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viernes, 20 de enero de 2017

Mapoma 2017.. a por otro perrito piloto ¿más? who knows

Año Nuevo, Maratón nuevo. Propósitos de Año Nuevo ¿hacer deporte? Ya hago ¿apuntarse a inglés? Netflix en versión original, que farda eso de decir que uno ve las series subtituladas (en inglés, of course) en la delgada línea que separa el conocimiento del postureo.

¿He dicho Maratón? ¿Por qué no dos? Si a mí me daban dos… pues va a ser que sí, el de Madrid adjudicado. Entre las múltiples “ofertas” he cogido una consistente en Medio de Madrid (ahora se llama Asics) más MAPOMA (los runners lo llaman Rock and Roll Maratón).

No, no hace referencia al mundialito es de antes de que Oliver y Benji nos acojonaran

La que solía coger, la de Adidas ya no trae cuenta. Se les ha ido la pinza a estos cabrones con el “regalo” de dorsal por unas zapas de 160-180 pavos (unas Ultraboost el año pasado); a este paso van a terminar pidiendo una felación aparte de pagar 160 pavos por unas zapas de corchopán que no valen ni la mitad.

Lo primero que hago a principios de año y me pongo en modo de maratón es la evaluación de daños de navidades, cenas de empresa, corderos, jamonaco, tintorros y roscones de reyes. Tres kilos. No está nada mal en dos semanas.

A diferencia de otros años, éste estoy mezclando entrenamientos rápidos-explosivos de media hora antes de entrar a currar con otros más largos a mediodía. Siete u ocho kilómetros que sientan como dios en los que veo amanecer con Madrid a los pies (Las Tablas es uno de los barrios más septentrionales y altos de Madrid) con el previo del trayecto en bici, que algo hace porque cuando dejo la bici aparecen micromolestias en piramidales e isquiotibiales.

Y Pilates. El Pilates es la caña. En el momento que se domina la postura de Pilates, ésa de meter tripa para activar el transverso, se gana mucho. Conceptos como la anteversión y retroversión de cadera, elongación de espalda, equilibrios… son muy útiles porque al final terminas corrigiendo muchas posturas cotidianas entre ellas las de carrera.

Aparte de que la parte media se fortalece mucho con los ejercicios isométricos, indirectamente se estiran los músculos que con la carrera se contraen. Y no, nunca estiramos lo suficiente.

Primera semana de preparación y primera tirada larga en condiciones, 18k a 5:06 con trampa: 12k a ritmos de 5:30 (ó más) y el resto por debajo de 5:00. Por debajo de 4:40. Es lo que tienen las medias, que como haya mucha dispersión andas jodido. Y si sales a correr en grupo y se ponen a tirar los cabrones de siempre (porque tú no das tirones, ni te picas… que uno mea colonia) pues la hemos liado.

Semana con frío. Con mucho frío. Y con viento. Ahora llaman ola de frío polar a lo que antes era invierno o crudo invierno. En fin, cosas de los medios de comunicación para tuitear en 159 caracteres


¿Cambios con respecto al año pasado? Empiezo con tres kilos menos y con la lista de reproducción ampliada con latineo. Vallenato, reguetón o cumbia, muy propicias para correr por la mañana… total, a esas horas ya oigo el chun-churún-chunchún de los poligoneros de turno en su Seat León que están de vuelta. Consecuencias de tener Los 40 (música) todo el día por casa y alguno más en el DNI.

jueves, 28 de enero de 2016

A dios pongo por testigo...

 ...que jamás esperaré a la inscripción “gratuita” de Adidas del Maratón de Madrid. En los últimos años Adidas, como patrocinador oficial, venía “regalando” una inscripción a MAPOMA si te comprabas unas zapatillas de gama media-alta en los meses previos. La promoción era realmente interesante pero, al igual que las ofertas de telefonía, poco a poco empezaron a caparla.

Un año dijeron que sólo podía hacerse a través de tiendas especializadas y los grandes almacenes que nos anuncian los cambios de estaciones con esas semanas tan fantásticas (excluyendo con ello a tiendas online). . Otro año elevaron el gasto mínimo a 125 pavazos. Y éste han dado una vuelta de tuerca acotando la oferta al modelo tope de gama, Ultraboost, cuyo precio de partida son 180 pavazos. Independientemente de que aún pueda parecer una buena oferta (teniendo en cuenta que piden 84 pavos por la inscripción ahora), a mí no me lo pareció tanto…

Me explico. He estado leyendo que las zapatillas ésas tienen una amortiguación un tanto particular. El aspecto externo es de corchopán. El tacto es de corchopán. Y todos los comentarios que leo van el mismo sentido: zapas muy rápidas y cómodas para correr… en asfalto, que justo es la superficie que menos trabajo ¿no habíamos quedado que es mejor correr por parques y jardines para preservar las articulaciones? Además me meto por sotomontes como Valdelatas, por lo que tener otro par de zapas más sólo para correr por asfalto me parece poco práctico a la par que caro.

Así que este maratón lo voy a preparar y correr con unas Mizuno Wave Rider 18, que tienen esa amortiguación mínima para ir punta-tacón y que sin embargo no llega a cargar. Ah, y por menos de la mitad.

En cuanto a la inscripción, trasteando por la red encontré tres “ofertas”, una solidaria en la que me ahorraba once leuros y otra de una tienda especializada en la que por una compra de 150 leuros te daban a cambio el dorsal… que estaría muy bien porque podría comprar el material que quisiera… si me hiciera falta. O un 3 carreras x 85 lebros (10k+Media Maratón de Madrid+ Maratón) Por finalidad (Aldeas Infantiles) opté por la primera. Por cierto, que esta oferta aún está disponible.

Por lo que respecta a la preparación en sí, el domingo me apreté 20k con las zapas nuevas. Sí, sé que aún es pronto para esos rodajes, pero quería probar las zapas y sobre todo probarme a mí. A un ritmo medio de 5:15 empecé a notar una falta de fuerzas a eso del km 15.. que se pasaron en el 18. No sé si se debieron a la falta de sueño (me acosté a las 01:00), a la cena (mexicano con dos chelas) o al Legendario con Cola-zero (para no engordar)… el caso es que aún ando flojo de fondo.


No voy a hacer series. No pretendo hacer cambios de ritmo controlados. Lo que sí estoy haciendo son cambios de ritmos no controlados (lo que viene a ser picarse con el compañero de entrenamiento). Lo que sí he metido es algo de zumba en la lista de reproducción, quién me ha visto y quién me ve...con mallas y camisetas de compresión.





martes, 15 de diciembre de 2015

El corredor y el Body Attack

Por casualidad el otro día me metí en una clase de Body Attack. Lo que se suponía que iba a ser una clase de GAP un viernes cualquiera a las 14:30 se convirtió en Body Attack.  Ignorante de mí, me veía como uno de esos guerreros enmascarados con capa en la espalda y con cobertura de grasa en la panza paseándome por el ring antes de meterme de ostias con otro similar.

Pero no. El calentamiento fue un resumen de lo que me esperaba… carrera en el sitio, con los pies el glúteo, levantando las rodillas, estirando la pierna yendo hacia delante (paso ruso, para entendernos), retroceso con pasos cortos, carrera lateral, saltos laterales, en el sitio… sí señoras y señores… me acababa de meter en toda una clase de técnica de carrera coreografiada. Y dirigida (muy bien, por cierto).

La peña lo flipaba… esperando una clase “convencional” de GAP (entendiendo por convencional una sucesión de ejercicios core y tonificación elegidos por el monitor) con sentadillas, patadas laterales, crunches, launches, algo de step, gomas (para sufrimiento de los abductores) y reggaetón a punta pala (es lo que tiene que la monitora tenga veintipocos, que el Scattergories es suyo y te pone a Nicki  Jam y su “Perdón” o “La Gozadera”) va y se encuentra una serie de canciones (tracks) más cercanas al Zumba que al Pump o al Combat.

Hasta progresivos dio la clase para hacer. Bueno, no muy progresivos porque el espacio daba para lo que daba y no lo pidió la monitora pero me vine arriba ¿y cómo no si corres hacia atrás estilo Moonwalk y tienes que salir hacia delante? Un progresivo (sui generis) de cajón.

Y “skipping”. Levantando las rodillas y avanzando elevando las pulsaciones hasta el infinito y más allá, que una cosa que tiene esta clase es que los descansos son mínimos.

Skipping... perdón track de Body Attack


Algún fondo casi al final para rematar la faena, cambios de dirección, carreras laterales… hicieron que saliera de esta clase con la sensación de haberla aprovechado al máximo.

“¿Qué os ha parecido la clase?” Nos preguntó la monitora. “Rara”, “Divertida” se oía. “TÉCNICA DE CARRERA COREOGRAFIADA” dijo el listo de turno (es decir, yo). Con lo que me joden los listos (como diría mi padre).


Lo que iba a ser una clase de GAP se desveló como una sesión de técnica de carrera. Pero qué cabrones son los de Les Mills, que te venden algo como la caña de España con tantos años como el comer como Leonardo di Caprio en “El Lobo de Wall Street” nos vendió un boli. 

Escena mítica... como venderle hielo a un esquimal

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Crónica Canillejas 2015. Crónica de un sub40

Desde hace semanas me rondaba la cabeza apuntarme a un 10k para quitarme la carbonilla. Llevo varias salidas de 7-8 km a 4:15-4:20 por Las Tablas. Entre aceras, carriles-bici y pasos de peatones estas medias, más que habituales, se han vuelto constantes para estas distancias.

Sólo había corrido seis diezmiles (en diez años). No es una distancia que me apasione precisamente porque es muy agónica. Tienes que salir dándolo todo desde el principio. Colocarte bien. Ir al 100%. Y el margen de mejora es poco… al menos para mí que ni me la trabajo en entrenamientos con series ni mucho menos en competición. Sí que la domino (y mucho) en entrenamientos ya que 45 minutos es el tiempo que suelo sacar entre semana.

El otro día lo que iba a ser un tranquilo rodaje se convirtió en una sesión de cambios de ritmo muy cañeros, con ritmos puntuales de 3:45 o menos. “Estás para bajar de 40:00” me comentó un amigo. Eso y el hecho de verme bien (en torno a 41:00) hicieron que me apuntara a la Canillejas.

Perfil de Canillejas 2015


El domingo, con un frío pelón y bastante aire, me fui en bici para allá. Aparco en el metro del Carreful, donde había quedado con un compañero, y nos vamos a trotar algo. Nos colocamos en buena posición y esperamos los quince minutos de rigor. Sin frío, sin viento, al amparo de la manada.

Lo primero que sorprende de esta carrera es que hay poco sitio para el postureo. Las/os cuquirunners ni se les ve ni se les espera. Canillejas, por lo visto, no tiene el glamour de otras carreras o sea más céntricas. Mucha camiseta de club, olor a réflex y poco selfie en la salida para gloria del caralibro.
Salida rápida, muy rápida. Se nota que la gente sabe correr porque la peña mantiene la dirección y no se cruza salvo causa de fuerza mayor (adelantamientos) y en cualquier caso lo indica con ese leve movimiento de brazo anunciando el cambio. Así da gusto correr. Primer kilómetro cuesta abajo (donde hasta la mierda sabe correr). Intento no fliparme, que la carrera es rápida pero los 10.000 metros hay que hacerlos. Aún así, 3:43. En mi planificación sobrevenida me hago la cuenta de la vieja, 4:10 por kilómetro para repetir MMP (41:40)… 27 para el zurrón. Km 2 y y uno de los pocos con perfil ascendente… hemos dado la vuelta y desde el Carreful nos metemos por García Noblejas, 4:06 y 3:59. Sigo llenando el zurrón. Con el viento de frente bajamos por Arcentales… en el km 4 (3:50) están mi hijo y unos amigos.. me vengo arriba, foto de postureo para el Facebook que todavía no tengo y para adelante. No siento el viento. Ni las piernas. El efecto túnel se hace presente y, con repechos incluidos, hago el primer cinco mil en ¡¡19:31!!

¿Alguien dijo que iba a 41:00? ¿A que no hay huevos…? Km6, con algo de subida y de nuevo veo a mi hijo mayor y sus amigos: otra foto de postureo en la que (creo) soy capaz de sonreir. Viento de cola (menos mal) porque Arcentales hacia arriba cuesta, valga el juego de palabras. Bajo el ritmo y adelanto: las cuestas de Valdelatas y Valdebebas tienen su efecto porque adelanto a más corredores que en el resto de la carrera. Termino el km 7, casi todo cuesta arriba con un dignísimo 4:14. ¡¡27:44!! Y sólo quedan los últimos tres con un perfil descendente. ¡¡Sí se puede!!

Nos metemos nuevamente por García Noblejas y giramos a mano derecha buscando el parque de Canillejas. Todo en una ligerísima cuesta abajo. Sigo kilómetro a kilómetro. No quiero petar y el hecho de contar con 12:15 para tres kilómetros hacen que tire de calculadora mental, 4:05 por km de margen. 3:49 en el 8 (esta vez mi hijo me vio a mí, me llamó y me tuve que girar para saludarlo) , 3:47 en el 9… harían incluso factible bajar de 39:00.. pero no, no se me va la pinza. Además el cartel del km 9 está 100 metros más adelantado que lo que marca el GPS. Arco de bebida isotónica al fondo… aprieto un poco porque visualizo ese sub40… ¡¡la meta está 100 metros más adelante!! Mantengo (creo) el sprint y cuando mi miopía me permite ver el cronómetro ¡¡veo un 39:48 como el sombrero de un picador!!  ¡¡Síiiiii!!!

Como suele suceder el GPS marca algo más que la carrera. ¿Estarán todas mal o será un reflejo de la inercia masculina a pensar que lo nuestro mide más que la realidad?

Un sub40 ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Conclusiones

-       -   No iba de tapado. No tengo experiencia apenas en carreras y apenas entreno la distancia. Series las justas.

-     - A pesar del subidón y de que se me da muy bien la distancia sigue sin gustarme. No hay lugar para el disfrute d ela carrera (en mi caso) salvo el pitido del pulsómetro que me anuncia que voy mejor de lo que esperaba ¿qué pasaría al revés? Pues eso.

-          - Estuve comiendo todo el domingo sin parar. Entre la carrera y el trayecto (20-22 kms en bici con frío y viento) estuve dándole toda la mañana. Más alguna propinilla corriendo hasta llegar a la bici.

-          - Carrera muy recomendable por el ambiente y por el recorrido. A pesar de que la salida y la meta están muy alejadas entre sí, la experiencia de los organizadores hacen que no se pierda tiempo con el ropero.

-         - El precio… entramos en una discusión más emocional que racional. 16 euros para un diez mil está en la banda alta. El ser una carrera rápida y que haya premios en metálico hacen que muchos élite se acerquen a ver qué pasa y se nota en las marcas. ¿Podría haber menos premios y que se bajase el precio? Podría, pero sería otra carrera más.

-          ¿La recomendaría? SÍ. Hay que planificar la logística pero sí (sólo hay metro inmediato en el carreful… la meta tiene metro a 600-800 metros, línea verde).

-          ¿Volveré a hacer diezmiles? Sin duda, pero próximamente no.

jueves, 5 de febrero de 2015

SUbiendo la carga

Continúo metiendo sesiones variadas en mi preparación.  Si el domingo el rodaje fue el clásico de 16 kms por Hortaleza, el lunes por Las Tablas y Valdelatas me puse algo serio con las cuestas , haciendo algo más de 300d en 11 kms. Sé que no son muchos pero 50 minutos una hora es lo que da.

El martes, más tranquilo, fui con un compañero hacia Valdelatas a 5:20 (14 kms en total). Para compensar el miércoles estuve en Pump en donde he dado un paso atrás con el peso para hacer todas las repeticiones sin tener agujetas al día siguiente.

El jueves, cuestas (más bien u amago); al lado del carril-bici hay un tramo de un kilómetro con 35d+ y lo mismo negativo, lo que lo convierte en una buena opción para entrenar al aire libre en plena ciudad cuando no se tiene mucho tiempo: 12 veces, 12 kms y unos 600 metros de desnivel total que, para estar en un barrio de Autocad no está nada mal. Esto no deja de ser una sesión de series encubierta, sí, esas que dije "a Dios pongo por testigo que nunca volveré a hacer series" pues helas aquí... si bien no hay descanso (pues ando cuando subo, por lo que se parecen más a un fartlek que a unas series) hago el mismo recorrido sin parar al estilo "El expreso de Medianoche". Y claro, hay que ser fuerte mentalmente para seguir haciéndolo sin darle al bolo. Y dándole al bolo uno piensa aún más en otras cosas porque otra de las cosas buenas que tiene el corredor de fondo es que tiene tiempo de calidad para pensar porque la sangre le fluye por el cerebro más rápido (que no mejor).

Pensando, pensando llego al tema libros ya que acabo de terminar "Memorias de un cortesano de 1815” de Benito Pérez Galdós, uno de mis novelistas de referencia. Con estupor uno va descubriendo que España no ha cambiado nada en lo que se refiere a los trapicheos que se manejan alrededor del poder en donde importa más quién es tu protector (“el que no tiene padrino no se bautiza”). Cambian las personas (el pequeño Nicolás, Bárcenas, Gürtels, Pujoles, etc) pero no los personajes (Fernando VII, Juan de Pipaón, Juan de Ugarte, obispos varios…) y los cargos “de confianza” se negocian ahora como las canonjías entonces. Y, casualidades, ambientada en 1815, hace justo 200 años.

El libro que acabo de empezar, "El Impostor" (Javier Cercas) además, también muestra el seguidismo y borreguismo de la clase política; cómo pueden abrazar una idea o a una persona y despellejarla hipócritamente al día siguiente si políticamente es necesario.

Y siguiendo con el off-topic literario al hilo de lo de Grecia… cómo me acuerdo a veces del "Ensayo sobre la lucidez"  de Saramago que leí hace diez años y que cada vez parece más actual. Que un pueblo, harto de sus dirigentes, decida votar masivamente y en blanco por mayoría absoluta era un ejercicio quimérico. Que el Gobierno ordenara repetir las elecciones una semana más tarde y que el porcentaje subiera al 83% suponía pensar que Saramago se habría tomado su medicación caducada. El Gobierno reacciona culpabilizando al pueblo de sus males y busca inductores, responsables y cómplices con todo tipo de métodos (por supuesto ilegales) de lo que califica como una rebelión porque ellos, por supuesto, son los padres de la patria y el resto son unos desagradecidos. ¿Encontráis algún paralelismo con la actualidad? Por favor, olvidaos de los Podemos, rescates, crisis y la caterva de dirigentes que nos gobierna. Joder, cómo lo clavó el portugués.






Menudo rollo cultureta que he soltado...


jueves, 20 de noviembre de 2014

Meterse en el barro

Entre las cosas buenas que tiene la lluvia están que se llenan los pantanos, limpian la mierda del aire (daba asco ver la boina que se cernía sobre Madrid hace un par de semanas) y se corre con menos presión (atmosférica).

Los caminos, por el contrario, se convierten en barro lo cual hace que correr suponga un extra de fuerza al hundirse los pies en el barro. Valdelatas, con sus cuestas y sus caminos sin tratar ofrece unas posibilidades únicas para resbalar, derrapar, hundirse y ponerse de barro hasta arriba. Y lo mejor de todo sin que tu madre se entere ni te eche la bronca ;)… el martes de la semana pasada, literalmente, llegué de barro hasta el culo y las zapatillas en fin… debajo del grifo al llegar y puestas a secar.

Tengo compañeros que cuando llueve ni salen a comer: entre peinados, zapatitos de charol o corbatas que-no-se-pueden-mojar son capaces de comerse tres sándwiches de máquina con tal de no mojarse. Y te ven desde la ventana en su zona de confort llegando con el gorro del cortavientos calado y lleno de barro y lo flipan. “Mira que salir con este tiempo…” No llegan a entender la sensación de la lluvia en la cara, el olor a tierra mojada y cuando tienes alguna lesión te dicen que deberías” hacer menos deporte”. A lo mejor el “hacer deporte” tiene algo que ver en que lleve seis ó siete años sin tener un resfriado (no lo recuerdo, francamente); algún dolor leve de garganta y poco más. Lo que para un “no deportista” supone un esguince (pisar un bordillo) para un corredor no deja de ser un resbalón. Y para un “ultra-runner” no deja de ser una chinita, que con las bajadas de la muerte que hacen tienen los tobillos hiperextendidos.
Esta época de “crosses” me la estoy tomando con tranquilidad. Hay que ser un pura sangre para correrlos y no me llegan a gustar. Estoy con un trabajo más de fondo de cara al maratón del año que viene. Y me están tentando con las series… que en compañía dan menos pereza sobre todo si son largas. Además últimamente me ha dado por apretar los dos ó tres últimos kilómetros en los que llego a bajar de 4:00.

También estoy tratando de retomar mis salidas en bici. Ahora que han abierto Valdebebas al tráfico en su práctica totalidad tenemos kilómetros y kilómetros de asfalto sin tráfico y sin semáforos… un chollo desde el punto de vista ciclista porque los desniveles tampoco son muy grandes. Te puedes montar un circuito de 10-12 kilómetros sin repetir. Si, además, eres merengón podrás admirar la Ciudad Deportiva o el Estadio Alfredo Di Stéfano una y otra vez , ver el autobús, y, quién sabe, cruzarte con algún jugador despistado en su coche (el autobús de la EMT todavía no llega, pobrecitos). Eso sí, con un poco de viento no lo recomiendo porque está pelado. El miércoles estuve dándole a algo más de 27kmh


Y hablando de Valdebebas… todos los días veo impoluto e impecable el futuro parque cuando voy a trabajar, un parque que, dicen es tres ó cuatro veces más grande que el Retiro. Tendrá una extensión de unos 500 campos de fútbol, la única medida que entiende la mayor parte de la sociedad (no les hables del sistema métrico con sus metros cuadrados ni del más medieval de las varas y las fanegas). De vez en cuando le zumbo a la bici por sus calles desiertas, donde es fácil sacar un circuito pintón de 8 kms sin semáforos ni desniveles significativos. Este parque se va a inaugurar (de verdad de la buena) en Abril de 2015, curiosamente unas semanas antes de las elecciones. Panda de cabrones los políticos, que por puro cálculo electoral son capaces de dilatar la apertura de algo tan beneficioso para la salud de la gente como un paruqe o un hospital. Mientras tanto ellos a su rollo, que si tú tienes tantas malayas, gúrteles, palaus, púnicos… o regalándole dinero en forma de recalificaciones a todos los equipos de fútbol mientras que con todo el cinismo del mundo desalojan a unos chavales de un equipo de barrio modesto de Madrid como el CD Aviación para consturir ¡¡pisos!! Pa mear y no echar gota.

viernes, 28 de febrero de 2014

Maratón de París 2014

Si todo va bien el próximo 6 de Abril correré mi tercer maratón y será en París. Quedan menos de seis semanas por lo que estoy en el pleno cénit de la preparación y ya empiezan a aflorar los típicos dolores más fruto de los nervios y de la aprensión que otra cosa.



Es una carrera a la que le tenía echado el ojo desde una crónica de hace un par de años de  Risco y a la que no paro de encontrarle argumentos a favor:

  •    París en primavera es una ciudad espectacular. Bueno, París es una ciudad espectacular (a pesar de los parisinos, nada que ver con el resto de franceses).
  •   En plan familiar Eurodisney está a media hora en tren desde la Gare de Lyon.
  •   Teniendo margen de maniobra puedes hacer planes sobre la marcha: durmiendo en Eurodisney no tienes: o vas o vas.
  •       Un día bueno en París en primavera son 15ºC; uno malo, 5ºC.
  •      París no es una ciudad tan cara; si te tomas un café en los Campos Elíseos te la van a meter doblada, sí, pero lo mismo que si te tomas un “relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor”.
  •     Los vuelos a París no son caros; de hecho con tiempo se pueden comprar más baratos que un AVE a Sevilla, Valencia o Barcelona.
  •     Siendo un poco aguililla, y sabiendo algo de francés  (de verdad, no el de “Segolén, Segolén” de Zapatero) o inglés,  puedes brujulear por multitud de tarifas de transporte y museos.
  •    La oferta hotelera es amplia y variada; en plan familiar los apartahoteles tienen una buena relación calidad-precio, están bien comunicados y te permiten la flexibilidad de poder desayunar o cenar sin montar una excursión ahorrando de paso una pasta.
  •      En París no hay cuestas salvo en Montmartre.
  •     Los 40.000 corredores son 40.000 maratonianos. No hay careras de diez mil incrustadas. No hay medias maratones camufladas. No hay “pases de favor” en forma de inscripción gratuita. No; todos los que corren tienen una estrategia similar a la tuya.
  •      El maratón de Madrid cuesta a partir de 50; el de París a partir de 70.
  •      Es un MA RA TÓN.
  •      Este año cumplo 40 (años, que no maratones, aunque todo se andará).

No pretendo hacer marca. No sé si volveré a París; no sé si volveré a correr un maratón en París. Lo que sí sé es que no quiero estar pasándolas (muy) putas en el km 36 deseando que se termine por ir a 5:00 en lugar de a 5:10; si puedo hacer 3:40 bien, 3:35 mejor pero no voy a andar obsesionado. Quiero ver el Arco del Triunfo y sentirme como Induráin. A pesar de que en un maratón no se va a pasear, de que el tío del mazo anda rondando por ahí, agazapado (que manía, en París también hay un parque casi al final, el Bois de Boulogne), voy a tratar de esquivarle.


Dando por hecho que no hay maratones duras sino que los corredores nos empeñamos en hacerlas duras, mi intención es la de “darme un homenaje”. ¿Cuándo te cortan los Campos Elíseos para correr? Sólo en el maratón. 

Por otra parte (pienso) 40.000 inscritos implica un ambiente excepcional. En Madrid hay zonas en las que uno vuela por el público, como el centro, Príncipe Pío o la llegada pero ¿y con cuatro veces más de participantes? ¿cómo será?

No podré entrar con los enanos en meta; no es que me dé igual porque sé que van a estar ahí, que van a cogerse el plano del metro y estarán animando a lo largo del recorrido. Para entrar en meta está MAPOMA tres semanas después  en la que “probablemente” corra la segunda parte. Y es que se han acostumbrado a “tocar metal” y no perdonan ninguna carrera.

martes, 4 de febrero de 2014

Una proposición indecente: La carrera de los idiotas (Fuencarral 2014)

EL otro día me hicieron una proposición indecente. En pleno cumpleaños infantil, de sopetón,  Óscar me preguntó si tenía pensado ir a la Media de Fuencarral. “Sí, me apunté la semana pasada”.

 En principio (y lo subrayo), en el club nos lo hemos tomado como una carrera más social  que competitiva.  Se quiere correr en grupo, al ritmo del más lento. Lo que parece más una excursión que una media maratón exigente puede convertirse en un “infierno” si, como en “La Cena de los Idiotas”, el más lento terminas siendo tú.

Runner pensando quién será el más lento

Y ahora viene la proposición indecente… “algunos quieren ir corriendo… total, vamos a tardar casi una hora en llegar, lo mismo que en Metro”. Desde Hortaleza al polideportivo de Fuencarral hay 8-10 kilómetros, dependiendo de por dónde se vaya. “¿te apuntas? Es como una salida larga…”

Lo peor de todo no es la proposición en sí sino que me lo estoy pensando. Se supone que preparando un maratón debo hacer una ó dos salidas de 28-30 kilómetros y ésta es una buena opción sobre el papel. Avituallamiento periódico, asistencia al final, recorrido variado, en compañía, competida, a un ritmo tranquilo extrapolable al maratón y, quién sabe, con buen tiempo (aunque frío).

Puede que se plantee dos ó tres semanas antes de lo que una planificación maratoniana aconseja pero le doy tantas patadas a estos calendarios (normalmente por defecto) que “una más no importa”.

Con todo, lo indecente no es sólo esta proposición sino que tus hijos te empujen a hacerlo con un “Papá ¿podemos entrar contigo en la meta?” y ya lo tenemos liado, que prácticamente te obligan a hacerlo. “No, si yo no iba a correr pero es que me han liado”.

Por otra parte cierro Enero con una Mejor Marca Mensual (si es que existe ese término) de 210 kms, uno más que la anterior en Marzo-2013, en línea con lo planificado-modificado (plan de preparación de trece semanas). ¿Sensaciones? Muchísimo mejores de las que tenía a principios de mes ya que el Fascia Lata no me ha molestado.  Este año he hecho 30 kilómetros más que el pasado en el que cruzaba entrenos un bici (125 kms entonces por ninguno éste); en cambio en 2014 tengo un par de sesiones de Pilates y otra de Spinning.

Los rodajes me han salido algo más rápidos de lo que esperaba (total de 67 kms de 14 a 18 kms a 5:09 de media) mientras que las salidas intersemanales más lentas de lo que planificado (132-144 entre 8 y 13 kms ninguna por debajo de 4:45, si bien es cierto que Valdelatas no es precisamente un sitio para ir rápido). No he hecho ninguna serie (ni ganas) pero sí que le he metido caña los dos ó tres últimos kilómetros en todas las salidas con ritmos 20-30 segundos por debajo de la media (algo más si no las incluyo en esa media). ¿Cuestas? Todas las del mundo, que el camino de tierra que bordea el carril-bici por Las Tablas es muy jodido.


¿La vuelta de Fuencarral? En Metro, pero no me extraña que alguien diga el típico “¿a que no hay huevos de volver corriendo?” Y por ahí ya si que no paso, que hay que ponerse límites.

martes, 21 de enero de 2014

Consolidando entrenos

Semana de consolidación la pasada. Por un lado he podido salir sin molestias un día después del rodaje del domingo. Y lo que es mejor, sin consecuencias. Con más miedo que vergüenza salí en plan conservador el lunes a correr ocho kilómetros con la reductora puesta, y al final fui bajando los parciales kilómetro tras kilómetro a medida que respondía la pierna derecha al ritmo de David Guetta (a qué extremo hemos llegado).

Confirmación además de que el Pilates y el running son complementarios. Más allá del coñazo de las abdominales (salvo para Ánsar y CR7 no conozco a nadie que disfrute con ellas), con el Pilates se trabaja la zona abdominales a fondo. Y el lumbar. Y se tonifica el tren inferior. “He tonificado músculos que jamás imaginaría”. En consecuencia también al día siguiente tenía molestias que “jamás imaginé” en el glúteo sobre todo y en menor medida en la fascia, pero esa clase de molestia que tienes después de haberlo estirado bien.

Que sí, que las clases se petan de señoras respetables de cierta edad pero aguantan que no veas. Además hay tres modos para cada ejercicio: modo señora (fácil), modo metrosexual (doliendo un poquito pero haciendo la posturita) y modo Macho-Camacho. ¿Cuál elegir? El Macho-Camacho, que de bajar siempre hay tiempo. Para mi sorpresa estoy mejor de lo que esperaba: descartando la coordinación motora (nunca haré el Moonwalk, ni falta que hace), la ejecución de los ejercicios la salvo con mucha dignidad.

EL miércoles, y con una lluvia que al final se contuvo, fui por Valdelatas. Es increíble que al lado de la M40, de una subestación eléctrica  y de horribles urbanizaciones diseñadas con AUTOCAD en las que lo único que cambia es el mando a distancia del garaje  haya un chaparral como éste. Con algún pino intruso hay unos toboganes muy divertidos tanto para correr como para ir en MTB. Joder, que se corre entre ovejas, oliendo a campo de verdad. Para los que no lo conozcáis, está por debajo de la Autónoma y EL Goloso. Y ya, al otro lado de la carretera de Colmenar está el monte de El Pardo. Qué pena tener que volver porque con gusto hubiese dado la vuelta larga.

Al final me salieron casi doce kilómetros a un ritmo más rápido del inicialmente previsto pero es que el efecto manada es muy poderoso; a ver quién es el que deja de tirar en las cuestas arriba, sobre todo porque desconociendo el recorrido es muy fácil desorientarse. Y a la vuelta, y cuesta abajo como que no se retiene.

Doblete el jueves aprovechando que dan malo para los próximos días; ni me acordaba qué era eso de correr dos días seguidos y esta semana ya llevo dos en apenas cinco días. Con un inicio tranquilo me fui acelerando poco a poco y terminé con sensaciones de fuerza que no tenía desde mediados de Noviembre. Y, como no hay dos sin tres, el viernes salí a correr porque el plan alternativo era apretarse un hamburguesón a mediodía y como que no. No es que fuese una salida al uso (sólo ocho kilómetros) pero entre la mala leche que me quité (mucha) y las grasas saturadas que no me apreté mereció mucho la pena.


Y para rematar el rodaje semanal que por primera vez en mucho tiempo (años) lo hice el domingo por la tarde. La pereza y una lluvia intensa me hicieron desistir por la mañana pero “se abrió un claro entre las nubes, volvimos a ver el sol como dos presos comunes en el tejao de un prisión” el domingo por la tarde y allá que salí. Me sorprendió la cantidad de gente que corre a esas horas; más bien me sorprendió la cantidad de gente que corre. No sé si es que nos concentramos por el mal tiempo del fin de semana o es que, simplemente, los que salimos a las 08:30-09:00 de la mañana somos pocos en comparación al resto. Animado por tanto ambiente el caos es que el rodaje me salió más rápido que otros, 5:00 clavaos. También pienso que influyó el hecho de que saliera sin guantes y cuando el sol se fue tuve que apretarlos porque el frío hacía que se me durmieran las puntas ¿pardillo o falta de costumbre?

Al final me salieron 55 kms acumulados; teniendo en cuenta que hace un mes estaba de reposo por la jodida fascia lata es todo un logro.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El comienzo del comienzo

Comienzo a preparar el maratón de primavera. ¿Pronto? Es posible, depende también cuál sea serán 16 ó 18 semanas. Por lo pronto el de Sevilla no es porque ni es en primavera ni hay dorsales. El punto de partida lo he puesto en la Media de Córdoba de la semana pasada; ahora toca subir progresivamente el kilometraje, la carga, las tiradas largas…

Por primera vez me he prometido a mí mismo que no me voy a engañar. No voy a meter series en mis entrenos. No voy a ganar, no disfruto con las series. Si voy con alguien y nos picamos sí que puedo ponerme a 3:45 min/km en tramos de mil metros varias veces. Pero en solitario no hago esas cosas. Y es que pienso que es más divertido disfrutar de esos momentos tan intensos en compañía que en solitario. No está mal, un propósito de año nuevo cuando se está terminando éste.

Para empezar la semana pasada fue muy suave; sólo salí tres días y uno de ellos porque en el gimnasio no había nada programado a las horas a las que fui. Y, como un autómata, salí a correr disfrutando de uno de esos días de invierno mesetario en los que no corre nada de aire pero que brillan sin una nube.

Los tiempos, discretos, a 4:45. Tres entrenos prácticamente calcados no así la progresión (en el último tenía prisas por llegar y bajé de 4:15 los últimos tres kilómetros).

El rodaje del domingo, bien abrigado, fue algo lento. Y es que los que habían triunfado en el maratón de Donosti no tenían cuerpo para rodar muy rápido. No digo mucho a conciencia porque al final se apretaron quince kilómetros como unos campeones, pero rápido rápido no fue precisamente.

Después hice lo que llevaba muchos años sin hacer: jugar tranquilo al BA LON CES TO. Un uno contra uno, sin prisas, sin más interés que hacer una filigrana, meter una canasta imposible o rememorar el “sky-hook” que si salió alguna vez fue más fruto de la casualidad que de la técnica. Una serie de tapones seguidos hizo que me acordara de que no estaba en una cancha de Harlem ni jugaba contra Barkley sino con mi hijo mayor. Algún 21, entradas a canasta... Primera lección: no se tira a cuchara (es de los tiempos de Buscató), que te clavarán a tapones. Lo mejor de todo es que la epicondilitis no dio señales de vida ni entonces ni después; parece que el colágeno ése funciona.

Fruto del rodaje, de la pachanga o de todo, el domingo por la tarde tenía una ligera molestia en el abductor. Manda huevos, 21 km a 4:24, dos platos de albóndigas con caldo y 400 kms de vuelta y como una rosa el domingo anterior. Rodaje pisando huevos a 5:18 y molestias. “Eso es asín” como dirían los sevillanos esos.



En cuanto a esta semana aún va floja en kilómetros, pero no en intensidad.  El lunes spinning paea que descansara la pierna. El martes quería ir tranquilo pero esto de tener los dos primeros kilómetros de tu recorrido habitual con un perfil descendente es muy peligroso porque a nada que se te den un poco bien te puedes flipar y mandar a la mierda todos tus planteamientos previos. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Media Maratón de Córdoba 2013, la crónica

Tal y como os comenté la semana pasada, uno de mis patrocinadores tuvo a bien obsequiarme con un dorsal para la Media de Córdoba. Una marca de bebidas norteamericana que serigrafía multitud de nombres en sus latas me preguntó si quería correr y contesté sin más y sin mucha esperanza de correrla. Total, quedaban dos ó tres semanas.

Sin embargo, oh, sorpresa, me dijeron que había sido agraciado con un dorsal. Era una buena señal, había que hacerle caso a los astros y correrla.

Con tan poco tiempo de antelación tampoco cabía prepararse nada; voy a pelo. Mis amigos de Córdoba no corrían, no iba a ir con nadie conocido.
EL día de antes, celebración familiar y yo con dieta especial. Especial porque tenía todo lo que me gustaba: panceta, chorizo, Mahou clásica…. Total, proteínas, lípidos y carbohidratos para una carrera con frío.

La carrera empezaba a las diez de la mañana, cuando el sol empieza a desperezarse (que no a calentar porque la temperatura rondaba los 6-7ºC). Con “sólo” 4.000 inscritos (pocos para una carrera en Madrid, muchos en Córdoba), la salida fue rápida y sin muchas aglomeraciones. Mi idea al principio era dejarme llevar, a ver cómo me encontraba y decidir sobre la marcha qué ritmo llevar.

Con un perfil netamente descendente (no hay grandes cuestas en Córdoba), dejándome llevar por el Parque Cruz Conde, Avenida del Aeropuerto (en Córdoba somos así, no tenemos aeropuerto comercial pero tenemos avenidas del aeropuerto, la ONCE está en “Vistalegre” y el cementerio es de “Nuestra Señora de la Salud”), Conde Vallellano, Puente Nuevo y Avenida de Granada, en los tres primeros kilómetros “volé” a 4:15 y 4:11. Tocaba girar y dirigirnos hasta el Arenal, a la espalda del Arcángel. Con unas pulsaciones controladas (como un reloj entre 152-153ppm, de un máximo de 155ppm), los kilómetros se iban sucediendo con unos ritmos sostenidos y regulando. Con un ritmo de 4:35 en mente, el saco se iba llenando progresivamente sin necesidad de recurrir a él en ningún momento. Los kilómetros se sucedían entre polígonos. La subida hasta Carlos III hace que tenga que bajar un poco el ritmo. Sin embargo noto que voy mejor que los demás. Se trata de una subida de 1,5 kms o así muy suave pero que se deja notar al final. Km12, poco más de la mitad y ¡¡allí están ellos!! Mi familia al pleno, allá en las Ollerías después de una bajada en la que aprieto. Orgullo conyugal, paterno/materno filial con muchos cruces, “choca esos cinco” y p’alante. Cruzando el vial nos dirigimos a la Avenida del Brillante, la peor parte en  mi opinión. Es una subida sostenida de alrededor de 1,5 kms que se me hacen más largos de lo esperado. De hecho son los dos kilómetros más lentos, ya que me salen a 4:30. No obstante cada vez adelanto a más gente y los que me adelantan son compañeros de carrera, de estos con los que vas adelantándote sucesivamente.
Km 15 último avituallamiento y ¡¡naranjas!!! De verdad, qué gran idea la de dar esta fruta. Fresca, de asimilación inmediata y semicortada en cuatro cuartos. Toca bajar por Arroyo del Moro con un viento de frente bastante frío. Entre el perfil más benigno, la naranja y que ya quedaba el último cuarto de carrera “vuelo” nuevamente, 4:18 y 4:19. “¡¡¡Jooooooooooose!!” ahí estaba el Neke, con la familia al completo, que me vio, me gritó y le devuelvo el saludo. Ni lo había visto entre las pulsaciones y la miopía. Veo que el 1:34 lo tengo prácticamente en el bolsillo y aprieto. No pensaba ni de lejos verme en ésta por lo que quedándome cuatro kilómetros aprieto. Por la carreta de Almodóvar doblamos para dirigirnos nuevamente hasta la Avenida del Aeropuerto y meternos en el Parque Cruz Conde. Mantengo en el 18 (4:24), aflojo en el siguiente en mi afán por regularme y que el lumbar no salga al hiperespacio y encaro los dos últimos kilómetros… aprieto, voy al tope de pulsaciones (por encima de 160) y recupero muchas posiciones ¡4:19! En el 20, ¡4:23! En el 21 con una subida que no termina hacia El Fontanar. Entro en la pista de atletismo y acelero... adelanto a unos cuantos que se dejan llevar y los últimos doscientos metros los hago por debajo de cuatro minutos viendo que el cronómetro está en 1:33. “¡¡Tooma!!”.
Al final 1:33:16. ¡¡MMP!! Que tampoco es mucho decir porque en carreras oficiales ésta es mi quinta Media (dos en Madrid, otra en La Latina y otra en Segovia, facilitas y planas todas por los cojones) y no son comparables. De lo que sí me encuentro satisfecho es de la capacidad para leer una carrera de esta distancia. Siendo mi rodaje tipo de 15-17 kms, media maratón es un rodaje con mucha más gente, algo más rápido y un poco más largo. Saber (como sé) apretar, reservarte, regularte… ayuda mucho. Ver cómo vas de menos a más, adelantando posiciones hace que te convenzas de que tu táctica es la adecuada. ¿Podría haber ido más rápido? Sin dudas, pero no creo que ganase más de un minuto en total sin petar. Después de unos pocos años corriendo sabes dónde puede estar el punto entre petar y darlo todo. Bueno, en el maratón nunca se sabe.
¿Capacidad de mejora? Sin lugar a dudas. Aún haciendo una carrera perfecta en términos de contemporizar y adaptar tus ritmos a la carrera, me faltan esos entrenos de calidad que tan poco me gustan. Puedo correr rápido, meterle caña, pero no consigo que me ilusionen las series. Lo que sí saco en claro es las 3:30 en un maratón es algo al alcance.
En cuanto a la organización de la carrera empecemos por la parte positiva…
Se trata de una carrera excelentemente organizada, la mejor de las que he corrido sin lugar a dudas. No hubo que esperar por el dorsal ni en el ropero. La bolsa es más que correcta para lo que hay hoy en día (camiseta técnica, camiseta cervecera –un plus y pantalón de atletismo) por sólo 14 pavos. ¡ah, la medalla te la dan antes de correr. Además hay cena de pasta y fruta incluida en el precio para corredor y acompañante. A la llegada te dan el agua y la bebida isotónica habituales, bocata, refresco y, atención señores ¡¡un cervezón como un cortijo!! ¡¡Sí, el sueño hecho realidad!! Una cerveza nada más terminar, ahí, antes de recoger la ropa del ropero. Esto sí que es atención al corredor.
Y sigamos por la negativa… el recorrido (que por lo visto va a cambiar). Siendo como es Córdoba una de las ciudades más bonitas del mundo mundial te mandan por un polígono, por las afueras…sin pasar por sitios vistosos. Vale que correr por la judería no es aconsejable (empedrado, calles estrechas…) pero de forma testimonial se podría pasar por ejemplo por el Puente Romano: una foto desde la Puerta del Puente o desde la Calahorra con un Guadalquivir cargado de agua sería uno de los mejores carteles posibles. Pasar por la Ribera (absolutamente plana), por Conde Vallellano, Paseo de la Victoria, Ronda de los Tejares, Cruz Conde, Tendillas… le daría una vistosidad que muy pocas carreras puedan tener aunque quisieran. Además la animación de las calles ayuda mucho al corredor. Afortunadamente para la edición del año que viene se quiere cambiar la salida hasta el Paseo de la Victoria, lo que le daría más vistosidad. En Segovia se pasa por el centro y se termina debajo del acueducto aparte de pasar por polígonos y barrios periféricos, pero en el centro te da un subidón que no veas pasar entre un público que te jalea.
Sé que hay condicionantes de logística, desniveles mínimos, distancias entre salida y llegada o permanencia del circuito que condicionan mucho la homologación del recorrido pero ahora que se está planteando la posibilidad de organizar un MA-RA-TÓN habría que repensarlo. Este tipo de eventos mueve mucha gente y mucha pasta en un fin de semana como para cuidar estos detalles (que son los que te hacen triunfar como prueba)  y el homenaje gastronómico posterior.

En definitiva, una carrera totalmente recomendable por la organización, el perfil y, por supuesto, la ciudad.

lunes, 29 de abril de 2013

MAPOMA 2013, un previo

Sólo unas líneas para escribir el tiempo final (estoy trabajando en la crónica). Con respecto al año pasado he empeorado dos minutos (3:54 frente a 3:52) pero esta peor marca me sabe mejor por varios aspectos:


  • Salí lastrado por el caos del ropero, perdiendo doce minutos en la salida y teniendo que remontar.
  • A pesar de las molestias en el piramidal de los últimos meses he podido templarlo y correr con él en armonía.
  • El tío del mazo estuvo corriendo conmigo desde el km32 pero hasta el 39 pude esquivarle dignamente.
  • El frío y el aire. Pese a que no nos preparamos para luchar contra los elementos, estos juegan un papel importante.
  • He contemporizado, me he regulado todo el camino. Desde el km 3 al 27 he ido a 5:21 y desde ahí al 35 a 5:23. A partir de entonces un lento declive.
  • Y, lo mejor de todo, los últimos 500 metros los hice en loor de multitudes y escoltado por mis dos hijos mayores. Encima el xxxxx del mediano me dice "Papá corre más, que nos van a ganar, que voy como un Ferrari".


Ahora toca descansar y lamerse las heridas y desdecirse de esos comentarios tan poéticos dichos en caliente del tipo "va a correr otro maratón su puta madre". Afortunadamente el ser humano tiene la ventaja evolutiva de la amnesia selectiva, ésa que nos lleva a olvidarnos de lo malo y quedarnos con lo bueno: el dolor, las rozaduras, el destemple... todo se pasa pero la gloria y el orgullo de pasar por meta no te la quita ni Dios. Amén.

A todos los que habéis terminado el maratón enhorabuena. A los que lo habéis intentado animaros: el próximo seguro que cae. Y a los que estáis dudando jalearos: nos vemos en el próximo.

lunes, 25 de febrero de 2013

Crónica Media Maratón La Latina 2013


Al final el león no fue tan fiero como parecía. Ni el tiempo fue tan malo (a pesar de los 3-4 grados bajo cero no hacía apenas viento y lucía un sol espectacular) ni el recorrido me pareció tan duro como la vista del perfil hacía presagiar.



De la organización sólo puede decir que fue perfecta. Para empezar el hecho de poder recoger el dorsal sin aglomeraciones el día de la carrera supone no tener que perder una tarde en ir a recogerlo. Cuando vives al lado a lo mejor no supone un problema, pero cuando vives a 30 kms puede ser un engorro.

Que en cinco minutos, además, puedas consultar tu dorsal, recogerlo y soltar la bolsa en el ropero dice mucho a favor de la organización y de los voluntarios (estos sí que pasaban frío, a la sombra y de pie desde las 08:00).

Dos ó tres minutos antes nos situamos en la salida, justo al lado del arco de salida. Según la organización éramos 3.000 corredores. En detalles como éste se manifiesta que la burbuja competitiva runner se está deshinchando: hace dos ó tres años no habría dorsales disponibles semanas antes.

Comienza la carrera con puntualidad y sin aglomeraciones, qué gusto. La salida es limpia, sin empujones, sin los agobiaos de siempre que piensan que van a perder una MMP por los tres segundos que pierden en la salida.

Mi estrategia a priori era la de salir ligeramente por debajo de cinco minutos para hacer un “saquito” de cara a la segunda parte de la carrera, regulándome desde el principio, que desde el km12 en adelante era todo de subida prácticamente.

Clavo los dos primeros kilómetro en 4:44 y el tercero en 4:35. La peña se flipa con las cuestas abajo y me adelantan. Que corran, que corran. En las pocas cuestas arriba de esos tramos recorto distancias. Los siguientes cuatro, todavía por Aluche, los hago a 4:34. Ahora sí que me noto rápido, y las molestias del glúteo apenas se manifiestan ¿será psisomático? En ese momento dejamos Aluche y nos metemos en la Casa de Campo por el Parque de Atracciones, pasándome factura la cuesta de acceso por debajo de la M-30: km8 en 4:51. El siguiente kilómetro es de subida y, sobre el papel, el más duro. Sin embargo mantengo el ritmo, 4:59 Hasta entonces llevo ya un colchón de dos minutos y medio que me hace replantearme el objetivo de tiempo: ahora voy a por el 1:40.

Correr en la Casa de Campo es una gozada sobre todo si no estás habituado. Por su multitud de caminos, paisajes y amplitud uno se olvida de que está rodeado ed carreteras y de seis millones de habitantes. Además hay más público del que imaginaba. Hasta el Lago, el punto más bajo del recorrido en el km12, hago una media de 4:39. Esto marcha, a pesar de las pulsaciones que las mantengo en 151-153 desde el km5, casi en el máximo.

Y como “siempre hay un gilipollas” en el Lago está el típico espectador aburrido con sobrepeso/gordo que le dice a su mujer “estos no tienen pinta de ganar la carrera”, ante lo cual la respuesta lógica “¡corre tú, gilipollas!” Y es que a veces hay que meterse la lengua en el culo.

En el Lago empieza lo bueno, un arreón de una cuesta arriba y empiezo a “recoger cadáveres”. La cuesta no se me hace tan pesada. El recorrido es prácticamente el mismo que el de MAPOMA a estas alturas sólo que con quince kilómetros menos. Regulándome me mantengo como un reloj: ¿Estoy acelerando? No, simplemente adelanto a más gente 4:54,4:47,4:54,4:47,4:46. Veo que la gente anda. Y esto está hecho, sólo quedan cuatro kilómetros. Estos kilómetros me ponen las pulsaciones en 158 (de un máximo de 163) pero me noto bien. La entrada a Aluche es por el Metro Casa de Campo.

Pienso en las cuestas de bajada del principio y me temo que voy a bajar el ritmo, pero ni mucho menos. Las cuestas por aquí son más tendidas. Muy prolongadas pero tendidas. Ahora sí que voy adelantando a corredores. No es que vaya excesivamente rápido, pero a esas alturas el tener ese puntito más de fuerza te hace parecer un etíope: 4:52 el 18 y ya empiezo a apretar: 4:41, 4:41 y veo a lo lejos los arcos de llegada en el polideportivo. Adelanto a mucha más gente y entro en la pista del polideportivo: no es tartán, pero da igual, acelero, la fuerza centrífuga en la curva me hace estilizarme y adoptar una posición de semiprofesional (eso quiero creer). 4:34 en el 21  y encaro el arco de llegada. Mi miopía me impide ver el tiempo pero cuando paso por debajo veo ¡¡1:39:59!! Y es NO HAY NADA QUE DÉ MÁS GUSTO QUE TODO LO ENTRA JUSTO. Tiempo neto 1:39:48, que no es que sea precisamente mi MMP, pero para cómo me había planteado la carrera es mucho mejor de lo que esperaba.

La bolsa pesa bastante: dos powerades, caldo, naranjas, glucosa… y una camiseta negra sin mangas. Porque en Aluche, Hortaleza y Córdoba una camiseta sin mangas es una camiseta sin mangas. Conozco a muchos fantásticos que dicen “sleeveless” pero eso sigue siendo una camiseta sin mangas digna de los mejores tiempos de Rosendo. Aunque sea en la playa me la pondré si me deja mi mujer, porque, hay que reconocerlo, la camiseta es un rato macarra. Y uno no es que sea precisamente el más elegante del mundo (me gusta más ir de chándal que al teclista de los Camela).

lunes, 18 de febrero de 2013

Semana 5 Mapoma 2013


Continúo con una preparación de MAPOMA más ligera de lo que me había planteado pero similar a la del año pasado en cuanto a kilómetros por las diversas “dolencias” que he venido padeciendo. Cuando le cuento a mis compañeros que se me sobrecarga el isquio o el glúteo después de correr 18 kilómetros ponen cara de póker y dicen que es lo normal, que para qué corro 18 kilómetros. En esos momentos reseteo y paso a hablar de fútbol, de barcos o de las tormentas cósmicas de Andrómeda; total, si se van a tirar a la piscina que se tiren el pisto con algo que yo sepa  lo mismo que ellos.

La remisión de las molestias isquiotibiales hicieron que el martes apretara hasta marcarme diez kilómetros a 4:38; progresivamente fui yendo más rápido hasta el kilómetro seis. A partir de entonces una molestia en el talón derecho y una sensación de de ir a tope (realmente lo iba) hicieron que bajara el ritmo.

Me quedó un ligero dolor en el talón y, por si acaso, el miércoles y el jueves descansé… pedalendo en una suerte de entrenamiento cruzado. Dos salidas de 20 kilómetros cada una, a 25 y 24 kmh respectivamente (más no puedo sacar). El tiempo, además, invitaba a ir en bici. Con unos quince grados, sol y sin nada de viento empecé a ir cada vez más rápido. Y es que por una vez ese ángel tocapelotas que te dice “descansa, no vayas, que te vas a caer, que te vas a mojar…” le ganó la partida al otro más irracional que te dice “que se joda el enano ése, que es un triste”.

El viernes, con un paseo por la tarde con los enanos en bici (Al fin una tarde viernes libre y con buen tiempo), y el sábado me los tomé de descanso. El domingo, tempranito, “rodaje” de 19 kilómetros. Entrecomillo lo de “rodaje” porque no fue tal. Y es que cinco días sin ponerme las zapatillas hicieron que corriera con más ganas que cabeza desde el principio. Fui a 5:09, diez-quince segundos más rápido de mi ritmo esperado y 147ppm, muchas para mí.

Está claro que no puedo ir en MAPOMA a ese ritmo. Si no me contengo, directamente, peto como el año pasado. Estoy probando además los nuevos geles que me parecen muy grandes para llevar dos ó tres, por lo que igual hay que comprarse algún cacharro de esos del Decartón.

lunes, 11 de febrero de 2013

Semana 4 MAPOMA 2013


En esta cuarta semana los fantasmas se van desvaneciendo. El isquio  no me ha molestado apenas; a cambio tengo un dolor en el glúteo bajo que se manifiesta tímidamente en torno al km. 10. Casi nada comparado con lo que tenía antes.

Una sesión de fisio de descarga, carreras suaves por terreno más compacto (asfalto y carril bici), un par de descansos y una reunión de padres en el cole y la verdad es que lo he notado.

He llegado a pensar que parte de la culpa la podían tener las mismas zapatillas, ya que ahora estoy usando unas Adistar (tope de gama en cuanto a pisada neutra, con doble de amortiguación y mozzarella) que me compré en rebajas. Por peso estoy entre las Adistar (+80kg) y las Glide (hasta 80 kg), y desde Navidades estoy en las Adistar. ¿Por qué he llegado a pensarlo? Aparte de que porque soy muy “mal pensado” he llegado a desarrollar la teoría de que por tener una zapatilla con mayor amortiguación, el esfuerzo que tienen que realizar mis piernas para desplazarse es mayor que con otras con una amortiguación menor. ¿Paranoia? ¿Influencia de las teoría “barefoot”? ¿Se nota que ha calado en mi interior “Nacidos para correr”? ¿Simplemente sobreentrenamiento?

A lo mejor un poco de todo, quién sabe. Para empezar el domingo no fui a la Media de Fuencarral-El Pardo. Por si acaso no me apunté y por si acaso no me planteé ir sin dorsal como otros. Prefería ir a un ritmo contenido antes que dejarme llevar por la manada en una carrera. “¿Pa’ qué? ¿Pa’ cagal-la”?” A cambio me estoy planteando correr la de La Latina en un par de semanas dependiendo de cómo me vea ésta.

Mientras tanto sigo con mis ritmos lentos pero constantes. Al trantrán. Apretando hasta que las piernas me dicen basta y dándome de bruces con el viento del norte. Dos salidas martes y miércoles a 4:50 de 10 kms y otra más larga el viernes de 12 a la misma velocidad liberado de las molestias. Por cierto, se confirma que el viernes es el día con menos runners de la semana (al menos en el JC1, donde los runners de oficina corren de lunes a jueves porque los viernes tienen jornada reducida).

El rodaje del domingo lo hice a 5:15. Unos 18 kms en un recorrido donde predominaba el firme compacto para evitar sobrecargas musculares, por lo que no me fui por el Pinar de Conde Orgaz e hice doblete en el JC1. No pude resistirme, no obstante, a entrar en El Capricho. Sin viento apenas (qué alegría) he empezado a probar geles de cara a MAPOMA. De momento uno de los más conocidos me sienta muy bien; da un subidón de fuerzas tremendo. Sin embargo me sale casi como un menú del día si quiero tomar uno cada 10-12 kms. Había más gente corriendo que otros días ¿no habíamos quedado en que los propósitos se habían quedado? Pues no, se ve que el buen tiempo sacudió la conciencia de alguno.