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jueves, 11 de agosto de 2016

Carrera Norte-Sur, crónica de una MMP anunciada

A pesar de que han pasado casi dos meses, publico la crónica de una carrera en la que me permití el lujo de correr con la casi certeza de hacer marca.

La Carrera Liberty me dejó un sabor agridulce. A pesar de que la marca fue muy buena para mí (41:09), me quedé la sensación de que podía haberlo hecho mejor. El hecho de tener que parar un par de veces y a pesar de ello hacer un 41:00 me dejó con la sensación de que a poco que se me hubiese dado mejor hubiera bajado (o acercarme) a 40:00 en un recorrido muy exigente.

Así que una semana después me apunté a la carrera Norte-Sur, el 17 de Junio. Para los que no conozcáis Madrid os cuento la orografía de la capital…  en el Norte tenemos el Sistema Central. En el Sur tenemos el Manzanares. Más al Sur, ese rabito que tiene el mapa, está el Tajo a su paso por Aranjuez. Por tanto, es cuesta abajo de Norte a Sur.

Entre Plaza de Castilla (720 msnm) y el Manzanares (aprox 630msnm)  hay casi 100 metros de desnivel. Por cierto, off topic al canto ¿sabéis a que altura está el “Angel Caído” del Retiro? Sí, interpolad y os saldrá 666.

Todas las carreras en Madrid tienen la misma “mala sombra”, que hay muchas cuestas. Por tanto, y haciendo de la necesidad virtud ¿por qué no una carrera cuesta abajo? SI además es homologada para los marquistas mejor. O darse el gusto de correr rápido, que no es tan fácil cuesta abajo.

Ésta es una de las carreras marcadas en rojo para hacer “mínima” para la San Silvestre, así que pese a estar en Junio la afluencia es masiva.

Salida desde Mateo Inurria (escultor cordobés, dicho sea de paso), en Plaza de Castilla. Madrid no es tan grande, es decir, en diez kilómetros entras y casi sales. Transversalmente seguro. El truco para que salgan diez kilómetros sin apenas cuestas está en meter zigzags.

Frío para ser Junio y gente que lo de los cajones se lo pasa por los cojones, no sé si por manía o exceso de amor propio… correr de la manita puede sonar muy romántico sobre todo en las primeras fases del apareamiento pero en un cajón de sub40 ó sub38 es cuanto menos temerario por la cantidad de búfalos que van a salir en estampida a 3:30.

Mi idea era bajar de 39:00. Y como no sé correr diezmiles voy en plan cholista kilómetro a kilómetro. Tengo que ir ganando seis segundos a diez parciales de cuatro (Botín decía que "lo que no son cuentas son cuentos"). Y me pongo en el cajón de sub40. No me atrevo con el sub38.

El primero, con las aglomeraciones, me sale a 3:54. Bien empiezo bien. Nos metemos en el Madrid señorial (Pío XII, Serrano...) siempre por debajo de 4:00 y haciendo saco. Oír el pulsómetro y ver parciales por debajo de 4:00 mola. Los pequeños repechos estabilizan el ritmo. 19:20 el km5 y no me hidrato. Veo en lontananza el globo de 38:00. ¿Y si sí?..

Pasar por la Biblioteca Nacional, Museo Arqueológico. Plaza de la Independencia/Puerta de Alcalá a esas horas es un lujo. Y mola ir rápido. Kilómetros a 3:30-3:35...  Puedo ver con nitidez el 38' Por la Cuesta de Moyano acelero... voy por debajo de 3:15 SEGURO... el globo de los 38:00 sigue ahí y ya sólo queda girar, subir por Recoletos... mantengo el ritmo. Esa subida se hace dura porque voy al límite. Adelanto a muchos... los metros finales siempre se me dan bien. No veo los números del cronómetro pero sé que bajo holgadamente de 39:00, y de 38:30. Aprieto...

¡¡38:15!! Según se desarrolló la carrera me doy cuenta de que podía haber bajado de 38:00... pero la estrategia era bajar de 39:00. Otra cosa es que el saco de segundos de salir con esta estrategia me hubiese permitido encarar los 38:00. Otro año lo intento. La idea no era tener mejor o peor marca... si así fuera competiría más y me entrenaría más metódicamente. Pero que va... la idea es correr por correr y tapar bocas, que no veas cómo se vienen arriba los runners de oficina neófitos. Bocachanclismo en estado puro.

Conclusiones:

  • Quien diga que correr cuesta abajo es fácil no dice la verdad. O no sabe correr. Correr cuesta abajo es más rápido, pero no fácil. Precisamente porque es rápido te flipas. Te dejas llevar por la manada. Te pones a unos ritmos estratosféricos pero que no puedes mantener ni aeróbica ni muscularmente. Evidentemente te salen mejores marcas... un minuto y medio es mucho tiempo. Pero hay que correr regulándote muy bien porque la posibilidad de petar está ahí. Y, qué coño, tampoco estamos acostumbrados a un perfil tan bueno.
  • El salto de calidad que doy en cada carrera me hizo correr el domingo pasado 15k a 4:27... a nivel del mar... sin darlo todo... ¿estaré para bajar de 01:30 en media maratón? A ver cómo estamos a la vuelta de las vacaciones.
  • 10.000.... distancia que sigue sin gustarme y que no preparo pero que se me da bien. Demasiado bien diría para lo que lo preparo. ¿Llegará a gustarme algún día?
  • 38:00... mínima para la San Silvestre Internacional y tener la posibilidad de correr con todas las bestias pardas

miércoles, 26 de agosto de 2015

A vueltas con la vuelta

Una de las cosas que más me gusta de irme de vacaciones en julio es que (parece de Perogrullo) vuelvo a currar en Agosto. El ambiente es más distendido, las prisas de Julio no existen e, importante, hay menos jefes.

Los efectos del verano no han sido muy devastadores (+2 kgs) a pesar del chiringuito, del litro de cerveza diario o de algún cachopo despistado que pasaba por allí. Y es que a pesar del “contouring”  no consigo camuflar esa minilorza que tanto me ha costado atrapar y que la camiseta de compresión se empeña en enseñarme en plan “telodijetelodije”. SI tuviese la camiseta de Sue Storm otro gallo me cantaría. Pero que me quiten lo bailao (poco), lo comido y lo bebido.

No, no pienso tomarme esa cerveza helada que me estás ofreciendo tan zalamera, cariño, que no quiero engordar


Los días son aún lo suficientemente largos como para salir después de currar con los enanos a hacer esos planes que durante el curso no se puede. Ir en bici, al parque… aún se puede. Además gran parte de la ola de calor de este año la hemos pasado en la playa (qué putada, mi brigada).

He empezado a correr por las mañanas y ahora sí es agradable con esos 18-20ºC. Pese a que quiero preparar algún trail serio en septiembre (todo hace indicar que será uno en la Sierra del Rincón aunque no descarto el Ultratrail Madrid), el cuerpo sin embargo me pide velocidad.

Salvo algún rodaje , el resto de salidas son carreras entre 7 y 10 kms.. Las de 10k se me han ido de las manos. Me han salido entre 4:18 (43:07) y 4:25(44:24). Eso por las mañanas, en un entorno tan agradable como Las Tablas (ironic), antes de currar y sin efecto dorsal… lo que me lleva a plantearme si puedo batir mi MMP de 41:38 del año pasado. Y las de 7k aún más rápido, a 4:15.

Sé que no es la mejor preparación para una carrera de estas características pero es lo que hay. La fuerza la dejo para cuando me haga Jedi y para el gimnasio. De momento me conformo con que el cierre no me alcance y en bajar dignamente.

En cualquier caso quiero intentar un 10.000 rapidito para octubre-noviembre a ver qué es eso de bajar de 41:00 (si se puede). Alguna carrera “sencillita” por una vez, que me gusta flagelarme con carreras como la del CSIC (42:14 el año pasado).

viernes, 26 de junio de 2015

Trail Canencia 38k

Con un ojo puesto en las vacaciones de verano (más bien los dos). El otro día un compañero de trabajo me comentó que se había apuntado a un trail en Canencia el próximo 4 de Julio. Yo, que había dada por amortizada mi participación en carrera alguna hasta septiembre, me puse a mirar recorrido, perfil, accesos… vamos que empecé a prepararla.

Llevaba (llevo) unos días fino, fino. Corriendo muy rápido (el jueves corrí 7 kms a 4:09 pelaos, con los dos finales a 3:45-3:50), ritmos que me hicieron plantearme seriamente correr un 10.000 “a ver qué pasaba”. El Madrid Norte Sur, un 10.000 CUESTA ABAJO HOMOLOGADO ¿cómo coño se puede homologar una carrera cuesta abajo si no es  haciendo un Blatter? Era la ocasión perfecta. De hecho es la carrera que muchos usan para obtener una “MMP”, “Personal Best” o, simplemente una buena marca para la San Silvestre Vallekana, que hay que fardar en el trabajo por poder meterse en un cajón sub50 y llegar pronto a la cena a comer langostinos, que el cuñao lleva desde las 19:00 dale que te pego.

Como comento. Esta carrera va de Plaza Castilla (720 msnm, aprox)  a la Cuesta de Moyano (650 msnm)  sin apenas repechos. Y no es que la esté denostando sino que me muevo con mi sempiterna ironía. Al contrario, quiero correrla el año que viene… que me apetece intentar correr alguna vez por debajo de 40:00 y de darme el gusto de poder decir que soy un sub40 aunque sea cuesta abajo. Que sí, que cuesta abajo todos sabemos correr pero para correr por debajo de 04:00 aunque sea cuesta abajo hay que ser bueno de cojones y haber corrido mucho. Colocación, contemporización son  facultades que sólo te las da el tiempo.

Perfil de una carrera homolagada... el año que viene me la aprieto como un campeón


A tomar por culo la carrerita de marras este año. Al día siguiente ya me había descargado el track, solicitado el permiso preceptivo (que es más una formalidad tipo comunicación al Banco de España que un permiso per se) y me había inscrito. No es una carrera muy multitudinaria (70 inscritos entre las distancias de 38 y 72 kms...y no creo que haya muchos más por las previsiones de calor y por ser una semana después de GTP) y en mi opinión empieza algo tarde (las 09:00 en Julio es un poco tarde por el calor que puede hacer después).

No me da tiempo a prepararla y con los entrenos que hago de media hora como que no son los más apropiados. No es nada técnica por lo que intuyo que no será muy dura. Quiero probar qué es eso de correr una carrera larga sin preparar una carrera larga. Y quiero disfrutarla. Va por vías pecuarias del Valle del Lozoya y tiene que ser muy “corrible” por lo que voy a disfrutar.


Más allá ya vislumbro las vacaciones. Y voy a tener que concienciarme para no tener que pedirle a los voluntarios un espeto, una de tortillas de camarones y que me rellenen el bidón con la cerveza fresquita que ponen en el Chiringuito Rafael (Benalmádena), sin duda el mejor del mundo mundial en lugar de las gominolas, el chocolate de marca blanca o la bebida isotónica racionada. Joder, pues sería una idea llevar cerveza fresquita en el bidón. Ganar no ganaría pero me lo pasaría de puta madre, que siempre he sido más de litroneo que de cubateo. El 4 de Julio, Independence Day, pasando calor pasándolo bien en la Sierra de Madrid y con más calor que tapado con una manta negra… y una semana más tarde cantando “El Chiringuito” con Georgie Dann a la sompra del monte Calamocarro.

miércoles, 17 de junio de 2015

Carrera Proniño 2015, nuestra crónica

No, el título no está escrito en plural mayestático sino que es la crónica de una carrera en familia. Llevaban tiempo los niños pidiendo correr una carrera “de mayores” más allá de las carreras infantiles que se celebran como colofón de las de mayores y que van de 50 a 400 metros. Y ésta fue mi primera carrera, Chispas.

Entre problemas de agenda (las carreras y crosses infantiles en Madrid se suelen celebrar los sábados por la mañana a la misma hora que la piscina), eventos o viajes varios el caso es que este año estábamos en blanco. Y, qué coño, las carreras suelen ser de 10 kms y a lo sumo 5 kms, mucha tela para un niño (o eso creía).

La semana pasada me enteré que la Carrera Proniño tenía un circuito de 3 kms, distancia perfecta para unos niños de 7 y 9 años y decidí apuntarnos.

Circuitos feos y desangelados de cojones donde los haya (el de 10 kms transcurre por un barrio de Autocad, Las Tablas, con menos salero que unas verduras al vapor mientras que el de 3 kms es una vuelta a la sede de Timofónica), la buena organización y las actividades infantiles sin masificar compensan con creces la falta de personalidad de los circuitos.

A las 08:40 estábamos soltando la mochila en el ropero. Dio tiempo a subirse a un rocódromo y ver la salida de los 10 kms desde la barrera. Me sigue impresionando la parafernalia desde fuera, ver los rituales colectivos.

Con el siempre impresionante Highway to Hell se da la salida. Más que la pijada de homologar recorridos, la RFEA debería exigir que la salida pongan esta gloriosa canción o el “Eye of the Tiger” como pusieron después. Eso sí que es salir enchufado y no poner la mierda de “Bailando” de Enrique Iglesias.

Nos ponemos en mitad del cajón… pienso que vamos a 6:30-07:00 y no quiero tener problemas porque el viernes casi se mascó la tragedia en forma de lesión que luego no fue nada. El mayor quiere salir flechado y esperarnos en la meta. La cuesta abajo posibilita ir rápido y le digo que retenga, que la carrera es larga. Como buen hijo, obviamente me mandó a la mierda y tiró para adelante… hasta que la primera cuesta le puso en su sitio… flato al canto, bajamos el ritmo y mando parar al mediano que andaba descojonado porque adelantaba a muchos “padres” (para un niño de siete años todo lo que no son niños son “padres”). Contemporizamos y nos sale el primer km a 6:14.

Seguimos adelantando a “padres” con miradas descojonadas por el retrovisor en cada adelantamiento (si tu ídolo es Rayo MacQueen tienes que hacer adelantamientos macarras por el interior), las nuestras y las de ellos… y es que si no te ríes cuando un niño te adelanta descojonado a esos ritmos es que tienes un serio problema de ego. Si además tienes una camiseta de Vettel entonces sí que tienes alas.

Dirigiendo la maniobra les digo continuamente que no se crucen… hay reglas no escritas en las carreras populares que hay que cumplir y si se aprenden desde pequeño luego no se olvidan. Vale, que Chick Hicks ganó la Copa Pistón cruzándose y haciendo macarradas pero al final se llevó la pitada por macarra. Eso sí, el Rey fue el vencedor moral.

Chick Hicks, más macarra que un Seat León Coupe Amarillo


Segundo kilómetro en 6:19…se va notando el cansancio y la cuesta arriba. El mediano no para de mirar para atrásporque va con la reductora puesta como Indurain esperaba a Perico en Luz Ardiden en 1990, esa etapa que gano sin atacar y le digo que tire para adelante, que nos espere en la meta flaqueza y el cabrón acelera aprovechando la cuesta abajo. El mayor saca fuerzas de y mete un sprint que le hace volar por debajo de 05:00…

Entramos en 15:53 para 2,65 kms, a 6:00 clavados; el mediano hizo unos 15 segundos menos. Puesto final (el mío) 131 de 579. Nos da tiempo a ver cómo entran Chema Martínez, Abel Antón, Martín Fiz o Reyes Estévez.

Desde las 09:30  a las 13:30 aprovechando las actividades infantiles sin agobios con el paréntesis de las carreras infantiles en las que corrí con el pequeño (4 años) y en la que Abel Antón ejercía de anfitrión. A partir de seis años “los papás y las mamás” no pueden correr con los niños y el “speaker” con mucha sorna se lo recuerda “papás y mamás, no se van de Erasmus, no se van a la mili, dejadles que corran que muchos corren más que vosotros”.


En definitiva, carrera muy recomendable si de lo que se trata es de correr sin agobios en un circuito más o menos rápido para lo que es Madrid y de que los enanos tengan actividades después, en las que la figura de un camión de bomberos lanzaespuma es un valor seguro en pleno Junio. Ah, y de regalo en las infantiles una brújula-silbato muy útil para llevar en las mochilas de senderismo. Eso sí, Las Tablas fue una sinfonía de silbatos en la que por momentos se parecía más al Amazonas que a un barrio-dormitorio de Madrid  ¿qué esperábamos?

viernes, 27 de junio de 2014

Sendereando y subiendo a primera

A pesar de la esperada (no por deseada pero sí anunciada)  eliminación de España al menos tuve la inmensa alegría de ver a un Córdoba de Primera. Sí señores, si me permitís este pedazo de off topic aquí en medio lo cuelo… después de¡¡ 42 años!! y de manera sorpresiva (hace dos meses estábamos más cerca del descenso que del ascenso)  se puede decir que ¡¡somos de primera!!. Muchos años viendo cómo penaba en 2ªB y ahora a recibir al Madrid, al Barsa o al Athletic. Además el Madrid ha vuelto a ganar la Champions y España (aunque por pocos días) es Campeona del Mundo: si hace 20 años alguien me hubiera dicho que está conjunción planetaria  se iba a producir algún día hubiese puesto en cuestión la salud mental, el estado etílico, el psicotrópico o todos a la vez de quien me lo dijera. Y sin embargo ¡¡existe!! Joder, que el Marca ya ha puesto el escudo del Córdoba en la Liga BBVA (el mismo que el de à côté).

Off-Topic aparte (que nos quiten lo bailao), la semana  pasada fue de transición por las secuelas de la carrera del sábado anterior. Sólo salí a correr un día a un ritmo muy tranquilo. Me metí en Pilates y GAP (muy cañero) con la intención de seguir fortaleciendo esos músculos de los que hay que tirar en el monte.

EL jueves estuvimos con los enanos en el camino de Schmidt, una ruta que va de Navacerrada a Cercedilla. Despechados porque no nos habían invitado a la coronación, “la reina y yo” decidimos irnos a la sierra a dar una vuelta, aprovechando que curiosamente ese día era festivo en Madrid. Para mi satisfacción personal  muchos madrileños pensaron lo mismo, lo que confirma una vez más que la gente no es gilipollas por mucho que intenten tratarla como tal.

Sensei Óscar me estuvo instruyendo sobre aspectos de las carreras de montaña y una de las cosas que más me gusto (aplicamos los filtros que queremos) es que para carreras largas hay que tener un poco de chicha. Sí, señores, apretarse un bocata de panceta con pimientos no es bueno sino que es hasta recomendable. Al fin y al cabo nos pegamos mucho tiempo en el umbral aeróbico donde se tira de ese depósito de grasa que con tantos homenajes nos cuesta llenar.

A pesar de la instrucción sigo midiendo las semanas en kilómetros en lugar de desniveles  ¿seré un mal alumno o un Lord Sith?

Aprendiz de runner de montaña en una "master class"



Un paseo por el Río Lobos (Soria) con los enanos completó el senderismo semanal, aunque entre el calor y una amenaza de tormenta tuvimos que emprender la vuelta anticipadamente. Por cierto, hay que ver que el mundo está lleno de gilipollas. Hay una fuente en el aparcamiento donde lo normal es beber agua y, si puedes, refrescarte. Nosotros estábamos en ello cuando una familia llegó chillando "agua, agua..." Cada uno de ellos debía pesar más que nosotros 5 juntos (de gordos que estaban yo creo que no podían ni abrazarse y seguro que no cogían un ascensor juntos no por seguridad sino por volumen). No sólo bebieron agua sino que les faltó enchufar el lavavajillas porque estuvieron mucho tiempo refrescándose, jugando con el agua, "limpiándose las manitas" porque la niña tenía barrito en las uñitas (joder con el campo, que tiene arena y bichos, menuda guarrada). Tuvimos que coger la posición al estilo Lebron James para llenar las botellas de agua porque el niño con la camiseta de un colegio de Villanueva del Pardillo (Umenuda metáfora) no paraba de salpicar al grito de "¡¡Papá, mira qué fresquita!!". 

El domingo, en Riaza, a las 07:45 estaba dándole ya. A eso de las 08:30 estaba en la plaza de Riofrío donde a esas horas unos abuelos estaban montando un tinglado con una sábana, unas flores y unas velas. Me preguntaba qué coño estaban haciendo tan temprano, justo lo mismo que podían preguntarse ellos al ver a un pollo corriendo con una mochila en su pueblo.

Después de 1.100 metros de desnivel en 21,8 kms, a las 10:10 estaba de vuelta (es lo que tiene madrugar). Sí, lo sé, es poco desnivel para tanta distancia, pero a esas horas uno sólo se cruza con vacas por esos caminos (y encima huyen las cobardes al verte), por lo que a lo mejor no es buena idea correr el riesgo de hostión por meterse por caminos de esos que molan (sale el momento valiente de Jose).


 A eso del mediodía volví a ver a un grupo de abuelos montando otro chiringuito idéntico: ¿van a invocar a algún espíritu? ¿estarán celebrando el solsticio de verano coo en Stonehenge y no me he enterado?¿van a vender móviles robados? No, según me dijeron en la carnicería era que estaban preparando la procesión del Corpus. 

miércoles, 4 de junio de 2014

Segunda excursión a la montaña

No, no me he equivocado con el título. La palabra “excursión” está deliberadamente escogida. Y es que el domingo intenté realizar la salida “seria” que la semana pasada no tuve. Para empezar a las 08:00 estaba dándole. Con mis nuevas zapas, que desde un primer momento me demostraron que tenía un pepino en cada pie. Y con los bastones.. momento bastón… a ver cómo la planteo ¿dónde puede llevar uno los bastones sin que por ello pierda la hombría? Vale que poco a poco con las mallas, las camisetas de rejilla y la ropa ceñida la línea se haya difuminado un poco, pero hay líneas rojas por las que no puedo pasar.

No sabía dónde meter los bastones. La mochila no tiene nada para colocarlos y es demasiado pequeña para meterlos dentro. Me veía como un torpe que no sabía dónde llevar los bastones por lo que opté por llevarlos en la mano. Para mi tranquilidad, a eso de las 13:00 vi a un runner corriendo con los bastones en la mano, por lo que no lo hice del todo mal.

Esta vez no “perdí” tres kilómetros por asfalto/llano hasta llegar a la montaña. Fui directamente hasta la senda de la semana pasada y desde allí para arriba. Justo a las ocho de la mañana lo único que había en el campo eran vacas. En la cara norte de la Buitrera el sol ni se intuía entre la frondosidad del robledal. Caminando en las cuestas arriba y corriendo  en el llano/cuesta abajo ¿es bueno hacer esos cambios de ritmo o tienen que ser más sostenidos? Me planté en Piedras Llanas (+200m). Y ahí hay un cortafuegos de 60 metros de desnivel  con una hipotenusa de 300 metros. Y lo subo una vez. Y lo bajo. Y otra, y otra… así hasta tres veces. A 1.600 la vista de la meseta es espectacular. Llevo sólo diez kilómetros y algo más de una hora fuera.

Entre las subiditas, las bajadas y el GAP noto que el culo está cargadito. Sí señores. El viernes me metí en clase de GAP pensando que podría ser un buen complemento  a las salidas a la montaña. Y seguramente lo es, pero el domingo por la tarde tenía las pierna cargadas. Después bajé por donde había venido, esta vez corriendo porque el coche estaba a 1.200 metros y yo estaba a 1.550.

Cuando el sol empezaba a asomar en los caminos y en las veredas llegué al coche. Con los cuádriceps cargadísimos me puse a estirar y para casa. Había que sacar a los enanos por el mismo camino y coronar, que llevábamos dos semanas que por circunstancias no pudimos. Esta vez sí, llegamos hasta la pista que va de Hontanares a Riofrío y luego llegó la difícil decisión ¿deshacer lo recorrido -3 kms cuesta abajo-  o ir a Hontanares – 1.5 kms cuesta arriba- a apretarse un cervezón? Obviamente ganó lo segundo. Eso sí, a falta de 400 metros sí que deshice lo camindado (4 kms y -200metros) para recoger a la family en Hontanares. La cerveza de reserva me supo a gloria ¿y cómo no, con estas vistas?


Tomando una cerveza con estas vistas (queda poca nieve, que la foto es de Marzo)

Contando con que el Scattergories es mío y puedo sumar los 200 metros de esta segunda carrerita sí que llego a los 1.000 que me había propuesto. Soy consciente de que el bagaje que llevo es escaso, de ahí el nombre de “excursión”. Pero no dejan de ser sólo 18 kms. El camino, más o menos, me lo conozco  y creo que andaré con tiempo para que no me cierren el control (son 3:30 horas), aunque tampoco me va a sobrar mucho. Para lo que sí llegaré justito será a Somiedo, y es que tres puertos son palabras mayores.


De aquí a la carrera del día 14 no voy a tener salidas de mención, por lo que la carrera del domingo fue mi (único) test antes de la carrera. Pese a lo escuálido de la preparación estoy seguro de que me lo voy a pasar bien; pasé de 1.200 a 1.600 metros a un ritmo más o menos cómodo. Otra cosa es llegar hasta 1.900 metros…. Y bajar, que uno no es que sea precisamente valiente ante los caminos empinados ¿tendrá algo que ver la miopía? Seguro.

viernes, 30 de mayo de 2014

Primera incursión en la montaña

El domingo pasado hice mi primera incursión en lo que pienso que es un trail de cara a mi bautismo de fuego del día 14.

Intenté salir “pronto”, pero no fue hasta las 08:30. Craso error. Porque en la montaña hay que estar cuando la abren Un error menor fue que hasta donde empezaba de verdad el sendero había dos kilómetros: antes, terreno urbano y asfalto. Más errores… el calzado: pensaba que las botas de trekking era suficiente pero no contaba con que son pesadas para correr, son demasiado impermeables y la suela se gasta más que los neumáticos de agua de un F1. Ah, se me olvidaron los bastones que me había dejado Óscar.

Obviando todas estas cantadas (preludio de la de Iker), el resto creo que me salió bien. Mochila con el peso estimado de lo que llevaré. Hidratado. Con alimentos. Corriendo cuando se podía y caminando cuando picaba par arriba. Y el pulsómetro configurado con frivolidades como la altura o la inclinación.

La previsión era de sol, nueves, lluvia, viento y meteoritos  (por predecir que no quede), por lo que llevaba de todo.

Me metí por un sendero que descubrimos hace un par de semanas y que se mete por un robledal que está ahora frondosísimo; tanto que hacía hasta frío. Partiendo de 1.200 metros enseguida me planté en los 1.400 con la flora cambiando casi por completo. Cuando más picaba el terreno salí a una pista que va desde Hontanares hasta Riofrío y Riaza y decido seguirla. Camino rápido, 6-7 kmh, con un perfil del 6-7% y corro en los falsos llanos. De vez en cuando hay que vadear  algún arroyo que con mis botas parezco un basilisco.

Prosélito de los trails con sus botas goretex pasando por un arroyo

Llego a Hontanares en medio de olores intensísimos a primavera acentuados porque estaban talando unos pinos; es lo que tiene madrugar. Aún no son las 09:15 y casi he llegado a mi objetivo, el mirador de Piedras Llanas a un kilómetro escaso y cien metros más de desnivel que los cubro dignamente.

Voy a un ritmo bastante más alegre del que me esperaba. Disfrutando del paisaje, de los olores y sobre todo del silencio. Y es que siempre hay un hortera con el Máxima FM en cualquier sitio a partir de las 11:00. O un “me aburro” o un “el tata me ha pegado” o “hay una mogggca” (así en madrileño).

Voy tan bien que incluso puedo hablar por teléfono sin parecer Golum. Y ”corono” después de ocho kilómetros en un mirador desde el que se entiende la expresión de "Ancha es Castilla". Toca volver, que son las 09:30. Llego nuevamente a Hontanares y busco el sendero que baja a Riaza… pero un río baja por él: no way, mate. Como seguro que me pierdo por el camino de ida tengo que bajar por la carretera, una de las más bonitas que he visto porque se va literalmente por un túnel de robles.

Sin caer en la “trampa” de correr en las subidas pronunciadas llegué a casa después de 15 kms y casi 500 metros de desnivel. Sé que es muy poco y que me queda poco margen de maniobra. Para el domingo que viene le tengo echado el ojo a un cortafuegos con ojos golosones que hará que haga unos mil metros de desnivel con dos ó tres subidas.

Y por  la noche prolongamos nuestra semana deportiva con la final de la Champions. Siendo más merengue que Bernabéu un pelín de amargura me quedó. Y es que mi hijo mediano es colchonero. Sí, como el del anuncio. Y, claro, en una final como ésta la euforia tras el gol de Ramos no puede ser completa si ves que tu hijo no lo pasa digamos bien (vamos, que las pasó putas). Menos mal que podía decir eso de “no pasa nada, la liga está ganada”. Mucha psicología, mucho el año que viene, que si la Liga son 38 partidos y la Champions 13…

Desde entonces me he comprado unas zapas de trail de verdad, unas Salomon XT-WING3 que por lo visto son un pepino y suben solas. Las he probado en Valdelatas y he comprobado que se agarran más que un chotis. Llegué muy cansado para un triste ritmo de 5:19 pero es que me metí por todas las cuestas y cortafuegos de Valdelatas.

El domingo pienso madrugar (a ver si un día puedo ganarle a mi hijo mayor, que madruga más que el hambre). También me llevaré los bastones y hasta que no llegue a los 1.000 metros no lo dejo.

El Pilates al que no pude ir lo he sustituido por GAP. No, aún no voy con las medias de rejilla, pero todo se andará :D!! en serio, es un ejercicio súper-cañero. Se hacen las abdominales que normalmente no se hacen por falta de ganas, para qué decir que no tengo tiempo cuando siempre se puede correr un kilómetro menos. Se trabaja el glúteo que de otra forma me da pereza al igual que las sentadillas. A ver si así supero las agujetas que tenía el domingo pasado en el culo.

viernes, 16 de agosto de 2013

Dándole un capotazo al estreptococo

Para una familia numerosa, un virus estomacal es como la familia Plómez en Zipi y Zape, que llegan de improviso con el menor de los pretextos y se enquistan días condicionando la comida y el descanso.

La difusión del susodicho nunca es simultánea sino que juega al “tú-la-ligas” como dirían mis hijos saltando de uno a uno. Y no se libra ni dios.

Así hemos estado una semana. Afortunadamente no nos ha pillado recién iniciadas las vacaciones como hace dos años, sino en el previo. Entre despertares nocturnos propios y ajenos no hemos dormido mucho, la verdad.

Con este cuadro lo de menos ha sido salir a correr, y cuando he salido, normal, la calidad se ha resentido.

EL domingo, además, aborté el rodaje semanal. A pesar de estar en Riaza con diez-doce gradazos (sí, señores, en plena canícula en Segovia hay que taparse para dormir) a las 08:00, el cuerpo no estaba precisamente para meterle mucha caña. Cansancio acumulado, deshidratación… son factores que hicieron que el domingo dijese “va a ser que no”. En la eterna lucha entre ese ángel cabrón que te dice “vamos, sal un ratito, diez kilómetros suaves y nos volvemos”(sabiendo que ni de coña) y el tocapelotas “que no, quédate descansando, que te tienes que recuperar” terminó ganando el último. Es curioso, sientes a la vez que estás perfecto (muscularmente lo estás) y que andas como una braga (también lo estás, que has practicado las salidas desde los tacos varias veces del sofá al baño).

Además, “salir ¿para qué? ¿pa cagal-la?” Pues sí, pa cagal-la. En el cinturón de hidratación aparte del bidón el paquete de toallitas del enano, que están perfumadas y pican menos que las ortigas segovianas. No, en casita, que hay más rodajes que sandías.


Virus estomacal manifestándose en todo su esplendor


Así que lo más parecido a la carrera que hemos practicado en casa (escatología aparte) ha sido ver los mundiales de atletismo. Afortunadamente en Teledeporte han rectificado y lo emiten, no sé si porque han encontrado un patrocinador, porque se lo han regalado o por vergüenza.

Me he tenido que poner al día del récord de Bolt (no recordaba exactamente que eran 9,58), he tenido que explicar la diferencia entre la marcha y la carrera, explicar que el decathlon es una prueba de atletismo aparte de una tienda de deportes, que un martillo puede ser redondo y con una cuerda o que en las carreras en pista los chicos no corren con las chicas. Y todo en los descansos entre el Clan y el Boing.


Por lo demás… contar que el domingo anterior me marqué otro “rodaje” de esos antológicos a 4:44 y 17 kms. Lo entrecomillo porque últimamente siempre me pasa lo mismo, que quiero rodar pero me termino animando y corriendo algo más deprisa  de lo que debiera. Y en el previo a lo que queda de escapada masiva, y ya en Madrid, rodé buscando la sombra por Villarrosa, Los Llanos y El Capricho. Qué frondosidad, qué espectacularidad tenemos en este parque: fácilmente pueden hacer 5-10 grados menos que fuera entre la sombra, humedad y corrientes que se forman. Mis dos kilómetros de circuito habitual dentro de este parque se fueron a seis por mor de aprovechar el lujo que supone rodar con sombra en pleno agosto en un paruqe solitario, salvo por un pintor y el personal de mantenimiento.

viernes, 2 de agosto de 2013

Half triatlón de Riaza, la crónica de una no participación

El rodaje del domingo estuvo marcado por el “Half” de Riaza. Suena raro, pero el relato del rodaje es la crónica de un Half que no corrí.

Cuando llegamos el viernes por la tarde notamos una inusitada actividad ciclista en los alrededores. Pero no de globeros como yo de esos que se conforman con “rodar” a 25-30 kmh. No. Bicis de las de verdad, de fibra de carbono y complementos personalizados que cuestan como un apartamento en Torrevieja (Alicante) movidas por ciclistas de verdad y no como algunos que se ven por el carril vieja con las mismas bicis que estos triatletas. También había bicis proletarias movidas por triatletas y bicis galácticas remolcadas por tri-jaja-atletas, que de todo hay.


Globero por el carril-bici con su bici que pesa diez  kilos menos de lo normal para compensar sus diez kilos más de lo normal


Se celebraba en Riaza un “half” y un “short” ¿por qué no llamarlo medio y corto u olímpico? EN fin. El caso es que para empezar antes que ellos salí a las 08:30 pensando que empezarían a las 09:00 como el año pasado. Me fui tranquilamente hasta Riofrío con el interés de ver cómo nadaban por el pantano de la localidad (por mucho que se empeñen en Riaza de reclamar su soberanía, la Riaza irredenta, que también existe a nivel extremosegoviano) en unas aguas que tienen que estar frías de cojones con su lecho de pizarra y con el cobijo de la cara norte de la Sierra de Ayllón.

Iluso de mí, la salida la habían dado a las 08:00 y poco antes del cruce con la carretera de La Pinilla vi cómo bajaba como una bala la cabeza de carrera. Después de tres kilómetros de bajada, el último de ellos recto, el líder bajaba a unos 60-70 kmh. A pesar de llevar los cascos (a un volumen bajo para no perder del todo el sentido del oído), el sonido del desarrollo era similar al de un helicóptero ¿Cuál podía llevar? Supongo que un plazo de 56 dientes y el piñón  chico de 11; con los brazos apoyados en el manillar de triatleta, un casco de contrarreloj y una cadencia situada en la perfección técnica de las 90rpm, la estampa era acojonante a la par que bella.

Cambio de planes, que la carretera está cortada y, con las curvas que tiene,  sería una temeridad hacer el gilipollas corriendo por ahí. Vuelta para el pueblo. El goteo inicial se convierte en chorreo. El sonido helicóptero ya es similar a una escuadrilla de Apaches en pleno asedio de Kandahar. Ni dios en la carretera viendo la carrera. Lo que hasta entonces había sido un tranquilo rodaje a poco más de 5:00 se convierte en un ritmo más vivo y baja de 4:50. Quizás por mimetismo, espíritu competitivo o simplemente canguelo (cuando adelantaban pasaban cerca de mí, que iba por el arcén izquierdo), el caso es que la bajada la hice a 4:37.

Las bicis pasan por el pueblo en dirección a El Negredo por la Gran Vía así que  yo giro antes a la izquierda, hacia el albergue. En la misma curva una flecha verde fosforito y unos conos. “¡¡Tin!!” se enciende una bombilla. Éste es el circuito del sector a pie ¿por qué no? Vamos allá, que aún hay que conocer los senderos del pueblo. Sea por los conos, por el efecto dorsal-sin-dorsal el caso es que la “subida” me sale a 4:45. Siguiendo los conos, ya en modo competición repito los 4:37 del 10 al 12. Por la “M40” de Riaza (cuánta guasa hay también en Segovia) veo unos casoplones espectaculares mientras sigo la flechita verde como Garbancito haría con sus miguitas. Entre sembrados, robles, hierba y carril-bici el perfil es ascendente pero clavo los tiempos, 4:43. Voy siguiendo la cinta que me lleva hasta meta pero doy la vuelta antes y me vuelvo para casa. La inercia me hace apretar al ver las banderitas al fondo ¿4:25 en el km 15? No puede ser ¿otros 4:25 en el siguiente y último? Joder, pues sí que voy bien. No quería correr más, prefería quedarme con buen sabor de boca. Andaba acojonado, 4:44 de media hasta entonces, un ritmo “bueno no, lo siguiente” para lo que debería ser un rodaje. Me encontraba con fuerzas para ir por debajo de 4:35-4:40 durante algunos kilómetros más. Pero preferí no arriesgar y quedarme con la agradable sensación de haber ido in crescendo. Dieciséis kilómetros en total a una media de 4:44 con los últimos a 4:25, sin lugar a dudas uno de mis mejores rodajes. A ver si puedo mantener esta forma en el otoño.

Poco después vamos a ver llegar el chiringuito montado en El Rasero. ¿Lo que más nos gusta? “La Casa de Vettel” ¿esperábamos otra cosa de un tenderete de Red Bull?. Yo, que ni sigo la Fórmula 1 (“es deporte para coches, no para pilotos, según mi mediano, acérrimo seguidor del Rayo y de Paco Jémez por Rayo MacQueen) ni soy alonsista me sigo sorprendiendo con estas apreciaciones.

Del triatlón saco dos conclusiones: que es caro de cojones y que es muy sacrificado.

Caro porque necesitas un neopreno (“udos”), una bici de carreras, zapatillas, casco…. Y un sitio donde guardarlo todo, que aunque sean del Decartón ocupan su lugar. Además necesitas un portabicis. Caro porque la logística se complica: nada de madrugar como el running en el que como mucho coges el metro, no, tienes que pernoctar. Caro porque, aunque parezca de Perogrullo”, se necesita un pantano/lago/mar donde nadar y una carretera que se pueda cortar para unas horas de carrera. Y caro porque organizarlo cuesta una pasta.

Sacrificado  porque hay que correr, sí. Pero también hay que ir en bici y nadar. No cuenta el venir en bici a currar, no, ni comprar el pan en la bici de Pancho. Ni la clase de matronatación (a la que no vamos, pero que muchos sí cuentan cómo natación porque el Scattergories es suyo). “Hayque” (como dicen los jefes) correr, si. Y salir con la bici por carretera además de en el gimnasio para trabajar la cadencia. Y también ir a nadar; no vale ir a la piscina del barrio a ligar con las poligoneras o con el socorrista, no. Hay que ponerse el gorrito, las gafas y pimpán a nadar p’arriba y p’abajo en la piscina, menudo planazo. Ah, minucias aparte como currar y ejercer de marido y padre, que uno no es como Ulises. Al fin y al cabo Ulises se fue con Telémaco (que era hijo único, que se sepa) a Troya y a su Odisea y Penélope se quedó tan tranquila dándole que te pego a la aguja, que Ítaca podía ser todo lo bonita que tú quiseras, pero era muy aburrida y no tenía ni bares, ni tiendas ni Liga ni internés (y, temblad maqueros, aún faltaban tres mil años para que saliera el Aifon, para que luego os quejéis).


jueves, 18 de julio de 2013

EL timo de los alimentos para deportistas

Que el marketing es el arte de vender mierda enlatada a precio de oro está fuera de toda duda. La mayoría de las necesidades de las sociedades “desarrolladas” son artificialmente creadas por expertos que piensan (con cierta razón) que somos gilipollas a los que nos pueden colocar cualquier producto. No hay, pues, productos malos sino campañas inadecuadas.

¿Qué por qué escribo esto? Porque de un tiempo a esta parte empiezo a estar hasta las pelotas que nos la intenten meter doblada (con perdón) una y otra vez con productos (generalmente alimentos) supuestamente para deportistas.

Productos que, con un mínimo de transformación, prensado o etiquetado multiplican por diez ó más su precio.

A mí, que tengo el vicio de leer, me da por ver de vez en cuando la composición de los alimentos por aquello de saber qué me meto en el cuerpo y qué le doy a los enanos y no paro de enervarme.

Por ejemplo, las barritas de “cereales”. Supuestamente son la hostia: 25 gramos de “cereales” pata negra que ríete tú del Blevit Plus Forte. Son cómodas de llevar tanto en la mochila de triatleta globero como en el bolso de la raqueta de pádel para consumir en pleno esfuerzo y que nos dan una retropropulsión sin par a la vista de cómo se nos presentan. Con ellas llegaremos a bolas que ni Nadal o llevaremos un desarrollo que Induráin nunca soñó. Vienen en cajas multicolor y, al peso, salen por 15 pavos/kilo. ¿alternativa? Galletas María o similares, según gustos. Mismas calorías, más fibra, mismo porcentaje de carbohidratos. sólo que tienen menos grasas (saturadas y no saturadas) y la mitad de glucosa. Ah, y cuestan la cuarta parte, que por tres pavos te dan una caja de marca de kilo y un imán para la nevera. Si son galletas Hacendado –que las hace Siro-ni te cuento lo que te dan por tres pavos.

¿Y de los geles? Aquí ya es de juzgado de guardia. Una bolsita de mierda del patrocinador del último MAPOMA no baja de 1,79 (sospechosamente el mismo precio en cualquier sitio) por 41 gramos, unos 44 pavos por kilo, precio de Marqués de Riscal Gran Reserva. ¿Cómo se anuncian? Como una “exclusiva mezcla de glucosa y fructosa 2:1”. Cágate lorito; la receta de la mermelada de fresa de mi tía abuela de Murcia tiene esa misma proporción, medio kilo de azúcar por cada kilo de fresas. “Es que tiene riboflavina” dicen, coño, claro, como todas las frutas, que la riboflavina es la vitamina b2. “Y maltodextrina” argumentan. Claro, normal, todos los hidratos de carbono (el azúcar lo es) lo tienen en mayor o menor medida, obteniéndose del almidón. “Y ácido ascórbico”, vitamina C. “Y sodio” ¿Cómo era? Ah, sí, sal. Yo, por si acaso, voy a hacer igual que Javi, al que las monodosis de mermelada le sientan tan bien, y es que si queremos alcanzar la sabiduría hay que aprender de los sabios. Y los 44 pavos me los meto pal pecho en forma de Pesquera Gran Reserva.


Runner probando el último sabor de los geles para deportistas

¿Hablamos de bebidas “isotónicas”? Más de lo mismo aunque con menos diferencia. El litro de estas bebidas sale  por 2 pavos (aprox). Una sencilla limonada (una cuarta parte de zumo de limón, tres cuartas partes de agua y azúcar a discreción) sale mucho menos de la mitad, es igual de isotónica y tiene los mismos componentes. Y con chorrito de ron y un poco de hierbabuena tenemos un delicioso mojito, que muy isotónico no es pero está de puta madre.


 Donde se ponga un mojito que le den al Powerade


A veces un poco de difusión del conocimiento nos puede ayudar a saber si nos tangan a no. Y luego decidir en qué gastarnos el dinero, que para eso uno se lo gasta en lo que quiere. Como si se trata de unas zapatillas de 120 pavos cada seis meses, panda de caprichosos (léase con la mayor de las ironías, que soy el primero).

martes, 7 de agosto de 2012

Se me volvió a romper el Garmin


Definitivamente me ha mirado un tuerto con el pulsómetro. Mira que no conozco a nadie que me hable mal de los Garmin, pero en año y medio se me han roto dos. El primero fue en Septiembre del año pasado, y se me cayó desde una mesita de noche y se jodió la pantalla. Por lo visto estaba practicando deporte de alto riesgo ahí, entre el despertador y la lamparita y la garantía no me lo cubrió. El caso es que los enrollados del servicio técnico me ofrecieron uno nuevo a “precio de amigo”, 150 pavos.

El nuevo funcionaba como el antiguo, es decir, estupendamente. Hasta Junio, que empecé a notar que se le formaban unas gotas de condensación en la pantalla. Gilipollas de mí, pensé que era lógico con la diferencia de temperaturas entre el curro (con su aire acondicionado) y la calle, a treinta grados. En las dos semanas de vacaciones, sin embargo, las humedades fueron a más. Tanto que no me dejaban ver la pantalla. La carga de batería no duraba nada, y la vida útil de la batería me daba “-1%”, como si eso fuera posible. Bueno, sí, que según nuestros mandamases crecemos un “-1%” y no bajamos. Tampoco sube el paro, sino que se “desacelera la creación de empleo”, como si en algún se haya acelerado.

Puestos al habla con el servicio técnico me dicen que es un defecto de fabricación, y que se lo tengo que enviar para que me lo reemplacen. Contándoles la película anterior me dicen “Uuuuuuuyyyyyyyyy, pues habría que ver si te lo cubre la garantía, porque ésta sólo dura seis meses en el caso de las reparaciones”. “A ver, chaval, tú no me reparaste nada el año pasado, me vendiste a 150 pavos un GPS nuevo” “Ya pero tú aceptaste las condiciones de reparación, que tienen una garantía de seis meses” “Sí, las de reparación tienen seis meses de garantía, pero las de venta son de dos años, y tú me vendiste uno nuevo”. “Bueno, mándanoslo”.

Al cabo de una semana me vuelven a mandar otro nuevo, esta vez sin pagar.

¿Qué puedo decir con mi experiencia? Pues que mientras no se rompen los Garmin funcionan de puta madre. Son precisos, fáciles de manejar y son mucho más baratos y cómodos que los Polar. Subrayo lo de “mientras no se rompen” porque el Museo Británico tiene tablillas babilónicas más robustas que el Garmin


Un cacharro que se vende como un complemento ideal para un “Ironman” no da muestras precisamente de ser “Ironmade”, sino más bien “Shitymade”. Además, en el Servicio “Técnico” tienen al mono de Los Simpsons que, una vez pasado el periodo de garantía, te escribe diciendo que “el precio fijo de reparación es de 110 euros más 10 de envío más IVA”, tenga lo que tenga. Que sí, que lo he visto:





Mientras tanto he estado corriendo con el Kalenji de nueve pavos, ése que uso para ir a la playa o a la piscina. Algún que otro día incluso sin él. Corriendo por sensaciones he tardado lo mismo y en un par de salidas se me ha quitado el tic de mirar la muñeca para ver los ritmos. Con unos recorridos predefinidos y con unos ritmos controlados, es fácil clavar los tiempos.


Tres salidas de diez kilómetros a 47:40, 48:00 y 48:05.  Otra más a 45:50, siendo consciente de estar metiendo caña. Y un rodaje de trece kilómetros a 5:00 “o así”, yendo más tranquilo.

El caso es que cuando, por inercia, hacemos los mismos recorridos tampoco es tan necesario un cacharro de estos. Por muy analítico que uno sea, si no hay tiempo para el análisis, tampoco es que me aporte mucho tener en la base de datos 90 veces el mismo recorrido de diez kilómetros entre 46:00 y 49:00 con los parciales por kilómetro si no voy a analizarlo. Con el tiempo, a lo que le doy más importancia es al comentario “lluvia”, “frío”, “calor”, “viento”, “solo”, “en grupo” para poder comparar la progresión. Otra cosa es con las carreras, los rodajes en los que sí varío mucho más, las series o cuando salgo fuera.

Al final es como el cerebro, que sólo usamos el 10% de sus capacidades y algunos ni eso. ¿O no conocéis a más de uno que tienen un GPS para correr en la cinta del gimnasio?. Pues lo mismo con el cerebro e Interconomía.

viernes, 27 de julio de 2012

¿Aceptamos pulpo?


En estas dos semanas de vacaciones he corrido cuatro ó cinco veces con los enanos, ellos en bici y yo a pie. Después de varios intentos, el mediano se ha soltado con la bici y no para. La salida media era de 9 kms, durante 55 minutos. ¿Sirve eso como entrenamiento? En los parámetros en los que me muevo actualmente (5:00-5:15 durante una hora/hora y cuarto en rodajes, 4:30-4:45 en entrenos en umbral anaeróbico de 10kms) desde luego que no son precisamente para tirar cohetes, pero rastreando los registros de hace algunos años hubiesen supuesto un salto de calidad.

Contando en la ofi que algún día hice doblete por la mañana (rodaje) y por la tarde (enanos), los deportistas (entre los que se incluyen practicantes reales o imaginarios del multiproducto Les Milles, pádel y mus) se sorprendían de que “hiciese deporte” dos veces al día sin reventar.

¿Puede considerarse como “hacer deporte” andar ligero y correr a ritmos desde 04:00 min/km a 09:00 min/km, lo que implica una media de 06:00-06:30 min/km? Pues hombre, en la medida que se produce un desplazamiento de una masa en el espacio-tiempo consumiendo en ello energía pues sí, vale, se “hace deporte”. Si se extrapola a una carrera-tipo de 10km y se obtiene, regla de tres mediante, que el tiempo final fuese de 01:00:00-01:05:00 por encima del cual hay mogollón de populares, pues también.

Ahora bien, si voy en vaqueros, zapatillas o chanclas Quechua modelo tarahumara, con las gafas de ver puestas y una bolsa del Mercadona con dos plátanos para la merienda pues como que no. Afortunadamente para mí, no tuve que llevar dos colocaos como la Omá de Los Morancos porque nos olvidamos la baticao. Si, en el camino, adelantas ligero como un rayo, potente como un camión a alguno/a que va más equipado que Gebreselassie y que grita “¡si va en vaqueros!” (es lo que tiene ir con el IPhone cuando corres, que chillas como un cerdo). ¿Estoy “haciendo deporte”? Para el amigo del Iphone, aparte de quitarle la pegatina y hundirle en la miseria, desde luego que sí.

Por eso me gusta este deporte cada vez más, porque aquí no valen los llorones. Ni los pegosos. Ni “¿Por qués?”, ni “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”. No valen las excusas, sólo lo que haces. Por muy buen equipo que tengas, si no mueves rápido las piernas no avanzas. Si las cosas no te salen como esperas es porque te has lesionado, porque te has equivocado de ritmos o porque no te has hidratado lo suficiente, pero eres tú y sólo tú el responsable. La verdad, me extraña que los apólogos del pensamiento positivo no hayan usado la preparación de un maratón como analogía.

Como el Excel es mío, me lo apunto. Para algo tengo un campo con observaciones donde pongo lindezas del tipo “viento de cojones”, “noche toledana”, “calor”.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

jueves, 24 de mayo de 2012

Hasta el 40 de Mayo


Justo el día que guardo la ropa de invierno entra un frente frío. Tan frío que el rodaje del lunes lo tuve que hacer con el cortavientos, cuando la semana anterior había empezado a madrugar. Pero bueno, nada que no sepamos. Gracias a mi manía de documentar en Excel todos los entrenamientos y a las entradas del blog uno se da cuenta de que el tiempo no está loco porque haga frío en Mayo o calor en marzo, sino que la primavera es así, una estación intermedia entre el invierno y el verano.

Con la memoria de pez que tenemos dentro de dos meses diremos eso de que “menuda primavera buena, mala, pasada por agua que tuvimos”, en función de lo que haya quedado en nuestro disco duro después del formateo al que le sometemos con la amnesia selectiva.

El rodaje  se me fue hasta los 18 kms. Y escribo “se me fue” porque cuando me di cuenta de que llevaba 14 estaba a cuatro de casa. Iba absorto con el mp3 (me niego a escribir lo que escuchaba, es secreto de sumario). Desde MAPOMA no he rodado nada, y las sensaciones fueron muy buenas. Al trantrán, me apreté hora y media a 5:06, con 143ppm (lo normal).

Del resto de semana deportiva… disfrutando del sol de primera hora, ya q hace tiempo que ha amanecido cuando salgo a correr. Nada de ritmos controlados, ni series. Correr por correr. Por el placer de ponerse las zapatillas. ¿Que me sale un ritmo de 4:40 en los dos primeros kilómetros porque el Body Combat me ha enchufado? Pues p’adelante, ligero como una moto, potente como un camión. pero sin ningún objetivo rítmico ni kilométrico. Salir a estas horas te da un plus de vitalidad para el resto del día nada desdeñable. Eso sí, a costa de estar todo el día con hambre.


¿Alguna carrera a la vista? Sí, la de Proniño, el 18 de Junio, con la fresquita. A priori no es la mejor época para correr (quedan tres días para el verano) ni el sitio más bonito (en uno de esos horribles barrios burbujistas de Madrid, Las Tablas), pero es de lo más plano que se puede encontrar en Madrid y por lo visto la recaudación va destinada a, en la medida de lo posible, erradicar el trabajo infantil. Quiero ser iluso y creérmelo, pero me da que no tendrán capacidad coercitiva alguna con proveedores como la manzana e indirectamente con la manzana e indirectamente con Foxconn.

También hay carreras infantiles a partir de cinco años (esperemos que no se cuezan los pobres, que salen a las 11:00 o así).

miércoles, 16 de mayo de 2012

Madrugando para troticochinear


El miércoles pasado fue mi última carrera a mediodía hasta después del verano. De sopetón, de un día para otro, diez grados más. A mediodía había unos 25-27ºC en el JC1, y a alguno de los habituales con los que me cruzaba la inercia les había llevado a echar en el petate la manga o mallas largas. Qué calor, a mitad de camino me tuve que parar a refrescarme (afortunadamente en el JC1 las fuentes no están cerradas). Llegué a casa sudando más de la cuenta. Eso sí, me apreté un cervezón del tirón mientras comía como un perdigón, y es con esos calores y después de correr lo que más apetece es una Mahou.

Así que, una y no más, desde el viernes he dado por iniciada mi temporada de verano, que, básicamente, consiste en madrugar desde mediados de mayo a finales de septiembre. A las 07:30 ya estoy dándole. En realidad tampoco me supone madrugar mucho más, me levanto quince ó veinte minutos antes, entro media hora más tarde a currar y me tomo media hora menos a mediodía para comer. Las cuentas salen así.

Eso y que descarto por completo hacer series. Incluso el correr a rtimos de umbrales anaeróbicos. Troticochineo puro y duro.

Disfrutando de la mañana, de esos olores que aún no están lo suficientemente contaminados en el JC1. Del cielo azul que aún no deslumbra y que hace que la hierba tenga un color verde intenso.

Disfrutando del mp3. Quién me iba a decir a mí que me iba a flipar con la música del Body Combat. En fin, cosas veredes.

Disfrutando también, porqué no decirlo, de esos conductores y conductoras que, a pesar de que te ven cómo vas a cruzar por un paso de cebra aceleran. Vaya a ser que pierdan cinco segundos de su triste vida si se paran en el paso de cebra.  Hoy, cortesía de la casa, una se ha llevado un puñetazo en el maletero. Me imagino que se acojonaría un poco, porque se paró de sopetón y puso las luces de emergencia, no sé si por el susto o para ver que mi “puños fuera” no rompió su puto audi a6. Qué pena en estos casos no salir con el Stinger, que algún uso seguro que le daba de vez en cuando.



Eso sí, a pesar de la fruta y los cereales que me tomo antes de correr, del yogur de después y del café y de la fruta a media mañana, paso más hambre que un caracol pegado a un espejo. Si me ponen una pata de cordero a las 10:00 me la como mojando sopas.

lunes, 27 de junio de 2011

Correr en el siglo XXI

Al hilo de uno de mis últimos posts he caído en la cuenta de cómo ha evolucionado el running en los últimos 20 años. Algo tan aparentemente sencillo e intemporal como ponerse las zapas y a correr ha evolucionado un poco, no tanto en el fondo como la forma.

1.- Las zapatillas. En los años noventa las zapatillas eran multitarea. Lo mismo valían para correr que para jugar al tenis, baloncesto, salir (si es que te dejaban entrar en algún garito con zapatillas) o ir de perol. Hoy en día tenemos unas zapatillas para correr, otras para el pádel, otras para el tenis (importante matiz), otras para el fútbol (dependiendo si jugamos en tierra o hierba artificial tenemos incluso dos pares), otras para pasear y otras casual que casualmente son el mismo modelo que el de los 80/90s que servían para todo. Eso sí, ni corremos como Gebreselassie, ni tenemos el revés de Nadal ni la exuberancia física de Ronaldo.



2.- Por no hablar de la pisada. Podías ser lento o rápido, nada más. Antes no había ni pronadores, ni supinadores ni pisada neutra. Hoy en día es un pecado ser pronador, mientras que si eres supinador estás en un selecto club de élite en el que, de entrada, tienes que pagar 150 pavos si es que quieres tener unas zapas acordes a la categoría del club.

3.- Complementos. ¿Dónde están las muñequeras y las cintas a juego que tanto proliferaron? Como mucho tenemos una gomita mariconeti. ¿Dónde quedó esa tirita que se ponía en la nariz para favorecer la respiración?.

4.- Las camisetas eran simplemente camisetas, nada de “técnicas”, “térmicas”, “sleeveless” o “climacool”. Y todas eran de marca… de bebidas o de deporte. ¿Quién no ha corrido sin complejos con una camiseta de Whisky DYC?.



5.- ¿Y del pantalón? Antes también era multitarea. Lo mismo servía de bañador que para estar en casa, lavar el coche o correr una maratón. ¿Os imagináis que nos hubieran dicho de haber ido en mallas por los parques por la noche? Seguro que alguno nos hubiese pedido presupuesto, por no ponernos de maricón para arriba.



6.- Calcetines. Antes se compraban en el PRYCA y sólo podían ser blancos, y se podía elegir entre dos rayas paralelas (los había de dos colores, que yo tuve unos) o dos raquetas cruzadas. Hoy hay que comprarlos en tiendas especializadas tienen varios tamaños de caña, e, incluso, son diferentes el del pie izquierdo del derecho.



7.- Con todo, en invierno se corría con chándal y sudadera y en verano con camiseta de algodón y pantalón corto. Hoy en día, en invierno corremos con multicapa, con una camiseta térmica interior ceñida, y multitud de tejidos xtratermic, climalite y palabros similares en inglés, y mallas a juego. En verano términos como xtralight, climacool son tan familiares como “helado de dos bolas de fresa y chocolate”.

8.- Las carreras no estaban homologadas (tampoco importaba) y eran gratis, y se las conocía como “La Carrera del PRYCA”, etc. No había Feria del Corredor; ibas al día de antes, agarrabas el dorsal y te daban una camiseta. Hoy un día, si una carrera no está homologada es una subcarrera, no tiene glamour, y los runners la evitan porque no pueden homologar una marca…de 52:15 en 10.000 metros, como si ésa fuese la mínima para los Campeonatos Europeos de pista cubierta de 2012.

9.- La medición del tiempo se hacia con el Casio de la comunión, salvo algunos tontolculos que lo controlaban mejor con unos pelucos de aguja a los que se le movía una corona y que se pusieron de moda por entonces. Por tanto, lo de “Mejor Marca Personal” no tenía sentido, salvo para contar los trozos de pizzas que podías comerte en el buffet de la playa. Ahora, si se desactiva la función de parada automática en un semáforo juramos en arameo porque nos fastidia la media.

10.- El GPS era un episodio de Mortadelo y Filemón, “El GP Ese”, y trataba de de un premio de Fórmula 1 que querían sabotear.

11.- ¿Chip para medir el tiempo oficial? ¡¡Ja, ja!! Unos tíos a grito pelao anotaban los números de los dorsales en una libreta a la llegada (tiene su merito), te metían en fila, y cada equis tiempo ponían un corte: estos tíos 40:00, los siguientes 40:30; nada de 40:12, 40:13. Por supuesto, nada de tiempo oficial ni tiempo neto; se suponía que todos salían a la vez, por lo que si salías al final te tocaba remontar. El único chip que conocíamos era prodigioso, y estaba en una peli.

12.- Fisio sólo tenían los futbolistas.

13.- No existía el MP3, sino un cacharro denominado Walkman. El número de canciones no dependía de los gigas del cacharro en cuestión ni de la calidad de la grabación medida en kbytes, sino del número de cintas que llevases en la riñonera, y de que éstas fuesen de 60 ó de 90. Tampoco existía la lista de reproducción, sino, simplemente, cara A y B. Acababan de salir unos auriculares revolucionarios que se metían dentro del oído, y los más habituales eran tipo “Princesa Leia”.


Personalmente pienso que esto no es más que el reflejo de la vida misma. Si nos ponemos a pensar, nos hemos vuelto muy parchositos para todo. Términos y actitudes actuales sencillamente no existían antes, y es que ahora nos la cogemos con papel de fumar para no ser “políticamente incorrecto”.

¿Cosas que no han cambiado? Que la música era pirata (qué gran invento la doble pletina), que España estaba metida en una crisis sin precedentes fruto de una burbuja inmobiliaria, que el Gobierno Socialista se derrumbaba ante un emergente Partido Popular y que el Real Madrid se sumergía en una nueva catarsis para poder contrarrestar el doblete Liga/Champions de un Barça avasallador comandado por Guardiola.