La gran mayoría de los que estudiamos la EGB aún
podemos decir de corrillo las preposiciones. Otra cosa es que sepamos el
significado que aportan cuando se pone una u otra. No es lo mismo ir DE culo
que ir a tomar POR culo.
Esto lo escribo porque en vacaciones me doy
cuenta de que existe una subespecie “runner” que, como las flores del desierto,
florecen al abrigo de la humedad que les proporciona un paseo marítimo
cualquiera y tienen una vida efímera de una ó dos semanas.
Un corredor EN vacaciones implica que cuando uno
no está de vacaciones no corre y se conjuga con el verbo SER. Un corredor DE
vacaciones se conjuga con el verbo ESTAR
¿Cómo reconocerlos? Es fácil. Son los únicos
runners que salen a correr cuando el paseo marítimo está petado. En realidad no
corren, sino que hacen algo parecido al slalom por la cantidad de gente que
tienen que sortear.
Las zapatillas les delata. Dependiendo de lo que
tengan en el armario, lo mismo llevan unas de tenis, de baloncesto a las
multitaco del niño. Y no, no hay zapatillas de pádel, son de tenis pero que
cuestan 30 pavos más. Una mutación de esta subespecie lleva unas zapatillas de
última generación impecablemente nueva que, en ocasiones, lleva incluida la
etiqueta: las prisas por correr. La goma, más que gastarse, se pudre de lo que
aguanta.
Con todo, el estilo es cuanto menos heterodoxo. Y
no, no vale la manida excusa de que Emil Zatopek corría como si fuese a
desarmarse mientras ganaba todas y cada una de las pruebas de fondo en
Helsinki.
Runner en vacaciones
Los “runners” que corremos todo el año somos unos
sibaritas. Nos gusta correr con un mínimo de condiciones. No nos gusta tener
que hacer una paradinha delante de una bestia parda de Dusseldorf. Es
desesperante tener que ir driblando a los domingueros del melón en la orilla en
un palmo (quisiera ver yo si Messi tiene lo que hay que tener para correr por la
orilla del mar en hora punta… que una cosa es regatearse a las cuatro nenas del
Getafe en el Camp Nou y otra más seria es una cuadrilla de metalúrgicos de
Sheffield cantando el “Rule Britannia”).
Correr entre metalúrgicos de Sheffield
No somos asociales sino todo lo contrario: nos
gusta correr con 10.000 personas más pero todos en la misma dirección y no
tener la sensación de ir por el acelerador de partículas donde, por lo visto,
el movimiento de las partículas es tan aleatorio como el del paseo vespertino
por el Marítimo de Benidorm.
No, no he corrido en una semana de vacaciones en
Benalmádena. Descartando la tarde-noche en la que la carrera se parecería más
al viaje del Halcón Milenario en el campo de asteroides, la única hora buena,
por temperatura y por ausencia de obstáculos es por la mañana muy temprano para
estar antes de las 09:00 de vuelta. Pero es que a esa hora hay que estar
prácticamente listo para el Desembarco de Normandía que supone ir con tres
niños pequeños a la playa.
Mi experiencia corriendo por el Paseo Marítimo de Benidorm
Los runners que conozco suelen correr a esta hora
porque, seamos sinceros, ¿quién le dice que no a una rubia muy fresca a
mediodía? Ojo, cerveza, que me canea la
jefa.