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viernes, 10 de abril de 2015

Fino Filipino

En esto del correr hay momentos en los que inexplicablemente te encuentras “ligero como una moto potente como un camión” como diría Rayo MacQueen, al menos en mi nivel, porque los que sois más “pro” seguro que podéis plantear los entrenos en base a unos objetivos muy concretos para llegar en uno de esos picos de forma.

Ahora me encuentro en uno de esos picos porque me están saliendo unos entrenos muy serios dentro de la anarquía sistemática en la que me hallo. El lunes, 8 kms a 4:28 (había que prolongar la euforia de Gredos antes de entrar a currar) y Body Pump a mediodía. EL martes, aún en plan exploratorio por Valdebebas, me encontré con un compañero en la misma fase y entre requiebros, cruces, caminos, comentarios sobre las vacaciones me apreté 12 kms a 4:35. Menos mal que salí en plan tranqui (los cojones) porque la cuesta de enero es mecánica al lado de las de Valdebebas. Pero bueno, sarna con gusto no pica y cuando corres con alguien a ver quién es el guapo que afloja. Y, qué coño, las vistas de toda la Sierra de Madrid hacen que te vengas arriba.

Para los que os guste “cabrear” (de andar como las cabras, nada del verbo reflexivo –cabrearse- ni del porculativo –encabronar) deciros que este parque es la Potencia Definitiva del Universo. Hay un circuito de bicis de montaña que bordea el parque con unas cuestas más serias que una hipoteca. Tiene forma de trébol con más hojas que una lechuga que es un no parar. Vamos, que cuando llegué a la mitad lo mandé a tomar por culo y me fui por uno de esos senderos compatibles con la vida con un cómodo 2-3% de desnivel. Ah, también tiene unas lomas “off-road” de ésas de poner a prueba las zapas de trail sobre todo en épocas más secas que ésta que da pena pisar la hierba. Quizás esté eufórico por la novedad, pero de momento el parque éste da más juego que una real con sota de oros.

Miércoles, ese día reservado para un Body Balance al que le estoy cogiendo gusto y que me aporta el momento zen de la semana. En la última coreo tiene además un peso muy fuerte el yoga que es lo que más me gusto de este híbrido. 
La cobra.. abdominales inferiores, lumbares... para después de correr

A ver quién dice que el yoga es de nenas...


Jueves… lluvia desde las nueve de la mañana. ¿Salgo no salgo? Espero una hora y no llegó a abrirse un claro entre las nubes para ver el sol pero casi… a las 14:30 a pesar de los elementos salgo y para Valdebebas. No llevo la banda del pulsómetro (ni el lunes ni el martes…) por lo que correo por sensaciones. Entre las nubes (bajas presiones), un viento del este (que me empujaba sobre todo en las cuestas arriba y el correr por sensaciones me marqué 15 kms a ¡¡4:33!! Para no tenerlo claro me salió un marcón, ¡¡esto si que es terminar en el túnel de lavado con las finlandesas ésas del monólogo!! No corro una distancia similar tan rápido desde finales de febrero y previamente desde principios de diciembre… vamos, lo que vienen a ser ciclos.

Todo un clásico...


Pero a lo mejor también tiene que ver el hecho que el modo maratón me ha llevado a mis 77 kilos del previo maratón. Cuatro kilitos, cuatro, desde navidades (bien es cierto que el previo eran 79) y un agujero más del cinturón. Y lo mejor de todo sin ningún tipo de vergüenza ni recato con la comida. Eso tiene como daño colateral que los pantalones del traje andan un poco flojos y que muy probablemente desemboque en una paulatina renovación del armario. Pero bueno, éste es uno de esos problemas del primer mundo.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Septiembre

Septiembre comienza con muchas bicis por la calle y por el carril bici. El otro día fui en “pelotón” de tres bicis desde la estación de Hortaleza hasta el colegio de las Cortes de Cádiz (unos dos kilómetros), todos vestidos de calle y al curro. He notado que me cruzo con muchos más ciclistas que hace dos ó tres meses y espero que sea la confirmación de una tendencia en lugar de el volátil propósito de la vuelta al curro. Si en Junio me cruzaba con dos ó tres, ahora fácilmente me cruzo con ocho ó diez. No es que sea para tirar cohetes pero por lo menos la visualización de ciclistas “normales” (vestidos para ir a currar o a estudiar, no para batir el récord de la hora) puede tener un efecto llamada a largo plazo.

Hasta la semana pasada estuve yendo prontito al curro para correr un poco antes por lo que mis entrenos siguen siendo “cortos” (9 kms frente a los 12 kms de media de antes), más que nada por no entrar muy tarde. La transición bici-carrera, eso sí, la tengo dominada, candado incluido.


Esta versión reducida me hizo dejar de ir a Valdelatas (3,8kms de camino) hasta esta semana, disfrutando de la fauna de Las Tablas. Y menuda fauna, que se nota ya que la gente se ha olvidado del buen rollito de las vacaciones y va en plan kamikaze por unas calles llenas de pasos de cebra.

Mi recorrido habitual de verano ha sido el de la carrera Proniño, sólo que buscando los caminos de tierra y en su defecto el carril-bici. Lo bueno es que los tres últimos kilómetros tienen un perfil descendente y me permito alegrías como hacerlos a ritmos “endiablados” (4:10-4:15 de media con el último por debajo de 4:00).

Entraba en la oficina en plan zen, paz y amor estimados compañeros y sin embargo amigos, el buen rollito se iba diluyendo a medida que pasaba el tiempo.

EL martes volví a Valdelatas ¡¡al fin!! Eso sí, sólo de manera testimonial (entrada por el camino de la subestación, giro a izquierda donde el arroyo y subida por el camino del cuartel)  pero suficiente para valorar la suerte de poder correr a diario por este sitio.

También estoy yendo algo más al gimnasio. Lo del GAP me ha gustado; hago los abdominales que no haría y fortalezco los músculos de las piernas que necesitaría fortalecer. Ya no hay Pilates a mediodía (qué pena, los martes los tenía en rojo reservados al Pilates) pero lo he cambiado por Body Balance. ¿Cómo describir el Body Balance? Todos te dicen que es una mezcla de Pilates, Yoga y Tai-Chi.. pero en la práctica es algo de Pilates con momentos dar cera-pulir cera. Sí señores, por momentos uno llega a creerse el puto Daniel San haciendo la grulla contra el malo del Kobra Khan en la mítica final pero con menos equilibrio que los Presupuestos de Montoro. Estoy convencido que a Daniel San le pusieron cuatro remaches en el pie para que no se moviera. Pero lo peor no fue la postura de la grulla sino que ¡¡hay que echar el tronco hacia delante con los brazos extendidos!! ¡¡y moverlos como si uno estuviera bailando sevillanas!! El truco (por lo visto) está en apretar el abdomen y en controlar la respiración… vamos, como los partos que no he tenido. Encima de que hay que estar pendiente de no ostiarse hay que apretar el “six-pack”. Sin llegar a entusiasmarme he de decir que volveré porque los estiramientos me vienen muy bien. Eso sí, no lo apunto en mi hoja de ejercicios.
Track de equilibrio de Body Balance... donde se ven los remaches en los pies de Daniel-San


La carrera que tengo en el horizonte, la del Pico de las Tres Provincias (Media de Somosierra) la voy a preparar con una salida ligerita por montaña y alguna furtiva por Valdelatas si las temperaturas lo permiten, que parece que sí. Y si no se va más lento.