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viernes, 7 de marzo de 2014

¿Tapering a la vista?

A cinco semanas peladas de París 2014 ya se intuye el freno de mano progresivo del tapering. Hablando con un compañero que lleva unas pocas tiradas largas de 28-30 kilómetros de cara a MAPOMA le comento que el domingo hice 24 kms y que muy probablemente mi tirada más larga se quede ahí o como mucho repetirla. EL cuerpo se va cansando con los kilómetros acumulados y la azotea más aún con el tiempo que lleva en modo maratón.

Supongo que esto de las “tiradas largas” en forma de test de cara a un maratón tiene dos bandos, los que opinan que hay que hacer unas pocas de 28-30 kms y los que piensan que no hacen falta tanta.

¿Argumentos a favor del primero? Que el cuerpo se acostumbra a sentir qué hay más allá de los 25-30 kms, al esfuerzo, a estar en el límite, que no hay sorpresas en cuanto a agotamiento, que se pueden medir tanto la hidratación como la alimentación en carrera o que uno se queda más tranquilo llegando al km 30 sin. Por el contrario podemos llegar al sobreentrenamiento tanto físico (lesión) como mental (maratón blues posterior).

¿Qué pasa con el segundo bando? Se pueden entrenar más días (sobre todo después de las tiradas largas), el riesgo de lesión es menor (por exposición), no es tan cansado psicológicamente en la medida que nos retiramos en el momento ¿justo? Sin caer en la trampa de “venga, una más y nos vamos”. ¿En contra? Que efectivamente nuestro cuerpo no tiene un conocimiento reciente de qué son 30 kms corriendo.

Como todo en la vida, cada uno se adscribe a una u otra teoría en función de su experiencia pasada, tendiendo a repetir lo que (pensamos) nos ha ido bien el pasado; todos tenemos un “método infalible” para ligar, todos sabemos si el arroz se echa antes o después que el agua en la paella (perol cordobés), todos sabemos que Del Bosque no tiene ni puta idea por no llevar a Soldado, Llorente o Villa-Pedorrilla.

Yo personalmente me adscribo a la segunda facción. Cuando oigo/leo las kilometradas de algunos alucino; meterse 100-120 kms a las semana implica que te pongan una gatera en casa para que entres y salgas cuando quieras sin necesitar llave. ¿Tiradas semanales de 30 kms? Uf, o se sale muy temprano (ya salgo a las 08:30, como para salir antes en estas fechas tan entrañables) o te cargas el domingo por la mañana.

Tampoco es que sea un ejemplo porque no soy un sub3:00; ni un sub3:15; ni un sub3:30; tampoco un sub3:45 aunque espero serlo pronto. Un sub4:00 y basta.

Evidentemente si quieres se un sub3:00 o sub3:15 tienes que hacer más kilómetros que el Correcaminos y con un trabajo muy específico. Pero para un “manta” como yo no considero necesario pasar esa línea roja.

Cierro, por otra parte, una semana “floja”, dos salidas por Valdelatas de 12 km (a unos increíbles 4:33) y 14 km (a unos más terrestres 4:51) y una tirada larga de 24 km a 5:08 (pienso que fui muy rápido). Con los ritmos pienso que andaré entre 3:40 y 3:45; pienso que puedo ir holgadamente a 5:20 en llano y a nivel del mar, coño, que me ha salido un hematocrito de 47,9 (dos más y sería positivo por EPO), que se note el entrenamiento en altura.


No perdono todavía el Pilates y es que descarga las piernas y la espalda una barbaridad, y es que por mucho que digamos lo contrario estiramos menos de lo que debiéramos.

viernes, 28 de febrero de 2014

Maratón de París 2014

Si todo va bien el próximo 6 de Abril correré mi tercer maratón y será en París. Quedan menos de seis semanas por lo que estoy en el pleno cénit de la preparación y ya empiezan a aflorar los típicos dolores más fruto de los nervios y de la aprensión que otra cosa.



Es una carrera a la que le tenía echado el ojo desde una crónica de hace un par de años de  Risco y a la que no paro de encontrarle argumentos a favor:

  •    París en primavera es una ciudad espectacular. Bueno, París es una ciudad espectacular (a pesar de los parisinos, nada que ver con el resto de franceses).
  •   En plan familiar Eurodisney está a media hora en tren desde la Gare de Lyon.
  •   Teniendo margen de maniobra puedes hacer planes sobre la marcha: durmiendo en Eurodisney no tienes: o vas o vas.
  •       Un día bueno en París en primavera son 15ºC; uno malo, 5ºC.
  •      París no es una ciudad tan cara; si te tomas un café en los Campos Elíseos te la van a meter doblada, sí, pero lo mismo que si te tomas un “relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor”.
  •     Los vuelos a París no son caros; de hecho con tiempo se pueden comprar más baratos que un AVE a Sevilla, Valencia o Barcelona.
  •     Siendo un poco aguililla, y sabiendo algo de francés  (de verdad, no el de “Segolén, Segolén” de Zapatero) o inglés,  puedes brujulear por multitud de tarifas de transporte y museos.
  •    La oferta hotelera es amplia y variada; en plan familiar los apartahoteles tienen una buena relación calidad-precio, están bien comunicados y te permiten la flexibilidad de poder desayunar o cenar sin montar una excursión ahorrando de paso una pasta.
  •      En París no hay cuestas salvo en Montmartre.
  •     Los 40.000 corredores son 40.000 maratonianos. No hay careras de diez mil incrustadas. No hay medias maratones camufladas. No hay “pases de favor” en forma de inscripción gratuita. No; todos los que corren tienen una estrategia similar a la tuya.
  •      El maratón de Madrid cuesta a partir de 50; el de París a partir de 70.
  •      Es un MA RA TÓN.
  •      Este año cumplo 40 (años, que no maratones, aunque todo se andará).

No pretendo hacer marca. No sé si volveré a París; no sé si volveré a correr un maratón en París. Lo que sí sé es que no quiero estar pasándolas (muy) putas en el km 36 deseando que se termine por ir a 5:00 en lugar de a 5:10; si puedo hacer 3:40 bien, 3:35 mejor pero no voy a andar obsesionado. Quiero ver el Arco del Triunfo y sentirme como Induráin. A pesar de que en un maratón no se va a pasear, de que el tío del mazo anda rondando por ahí, agazapado (que manía, en París también hay un parque casi al final, el Bois de Boulogne), voy a tratar de esquivarle.


Dando por hecho que no hay maratones duras sino que los corredores nos empeñamos en hacerlas duras, mi intención es la de “darme un homenaje”. ¿Cuándo te cortan los Campos Elíseos para correr? Sólo en el maratón. 

Por otra parte (pienso) 40.000 inscritos implica un ambiente excepcional. En Madrid hay zonas en las que uno vuela por el público, como el centro, Príncipe Pío o la llegada pero ¿y con cuatro veces más de participantes? ¿cómo será?

No podré entrar con los enanos en meta; no es que me dé igual porque sé que van a estar ahí, que van a cogerse el plano del metro y estarán animando a lo largo del recorrido. Para entrar en meta está MAPOMA tres semanas después  en la que “probablemente” corra la segunda parte. Y es que se han acostumbrado a “tocar metal” y no perdonan ninguna carrera.