Que el marketing es el arte de vender mierda
enlatada a precio de oro está fuera de toda duda. La mayoría de las necesidades
de las sociedades “desarrolladas” son artificialmente creadas por expertos que
piensan (con cierta razón) que somos gilipollas a los que nos pueden colocar
cualquier producto. No hay, pues, productos malos sino campañas inadecuadas.
¿Qué por qué escribo esto? Porque de un tiempo a
esta parte empiezo a estar hasta las pelotas que nos la intenten meter doblada
(con perdón) una y otra vez con productos (generalmente alimentos)
supuestamente para deportistas.
Productos que, con un mínimo de transformación,
prensado o etiquetado multiplican por diez ó más su precio.
A mí, que tengo el vicio de leer, me da por ver
de vez en cuando la composición de los alimentos por aquello de saber qué me
meto en el cuerpo y qué le doy a los enanos y no paro de enervarme.
Por ejemplo, las barritas de “cereales”.
Supuestamente son la hostia: 25 gramos de “cereales” pata negra que ríete tú
del Blevit Plus Forte. Son cómodas de llevar tanto en la mochila de triatleta
globero como en el bolso de la raqueta de pádel para consumir en pleno esfuerzo
y que nos dan una retropropulsión sin par a la vista de cómo se nos presentan. Con
ellas llegaremos a bolas que ni Nadal o llevaremos un desarrollo que Induráin
nunca soñó. Vienen en cajas multicolor y, al peso, salen por 15 pavos/kilo. ¿alternativa?
Galletas María o similares, según gustos. Mismas calorías, más fibra, mismo
porcentaje de carbohidratos. sólo que tienen menos grasas (saturadas y no
saturadas) y la mitad de glucosa. Ah, y cuestan la cuarta parte, que por tres
pavos te dan una caja de marca de kilo y un imán para la nevera. Si son
galletas Hacendado –que las hace Siro-ni te cuento lo que te dan por tres pavos.
¿Y de los geles? Aquí ya es de juzgado de
guardia. Una bolsita de mierda del patrocinador del último MAPOMA no baja de
1,79 (sospechosamente el mismo precio en cualquier sitio) por 41 gramos, unos
44 pavos por kilo, precio de Marqués de Riscal Gran Reserva. ¿Cómo se anuncian?
Como una “exclusiva mezcla de glucosa y fructosa 2:1”. Cágate lorito; la receta
de la mermelada de fresa de mi tía abuela de Murcia tiene esa misma proporción,
medio kilo de azúcar por cada kilo de fresas. “Es que tiene riboflavina” dicen,
coño, claro, como todas las frutas, que la riboflavina es la vitamina b2. “Y
maltodextrina” argumentan. Claro, normal, todos los hidratos de carbono (el
azúcar lo es) lo tienen en mayor o menor medida, obteniéndose del almidón. “Y
ácido ascórbico”, vitamina C. “Y sodio” ¿Cómo era? Ah, sí, sal. Yo, por si
acaso, voy a hacer igual que Javi, al que las monodosis de mermelada le sientan
tan bien, y es que si queremos alcanzar la sabiduría hay que aprender de los
sabios. Y los 44 pavos me los meto pal pecho en forma de Pesquera Gran Reserva.
Runner probando el último sabor de los geles para deportistas
¿Hablamos de bebidas “isotónicas”? Más de lo
mismo aunque con menos diferencia. El litro de estas bebidas sale por 2 pavos (aprox). Una sencilla limonada
(una cuarta parte de zumo de limón, tres cuartas partes de agua y azúcar a
discreción) sale mucho menos de la mitad, es igual de isotónica y tiene los
mismos componentes. Y con chorrito de ron y un poco de hierbabuena tenemos un
delicioso mojito, que muy isotónico no es pero está de puta madre.
Donde se ponga un mojito que le den al Powerade
A veces un poco de difusión del conocimiento nos
puede ayudar a saber si nos tangan a no. Y luego decidir en qué gastarnos el
dinero, que para eso uno se lo gasta en lo que quiere. Como si se trata de unas
zapatillas de 120 pavos cada seis meses, panda de caprichosos (léase con la
mayor de las ironías, que soy el primero).

