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jueves, 8 de octubre de 2015

Visualizando 2016

¿Qué es lo que pasa cuando, por los motivos que sean, vas en Metro al Retiro y te bajas en la parada de Ibiza?

Para la mayoría de la gente nada. Todo lo más el GPS  le avisa “ha llegado a su destino”.

Para los que no sois de Madrid… es una de las paradas de Metro más cercana (probablemente la más utilizada).

Para los que vivimos en el “extraditario” y tenemos la suerte de trabajar en las afueras, ir al centro se convierte en un acontecimiento que se produce cuando hay alguna carrera o fiesta de guardar.


Metro Ibiza... al fondo Menéndez Pelayo y los castaños amarilleando en el Retiro


El estanque del Retiro en pleno atardecer en Otoño... un lujo

En un par de semanas hemos ido dos veces y, claro, con la espectacularidad de los colores y atardeceres del otoño uno visualiza… y piensa MA RA TÓN mientras se toma por tercera semana consecutiva el último helado de la temporada (acontecimiento tan catastrófico como el último baño en el mar o la última copa).

Sí, el año que viene correré al menos un maratón más. Seguro el de Madrid y quién sabe si otros más limitados por la logística, el presupuesto y la generosidad de algún mecenas que me estoy camelando y que me está costando algún que otro postre...

Y algún trail de esos disfrutones o de esos autoflagelables en los que lo importante es aprender la técnica de bajada.

Este año me he planificado mal y no he corrido el de Madrid porque había un trail que me apetecía correr dos semanas más tarde… cuando trails de 40 kms hay muchos cerca de Madrid. Error de cálculo.

Alguno se solapará. No haré ninguna preparación modélica. No me apetece empezar el dos de enero “hoy me tocan series” (nunca lo he hecho), “hoy progresivos”, “hoy tirada larga” ni nada que se le parezca a una planificación. Tan sólo, inamovible por organización, la tirada larga del domingo. Y Yoga/Pilates los miércoles. Lo demás… salidas rápidas/explosivas de 8-10 kms mezcladas con otras más disfrutonas entre 12-15 kms por Valdebebas o Valdelatas.

Ah, y algo de gimnasio. Si de algo me he dado cuenta este año es de las bondades del entrenamiento cruzado. “Menos es más” y las clases dirigidas, si se saben aprovechar, compensan la sobreexposición de la musculatura a la carrera.


Y la bici… no pensaba que los 45 minutos diarios del desplazamiento al curro fuesen tan buenos hasta que no empecé a correr algo a las tres semanas de vacaciones en las que no toqué la bici: Piramidal cargado por un glúteo debilitado.

Además está el aire en la cara, esa sensación que los que vamos en bici habitualmente saboreamos cada vez que la sentimos y "que no se puede explicar". En días como el de "El Gran atasco" del lunes pasado me pellizco por la suerte y decisión  de poder usarla a diario (la suerte es para el que la busca).

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Trail Sierra del Rincón, mi crónica

Menuda carrera dura la del sábado pasado. Y bonita. Lo de “carrera” en mi caso es un decir porque correr, lo que se dice correr, corrí poco. Un kilómetro y pico al principio y otro tanto al final más algún tramo suelto. Porque los tramos de (fuerte) subida sucedían a los de (fuerte) bajada sin solución de continuidad.

Viendo amanecer (es espectacular ver amanecer a estas alturas del año dirigiéndote hacia el noreste) llegué a La Hiruela “a eso de las 08:00” y ya nos dejaron a dos kilómetros del pueblo (“esto hay que andarlo a la vuelta”).  El pueblo está totalmente rehabilitado. Casas de piedra encajada, monísimas todas, con casitas rurales con encanto y cuquiterrazas que casi daba pena pasear con las botas por el pueblo por si se manchaba de barro.

Con veinte minutos de retraso se da la salida. Está nublado, hace fresco y desde el primer momento decido ir con bastones, decisión que luego vi que fue la correcta. Nos internamos por un robledal que empieza a amarillear y nos dirigimos al puerto de La Hiruela (1.500 msnm) por un camino disfrutón. A partir del primer avituallamiento (km 5) empieza la carrera de verdad. El terreno se encrespa, el camino se difumina (desaparece) y hay que meterse por esas piedras sueltas (ora caliza ora pizarra) que tanto me gustan en las bajadas. Algo de cuarzo suelto y una especie de grafito brillante que no recuerdo cómo se llama jalonan el recorrido. Desaparecen los árboles y quedan sólo matojos (cuando no piedra pelada). Por momentos hay que escalar. Los bastones me vienen de perlas, me impulso con ellos, me freno en las bajadas.. no noto ese pinchazo típico en los cuádriceps y tiro para delante. Paso entre piedras y, poco a poco (muy poco a poco) llego al Porrejón (1.900 msnm).

Vistas hacia Guadalajara

Vistas hacia Madrid

Nowhere to run


Las vistas son impresionantes, foto para dar señales de vida y empieza la bajada. Muy técnica (ando casi todo el camino) pero consigo ir más rápido que en la subida, algo importante para mí. Hay que ir a La Puebla donde está el segundo avituallamiento, seis kilómetros más adelante y “sólo” 700 metros de desnivel . De repente, un camino y suelto la reductora que llevaba puesta… a correr.. me salen ritmos por debajo de 4:00 y con los bastones. Pero de repente dejo de ver esas cintas que nos acompañan… ¿me habré perdido? Dejándome llevar por el camino me he flipado. Echo mano del móvil donde tenía descargado el track y sí, efectivamente, me había pasado de salida. Sólo 400 metros pero para arriba. Gajes del oficio…

En La Puebla, otro pueblo de postal, está el avituallamiento… y no habrá ninguno hasta el km 22(estamos en el 11). Entre tanto, dos subidas por lo que toca reponer, mineralizarse y comer algo. Como soy de los “paquetes” nos piden que no seamos abusones, que viene más gente. Llevo dos horas peladas y preguntan si vienen muchos detrás.

Me quito las botas porque tenía piedras. No son piedras, son dos incipientes ampollas como una cebolla. Sin pensarlo sigo las indicaciones y me meto por un sendero que bordea el río. Ni rastro de humanidad, sólo paseantes ocasionales. Sé que estoy en el camino por las cintas pero ninguna señal de corredores ¿me habré equivocado de recorrido? Entre lo frondoso de esta parte del camino (helechos, jaras, moreras, romero…) y lo estirado del pelotón no se oye nada. En un lento y continuado ascenso aún no muy empinado pero lleno de guijarros empiezo a localizar unidades sueltas… se me da mejor subir que bajar, sin duda. Ese punto que da el fondo me permite mantener una velocidad constante de martillo pilón que luego pierdo en las bajadas.. pero queda ahí. Hay que subir otros 600 metros hasta la Peña de la Cabra en algo menos de seis kilómetros que empiezan a hacerse duros no tanto por el calor (hacia el sur se atisban chubascos aislados en el Valle del Lozoya y más allá.. impresionante ver Madrid desde casi 100 kms… ancha es Castilla). Desaparecen los guijarros y queda mi amiga la pizarra. Entre pinares empieza un tramo técnico de esos en los que La Comunidad del Anillo tendría serias dificultades.

Si los humanos somos previsibles, los nombres que ponemos a los sitios lo dicen todo por su elocuencia. ¿Qué hace  viento en Fuerte-Ventura? ¿Qué es muy jodido el Collado Cabrón? ¿Y Córdoba la ciudad más bonita del mundo? Nos ha jodido Mayo con las flores… pues igual la Peña de la Cabra. Superficie técnica donde las haya, las Salomon XT-Wings entran en acción dándolo todo. Hay que levantar la pierna para sortearlas, sentarse para bajar alguna… vamos, mis pequeños lo hubiesen disfrutado un montón (otra cosa hubiese sido el tiempo empleado). “Con cuidadín, que luego hay un tramo corrible”. Cuidado había que tener mucho… menuda bajada en vertical de sólo 50 metros. Despacito y buena letra. ¿“Corrible”? Yo no podía salvo tramos cortos… mucha piedra suelta me lo impedía  y es que el instinto de supervivencia es más fuerte en mí que el competitivo. Entre tramos corriendo, ascendiendo y bajando, voy cresteando hasta la siguiente cima antes de bajar al Puerto de La Hiruela. Por momentos hace viento, por momentos refresca, por momentos sale el sol y hace calor… “Winter is coming” y estamos en la Sierra, qué coño queremos.

Sigo sin encontrar ese tramo corrible pero bajo rápido por un pedrero con una pinta de torrontera tremenda. Al fin llegamos al avituallamiento en el Puerto de la Puebla que se ha hecho esperar. Tanto que no queda casi de nada. Por supuesto que no queda bebida isotónica y nos piden que pensemos en los demás porque se están quedando sin agua. Vale que la  organización podía haber previsto que después de 11 kms y 1.200 metros de desnivel positivo (algo menos de negativo) las necesidades serían mayores pero también podíamos haber aprovechado más los avituallamientos anteriores, dos, en los que había peña que ni paraba. En fin, quedan siete kms y otro avituallamiento.
Yo, feliz como una perdiz, pensaba “sí se puede” terminar en menos de 5 horas y se me fue la pinza.. me quedaban 200 metros que subir (en dos kms)… y 600 que bajar (en cinco). Todo por una superficie muy técnica, con tramos con desniveles superiores al 40% en la bajada al último avituallamiento (del km 24 al 25) y otro más adelante en el 26.

A 1,5kms del pueblo se puede correr y saco mi orgullo de corredor urbano.. Me pongo por debajo de 4:30 (a buenas horas mangas verdes), adelanto a dos corredores (¿y éste?), me quito la gorra (para salir bien en la foto) y extiendo los brazos con los bastones (mi tesoro). Entro en 5:40, 148 de 188.

Subiendo destrozado para el coche (dos kms), una voluntaria que venía en un coche saca medio cuerpo para gritar “enhorabuena” y me arranca una sonrisa tremenda. “¡Gracias!”


Conclusiones

Sigo aprendiendo a bajar. Me adelantan muchos, lo sé. Soy más lento que el caballo del malo, también lo sé. Nunca ganaré un trail ya que para eso hay que bajar como una cabra y ostiarse unas pocas veces… peaje por el que no estoy dispuesto a pasar (aún así uno se ostia).

Para arriba voy de puta madre… del grupo de mantacas no me adelanta casi nadie. Y eso que soy sistemático con los Ca-Cos. Me noto fuerte, consecuencia (creo) del entrenamiento cruzado de la bici (aprox 15 kms día yendo a currar) y de las clases dirigidas del gimnasio (qué bueno es el yoga y sus guerreros para recuperar).

Como diría mi jefe, mi “performance” baja en terrenos técnicos. No, no es de Wisconsin para emplear esa palabra. Es de Albacete y todo el mundo sabe que “performance” es el localismo manchego para “desempeño” o “rendimiento”.

Los bastones son necesarios en este tipo de carreras, al menos para arriba.

Tengo que seguir corriendo, aprendiendo. Pero no me vale cualquier carrera.. tiene que tener ese puntito de dificultad/masoquismo que compense con creces el sacrificio de madrugar, dejar a la familia, apretarse 100-200 kms y tener consecuencias en formna de agujetas.

Hay que decansar antes de estas carreras… que por poco la cago por meterme con molestia en el lumbar en clase de Body Combat... manda huevos, eso es como irse a estudiar Física Cuántica con Pocholo a una biblioteca al lado de un after.

Consecuencias

EL glúteo superior lo tengo cascado, nada que no se quite con descanso.

Dos ampollas no detectadas en carrera han ido a más y otras dos incipientes fueron a menos… cosas del directo.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Trail Sierra del Rincón 12 de Septiembre

Pese a llevar casi quince años viviendo en Madrid hay cosas que siguen superando, más aún en estos tiempos del “yo estuve ahí y lo tuiteo”.

Llevamos años intentando ir al Hayedo de Montejo en otoño en plan turistada para ver qué bonitas están las hayas en esa época. Y siempre estaba petado hasta el infinito y más allá, totalmente reservado. Este año, por una vez, lo intentamos en julio y el sistema sólo nos dejaba reservar con dos meses de antelación  desde el incio del mes… es decir, en Julio sólo se podía reservar hasta Septiembre y en agosto hasta octubre.

Listo de mí creí haber descubierto la pólvora con una alarma en el móvil a sonar el 3 de agosto “a eso de las 09:30”, pensando que todo el mundo estaría de vacaciones y más pendiente del tanga de la brasileña de al lado o del Turbo del italiano de turno, según gustos. Qué listo, Evaristo… con esto de la tarifa de datos todos tenemos internet en todos lados… y a las 10:00 sólo veía huecos entre semana y pocos. Al llamar me dicen que hay que andar más rápido ¿más? Hay que ser el puto Correcaminos para ser más rápido. La otra opción, la de presentarse en Montejo el mismo día para los pases in situ me la ahorro, hay que madrugar mucho (pero mucho, me dijeron) con el riesgo de tener que darse media vuelta después de estar ahí a las tantas de la madrugada (con la complicación logística de tener un coche).

Así que… si no se puede pasear ¿por qué no correr? El 12 de Septiembre trail de 29 kms +1600 d+) por la Sierra del Rincón. Para este paseo no hay que ponerse alertas en el móvil ni madrugar para que te den ninguna entrada. Basta con pagar y correr… precisamente lo que espanta a muchos de las que me ganaron el 3 de Agosto. Y es que cuando hay algo que es gratis y se puede llegar en coche entonces se peta. Eso sí, el año que viene a las 09:30 me pillan con la página abierta. Hay plazas de sobra, lo que indica que la burbuja del trail ha llegado a unos extremos en los que sólo queda que pinche.

Además esta carrera me viene bien como plan B. Antes de las vacaciones tenía pensado correr un trail de 42k en Cercedilla el ultratrail Madrid que tiene varias distancias. Pero no estoy para tanta distancia ahora. Dos semanas de parón absoluto y otras dos de “sólo correr y suave” han tenido como consecuencia molestias en glúteos, piramidal… vamos, ausencia de entrenamiento cruzado puro y duro que estoy empezando a corregir ahora entre la bici y algo de gimnasio.


Y hablando de gimnasio… la vuelta a las clases colectivas han tenido un efecto colateral. Y es que tengo los abdominales como uno de los 300 espartanos. Y no precisamente para rallar limones (de hecho puedo esconder limones en EL abdominal) sino que me los toco y grito “Aú, Aú, Aúuuuu!!!” de puro dolor. 

Cómo se te quedan los abdominales después de Body Combat

miércoles, 26 de agosto de 2015

A vueltas con la vuelta

Una de las cosas que más me gusta de irme de vacaciones en julio es que (parece de Perogrullo) vuelvo a currar en Agosto. El ambiente es más distendido, las prisas de Julio no existen e, importante, hay menos jefes.

Los efectos del verano no han sido muy devastadores (+2 kgs) a pesar del chiringuito, del litro de cerveza diario o de algún cachopo despistado que pasaba por allí. Y es que a pesar del “contouring”  no consigo camuflar esa minilorza que tanto me ha costado atrapar y que la camiseta de compresión se empeña en enseñarme en plan “telodijetelodije”. SI tuviese la camiseta de Sue Storm otro gallo me cantaría. Pero que me quiten lo bailao (poco), lo comido y lo bebido.

No, no pienso tomarme esa cerveza helada que me estás ofreciendo tan zalamera, cariño, que no quiero engordar


Los días son aún lo suficientemente largos como para salir después de currar con los enanos a hacer esos planes que durante el curso no se puede. Ir en bici, al parque… aún se puede. Además gran parte de la ola de calor de este año la hemos pasado en la playa (qué putada, mi brigada).

He empezado a correr por las mañanas y ahora sí es agradable con esos 18-20ºC. Pese a que quiero preparar algún trail serio en septiembre (todo hace indicar que será uno en la Sierra del Rincón aunque no descarto el Ultratrail Madrid), el cuerpo sin embargo me pide velocidad.

Salvo algún rodaje , el resto de salidas son carreras entre 7 y 10 kms.. Las de 10k se me han ido de las manos. Me han salido entre 4:18 (43:07) y 4:25(44:24). Eso por las mañanas, en un entorno tan agradable como Las Tablas (ironic), antes de currar y sin efecto dorsal… lo que me lleva a plantearme si puedo batir mi MMP de 41:38 del año pasado. Y las de 7k aún más rápido, a 4:15.

Sé que no es la mejor preparación para una carrera de estas características pero es lo que hay. La fuerza la dejo para cuando me haga Jedi y para el gimnasio. De momento me conformo con que el cierre no me alcance y en bajar dignamente.

En cualquier caso quiero intentar un 10.000 rapidito para octubre-noviembre a ver qué es eso de bajar de 41:00 (si se puede). Alguna carrera “sencillita” por una vez, que me gusta flagelarme con carreras como la del CSIC (42:14 el año pasado).

viernes, 10 de julio de 2015

Trail Canencia, mi crónica

Última carrera de la temporada… o tercera del año. Las previsiones apuntaban a que iba a hacer calor a principios de Julio y bien que hizo. Ya a las 09:00 se notaba que iba a picar. La primera edición de esta carrera se notó en que el reparto de dorsales fue lento, muy lento, lo que motivó que saliéramos media hora tarde.

Sobre el papel el recorrido era “fácil”. Un desnivel según el Garmin de casi 1.400+ en 38 kms no puede considerarse mucho. Sin embargo, hay circunstancias que hay que tener en cuenta.

La primera, el calor que, sin ser tan agobiante como en Madrid, sí que condicionó bastante el rendimiento.

La segunda, el perfil. Los 15 primeros kilómetros tienen un perfil plano, ligeramente descendente que, por inercia, te incita a dejarte llevar. Muchos de ellos me salieron por debajo de 5:00. Desde Canencia hasta el embalse de Pinilla tanto el paisaje como los demás corredores te invitan a dejarte llevar. Sin embargo, los pequeños repechos, el agarre de unas zapas no concebidas para llanear, el peso de la mochila, el sol y el calor te hacen subir las pulsaciones más allá de lo deseable. No nos engañemos, la mayoría de los que corremos trail (o intentamos) venimos del asfalto y entrenamos en asfalto o, en el mejor de los casos, en parques y enseguida nos salta ese deje runner que nos hace subir una cuesta a ritmo o configurar el pulsómetro con laps por kilómetro.

Noto los efectos de la euforia en forma de pulsaciones y decido bajar el pistón: los cinco primeros kilómetros los hago en 24:45 y, a pesar de pensar que iba bien, decido andar un tramo de subida. Y luego otro. Aún así me siguen saliendo kilómetros por debajo de 05:00.

Llego al 10, poco antes del avituallamiento, a una media de 5:14. Siguiendo a los corredores de delante, que no las casi inexistentes indicaciones, llego al avituallamiento con un compañero con una camiseta del Atleti. “Ha pasado uno del Barsa” le dice una voluntaria “¿Y del Madrid?” responde “No”. “¡Cobardes!” Qué alegría una sandía fresquita en plena carrera…entre que es una de mis frutas favoritas (me puedo comer media a pesar de las consecuencias) y el calor por poco me quedo con las voluntarias.  Un minuto para descansar y p’adelante, que toca pasar por Pinilla. Más por intuición que por las indicaciones consigo no perderme por el pueblo. Sigo rápido y andando en los pequeños repechos. La táctica me funciona porque llego al km 16 a 5:21 de media. Pero el camino se hace ya un poco más “cuestoso” y ando más que corro. Aún así llego al  pie de la cuesta del Reventón (menudo nombre original a la par que premonitorio) en el km 18 y sólo llevo 01:38 horas.

Justo donde empieza la cuesta, en un tramo sombrío y pedregoso, cambio el ritmo y a piñón andando. Me adelantan algunos corriendo. Según el perfil estamos a algo menos de 1.100 msnm y tenemos que ascender a cerca de 1.800 msnm en una ascensión de unos 10 kms a piñón.

Justo en el km 20 hay una de las cagadas de la organización. Apartado del camino, a unos 200 metros a los pies de una ermita, está el avituallamiento y control manual. Algunos corredores deciden continuar por desconocimiento o porque, simplemente, no estaba bien indicado. Yo voy porque un corredor que salía me lo dijo… me bebo toda el agua, todo el isostar y me como todo el melón.

A partir de ahí empieza la cuesta, larga, tendida y al sol. A un ritmo constante  de 10:00 (pendiente media del 11%) llego al km 28, la cima (eso creía) del Puerto de braña. Somos pocos pero incluso adelanto a alguno que otro. Justo ahí conozco a Luis Alfonso, que me dice que queda un “repecho” más adelante. Se puede correr cuesta abajo tranquilamente puesto que la superficie no es nada técnica. Y corro. Y lo mejor de todo es que no me adelanta nadie.

Vista hacia el sur... La montaña de en medio es La Cabrera


Alternando toboganes me aprieto el último repecho, una tachuela de 70 metros y comienza mi descenso… corro ya por pista por debajo de 05:00 hasta el avituallamiento del km 32 donde me lo bebo todo y vuelvo a disfrutar de la sandía. En el momento que la voluntaria saca el cuchillo para cortar más sandía decido marcharme, que por mucho que haya una pareja del Seprona presente las armas las carga el diablo. “Si soy muy pacífica” dice entre risas la voluntaria. “Pero lo más contundente que llevo para defenderme es una tirita de Rayo MacQueen”. Sinceramente, es de agradecer el interés y la simpatía de los voluntarios después de tantas horas al sol.

Bajando noto la falta de entrenamiento de fondo en forma de cansancio pero me pongo en modo Cholo y decido correr “kilómetro a kilómetro”. Alterno tramos de 50-100 metros andando con otros de 500 corriendo y bajo a 5:40 de media. Entrando ya en el pueblo hay varios tramos por donde es fácil perderse pero no, la torre de la iglesia nos guía. A falta de un kilómetro me pongo a 4:30… me pongo guapo (es decir, me quito la gorra y las gafas) por si hay alguien haciendo fotos y esprinto. 4:35 al final!!! Con muy buenas sensaciones. Posición 20ª absoluta y 8ª de mi categoría (vamos, que hubo nivel flojo, flojo...)

Lo mejor: Por la carrera en sí los voluntarios. Amables a más no poder e interesados en todo momento por el calor y la señalización (algo debían barruntarse). Por mi carrera… aprender a correr con calor gestionando distancias, líquidos y tiempo y levantar el pie en los tramos iniciales muy corrible pero que podían consumir una energía necesaria más adelante. La recuperación fue muy buena; de hecho el martes estaba dándolo todo en clase de BOdy Combat (del que escribiré). La carrera en sí es muy disfrutona y alterna muchos paisajes (pantano, montaña, robledales, pinares, puerto…).

Lo peor: La Organización y la falta de voluntarios y la ausencia de indicaciones. Una carrera de 38 kms es muy larga y no vi voluntarios en los tramos más conflictivos (sobre todo en el segundo avituallamiento). Las indicaciones brillaban por su ausencia. En una carrera de 170 inscritos no es muy lógico esperar media hora a que te den el dorsal y que tuvo como consecuencia un retraso de media hora. Supongo que es uno de los típicos fallos de las primeras ediciones y que en próximas lo enmendarán. El entorno es muy chulo como para repetir.


Conclusión: ¿No estoy para trails muy exigentes como Somiedo? por la falta de entrenamiento específico y al parón que voy a tener de dos semanas en la playa. Para los que os lo planteéis: hay una ventana de participación en el blog de la bebida de la chispa de la vida. Dan cuatro dorsales a la respuesta más original a “¿Dónde te gusta perderte?” Yo jugaría con las palabras perderse, encontrarse…

viernes, 26 de junio de 2015

Trail Canencia 38k

Con un ojo puesto en las vacaciones de verano (más bien los dos). El otro día un compañero de trabajo me comentó que se había apuntado a un trail en Canencia el próximo 4 de Julio. Yo, que había dada por amortizada mi participación en carrera alguna hasta septiembre, me puse a mirar recorrido, perfil, accesos… vamos que empecé a prepararla.

Llevaba (llevo) unos días fino, fino. Corriendo muy rápido (el jueves corrí 7 kms a 4:09 pelaos, con los dos finales a 3:45-3:50), ritmos que me hicieron plantearme seriamente correr un 10.000 “a ver qué pasaba”. El Madrid Norte Sur, un 10.000 CUESTA ABAJO HOMOLOGADO ¿cómo coño se puede homologar una carrera cuesta abajo si no es  haciendo un Blatter? Era la ocasión perfecta. De hecho es la carrera que muchos usan para obtener una “MMP”, “Personal Best” o, simplemente una buena marca para la San Silvestre Vallekana, que hay que fardar en el trabajo por poder meterse en un cajón sub50 y llegar pronto a la cena a comer langostinos, que el cuñao lleva desde las 19:00 dale que te pego.

Como comento. Esta carrera va de Plaza Castilla (720 msnm, aprox)  a la Cuesta de Moyano (650 msnm)  sin apenas repechos. Y no es que la esté denostando sino que me muevo con mi sempiterna ironía. Al contrario, quiero correrla el año que viene… que me apetece intentar correr alguna vez por debajo de 40:00 y de darme el gusto de poder decir que soy un sub40 aunque sea cuesta abajo. Que sí, que cuesta abajo todos sabemos correr pero para correr por debajo de 04:00 aunque sea cuesta abajo hay que ser bueno de cojones y haber corrido mucho. Colocación, contemporización son  facultades que sólo te las da el tiempo.

Perfil de una carrera homolagada... el año que viene me la aprieto como un campeón


A tomar por culo la carrerita de marras este año. Al día siguiente ya me había descargado el track, solicitado el permiso preceptivo (que es más una formalidad tipo comunicación al Banco de España que un permiso per se) y me había inscrito. No es una carrera muy multitudinaria (70 inscritos entre las distancias de 38 y 72 kms...y no creo que haya muchos más por las previsiones de calor y por ser una semana después de GTP) y en mi opinión empieza algo tarde (las 09:00 en Julio es un poco tarde por el calor que puede hacer después).

No me da tiempo a prepararla y con los entrenos que hago de media hora como que no son los más apropiados. No es nada técnica por lo que intuyo que no será muy dura. Quiero probar qué es eso de correr una carrera larga sin preparar una carrera larga. Y quiero disfrutarla. Va por vías pecuarias del Valle del Lozoya y tiene que ser muy “corrible” por lo que voy a disfrutar.


Más allá ya vislumbro las vacaciones. Y voy a tener que concienciarme para no tener que pedirle a los voluntarios un espeto, una de tortillas de camarones y que me rellenen el bidón con la cerveza fresquita que ponen en el Chiringuito Rafael (Benalmádena), sin duda el mejor del mundo mundial en lugar de las gominolas, el chocolate de marca blanca o la bebida isotónica racionada. Joder, pues sería una idea llevar cerveza fresquita en el bidón. Ganar no ganaría pero me lo pasaría de puta madre, que siempre he sido más de litroneo que de cubateo. El 4 de Julio, Independence Day, pasando calor pasándolo bien en la Sierra de Madrid y con más calor que tapado con una manta negra… y una semana más tarde cantando “El Chiringuito” con Georgie Dann a la sompra del monte Calamocarro.

miércoles, 3 de junio de 2015

Subidón, subidón

Unos días antes de una carrera larga intento ir al fisio para descargar las piernas y oír que no las tengo a punto de estallar por la hipondria del corredor a las puertas de una carrera más o menos importante. A posteriori también suelo ir para minimizar las consecuencias.

El jueves antes del trail de Guadarrama fue ese día y, la primera en la frente, la fisio casi me echa la bronca por ir tan tarde. “Un masaje de descarga te lo tengo que hacer dos semanas antes, ahora te voy a activar las piernas”. Pues lo que usted mande.

Junto con los consejos habituales de hidratarse, vitaminarse y superminerealizarse de cara a la carrera en particular empezó a darme consejos en general. Que si hay que beber en pequeñas dosis porque con medio litro de golpe uno tiende a evacuar por inundación, que si las proteínas vegetales son preferibles a las animales aunque tienen que estar suplementadas para ser más eficientes (las lentejas con chorizo y arroz son la hostia, vamos, que si se entera Brutus le hace un nudo al Popeye)… pero la que me ganó definitivamente fue la de tener que echar jamón a la tostada con aceite del desayuno.

El argumento fue para ponerle un piso en Gran Vía… porque necesitaba mucha proteína para que mi musculatura funcionase eficientemente. A ver, en mis tiempos que una desconocida te dijese eso sólo podía significar:

a.- Te quiere vender una enciclopedia. Ahora con la Wikipedia y el wordreference me temo que se venderán pocas.

b.- Quiere que le subas la bombona a un quinto sin ascensor a paso ligero porque el Jonathan está enjabonado en la ducha. Con las vitrocerámicas y el gas natural las bombonas han quedado relegadas al mundo barbacoa y para eso está Georgie Dann (que va a hacer unos duetos con Jordi Hurtado porque son incombustibles).

c.- Quiere fuegote puro mambo. En un edificio moderno, acristalado y con espacios diáfanos como que da un poco de corte y entra más (sin segundas) dentro del exhibicionismo patológico-compulsivo que en un arrebato puro y duro.

Por lo que hay que añadir una cuarta opción:

d.- Es una profesional como la copa de un pino de la fisioterapia y te está dando un consejo deportivo de esos que no se olvidan.

Subidón de ego al canto, como para no. ¿Conan fuerte? Que le den por culo al canijo ése, que me pongo yo a dar mandoblazos, voto a bríos. “Recuerda que eres mortal” que decía el tocapelotas ése a los generales romanos en sus desfiles triunfales por el Foro a la vuelta de las Galias, la Tracia, Hispania o Partia.

Si, además, piensas que no tienes  muchas secuelas de tu primer maratón de montaña, entonces es fácil creerte el puto amo.

Pero cuando vas al fisio y le cuentas que te duelo el culo justo ahí en la cadera y te dice “Uy, glúteo medio… te va a doler” . Y te mete el dedo (con perdón) y aprieta como si te estuviese taladrando (en el glúteo) te quieres morir. Piensas que tienes un puto alien ahí y que no sabe si salir por el psoas, por el cerebelo o dirigirse en un requiebro al tuétano del fémur.

Por no hablar de esa vértebra mal colocada que os comenté… que me puso de costado y se abalanzó sobre mí que ni el salto de tigre y tras un “crack” todo en su sitio… sí, sí… el depósito del agua.


En fin, que esto de la fisiología es inexplicable. Lo mismo terminas el UTMB con ganas de más que haciendo el gilipollas en las escaleras del gimnasio te da un tirón en el lumbar y te quedas más tieso que José Tomás por naturales.

Y lo malo es que ya estoy mirando más carreras... y peor aún que las de 21k se me quedan cortas.

jueves, 14 de mayo de 2015

Trail Maratón Guadarrama 42k, mi crónica

El sábado di un paso más en esto del trail con la carrera de El Escorial-Guadarrama 42k. Después de tres carreras de 18-21 kms tocaba dar el salto a una distancia un poco más “seria” e ir más allá.

Por una vez el día de antes dejé preparado todo en el salón (muda, mochila, botiquín, zapas..). A pesar de que me muevo más sigilosamente que un ninja lo dejé todo preparado por si en un error de cálculo tenía que fulminar a una mosca con un expeditivo movimiento de pestañas.

Me tocó levantarme a las 04:00. Sí, a esa hora hay bares que aún no han cerrado, el metro no funciona y para mí estamos más cerca del “hoy” que del “mañana”.

A las 06:00 ya estamos en El Escorial recogiendo el dorsal y la bolsa (muy rápido). Vuelta al coche, que en El Escorial todavía hace frío y yo pensando que a lo mejor debí haber cogido algo de abrigo. “¡¡los bastones!!”, mierda, se me habían olvidado. Entre papeo, hidratación, meada de rigor y crema solar da la hora de ir para la salida.

El amanecer en El Escorial es, sencillamente espectacular. Se sale dejando a mano izquierda la fachada principal y un arco que hay al final. Se ve un balcón donde al fondo a la derecha se ve el pantano de Valmayor y de frente, bajo un cielo que va del violeta al naranja, la silueta de Madrid con todo el “skyline” de Castellana claramente visible. Felipe II tenía de tonto lo justo y el estilo herreriano, con su limpieza de líneas, su pizarra y su granito  contribuyen a realzar aún más la belleza de esta sierra de Guadarrama.

Salida limpia (éramos pocos), ambiente fresco por 10ºC  que pronto subirán. Un primer kilómetro totalmente prescindible por asfalto termina en un pinar por el que nos metemos y a partir del cual empiezo a andar. Debidamente aleccionado, ando cuesta arriba a pesar de que me adelanten varios. “Ya caerán”.

Con una subida muy tendida el pelotón se estira. Algunos corren (el camino, largo y sin piedras, lo posiblita), otros andamos y yo sigo disfrutando de la carrera. Aprovecho las bajadas o los llanos para correr y ando cuando cambia la pendiente. A unos siete kilómetros nos desviamos de la pista por la que íbamos y empieza el trail de verdad en medio de esas interminables zetas llenas de piedras sueltas. Durante todo el camino nos acompaña un fuerte olor a jara, normal, ya que esta planta está en plena floración.

¡¡¡Moooooooooola!!

Bucólico... This is trail

Jaras en Flor



Este camino me llevará al Cerbunal (también me suena), donde es el primer punto de avituallamiento sólido. Me quedo frío y decido que lo mejor es tirar. Después de una ligera bajada vuelta a subir (de verdad) por otras zetas en las que tengo un deja vu, normal, si hace dos meses pasé por aquí en otro trail. Dos horas peladas que se van a 2:10 esperando el reagrupamiento Después de ahí toca bajar unos dos kms. Muchas zetas, mucha piedra suelta que ya voy conociendo pero con el ambiente mucho más seco. Las pirulas de sales me las tomo con una precisión que ni Willy Fogg, a las horas en punto por prescripción de mi mentor.

Entre flores, caminillos y zetas bajamos y subimos y volvemos a aparecer en el Cerbunal: hemos hecho una circunvalación del monte, estoy en el km22 y ya sólo me queda una subida. Físicamente me encuentro bien, llevo 3:20 y he adelantado casi 30 puestos (no es para tirar cohetes, 128 de 200). Empieza a hacer calor ¡¡a las 10:30!! Mi escolta ha fallado: una “gomitona” y un mareo les hace volverse una vez puestos en marcha. A la derecha, Madrid, a la izquierda Segovia y más al fondo el macizo de Gredos imponente. Un ternero del Guadarrama se me abalanza y lamento no tener el machete de Rambo en el gemelo porque a la brasa tendría que estar fenómeno (que se quiten las gominolas y el membrillo por favor con un chuletón).

Empiezan algunas bajadas técnicas y las salvo dignamente. Me permito incluso adelantar a mis ritmos estratosféricos (música irónica de Monty Python por favor). Hay muchísima piedra suelta y aún disfruto con la carrera y del ritmo. A partir del km25 empieza una subida progresiva que llevaría al siguiente avituallamiento (km32).EL calor ya es de consideración: bebo agua, me echo crema solar y empiezo a hiperventilar por la temperatura ¿cuándo llegará el avituallamiento? Después de darlo todo al fin. 4:54 km31 ¿y si le echo huevos y… voy a por las seis horas? He adelantado 15 impresionantes posiciones (113) y “me lanzo”. Corro por una pista pero algo no va bien… bien sea por el calor bien por el cansancio noto que la tripa está revuelta. Por otra parte noto también una presión en la espalda que al principio se lo atribuyo al codo del tubito del depósito del agua que justo estaba ahí. Incluso bajando tengo que empezar con Ca-Cos (100 metros ando 400 corro) y el dolor estomacal desaparece. Bajo el ritmo y llega una bajada técnica que por supuesto bajo andando y en la que luego me entero que mi Sensei hizo prácticas de aterrizaje una hora antes.

El manejo de la situación, la contemporización de ritmos me lleva a pasar por el km38 en 5:50. Las seis horas imposibles (tampoco me mata). He pasado al 120. Me paro en una fuente a meter la cabeza (qué buena el agua, coño, y qué fría). Ni me paro en el avituallamiento teniendo una fuente a 200 metros. Pasando por debajo de la AP-6, saltando una valla, pasando por un centro de multiaventura nos metemos en el pueblo. Calor, mucho calor pero el pescado está vendido. Me voy poniendo guapo (me quito la gorra y las gafas, coqueto que es uno a pesar de llevar seis horas corriendo). Encaro la meta, la gente nos jalea, choco las manos de todos los niños y me vuelvo para atrás 20 metros para chocar la mano de uno que la dejó demasiado corta “¡¡no te preocupes, ve a meta!” me dice el padre “Para seis horas que llevo corriendo como para no perder diez segundos” contesto. Mirada al frente, pecho levantado y brazos al cielo. ¡¡Termino mi primer trail largo!! (bueno, 42km).

Me aprieto dos cocacolas del tirón, agua y veo la fuente llena de cocacolas y aguas para enfriarlas ¿por qué no una caja de litronas? Me encuentro a Óscar y me cuenta que se ha tenido que retirar por un hostión cuando iba francamente bien.. en fin, cosas que pasan. Yo sé que en la próxima toca pelo seguro (y él también pero no lo dice).

Consecuencias:

-          Físicas. Salvo alguna molestia en el glúteo medio (ése que está all lado de la cadera), pocas. Sin ampollas, sin rozaduras. Los cuádriceps terminaron dignamente y el miércoles me apreté una carrera “suave” (por los cojones) de 7k a 4:22 por Las Tablas.

-          ¿Sabéis que era lo del tubito? El lunes se lo comenté al fisio porque me dolía, me dijo que me pusiera del lado e hizo algo parecido al salto del tigre pero con ropa encima de mi costado. Oigo un ¡¡crack!! “tenías una vértebra mal colocada y te la he quitado con un poco de presión”. Coño, que se me quitó al instante, para lo que vale saber.

-          Mentales. He roto una nueva barrera, esta vez 42k sin que las pajas mentales tipo “¿qué coño hago aquí?” aflorasen mucho. EL hecho de poder andar sin morirse de la vergüenza ayuda mucho, por otra parte.

Conclusiones:

La principal es que físicamente no estoy para la ultradistancia, entendiendo ultradistancia como las carreras a partir de 40 kms. El siguiente “paso” serían ya carreras de 60, como el GTP60. Pero es que esta carrera, por ejemplo, tiene 3000+, con superficies técnicas que hay que entrenar in situ con la logística que ello requiere y con la técnica necesaria para bajar (hay que echarle huevos o no tener miedo, vamos).

¿Mentalmente estoy preparado? La lógica del sillón-ball (ésa que dice que Raúl estaba acabado o que Casillas es un manta… manda huevos) dice que ya metidos en harina 27 kms más (como la larga del trail El Escorial) son sólo 27k más. Pero es algo más que 27 kms. Son muchos más impactos sobre la cadera, el glúteo, la espalda… luchar con ese “¿Quién te manda meterte en eso?” cuando las piernas empiezan a fallar. Cuando uno va perdiendo fuerzas no levanta tanto los pies y eso te lleva a la hostia ya sea cuesta arriba (problema menor) o abajo (hostión). Son cinco ó seis horas más… vamos, que me veo como un nazareno con el cirio prendido pero con el avance tecnológico en forma de led con elástico en la frente. Cagüenlaputa, yo solo me estoy liando.


Pero la más importante, con la que me quedo es que el trail está de puta madre. Volveré.

viernes, 8 de mayo de 2015

Trail-Madrid 42k ¿Maratón, trail o todos las anteriores?

No, no es una de las horrorosas preguntas tipo-test.

El sábado tengo mi cuarto maratón. O mi cuarto trail. La verdad, no sé cómo calificar a 42,195mts por la montaña. EL tiempo parece que va a ser bueno, quizás demasiado bueno porque en El Escorial se esperan máximas de 23ºC por lo que voy a pasar calor. Afortunadamente la salida es a las 07:00 (toca madrugar más que el hambre), por lo que el pico de calor lo empezaré a notar cuando empiece a bajar.

La preparación no ha sido precisa modélica ni ortodoxa sino todo lo contrario. No he hecho apenas salidas a la montaña (sólo una) pero creo que lo he  compensado con carreras entre semana por Valdelatas o Valdebebas (tanto monta) con pendientes medias del 3-4% en las que he ido a ritmo. Entre 4:40 (las menos) y 5:00 (las más). Los fines de semana tirada larga progresiva hasta los 28 kms en los que no iba a ritmo de maratón porque no tenía sentido, corriendo por sensaciones.

Las sesiones de cuestas al tope de la cinta (15%) las dejé porque me entraba un complejo de hámster tremendo. Además, sí, la cuesta al 15%  era una señora cuesta pero tenía el problema de que las cuestas abajo desaparecían. De esto me di cuenta después del trail de Abantos de Marzo (1.500+) cuyas principales consecuencias  las noté en los cuádriceps.

Tocaba reinventarse (más bien excusarse) y mandar a tomar por culo la cinta. Más kilómetros (15 por salida), más cuestas en el carril de bici de montaña de Valdebebas del que me he hecho abonado el último mes.


¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú... This is trail, mate

Entre carrera y carrera, gimnasio. Pivotando sobre el Body Balance del miércoles y el “descanso” del lunes en forma de Body Pump (la única forma entretenida de hacer algo isométrico), a veces incluso hacía doblete algún viernes en el que corría 8-9 kms antes de currar y a mediodía GAP.

En el camino me he dejado cinco kilos y alguna talla porque las camisas empiezan a estarme algo holgueras y los trajes ni te cuento. El poco “core” que he hecho lo he notado en una cinturita de avispa nueva.

No he corrido más veces que en otros maratones (de hecho he corrido menos) pero a cambio las salidas han sido más largas y más rápidas (4:53 vs 5:00). No he llegado a saturarme de carreras precisamente por ir alternando entrenamientos. Sigo sin hacer series (por otra parte tiene poco sentido en estas carreras) y, sin embargo, me encuentro fino, fino. Estoy para correr ahora un maratón de asfalto en 3:35-3:37.

¿Expectativas? Terminar. ¿Tiempo? Me parece aventurado marcarme un límite pero siendo conservador y realista creo que seis horas es un tiempo razonable. En Somosierra (900+ y 21km) hice 2:26 en Octubre y no iba tan bien. Prefiero decir que terminaré “para comer” que es un término muy elástico y luego puedo arrimar el ascua a mi sardina como los políticos. Aprender a bajar, mi asignatura pendiente (nótese el juego de palabras de “bajar” y “pendiente”). Disfrutar, echar fotos y entrar en meta con los enanos que van a hacerse un tour el sábado por la mañana digno de mención.


Entre tanto… celebrar mi cumple. Hacer 41 (años) el viernes y 42 (kms) el sábado. 

lunes, 27 de abril de 2015

Nunca iré de tranqui con un ultrarunner (100 veces y con buena letra)

Juro que el jueves pasado quería ir de tranqui a correr por Valdebebas. Lo juro por mis Mizuno Wave Rider. Pero me encontré con un compañero ultrarunner (o, más bien, un ultrarunner que a la vez es compañero). Al ver que íbamos a ir hacia Valdebebas “en plan tranqui” decidimos ir juntos. Poniéndome la venda antes de que saliera la herida dije “quiero ir a 5:00”. ¿Os suena? ¿Podéis predecir el desenlace?

El plan tranqui empezó con un primer kilómetro a 4:40, a pelo, con semáforo de por medio y con la subida de un puente sobre la A1. Como la cabra tira al monte (menuda metáfora), ¿para qué ir por los caminos planos con lo aburridos que son? Nada, vamos a hacer el circuito de bicis de montaña. Se trata de un circuito de unos siete kilómetros de perímetro con una pendiente media del 3,5%. Salvo uno que nos salió a 4;57 el resto por debajo de 4:40... que dice mucho de mi compi porque se tenía que poner a dar vueltas al final de cada cuesta para esperarme. Casi como mi hijo pequeño que cuando salimos al campo hace el doble de distancia que nosotros porque va de un lado para otro, rota sobre si mismo, vuelve hacia atrás en trayectoria de traslación, coge una piedra… Un circuito muy disfrutón porque en ningún momento hay descanso porque o subes o bajas. Quince kilómetros al final a 4:39. Eso sí, en plan tranqui. Tan tranqui como esas salidas adolescentes de “una y nos volvemos” y volver a las tantas… a por la guitarra.

Qué grande eres Julio y cuánta razón tienes


Fallos de principiante aparte, me meto en plena fase de tapering inducido. Una tirada larga de 26 y otra de 28 kms van a ser las más “exigentes” en cuanto a distancia que me he marcado de cara al Trail Madrid. Eso sí, estas salidas han sido “rápidas” (4:55 y 4:57) para lo que tendría que ser un ritmo de maratón. Pocas salidas a la montaña (en realidad sólo una en la carrera de Abantos que sí que fue dura) y muchas cuestas por Valdelatas y Valdebebas que tienen un perfil muy parecido al trail (salvo los tramos más duros y técnicos).

Y gimnasio, que este año me lo he tomado en serio. De media dos días a la semana en los que uno de ellos ha sido Body Balance (casualmente en miércoles, justo en medio para descansar). El otro o GAP o Body Pump. Core y musculación.

No he notado cansancio muscular habiendo hecho los mismos kilómetros que otros años y las lesiones me han respetado. El cansancio, creo, es más mental que muscular. Muchos madrugones, muchos entrenos, muchos recorridos… al final desgasta mucho y terminamos por ver “Semana 10/11/12…” . Puede que se “pierda” un día de carrera pero se gana en calidad. Eso sí, las series sigo sin meterlas y siempre por la excusa más peregrina.


Para el próximo maratón, sin duda, me quedaré con esta rutina en la que he corrido menos días pero con trabajo de gimnasio. A ver qué tal, porque la única forma de aprender a correr maratones es correr maratones.

viernes, 10 de abril de 2015

Fino Filipino

En esto del correr hay momentos en los que inexplicablemente te encuentras “ligero como una moto potente como un camión” como diría Rayo MacQueen, al menos en mi nivel, porque los que sois más “pro” seguro que podéis plantear los entrenos en base a unos objetivos muy concretos para llegar en uno de esos picos de forma.

Ahora me encuentro en uno de esos picos porque me están saliendo unos entrenos muy serios dentro de la anarquía sistemática en la que me hallo. El lunes, 8 kms a 4:28 (había que prolongar la euforia de Gredos antes de entrar a currar) y Body Pump a mediodía. EL martes, aún en plan exploratorio por Valdebebas, me encontré con un compañero en la misma fase y entre requiebros, cruces, caminos, comentarios sobre las vacaciones me apreté 12 kms a 4:35. Menos mal que salí en plan tranqui (los cojones) porque la cuesta de enero es mecánica al lado de las de Valdebebas. Pero bueno, sarna con gusto no pica y cuando corres con alguien a ver quién es el guapo que afloja. Y, qué coño, las vistas de toda la Sierra de Madrid hacen que te vengas arriba.

Para los que os guste “cabrear” (de andar como las cabras, nada del verbo reflexivo –cabrearse- ni del porculativo –encabronar) deciros que este parque es la Potencia Definitiva del Universo. Hay un circuito de bicis de montaña que bordea el parque con unas cuestas más serias que una hipoteca. Tiene forma de trébol con más hojas que una lechuga que es un no parar. Vamos, que cuando llegué a la mitad lo mandé a tomar por culo y me fui por uno de esos senderos compatibles con la vida con un cómodo 2-3% de desnivel. Ah, también tiene unas lomas “off-road” de ésas de poner a prueba las zapas de trail sobre todo en épocas más secas que ésta que da pena pisar la hierba. Quizás esté eufórico por la novedad, pero de momento el parque éste da más juego que una real con sota de oros.

Miércoles, ese día reservado para un Body Balance al que le estoy cogiendo gusto y que me aporta el momento zen de la semana. En la última coreo tiene además un peso muy fuerte el yoga que es lo que más me gusto de este híbrido. 
La cobra.. abdominales inferiores, lumbares... para después de correr

A ver quién dice que el yoga es de nenas...


Jueves… lluvia desde las nueve de la mañana. ¿Salgo no salgo? Espero una hora y no llegó a abrirse un claro entre las nubes para ver el sol pero casi… a las 14:30 a pesar de los elementos salgo y para Valdebebas. No llevo la banda del pulsómetro (ni el lunes ni el martes…) por lo que correo por sensaciones. Entre las nubes (bajas presiones), un viento del este (que me empujaba sobre todo en las cuestas arriba y el correr por sensaciones me marqué 15 kms a ¡¡4:33!! Para no tenerlo claro me salió un marcón, ¡¡esto si que es terminar en el túnel de lavado con las finlandesas ésas del monólogo!! No corro una distancia similar tan rápido desde finales de febrero y previamente desde principios de diciembre… vamos, lo que vienen a ser ciclos.

Todo un clásico...


Pero a lo mejor también tiene que ver el hecho que el modo maratón me ha llevado a mis 77 kilos del previo maratón. Cuatro kilitos, cuatro, desde navidades (bien es cierto que el previo eran 79) y un agujero más del cinturón. Y lo mejor de todo sin ningún tipo de vergüenza ni recato con la comida. Eso tiene como daño colateral que los pantalones del traje andan un poco flojos y que muy probablemente desemboque en una paulatina renovación del armario. Pero bueno, éste es uno de esos problemas del primer mundo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Tactika Trail Abantos-El Escorial, mi crónica

Tenía ganas de correr por El Escorial de cara a la carrera del 9 de Mayo y esta prueba parecía una buena de toma de contacto. No sé porqué pero recordaba haber visto que el D+ iba a ser de 900+, algo más dura que los  1.500+ de Mayo. El caso es que una semana antes vi que eran 1.400+ y que incluso se recortaba la distancia a 18 kms… sin lugar a dudas la más dura a priori de todas las que he corrido (irónico, porque ésta era mi cuarta carrera).

Por primera vez y sin que sirviera de precedente la tarde de antes preparé la mochila, una Salomon de 12 litros que me regalaron en el día del padre (con silbato y todo) que tiene más tecnología que un Iphone (y no le pasa nada si se moja). Pero es que para preparar la bolsa de hidratación o los bastones hace falta algo más que dibujar un croquis. La mochila, eso sí, se adapta como un guante a la espalda. Se fija como un tatuaje y tiene más detalles que el salpicadero del Coche Fantástico. Con los bastones a la funerala, además, uno tiene la sensación de ser un puto Ninja.

Las previsiones meteorológicas indicaban posibilidad de llovizna débil a la hora de la prueba, por lo que la organización añadió como material obligatorio un cortavientos. Una llamada a mi Sensei me quitó la idea de llevar malla larga o guantes de soldador (tengo las manos más delicadas que las de Mark Knopler), y es que el saber no ocupa lugar.

No hacía frío en El Escorial y tampoco llovía. No llegó a ser como en  Jesucristo García porque no se abrió un claro entre las nubes para poder ver el sol pero sí que clareó un poco. A las 10:20 clavadas se dio la salida y desde el principio para arriba. Todo el mundo corriendo y, dignidad ante todo, yo también, antes ahogao que andando. Los primeros metros por asfalto corriendo con cuestas del 5-7% ¿cuándo empezamos a andar? Justo cuando empieza el camino, que no nos ve nadie. Tal y como nos habían dicho en la breve charla técnica, camino con raíces entre pinares (como el queso del Mercadona) que en la bajada sería muy peligrosa, piedras sueltas y mucho piso con ese granito tan característica de la sierra de Guadarrama que era muy resbaladizo. Con tanta lluvia había muchos regueros/arroyos en los que había que meter el pie porque uno no es Mr. Fantástico. Y qué agua más frío, coño.

Con pendientes del 30% no había posibilidad para la épica. Manos a los cuádriceps y para arriba en fila india. No llueve, sudo mucho porque me pongo a 150 ppm pero no me quito el cortavientos por no parar. En poco más de una hora estoy en Abantos. Mejor dicho, me entero que estoy en Abantos porque dejo de subir… y es que hay niebla y está empezando a nevar. Al principio la bajada es suave, pista forestal sin mucha inclinación…esto marcha. Avituallamiento normalito y para abajo.



¿Había dicho que la bajada era suave? Lo de “al principio” era premonitorio porque en seguida nos metemos por unas cuestas de ésas en las que las cabras se te echan en brazos cagadas de miedo... no, en serio, bajadas con pendientes en torno al 30%, suelo con raíces y hojas aciculadas que las esconden. Pongo a prueba las XT Wings y llevo al límite los tobillos. Dejo pasar a una chica que, con un “muchas gracias guapo” no me deja otra cosa que devolverle un “de nada, guapa”. Y cómo bajaba…se hostia, se hostia seguro… pues no. Perfeccionando la técnica de bajada sobre la marcha (o eso creo, que una cosa es cómo te ves y otra cómo te ven) braceo, me bajo el tronco, trato de bajar de lado… pero me adelantan bastantes corredores lo que es un signo de que voy lento. Aún así soy constante, cuatro kilómetros de bajada salvo un repecho a 7:30 (meto aquí la zarpa de asfalto) 1:40 horas y 11 kms. Casi sin solución de continuidad empieza un nuevo ascenso en el km 10 que llevará el Portacho en el km 12 que no termina de llegar porque a esas alturas ya llevaba 900d+ y 600d-. Los tobillos como boniatos y un dolor en la puntera que apuntaba a ampolla. Un kilómetro y medio dándolo todo y llego a la cumbre a partir de la cual hay que bajar con mucho cuidado en zigzag con piedra suelta. Me noto un poco de flato y bajo el ritmo. Como efecto del cansancio levanto menos el pie y, claro, empiezo a tropezar más, por lo que me obligo a exagerar en la zancada. Me siguen adelantando corredores, pocos, porque quedan menos por detrás. Con la bajada de ritmo consigo dominar el cuerpo y me pongo a piñón. Me permito el lujo de ir recuperando posiciones. Me encuentro cómodo dentro de la jodienda por ver El Escorial allá abajo. Las cuestas pierden intensidad pero estoy a punto de meterme un hostión de cojones por confiar en una cuerda puesta en una roca de granito que, al agarrarme, me quedé con ella en las manos literalmente como si fuese El Coyote… se masca la tragedia en forma de jardalazo pero pongo la posturita Spiderman y me quedo ahí agazapado justo a la entrada del pueblo.

Coser y cantar, “asfalto rico y tieso” como dice el macarra de mi hijo mediano. Acelero, adelanto y 3:03 después de salir llego a meta.

Conclusiones: Me queda mucho por aprender, sobre todo en las bajadas. No sé si llegaré a bajar bien y tampoco sé si quiero ya que el miedo al hostión es más poderoso que el estímulo de una mejor marca o el placer de bajar a toda hostia. Aunque sea plenamente consciente que las carreras se ganan en las bajadas pretendo seguir disfrutando de una carrera por el monte. Al fin y al cabo uno de los motivos (si bien secundario) que me han llevado a correr trails es por no estar sujeto a la tiranía del cronómetro salvo para que no me cierren el control. Lo malo de apretarse una prueba tan dura y técnica como ésta es que luego miras el perfil de la siguiente y te parece más benigna. En el lado positivo pongo el cambio de estrategia cuando empiezan los síntomas de cansancio y unas bajadas en las que ya no tengo que llamar a mi encantador vecino Spiderman para que me rescate (si fuese Spiderwoman…).

Del “nunca mais” del domingo ante una prueba tan dura ¿os suena? Al día siguiente se pasa a un “¿por qué no?” y, muy probablemente, a un “Volveré” en una semana.

Daños colaterales: tengo los cuádriceps que no los siento y el glúteo alto igual. No voy a poder entrenar en dos ó tres días. Como se suele decir… jodido pero contento. Hoy empiezo con Body Balance en modo señora. Afortunadamente tenemos amnesia selectiva y no recordamos los dolores ni los padecimientos de una carrera para otra pero no recuerdo que después de MAPOMA o París tuviera secuelas más graves que las de esta carrera. El síndrome de abstinencia se cura con un sustitutivo y yo estoy andando como los abuelos.


Efectos colaterales: voy de subidón porque encuentro más asequible la carrera de Mayo. Otra cosa es que la distancia (42 kms) me ponga en mi sitio, que me pondrá. Pero bueno, para eso están los puntos de retirada. Y andar por el campo, coño.