Mostrando entradas con la etiqueta actividades infantiles Proniño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta actividades infantiles Proniño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2015

Carrera Proniño 2015, nuestra crónica

No, el título no está escrito en plural mayestático sino que es la crónica de una carrera en familia. Llevaban tiempo los niños pidiendo correr una carrera “de mayores” más allá de las carreras infantiles que se celebran como colofón de las de mayores y que van de 50 a 400 metros. Y ésta fue mi primera carrera, Chispas.

Entre problemas de agenda (las carreras y crosses infantiles en Madrid se suelen celebrar los sábados por la mañana a la misma hora que la piscina), eventos o viajes varios el caso es que este año estábamos en blanco. Y, qué coño, las carreras suelen ser de 10 kms y a lo sumo 5 kms, mucha tela para un niño (o eso creía).

La semana pasada me enteré que la Carrera Proniño tenía un circuito de 3 kms, distancia perfecta para unos niños de 7 y 9 años y decidí apuntarnos.

Circuitos feos y desangelados de cojones donde los haya (el de 10 kms transcurre por un barrio de Autocad, Las Tablas, con menos salero que unas verduras al vapor mientras que el de 3 kms es una vuelta a la sede de Timofónica), la buena organización y las actividades infantiles sin masificar compensan con creces la falta de personalidad de los circuitos.

A las 08:40 estábamos soltando la mochila en el ropero. Dio tiempo a subirse a un rocódromo y ver la salida de los 10 kms desde la barrera. Me sigue impresionando la parafernalia desde fuera, ver los rituales colectivos.

Con el siempre impresionante Highway to Hell se da la salida. Más que la pijada de homologar recorridos, la RFEA debería exigir que la salida pongan esta gloriosa canción o el “Eye of the Tiger” como pusieron después. Eso sí que es salir enchufado y no poner la mierda de “Bailando” de Enrique Iglesias.

Nos ponemos en mitad del cajón… pienso que vamos a 6:30-07:00 y no quiero tener problemas porque el viernes casi se mascó la tragedia en forma de lesión que luego no fue nada. El mayor quiere salir flechado y esperarnos en la meta. La cuesta abajo posibilita ir rápido y le digo que retenga, que la carrera es larga. Como buen hijo, obviamente me mandó a la mierda y tiró para adelante… hasta que la primera cuesta le puso en su sitio… flato al canto, bajamos el ritmo y mando parar al mediano que andaba descojonado porque adelantaba a muchos “padres” (para un niño de siete años todo lo que no son niños son “padres”). Contemporizamos y nos sale el primer km a 6:14.

Seguimos adelantando a “padres” con miradas descojonadas por el retrovisor en cada adelantamiento (si tu ídolo es Rayo MacQueen tienes que hacer adelantamientos macarras por el interior), las nuestras y las de ellos… y es que si no te ríes cuando un niño te adelanta descojonado a esos ritmos es que tienes un serio problema de ego. Si además tienes una camiseta de Vettel entonces sí que tienes alas.

Dirigiendo la maniobra les digo continuamente que no se crucen… hay reglas no escritas en las carreras populares que hay que cumplir y si se aprenden desde pequeño luego no se olvidan. Vale, que Chick Hicks ganó la Copa Pistón cruzándose y haciendo macarradas pero al final se llevó la pitada por macarra. Eso sí, el Rey fue el vencedor moral.

Chick Hicks, más macarra que un Seat León Coupe Amarillo


Segundo kilómetro en 6:19…se va notando el cansancio y la cuesta arriba. El mediano no para de mirar para atrásporque va con la reductora puesta como Indurain esperaba a Perico en Luz Ardiden en 1990, esa etapa que gano sin atacar y le digo que tire para adelante, que nos espere en la meta flaqueza y el cabrón acelera aprovechando la cuesta abajo. El mayor saca fuerzas de y mete un sprint que le hace volar por debajo de 05:00…

Entramos en 15:53 para 2,65 kms, a 6:00 clavados; el mediano hizo unos 15 segundos menos. Puesto final (el mío) 131 de 579. Nos da tiempo a ver cómo entran Chema Martínez, Abel Antón, Martín Fiz o Reyes Estévez.

Desde las 09:30  a las 13:30 aprovechando las actividades infantiles sin agobios con el paréntesis de las carreras infantiles en las que corrí con el pequeño (4 años) y en la que Abel Antón ejercía de anfitrión. A partir de seis años “los papás y las mamás” no pueden correr con los niños y el “speaker” con mucha sorna se lo recuerda “papás y mamás, no se van de Erasmus, no se van a la mili, dejadles que corran que muchos corren más que vosotros”.


En definitiva, carrera muy recomendable si de lo que se trata es de correr sin agobios en un circuito más o menos rápido para lo que es Madrid y de que los enanos tengan actividades después, en las que la figura de un camión de bomberos lanzaespuma es un valor seguro en pleno Junio. Ah, y de regalo en las infantiles una brújula-silbato muy útil para llevar en las mochilas de senderismo. Eso sí, Las Tablas fue una sinfonía de silbatos en la que por momentos se parecía más al Amazonas que a un barrio-dormitorio de Madrid  ¿qué esperábamos?