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miércoles, 12 de marzo de 2014

Ya es primavera en La Quinta de Los Molinos

Menudo fin de semana de buen tiempo que hemos tenido después de tantos seguidos con ciclogénesis, bajas presiones, fríos polares o, simplemente, mal tiempo, que para algo estamos en invierno.

EL sábado fuimos a Riaza (Segovia); pensábamos que íbamos a tener follón de salida por una supuesta espantada general para disfrutar del pueblo, de la montaña, de la nieve o de todo un poco y así fue. El día en Segovia era espectacular, como os muestro en la fotografía tomada desde la ermita de Hontanares con La Pinilla al fondo. Con lo que no contábamos era con otro follón de entrada, y es que muchos (como nosotros) volvimos al redil al atardecer. Lo que me flipó fue encontrar atasco también en las salidas del IKEA/Plaza Norte y esos centros comerciales de San Sebastián de los Reyes; con el día que hacía y vas y gastas la tarde en una de estas moles. En fin, hay gente p’ató, como diría mi paisano El Guerra.

La Sierra de Ayllón desde Hontanares
A principios de Marzo tengo una cita obligada en la Quinta de Los Molinos, uno de esos parques de Madrid desconocidos para la mayoría de los residentes de la Villa y Corte o que, a la sumo, han recibido noticias. No es la primera vez que escribo de este parque y siempre escribo en las mismas fechas. Lo que le hace especial es la cantidad de almendros que tiene y que florecen todos a la vez súbitamente.

El parque en sí es incómodo para correr porque muchos senderos están adoquinados pero merece la pena porque a las 09:00 no hay casi nadie. Además, teniendo que meter kilómetros es una variante muy buena. Yendo por Villarrosa, Los Llanos, Pinar de Monte Orgaz, Quinta de Los Molinos, El Capricho y el JC1 me salen esos 21-24 kms que quería correr el domingo.

Con un día espectacular (19ºC a mediodía pero frío de cojones a primera hora), el olor a miel era intensísisimo; pocas veces se puede disfrutar de un espectáculo visual y oloroso de estas características en la Villa.
A eso de las doce fuimos ya todos a pasear por el parque y echar unas fotos como las que os adjunto. Eso sí, tuvimos que negociar unas carreritas por las pistas de Suanzes porque se nos revelaba la marinería y no queríamos acabar como los del Bounty.



 Y ésta fue la concesión que tuvimos que hacer para ir a La Quinta.. menudo problema. Qué juego dio el foso de salto de longitud

En cuanto a la salida del domingo marqué el tope de 24 kms. A partir de ahora toca ir echando el freno de mano, que los músculos se van cansando. Y no fue precisamente un rodaje tranquilo, que me lo marqué a 4:57. Sabía perfectamente que tenía que ir más lento pero me permití que el cuerpo se dejase llevar. No hice el circuito habitual sino que esta vez me fui hasta el futuro campo del Atleti, la Quinta y me volví hasta el JC1 para meter kilómetros lo más planos posible.

El resto de la semana… disfrutando y descubriendo Valdelatas; el jueves subí hasta la valla y estuve bordeándola hasta que nos dimos cuenta de que llevábamos seis kilómetros; tocaba volver, qué pena, con el día que estaba haciendo. EL ritmo “lento”, 5:15, pero intenso, que menudas cuestas hay hasta ahí arriba. Una salida más hasta el gym (el viento pudo conmigo el lunes y me subí a la cinta) . Y otra salida más cañera con un compañero a Valdelatas a 4:45.


jueves, 7 de marzo de 2013

Doblete en la Quinta de Los Molinos


Una de las cosas que más me gusta de “mi barrio” es que se puede hacer más de medio maratón sin repetir recorrido saltando de parque en parque como la ardilla ésa de Estrabón que recorría la Península desde Tarifa a los Pirineos sin bajar al suelo. Entrecomillo “mi barrio” porque los parques abarcan los distritos de Hortaleza, Barajas y San Blas. Si alguna vez abren el Parque Forestal de Valdebebas (al que se accedería por IFEMA y Las Cárcavas) seguro que sale un maratón.

El domingo salí a rodar a las ocho y media, que después queríamos salir con las bicis y la única forma de que dé tiempo es salir pronto; al fin y al cabo en casa madrugamos “más que el hambre” y a partir de las 7:00-7:30 cualquier hora es buena para un “Papá, dormir no quiero”.

Yendo por Villarrosa, por el Parque de Los Llanos (Silvano), Juan Pablo II (al lado del campo de rugby del XV de Hortaleza), y el Pinar de Conde Orgaz (ése que une Arturo Soria con Barajas) ya salen diez kilómetros fácilmente. Después se puede pasar por el puente sobre la A-2 para entrar por una puerta clandestina a la Quinta de Los Molinos (o bien se puede bordear y entrar por la principal), uno de esos parques semidesconocidos en Madrid que estos días vive uno de sus momentos de esplendor. Y es que los almendros están floreciendo.

El parque presenta ahora una belleza tan espectacular como efímera. EL domingo aún se percibían muchos capullos en forma de bulbo (los otros andan solos), pero ya se ven muchísimas flores en los árboles. Además hay un intenso olor a miel que rodea el ambiente desde varios metros y que te hace disfrutar aún más de la carrera o del paseo.

Con sus 25 hectáreas salen unos pocos kilómetros de carrera. Justo al lado está la pista municipal de atletismo de Suances, con un tartán todavía en unas condiciones estupendas (me temo que con los recortes no aguante mucho).

Después de salir de la Quinta continué por el resto del Pinar hasta la Alameda de Osuna donde me di cuenta de que llevaba quince kilómetros y que tenía que elegir entre entrar al Capricho o volver por el JC1, decidiéndome por la última opción. El isquio se me estaba cargando otra vez y no quería correr tanto. Salvo el ultrarodaje de 28-30 kms, rodar más de 20 kms no aporta mucho y aún me quedaban cuatro kilómetros hasta casa.

En total 19 kms a 5:16 con parciales casi clavados y 141 ppm (desde el km 5 a 142ppm al 19 a 148ppm). Mi ritmo de maratón aún debe ser un poco más lento, pero el camino es éste. Dadas las molestias y que no estoy haciendo apenas trabajo de calidad ya no me planteo bajar de 3:45 sino simplemente disfrutar y cruzar la meta con los enanos, que de eso se trata al fin y al cabo.

¿El doblete? Recién llegado a casa y ante una incipiente insurgencia de los enanos los dejamos sin bicis y nos fuimos a La Quinta; al fin y al cabo los almendros duran tan poco que hay que aprovechar. Eso sí, antes de entrar nos metimos en la pista de atletismo de Suances a darle cuatro ó cinco vueltas. Los enanos segregaron endorfinas para el resto del día “preparadoslistosya” y al parque. Se pasaron toda la mañana encontrando dientes de T-Rex y plumas de Pteranodones, y los paleontólogos sin darse cuenta.

Por cierto, que por La Quinta se puede ir en bici pero hay que tenr cuidado con la bici. Algunos no se enteran que siguen estando en un parque donde hay prioridad peatonal y aún así parece que se están jugando el oro de MTB en la modalidad de descenso.

Al final me salieron 19 kms en carrera, otro en pista más el paseo de tres kilómetros.

Del resto de semana pre-MAPOMA poco reseñable salvo una carrera bajo la lluvia por Villarrosa. No me acordaba de lo “duro” de las cuestas de este parque de un kilómetro de perímetro. Entre el barro, las cuestas y el ritmo tuve que dejarlo en el km8 (de todas formas hubiese tenido que dejarlo en el 10).

martes, 13 de marzo de 2012

Roto

Semana intensa en términos deportivos. Dado que hace dos domingos no salí a rodar, el lunes me encontraba pletórico de fuerzas. Tres salidas entre lunes y jueves a 4:36, 4:40 y 4:35 así lo atestiguan, con buenas sensaciones a pesar de la cantidad de dióxido de nitrógeno de coche oficial que lentamente vamos acumulando en nuestros pulmones y en los de nuestros hijos a fuerza de ir a comprar el pan en coche. El viernes, como postre, nueva salida con un compañero, esta vez más tranquila, a 5:00.

En cuanto al rodaje dominguero, me fui hasta los 23 kms, a 5:12 de media y 142ppm, con buenas sensaciones salvo porque en ocasiones me notaba los talones un poco cargados. Me imagino que algo tendrá que ver las cuatro salidas anteriores (normalmente hago dos ó tres), que hicieron que sumara 65 kms de lunes a domingo frente a los 32 kms de la anterior (mi media actual es de unos 45-50, compuesta por tres salidas intersemanales más el rodaje).

El caso es que con la “pertinaz sequía” y con la insolación actual estamos teniendo unos rangos de térmicos de 15-20 grados. ¿Qué se pone uno con una amplitud térmica digna de Estación Espacial? ¡¡Ah!! Con los rangos térmicos actuales lo tenemos jodido, porque con cuatro ó cinco grados a las 08:00 hace frío, pero con quince dos horas más tarde hace bastante calor si uno se abriga, de ahí que algunos vayamos en modo verano (malla corta y camiseta) cantando el himno de la legión los primeros kilómetros y otros de invierno, con su cortavientos y malla larga. Vamos, que si no te hielas al principio te deshidratas después.

Y hablando de deshidratar… a ver cuándo vuelven a poner en funcionamiento las fuentes inhabilitadas en invierno. El domingo, desde El Capricho hasta casa no encontré ninguna que funcionara (y hay cuatro), que vale que las quiten para evitar roturas con las olas de frío, pero parece poco probable que las temperaturas vayan a bajar tanto como para provocar estos accidentes.

Lo mejor es, sin duda, la intensidad de los ritmos y sus sensaciones. Lo peor es que, de seguir así, vamos a terminar haciendo el Matrix en la a fuerza de enchufarle contaminación y más contaminación, sin que llueva nada.

Poco después de la carrera me encontraba nuevamente en otro parque, esta vez con la familia, La Quinta de Los Molinos que ahora está espectacular con los almendros en flor. Eso sí, si tenéis alergia no os lo recomiendo, pero si no, no perdáis ocasión. Sólo dura una ó dos semanas. El olor a miel es intensísimo, y el paseo por ese parque es muy agradable. Para los urbanitas deciros que hay metro directo (Suanzes), el carril bici pasa al lado (se puede ir por el anillo ciclista, desviándose en Avenida de los Andes, o se puede ir por el Arturo Soria, Avenida Donostiarra, o venir por el que sube desde O’Donnell hasta Arcentales, o, joder, también se puede ir por la calzada, que la bici es un vehículo….   No hay excusa) o, como mal menor, se aparca relativamente bien. Ah, se me olvidaba, hay varios bares en los alrededores con terracitas de esas que gustan en Madrid.






Esto, y un buen paseo por la tarde, hicieron que ayer me encontrara roto. Agotado. ¿O será la astenia primaveral ésa? Puede ser, pero me quedo con que estuve cuatro ó cinco horas a un sol que quema como a finales se septiembre sin más protección que el MP3 y la espada de Santiago mientras se canta: “Soldados valerosos del Arma de Ingenieros, cantemos a la patria con recia fe y amor, ¡arriba nuestro lema: Lealtad y valor!”. A estas alturas hay que dejarse de remilgos, y echarse cremita. La gorra, simplemente, se me olvidó. Vamos, que pequé de pardillo, ni que fuera nuevo.



jueves, 10 de marzo de 2011

Quinta Los Molinos

Cuando se corre por los mismos sitios a diario, si se es un poco observador, uno es capaz de darse cuenta de cómo pasa el tiempo. Que si las hojas de los algarrobos se están poniendo amarillas, marrones, se han caído, han brotado; que si la helada de anoche aún no se ha ido, que si las aceitunas están verdes todavía o el romero ha florecido y huele de qué manera…

Ahora mismo tanto los cerezos como los almendros están floreciendo, y desprenden un olor muy intenso y agradable. Si no eres usuario habitual de parques o, simplemente, no te gustan estos tipos de olores, te la sudará que florezcan ahora éstos u otros árboles. Si, por el contrario, estás interesado, hasta este fin de semana o el que viene (no más) puedes visitar la Quinta de Los Molinos, en la calle de Alcalá, a la altura del metro de Suanzes. Es uno de esos otros parques de Madrid que son menos conocidos y que de no ser por los almendros lo sería aún menos, pero sorprende mucho cuando lo visitas por su tamaño, ubicación (en medio de carreteras, avenidas, polígonos…) y frondosidad (al fin y al cabo, su origen se halla a principios del S. XX, creo, con lo que los árboles tienen un tamaño considerable). Para muestra una foto.








A que mola ¿no? Eso sí, hay que ir tempranito. No es que haya mucho aparcamiento, pero estando a las 11:00-11:30 es suficiente.

En el JC1 han plantado hace uno ó dos años bastantes cerezos de esos ornamentales que no dan cerezas, pero flores tienen para aburrir, y con el calorcito y lluvias de estos días el olor es intensísimo. Correr en días como hoy es aún más agradable, salvo que tengas alergia. Yo, al menos, disfruto muchísimo. Y no sólo correr; estos días se ven bastantes oficinistas qe aprovechan su tiempo de comida para pasear (andando o en bici, que son gratis una hora) o leer.
Qué pena que, para variar, este fin de semana vaya a hacer malo. A este paso a los enanos se les olvida montar en bici.
Nos vemos en el parque.