle las gracias a mi familia antes (preparación del viaje, de la carrera), durante (de la ceca a la meca como el hombre orquesta) y después de la carrera (con esos cuádriceps de cristal y andares de Chiquito de la Calzada). Sólo ellos saben/padecen lo coñazo que podemos llegar a ser los corredores con nuestro rollo (sí, somos muy pesados).

Lo primero que he de decir de la Organización (sí, con mayúsculas) es que fue perfecta. A pesar de tener 50.000 inscritos, en ningún momento tuve la sensación de aglomeraciones salvo en algún avituallamiento.

Ni en la feria del corredor, ni en el ropero ni en el acceso a unos cajones que sí se respetaban (y eso que la salida era escalonada por tiempos de referencia), ni en la llegada... sencillamente perfecta.

La previsión del tiempo era despejado a primera hora y nublado a última, con posibilidades de lluvia y una temperatura entre 4ºC y 16ºC. Decido correr con malla larga (craso error). Ya a las 08:00 hacía calor, desde luego mucho más que esos 4ºC anunciados y desde el ropero me dirijo a mi cajón. A pesar de hidratarme no sentía sus efectos (vamos, que no tenía ganas de mear, hablando en plata).

La carrera empezaba a las 08:45 para los profesionales y para los VIPs (tanto pagas tanto vales, y me parece bien, hay que sablear al que más tiene) y después se iba dando paso sucesivamente a los maratonianos de los diversos cajones.
En mi cajón de 3:45 me encontré con Gemma, su marido y un amigo que habían venido a correrla, a los que al fin les pongo voz.

Hasta el arco de salida bien pudieron pasar veinte minutos que no se hacían largos. Yo, mientras tanto, en plan cateto mirando para atrás para ver el Arco del Triunfo a mis espaldas en plan Induráin (“sí, Jose, estás aquí”, me repetía). Una vez empezamos a correr no hay tantas aglomeraciones: el “espacio vital” de cada uno es mucho más amplio que en Madrid (también los cajones parecen ser más grandes y el hecho de que se respeten ayuda a que no se peten). Se puede correr bien desde el principio… y yo a mi rollo de mirar para atrás, para los lados… Colón y la Castellana están muy bien pero París tiene más glamour; los Campos  Elíseos tienen ese sabor de siestas perdidas para ver a Induráin y su Espada volando (sin doparse, que todos sabemos que Sabino Pastilla, perdón Padilla, sólo le daba zumos de naranja a Miguelón) a su enésimo Tour.

El recorrido del Maratón puede calificarse como el de un City Tour pero ampliado y sin tráfico. París es la hostia. Y toda la ciudad. La parte más señorial del Barrio de Salamanca o Chamberí son cuatro calles literalmente pero París tiene ese aire de “grandeur” que los gabachos saben vender como nadie. Campos Elíseos, La Concorde (con su Obelisco, “oh, el Obelisco”), giro a la izquierda para bajar por la Rue de Rivolí pasando por delante de Juana de Arco, ese símbolo francés ahora manipulado (todos los símbolos sirven para ser manipulados porque por eso son símbolos) por el Frente Nacional de Le Pen. A la derecha las Tullerías y a continuación el Louvre… y uno de Córdoba flipado como Paco Martínez Soria.

Mi estrategia era la de ir a 5:10 en la primera Media Maratón, a ver qué pasaba. Pensaba terminar en torno a 3:40-3:45 lo cual podría darme un colchón.

En el km 5, en la Bastilla,  iba a 5:12 de media (contando con el primer kilómetro a 5:30), lo que me hacía ir en tiempo y a unas cómodas 134 ppm. Primer avituallamiento, con agua a discreción y fruta (qué bien sienta la naranja, qué pena que no pueda con el plátano) y el ritmo baja: tendemos a irnos al primer puesto que vemos olvidand que hay suficientes y nos agolpamos.

En el km 6,6 ¡¡ahí están!! Beso exprés para todos; había incluso para un niño que no era mío pero que estaba al lado de Álvaro y la madre descojonada (la del otro). Por la Avenida Daumesnil, tres kilómetros de larga, nos dirigimos hasta el Bois de Vincennes. Éste es mi mejor cincomil y lo hago a 5:09, clavando la planificación- Bieenn. Una entrada en boxes (el calor había bajado, las nubes salían y la hidratación hacía su efecto) hace que baje el ritmo algo (no mucho). Y el Bois de Vincennes… me esperaba algo parecido a la Casa de Campo pero estos gabachos lo hacen todo tan mono que muchas comparaciones son odiosas. Hay unos casoplones por allí tremendos, nada que ver con los adosados o pareados de ladrillo visto con cinco metros “de jardín” que se ven por aquí. A la derecha veo un lago de esos centroeuropeos; a la izquierda el castillo de Vincennes con la St. Chapelle.

El avituallamiento del km 15 es mejor aún que los anteriores: ahora hay terrones de azúcar y frutos secos (joder, seguro que en el siguiente hay bocatas de lomo con pimientos, y me reservo). No, en serio, pillo naranjas por un tubo que es lo que me pide el cuerpo, minerales a puntapala. La media de este tercer cincomil me sube algo, a 5:16 (5:13 la total).

En el 19 salimos de nuevo a París y hay más animación, lógico, al fin y al cabo 50.000 corredores arrastran 50.000 sufridos animadores. Conforme nos acercamos a la Gare de Lyon, donde está la media, el público empieza a rugir. Entre “Allez les bleus”, “Vas-y Papá”, “Go Forrest Go”, “Banzais” (digo yo que se dirá así) o nuestro “Vamos Rafa!!” vuelo. Paso la media en 1:51. Las pulsaciones ya las tengo subidísimas, 151, el punto de no retorno de mi deriva cardiaca.

Por un lateral de la Bastilla bajamos hasta el Sena, viéndose a lo lejos la aguja de Notre Dame en la Cité. Bajamos al Quai des Celestines y desde allí por la Voie George Pompidou. Unos cuatro kilómetros entrando y saliendo por los túneles que se me hicieron largos. Llámese agobio, falta de oxígeno en el aire… el caso es que no andaba bien. A pesar de que en el más largo de ellos habían montado una especie de after con Kool and the Gang a todo trapo (“Get down on it… if u really want it…), no se me hizo ameno. Quería salir…. No, no me encontraba ya tan fino. EN esa parte las pulsaciones las tenía ya a 160, mi límite, y la deriva cardiaca había tocado techo. Del 24 al 28 ya iba a 5:24 (5:16 acumulado) e intuía que no iba a mejorar. AL fin vi la luz y la Torre Eiffel quedaba a mano izquierda… intento mantener el ritmo pero me cuesta. La peña empieza a andar (ya llevaba unos pocos kilómetros). El avituallamiento se hace más lento: los que antes pasaban rápido y cogían al vuelo el agua ahora se paran, más aún si el POwerade se empeñan en dártelo en vasos en París también.

Noto como el talón derecho se me tensa pero no quiero andar en París. Noto esa sensación en la patata de estar dándolo todo pero ahora no, no es el momento. Andar lo dejamos para el parque. En lugar de fijarme en el kilómetro me fijo en las millas que son menos, menuda paja mental, pero a esas alturas de la carrera todo es mental.

Milla 21 (km 34), sólo me quedan 5 millas. Cinco mil pasos de un legionario romano de los que iban abriendo caminos por las Galias, Hispania, Dacia, Britania o Germania. SI ellos, con todo su equipo y sus sandalias podían yo con mi Formotion, Adiprene y equarea tengo que poder. Otra paja mental, para que luego digan que el hachís coloca: los cojones, naranjas, powerade y treinta kilómetros sin parar y verás que colocón pillas. Mantengo un digno 5:35 de media.

En el bois de Boulogne pillo a un español que había reconocido mi camiseta de La Panda del Muro de Hortaleza 25 kms antes, y es que el mundo runner es tan pequeño como el mundo. Intento tirar de él pero no puede, “anda tira tú, que vas rápido”… me descojono yo de lo rápido que iba, instalado ya en los 6:00 min/km. Entre el km 35 y el 36 ando 300 metros. “Ni uno más” me digo y sigo corriendo. Empiezo a adelantar a muchos a mis increíbles 5:43. UN “Allez Yosé” de una gabacha me hace ¿apretar? Cómo anima el público; cómo se agradece que gente totalmente desconocida te griten esto. Entre el 38 y el 39 otros 300 andando; una cuesta que mi mente decía que por ahí no escalaba y que me obligué a subirla a 6 kmh (dignidad ante todo).

El objetivo sobrevenido de sub 4:00 lo tengo ahí y en el km 40 vuelo, 5:24, el mejor desde el km 16. En el 41 un “Bienvenue a Paris” debajo de un cartel de gominolas me hace decir “otro p’al pecho, Jose, qué huevos tienes” y un par de gominolas me da ese toque de energía como la del T-1000 en Terminator-2. Estamos ya viendo la Porte Dauphine y a continuación la Avenida de Foch y, más lejos, el Arco del Triunfo (que no se ve). Aprieto, esprinto, adelanto a un montón de gente… 4:47 en el km 42. Manda huevos con las putas gominolas, me las podían haber dado antes… 195 metros más en las que aprieto.. creo volar.. pero no, viendo el vídeo de la entrada voy fundido (algo más rápido que los demás pero fundido).

En seguida te dan bebida isotónica, agua, frutas, frutos secos… la camiseta de FINISHER y un poncho verde tipo Elfo que luego veríamos por París muchas veces. Sin esperas en el ropero.. vamos, la logística perfecta. En Madrid, con cuatro veces menos participantes hay cola asegurada para todo. Ésta es la diferencia entre una Organización (con mayúsculas) y un chiringuito (con minúsculas): ¡¡son los detalles, estúpidos!!

Ya van tres...


Toca buscar a la familia, que están ahí, justo al lado del Arco del Triunfo en la Avda Foch, con sus Oranginas y Gofrés en la buchaca. Más francés imposible; estos no se los llevan a Madrid ni con una retroexcavadora.

Una hamburguesa del Quick me espera como a otros corredores. No, no hay comida basura sino hábitos basura.

En cuanto a la organización, logística el tercer tiempo y algunas sensaciones lo dejo para el siguiente post.,

miércoles, 2 de abril de 2014

Resumen y expectativas: Maratón de París 2014

A 28 de Marzo di por cerrada mi preparación para el Maratón del 6 de Abril. En estas quince semanas (o trece, que las dos primeras estaba medio lesionado y esta última no pienso hacer nada) he corrido 689 kms, repartidos en 50 salidas, lo que da una media de casi 13 kms.

Mis rodajes han sido algo más cortos (los mayores han sido de 24 kms, dos) que el año pasado (uno de 28); a cambio he hecho  cuatro medias maratones en entreno (entre ellos el de Fuencarral). No he competido y el año pasado sí (La Latina, 1:39).

Mis entrenos han sido más largos y creo que más intensos: por Valdelatas me ha salido una media de 12 kms a 4:55 y desniveles de 150-180 metros. EN el JC1 el año pasado me salían 10 kilómetros pelados y los desniveles no creo que pasasen de 50 metros.

No he hecho ninguna cuesta ¿para qué? Además tampoco las he hecho nunca de forma premeditada; demasiadas cuestas tiene Madrid como para ir buscándolas.

Series las justas; tan justas que no he hecho ninguna. Entre correr solo por el carril bici y sólo ahí frente a ver chaparros, pinos, zorros y resto de fauna me quedo con lo segundo. El barro del camino te da fuerza. EL pique con los compañeros también. Pasárselo bien te da fuerza. Y me lo he pasado bien.
Esto en cuanto al pasado.

Por lo que respecta a la logística y a la carrera….

Viajamos un par de días antes, para estar con tiempo y evitar posibles sustos de retrasos. En principio pienso ir a la Feria del Corredor el viernes siguiendo los consejos de la Organización que indica que el sábado se peta.

No va a hacer frío ni calor (mínimas de 11ºC máximas de 16ºC). La previsión apunta nublado con lluvias a mediodía. Viento del suroeste que en principio no tiene que afectar mucho.

La salida es a las 08:45 desde el penúltimo cajón (3:45), el de los lilas ;). Los pasos de control para la familia serían en el km 6 y en el 21, en el Boulevard Diderot.

¿Objetivo de tiempo? Pienso salir a 5:10-5:15, lo que me daría 3:40 de tiempo final. Plantearse ir más rápido suena a temerario pero si me encuentro bien a mitad de carrera pienso apretar.

Lo que menos me gusta del recorrida son los últimos seis kilómetros, por el Bois de Boulogne; los parques están bien para correr pero no para una carrera. Supongo que será una cuestión de tradición o de desnivel, a saber, porque al otro lado del Sena también hay bulevares espectaculares por donde correr.

El cuerpo me pide hidratos. Me pide proteínas. Pero sobre todo hidratos. Me siento como las sandías a las que le pegan un manguerazo antes de cogerlas que crujen de todo lo que absorben.

Y me pide correr. Ayer fui a Pilates corriendo, dos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. A pesar de querer ir flojo me dejé llevar y fui rápido. Será la acumulación de endorfinas, pero cuando les abra la compuerta espero contenerlas como Charlton Heston con las cuadrigas en Ben-Hur.

El pinchazo de Diego Costa de ayer en el isquio lo viví como si me diese a mí, más por empatía deportiva (sé lo que es un pinchazo ahí) que afectiva. A pesar de que no sea santo de mi devoción mi hijo mediano se está haciendo colchonero y eso influye.

viernes, 28 de marzo de 2014

Psicosis

No sé vosotros, pero yo cuando se acerca el maratón me entra cierta psicosis (parafraseando a la entrada de Yolanda).

Para empezar no hago esfuerzos deportivos que puedan implicar riesgo de lesión alguna. El domingo estuve dando unos pelotazos con los enanos y como tenía la derecha un poco cargada intentaba darle con la zurda. Y lo de intentar no es una metáfora sino una realidad: si soy malo con la derecha con la zurda soy pésimo... los enanos se reían de mí, pero pasaba de hacer el gilipollas.

Runner en pleno tapering descubriendo una sobrecarga en el cuádriceps esprintando para pillar el metro

Con esto, lo de la bici al curro me lo estoy tomando con tranquilidad; en el alzado noto el trabajo de la fascia y en el pedaleo (sobre todo en las cuestas arriba) llego a notar cómo van trabajando los cuádriceps, las fascias y el glúteo. Y con los episodios de viento tengo la excusa perfecta: 80 kmh es un viento fuerte de cojones.

¿Esprintar al final de la carrera? ¿Pa’ qué, pa’ cagal-la? Ni de coña. Carreras suaves, cortas (o no tanto, que el miércoles cayeron 13 en Valdelatas) y sin cambios de ritmo… o esa es la intención.

Voy al fisio a que me dé un repaso.

Veo la previsión del tiempo para Europa (bueno, desde hace semanas); me he puesto en el Accuweather a París. Consulto el viento en la “Ille-de-France”, los niveles de contaminación provocados por el anticiclón…

El cuerpo me va pidiendo carbohidratos y proteínas; nada de forraje. Y aderazados con cerveza.

Los estreptococos se tornan del tamaño de una comadreja: uyuuy.. .vaya a ser que me salte al cuello.

Las zapatillas estoy empezando a reservarlas, saliendo con otras. A pesar de que sólo tengan 400 kms “por si acaso”.

Por cierto, estos gabachos son la leche. Como el “Lobo de Wall Street” te venden un bolígrafo como si fuese lo único que necesitases. El día anterior al Maratón se montan un maratón infantil a los pies de la Torre Eiffel, en el Campo de Marte. ¿Podéis imaginar un marco mejor para correr? Plano, con el Arco del Triunfo detrás para la foto “Induráin in Heaven”. Vamos, que los hemos apuntado. Y no es una carrera testimonial: 1.200 metros hasta 7 años y 2.200 a partir de 8 años. No tenía pensado correr pero con estas tentaciones resistirse es imposible.

¿Psicosis o MARATÓN en ciernes?


viernes, 7 de febrero de 2014

¿MAPOMA Gratis con el patrocinador?

Después de unas semanas deshojando la margarita al fin el patrocinador deportivo de MAPOMA tuvo a bien poner en marcha su “promoción” de regalo de dorsales a cambio de la compra de un par de zapatillas.

Gracias al patrocinador, MAPOMA ha podido presumir en estos años de que había no sé cuántos miles inscritos. Año tras año han ido endureciendo las condiciones del “regalo” con el pretexto de erradicar la picaresca de algunos: que si las zapatillas no son de running, que si no se compran en tiendas especializadas, que si las compran un día y la devuelven al siguiente, que si son zapatillas rebajadas (o no), que si la abuela fuma... el caso es que tocaban los huevos año tras año. En éste ha tocado subir el precio de la compra mínima de 90 a 125 euros.

¿El argumento? Que MAPOMA cuesta 70 eurazos frente a los 50 del año pasado. Con cara de gilipollas eché cuentas rápidas: un par de zapatillas de las que uso costaban 112 euros, 89 por internet, diferencia 23 eurazos. Es la “prima” que hay que pagar para participar en MAPOMA (no es gratis). Dado que no tengo pensado correr MAPOMA completo (y que la inscripción me la guardo como Plan B), no está nada mal como “seguro” o como una Media Maratón (al final iré, aunque sea a correr la mitad).

En este juego de pillos los sinvergüenzas son los de la organización, no los corredores. MAPOMA es una carrera que no vale 70 pavos ni de coña (aquí entramos en el matiz "valor" frente al de "precio"). Es duro y, sobre todo, son unos chapuceros: Un maratón mínimamente organizado y con pretensiones no puede escatimar en medallas a los que llegan más tarde. Y qué decir del puto desastre del ropero del año pasado… con seis grados que hizo ese día, medio lloviendo y con 42,195 kms encima ponte a buscar tu mochila porque la organización se desentendió del caos. Para hacer una foto que no refleje un fracaso se han inventado dos carreras más, de 10k y medio maratón… y tienes que tener cuidado y no despistarte de arco ni de recorrido. Tienen que regalar muchos dorsales porque no llegan y, encima, con dos cojones, suben los precios. A eso se le llama hacerse trampas al solitario. Te tratan como a un perro y encima tienes que darles las gracias, aprovechándose que tienen una masa cautiva de maratonianos en una ciudad como Madrid que van a correr el maratón de su ciudad. "·Business is business, mate".

Y es que pasa con todo lo relativo a la burbuja runner. Que las pruebas de esfuerzo cuestan el doble que hace cuatro años. Que el precio de las zapatillas sube más que la inflación. Que te venden un puto chubasquero de mierda con agujeros como un cortavientos técnico transpirable por ciento veinte pavos. Una mermelada envasada en un sobre es un gel de hidratos…

Saliendo un poco de España te encuentras con maratones como el de París. Plano, excelentemente organizado, por una ciudad como París…y por 75-100 euros. Organizado con tiempo tienes billetes más baratos que el AVE a Barcelona, Valencia o Sevilla y puedes estar el tiempo que quieras antes y después, “à volonté” con rangos de precios asequibles tanto de hoteles como de comidas.

martes, 4 de febrero de 2014

Una proposición indecente: La carrera de los idiotas (Fuencarral 2014)

EL otro día me hicieron una proposición indecente. En pleno cumpleaños infantil, de sopetón,  Óscar me preguntó si tenía pensado ir a la Media de Fuencarral. “Sí, me apunté la semana pasada”.

 En principio (y lo subrayo), en el club nos lo hemos tomado como una carrera más social  que competitiva.  Se quiere correr en grupo, al ritmo del más lento. Lo que parece más una excursión que una media maratón exigente puede convertirse en un “infierno” si, como en “La Cena de los Idiotas”, el más lento terminas siendo tú.

Runner pensando quién será el más lento

Y ahora viene la proposición indecente… “algunos quieren ir corriendo… total, vamos a tardar casi una hora en llegar, lo mismo que en Metro”. Desde Hortaleza al polideportivo de Fuencarral hay 8-10 kilómetros, dependiendo de por dónde se vaya. “¿te apuntas? Es como una salida larga…”

Lo peor de todo no es la proposición en sí sino que me lo estoy pensando. Se supone que preparando un maratón debo hacer una ó dos salidas de 28-30 kilómetros y ésta es una buena opción sobre el papel. Avituallamiento periódico, asistencia al final, recorrido variado, en compañía, competida, a un ritmo tranquilo extrapolable al maratón y, quién sabe, con buen tiempo (aunque frío).

Puede que se plantee dos ó tres semanas antes de lo que una planificación maratoniana aconseja pero le doy tantas patadas a estos calendarios (normalmente por defecto) que “una más no importa”.

Con todo, lo indecente no es sólo esta proposición sino que tus hijos te empujen a hacerlo con un “Papá ¿podemos entrar contigo en la meta?” y ya lo tenemos liado, que prácticamente te obligan a hacerlo. “No, si yo no iba a correr pero es que me han liado”.

Por otra parte cierro Enero con una Mejor Marca Mensual (si es que existe ese término) de 210 kms, uno más que la anterior en Marzo-2013, en línea con lo planificado-modificado (plan de preparación de trece semanas). ¿Sensaciones? Muchísimo mejores de las que tenía a principios de mes ya que el Fascia Lata no me ha molestado.  Este año he hecho 30 kilómetros más que el pasado en el que cruzaba entrenos un bici (125 kms entonces por ninguno éste); en cambio en 2014 tengo un par de sesiones de Pilates y otra de Spinning.

Los rodajes me han salido algo más rápidos de lo que esperaba (total de 67 kms de 14 a 18 kms a 5:09 de media) mientras que las salidas intersemanales más lentas de lo que planificado (132-144 entre 8 y 13 kms ninguna por debajo de 4:45, si bien es cierto que Valdelatas no es precisamente un sitio para ir rápido). No he hecho ninguna serie (ni ganas) pero sí que le he metido caña los dos ó tres últimos kilómetros en todas las salidas con ritmos 20-30 segundos por debajo de la media (algo más si no las incluyo en esa media). ¿Cuestas? Todas las del mundo, que el camino de tierra que bordea el carril-bici por Las Tablas es muy jodido.


¿La vuelta de Fuencarral? En Metro, pero no me extraña que alguien diga el típico “¿a que no hay huevos de volver corriendo?” Y por ahí ya si que no paso, que hay que ponerse límites.

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Rodaje rápido o salida larga?

Qué gran día para rodar el domingo pasado. Nada de frío (para estar en enero), nada de viento y un sol que animaba a estar en la calle. Ni una sola nube en el cielo y un amago de niebla que se batía en retirada a eso de las 09:00 hacían que el sol brillase aún más.

Después de tres ó cuatro fines de semana “malos” parecía que parques y carril-bici iban a petarse como finalmente ocurrió. Por lo que salí un poco antes para aprovechar.

Solo, con casi todos en la Media de Getafe, salí a mi ritmo. Con el MP3, y con el objetivo de no pasar de 140ppm, me fui por Villarrosa, Silvano, la Alameda de Osuna, El Capricho y el Juan Carlos I.

Después de unos días corriendo por Valdelatas, el perfil descendente y compacto de este recorrido debía parecerle suave a mi patata, porque si no  no me explicaría que me fuese a 4:54 los siete primeros kilómetros con unas cómodas 134ppm (FCmáx 162).

¿Qué hacer? ¿Mantener el ritmo cardiaco?¿la velocidad? No estoy haciendo series como mejorar tanto la velocidad; tampoco creo que mi ritmo de maratón esté en 5:00. A lo mejor en 5:15…en llano. O, simplemente, que hay días que te sale todo.

Decido meterme en El Capricho, metiendo cuestas, curvas y cambios de dirección. La velocidad baja (5:20) y el ritmo cardiaco sube algo (142ppm). Otra vuelta al Capricho, que hay que disfrutarlo hasta el fin de semana que viene e igual. Seguía todavía en 5:05 y las pulsaciones seguían controladas en 139ppm. ¡¡Oh!! Que llevo 14 kms, hay que volver, que no quería hacer medio maratón todavía y si me descuido lo sobrepaso.

Me vuelvo por el JC1 y se nota ya movimiento. Hay más gente corriendo y algunos demasiado monos como para llenarse de polvo del parque los zapatos… ¡¡coño, que este fin de semana era FITUR!! Quién lo ha visto y quién lo ve… hace unos años había hordas de patilleros (esos que van a arramplar con todo por la patilla) que petaban el aparcamiento a las 09:00 y este año había sitio de sobra a las 10:30…y más tarde también. ¿Seguro que estamos saliendo de la crisis?

Mi vuelta por el JC1 hace que vaya más rápido. Por instinto acelero progresivamente; clavo los parciales a 4:40-4:45; el inconsciente me juega seguramente una mala pasada porque esos ritmos eran los habituales en tantas salidas a mediodía. Y la música.

Correr con música, sin duda, influye en los ritmos. Con una lista de reproducción más bien ecléctica (por no decir inclasificable), con el único patrón común de que son cañeras o motivadoras y son las que podemos oír en cualquier carrera. Sin embargo, si te pones en modo off y te dejas llevar (lo normal en un rodaje) la consecuencia es que te salen unos ritmos más rápidos de los deseados.

¿Correr con otro tipo de música? ¿Clásica? No, pero no pondré el “Resistiré” del Dúo Dinámico (soy más del “Resistiré” de Barón Rojo). ¿New Age? No, yo corro y ésa es música de ascensor. ¿Ligera? Joer, eso es para las discotecas de Benidorm en Febrero. Me quedan pocas opciones, la verdad.


¿Próximas carreras? Fuencarral, en dos semanas. No es precisamente una carrera para hacer marca pero seguro que no la haré. Los del equipo querían correr una media al ritmo del más lento y han quedado en que sea ésta; total, mejor que sea en una dura que en otra más susceptible de ser disputada. Y mejor que sea así, que me conozco; por mucho que uno diga que “no voy a disputar una carrera” el caso es que casi siempre se disputa. Qué fáciles que somos, joer. Así de paso disfruto de un paseo por El Pardo en forma de rodaje. No la he corrido nunca, peor las referencias que tengo es que es dura (sobre todo al final) y que hace un frío de cojones.