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martes, 13 de marzo de 2012

Roto

Semana intensa en términos deportivos. Dado que hace dos domingos no salí a rodar, el lunes me encontraba pletórico de fuerzas. Tres salidas entre lunes y jueves a 4:36, 4:40 y 4:35 así lo atestiguan, con buenas sensaciones a pesar de la cantidad de dióxido de nitrógeno de coche oficial que lentamente vamos acumulando en nuestros pulmones y en los de nuestros hijos a fuerza de ir a comprar el pan en coche. El viernes, como postre, nueva salida con un compañero, esta vez más tranquila, a 5:00.

En cuanto al rodaje dominguero, me fui hasta los 23 kms, a 5:12 de media y 142ppm, con buenas sensaciones salvo porque en ocasiones me notaba los talones un poco cargados. Me imagino que algo tendrá que ver las cuatro salidas anteriores (normalmente hago dos ó tres), que hicieron que sumara 65 kms de lunes a domingo frente a los 32 kms de la anterior (mi media actual es de unos 45-50, compuesta por tres salidas intersemanales más el rodaje).

El caso es que con la “pertinaz sequía” y con la insolación actual estamos teniendo unos rangos de térmicos de 15-20 grados. ¿Qué se pone uno con una amplitud térmica digna de Estación Espacial? ¡¡Ah!! Con los rangos térmicos actuales lo tenemos jodido, porque con cuatro ó cinco grados a las 08:00 hace frío, pero con quince dos horas más tarde hace bastante calor si uno se abriga, de ahí que algunos vayamos en modo verano (malla corta y camiseta) cantando el himno de la legión los primeros kilómetros y otros de invierno, con su cortavientos y malla larga. Vamos, que si no te hielas al principio te deshidratas después.

Y hablando de deshidratar… a ver cuándo vuelven a poner en funcionamiento las fuentes inhabilitadas en invierno. El domingo, desde El Capricho hasta casa no encontré ninguna que funcionara (y hay cuatro), que vale que las quiten para evitar roturas con las olas de frío, pero parece poco probable que las temperaturas vayan a bajar tanto como para provocar estos accidentes.

Lo mejor es, sin duda, la intensidad de los ritmos y sus sensaciones. Lo peor es que, de seguir así, vamos a terminar haciendo el Matrix en la a fuerza de enchufarle contaminación y más contaminación, sin que llueva nada.

Poco después de la carrera me encontraba nuevamente en otro parque, esta vez con la familia, La Quinta de Los Molinos que ahora está espectacular con los almendros en flor. Eso sí, si tenéis alergia no os lo recomiendo, pero si no, no perdáis ocasión. Sólo dura una ó dos semanas. El olor a miel es intensísimo, y el paseo por ese parque es muy agradable. Para los urbanitas deciros que hay metro directo (Suanzes), el carril bici pasa al lado (se puede ir por el anillo ciclista, desviándose en Avenida de los Andes, o se puede ir por el Arturo Soria, Avenida Donostiarra, o venir por el que sube desde O’Donnell hasta Arcentales, o, joder, también se puede ir por la calzada, que la bici es un vehículo….   No hay excusa) o, como mal menor, se aparca relativamente bien. Ah, se me olvidaba, hay varios bares en los alrededores con terracitas de esas que gustan en Madrid.






Esto, y un buen paseo por la tarde, hicieron que ayer me encontrara roto. Agotado. ¿O será la astenia primaveral ésa? Puede ser, pero me quedo con que estuve cuatro ó cinco horas a un sol que quema como a finales se septiembre sin más protección que el MP3 y la espada de Santiago mientras se canta: “Soldados valerosos del Arma de Ingenieros, cantemos a la patria con recia fe y amor, ¡arriba nuestro lema: Lealtad y valor!”. A estas alturas hay que dejarse de remilgos, y echarse cremita. La gorra, simplemente, se me olvidó. Vamos, que pequé de pardillo, ni que fuera nuevo.



martes, 17 de enero de 2012

MODO MAPOMA

Este fin de semana me ha pasado como a los búfalos que se lanzan en estampida simplemente por el hecho de que los demás han empezado a moverse. Después de leer blogs con la referencia de la cuenta atrás de MAPOMA y de comienzo de dietas espartanas por la variedad que no por la cantidad, se ha encendido la lucecita roja y me he puesto a prepararlo.
 
Como en los chistes, he constatado una cosa “mala” y otra “buena”.
 
Empecemos por la buena. Aeróbicamente ando sobrado. El domingo salí a rodar e hice 19 kilómetros a 146 ppm, con un ritmo de 5:19km. No esperaba hacer tantos, de hecho se me fue la pinza y cuando me di cuenta llevaba quince kilómetros y estaba a cuatro de casa, de ahí el sobreentrenamiento. A pesar de ello, hoy no tengo molestias musculares, por lo que tengo margen de mejora suficiente en términos de tiempo.
 
Como punto de mejora, el ritmo cardiaco debo bajarlo: éste no deja de tener una pendiente positiva, de ahí la necesidad de que ésta sea lo más cercana a cero posible o bajarle el “alfa”. Hablando en plata, que si no quiere encontrarme con el tío de la vara en el km 30 tengo que ir más lento para no petar. Además tendremos el factor de la temperatura de Abril, que nos hará subir el ritmo cardiaco.
 
Por lo que respecta a la relativamente “mala”, es que entreno algo menos que la mayoría de los que preparan MAPOMA, que dicen entrenar cuatro ó cinco días a la semana conforme a un plan pre-establecido. Algunos incluso con sesiones dobles. El menda, a lo sumo puede sacar tres ó cuatro días a la semana, suficientes a mi entender si de lo que se trata es de hacer un papel digno y no ir a por marca. Y de sesiones dobles ni de coña, entre otras cosas porque el gimnasio me parece sumamente aburrido y, hasta ahora, no he tenido lesiones más allá de alguna sobrecarga (como buen runner, pienso que las lesiones son eso que les pasa a los demás hasta que le ocurren a uno).
 
Supongo que, rodaje aparte, con una sesión a ritmos anaeróbicos entre semana y otra aeróbica puede ser suficiente (tiene que ser suficiente). Es decir, que hay que hacer de la necesidad virtud. ¿Qué no se puede entrenar cuatro ó cinco días? Pues se aprovecha lo que se tiene, que no es poco. Joder, que esto es una afición y no necesito hacer mínima para Londres.

Así, la semana pasada se resume en dos sesiones de 10 kms, una a 4:46 con 161ppm y otra a 5:01 y 152 ppm con los niveles de contaminación en máximos, más el rodaje mencionado.
 
Como he escrito antes, el aspecto aeróbico no me preocupa apenas. Más me preocupa, por ejemplo, aspectos que para el profano pueden sonar a excusas, como ampollas y rozaduras, para lo cual pienso ponerme un chute de vaselina que no ve va a placar ni el apertura de Gales.
 
De lo que se trata es de pasarlo bien en la carrera, y entrar en el Retiro con la cabeza bien alta, y disfrutar con la familia. Que (de ahí el nombre del blog) los enanos vean que, además de la aptitud, la actitud es fundamental en la vida. De apretarse un chuletón, una ensalada o un paquete de lacasitos con ellos para celebrarlo, que para eso me aguantan.
 
Que lo haga en 4:15, 4:00 ó 3:45 es secundario para mí. Al fin y al cabo, quince minutos son sólo un cuarto de hora, por mucho caballero legionario por ahí con sus camisetas “EL DOLOR ES PASAJERO, PERO LA GLORIA ES ETERNA”.
 

PD: Ayer llovió tela marinera. Hoy he corrido 10 kms a 4:45 y 154 ppm, es decir, dos segundos y siete ppm menos que justo hace una semana. En clase de lengua nos explicaban que hay verbos transitivos e intransitivos, y que algunos pueden tomar una forma u otra según el caso (travestismo léxico).
 
Forma transitiva, o manzana, “Si doña Ana Botella leyese este blog ¿tendría algo coherente que decir de la calidad del aire?”

Forma intransitiva, o pera, “Si doña Ana Botella leyese ¿tendría algo coherente que decir de la calidad del aire?”
 
¿A que las clases de lengua, después de todo, pueden ser divertidas? Alguno, además, seguro que me dice que el sujeto “Ana Botella” y el predicado “leer” es un ejemplo perfecto de la antítesis. Pues sí.

jueves, 12 de enero de 2012

OJALÁ QUE LLUEVA (CAFÉ, AGUA O GIN-TONIC)....

… para que se vaya la mierda de una puta vez. Y con lo de mierda me refiero a la mierda que se respira, porque a la Botella me da que sólo hay una forma que se vaya, que todos los ciudadanos e Madrid no le votemos dentro de tres años, aunque esas cosas solo pasan en las novelas de Saramago.

Sé que hay veces que me repito más que el ajo, pero es que hay cosas que me enervan.

Siguiendo mi calendario de no-preparación específica de MAPOMA (lo termino por mis santos, y a base de base aeróbica, de la que ando sobrado), ayer salí a correr a mediodía con 14º en la que se supone es la época más fría del año, y la capita marrón seguía ahí, resguardándonos del frío invernal, todo un canto de amor al calentamiento global.

Intentaba currarme el umbral anaeróbico, y la sensación fue frustrante. No por el tiempo, 4:48 en 10 kms, sino porque las pulsaciones se me han ido a 161ppm (por ejemplo, hace un mes, el siete de diciembre, hice ese mismo tiempo, en el mismo recorrido y a la misma hora… pero a 151 ppm). Y la sensación es que iba forzando; normal, joder, que mi FCmáx es de 166ppm. Puede que sea un paranoico, pero lo único que ha cambiado de entonces a ahora es que no ha llovido una gota, con el efecto visible y palpable de la boina sobre nosotros.

Y dentro de lo malo, la estación de medición de la polución del JC1 es la segunda que menos contaminación registra de Madrid junto con la de la Casa de Campo (la primera está en El Pardo). Es curioso, hacen la media aritmética con observaciones en Santa María de la Cabeza, Cuatro Caminos o Escuelas Aguirre (que los triplica), donde, como todo el mundo sabe, vive la misma gente que en El Pardo, la Casa de Campo o en el Juan Carlos I. ¿Para cuándo se ofrecerán datos de población expuesta? Para eso habría que ponderar las observaciones, y eso, me temo, es algo que se lo pasan por el forro.

 



Y es que, según nuestros dirigentes, los elementos nos están haciendo naufragar como lo hizo La Invencible hace cuatro siglos. Nosotros no tenemos la culpa de nada. Qué va. Al final, la culpa de todo la tiene Yoko Ono. O EEUU. O la banca. O el AK-47. Pero nuestro coche no tiene la culpa. Ni nuestra calefacción central. Ni nuestra escapada al Caribe del estrés invernal. Ni la fruta de fuera de temporada que viene de sitios tan cercanos como Chile, Sudáfrica o Nueva Zelanda.




jueves, 5 de enero de 2012

Un roscón con nata y chocolate no es una comida ligera

Una de las pocas tradiciones que no se han perdido en mi curro con la excusa de la crisis es la de que el jefe se retrate e invite a un roscón de reyes con chocolate.

Esta mañana, a eso de las 11:30, ha aparecido “Ho, ho, hoooo…, aquí está el roscón”, del que hemos dado buena cuenta. Es lo que tiene ser agradecido y de buen comer, que uno no tiene vergüenza al menos para esto.
 
A mediodía tocaba carrerita. Me apetecía (y lo necesitaba) muchísimo. El día, claro, despejado, sin aire y con 10 grados invitaba a ello, con un sol de invierno que brilla pero que no molesta ni calienta y que deja un cielo azul intenso sin nubes naturales. Las prisas del cierre de ejercicio hacen que estos días se trabaje aún más intensamente, con lo que una carrerita para soltar toda la mala hostia acumulada en forma de adrenalina se hace más que aconsejable, perentoria.
 
Al poco de empezar empecé a notar que algo no iba bien, en forma de tiempos discretos para el esfuerzo y, sobre todo, para las sensaciones que tenía. Supongo que apretarse ración y media de roscón con nata y un vaso de chocolate dos horas antes de correr tenga algo que ver, y es que una cosa es apretarse una barrita energética (:-S) y otra muy diferente es apretarse enérgicamente una barra.
 
Probablemente también tenga que ver la capita de mierda que ya se ve sobre Madrid en el JC1; si en Hortaleza se intuye, desde la Sierra tiene que dar miedo verla y meterse a diario. Seguramente esto sea una paranoia mía, que la señora alcaldesa es muy lista y siempre tiene razón, porque en Madrid la calidad del aire es la mejor de la historia, a pesar de las insidias que se lanzan desde la prensa enemiga prensa enemiga (¡oh, mierda, que la fuente es el propio Ayuntamiento! ¡¡que cierren esas malditas estaciones!!"), las peras sólo pueden ser de agua, limoneras o de conferencia, y las manzanas fuji, golden, royal gala, Jonagored…

Al final diez kilómetros a 4:56, y 152ppm. Un tiempo mediocre para mí con esas pulsaciones (90% de mi FCmáx).
 
Ah, por cierto, que me tocó el haba. Espero que no sea una excusa para futuras revisiones “es que te tocó el haba, macho, no haberte comido el roscón”

jueves, 22 de diciembre de 2011

Su mierda, gracias

Al igual que con el “pack lunch” de los niños que se van tres semanas a Inglaterra en verano a “aprender inglés”, cuando saliésemos de casa nos tendrían que dar la racioncita o plato combinado de mierda que generamos por el mero de hecho de salir. Impresionado me he quedado con el gráfico que podéis ver a la derecha del blog y que ha sido confeccionado por la ECF (Federación Europea de Ciclistas), gráfico que, sorpredentemente, mantiene una escala fiel a la realidad porque ésta, tozuda, no admite manipulaciones como las de los gráficos de la mayoría de medios de comunicación en materia de encuestas de cualquier índole.

¿Qué os da pereza pinchar, o ampliar la imagen? Pues os lo cuento. Se trata del impacto en términos de CO2 equivalente que generamos por persona por el hecho de movernos en coche, autobús o bicicleta. Impacto en el que se considera la alimentación (común en los tres medios), el consumo de combustible, el proceso productivo y el mantenimiento.
 
Los cálculos se basan en el uso medio por medio de transporte (1,16 personas por coche, diez por autobús y uno por bici). Bien; considerando todo esto, el impacto en términos de mierda de ir en coche es de 229 grs por kilómetro. ¿Qué haces dos kilómetros en coche? Pues cuarto y mitad de mierda, para echárselo al cocido. ¿Qué trabajas en Las Rozas y te comes un atasco del copón para entrar en Madrid? Pues estás echando al aire todos los días algo más de 9 kilos de mierda. “A ver, niños, daos prisa, que llegamos tarde, poneos en fila que os eche estos nueve kilos de mierda encima porque Antoñito, el del quinto, se me ha escapado”. ¿Y si haces el desplazamiento medio en Madrid, de 6 kilómetros? Pues kilo y medio de mierda, que la tengo muy fresquita y de oferta ¿se la envuelvo para regalo? No, me la llevo puesta, que con el anticiclón y la inversión térmica no va a ir a ningún sitio. Eres como un pulgarcito, pero que en lugar de tirar pedacitos de pan vas tirando cagarrutas.

¿Es mucho? Imaginaos si cada mañana cogemos la bolsita o el paquete de mierda y lo metemos en el maletero, en nuestra espalda, para que nos dé calor en invierno y frío en verano. Nueve kilos de mierda son muchos kilos por vivir cerca de la naturaleza en una urbanización de ladrillo visto, cuatro alturas, piscina y pádel de las afueras. Eso sí, luego nos quejamos de que el tráfico está insoportable y de que la gasolina está cara, menuda inconsistencia: caro sería que tuviésemos que echarle Moët Chandon. No puede ser que esté cara la gasolina cuando se forman los atascos que se forman.
 
Seguro que salta el listo “es que yo vengo en Metro, que es eléctrico”. Ya, perlita, pero resulta que para que le des al botón de la luz antes tienes que quemar carbón en esas centrales térmicas tan limpias que tienen que quemar carbón nacional (con altas concentraciones de azufre, SO2, y que, al reaccionar con el agua ambiental, H2O, genera una sustancia tan inocua como el ácido sulfúrico, pura química de 2º BUP). O gas natural licuado producido en un país tan cercano como Catar, así que tú mismo con tus pajas mentales.

¿Y la bici? 16 grs por kilómetro, catorce veces menos que el coche medio.
 
Desconozco cuál es el nivel medio de reposición sostenible del CO2, pero seguro que se acerca más al desplazamiento en bici que al del coche.
 
Con todo esto, tampoco quiero dejar claro que no pretendo realizar un discurso anticoche, sino a favor de un uso racional del mismo, ya que si no seríamos unos Amish. Ir a comprar el pan en coche porque “nos da pereza”, “hace frío” o cualquier excusa es un ejercicio de suicidio/fratricidio colectivo a plazo. Eso sí, de paso nos llevamos de camino la bolsita con los envases, que hay que reciclar y ser respetuosos con el medioambiente.

Menos mal que nos van a poner a la Botella de alcaldesa, mujer concienciada donde las haya en la lucha por los derechos sociales y la sostenibilidad medioambiental. Ahora sí que Gallardón podrá decir eso de que "otro vendrá que bueno me hará".

viernes, 14 de octubre de 2011

¿¿Otoño??

Desde el equinoccio de otoño han pasado tres semanas, y todavía el termómetro no baja de 30ºC a mediodía. Sigue haciendo calor, mucho calor, para correr a gusto a mediodía. De “veranillo del membrillo” nada de nada; el membrillo ya está casi todo recogido, y hemos tenido días en Julio más frescos que estos.
 
Lo de correr de madrugada lo estoy intentando dejar, y es que mientras no cambien la hora a finales de mes todavía es noche cerrada cuando salgo y hasta que vuelvo a casa no empieza a clarear. El otro día estuve a punto de hostiarme precisamente por pisar mal. Debido a la falta de visibilidad pisé un bordillo y por poco me hago un esguince. De hecho tuve molestias un par de días por esa mala pisada.
 
Afortunadamente no pasó nada. Qué poco glamuroso hubiese quedado hacerme un esguince en el carril bici. En el curro, los compañeros se lesionan esquiando en los Alpes o en Baqueira (Candanchú no tiene nivel a pesar de estar en la misma cordillera, Valdesquí es “de pobres” y el Xanadú… vade retro Satanás, qué vulgar, esquiar al lado del Zara).
 
Y es que correr de noche por sitios tan poco iluminados como el JC1, con miopía y sin gafas o lentillas supone jugarse la integridad física salvo que te roben la cartera. Además, qué coño, amparados en la nocturnidad los coches se saltan los semáforos por el artículo 33 porque no te ven o no te quieren ver, que tienen más prisa que nadie, que no hay trabajo más importante que el de ellos o que ningún niño llega tarde al cole (a las 07:30) como el de ellos. Llevo sin ir con auriculares una temporadita porque con ellos sería una ameba: sin sentido de la vista ni del oído, sólo me quedan el gusto, el tacto y el olfato como medios de interpretación de la realidad (aunque, bien pensado, hay muchísima gente con estudios o políticos –disyuntiva voluntaria- que ni ven la realidad, ni oyen a la gente, ni tienen tacto, poseen un gusto pésimo y manifiestan un olfato nulo en sus quehaceres diarios).
 
Con todo, he podido salir a correr dos días esta semana, y con bastantes buenas sensaciones. Una sesión de 8 kms en el umbral anaeróbico, a 4:35 (si quito el último km serían 4:32) y otra de series, a 3:59 (eso sí, sigo con tres repeticiones). Y las dos a mediodía, con un par, con sus veintiocho-treinta graditos, que se note que uno es más cordobés que un perol en Los Villares.
 
¿Próximo reto? Otra carrera “Simpa” que “la cosa está muy malita”, la del CSIC, este domingo. A ver si llego a 43:00.
 
Para que luego diga el primo de Rajoy que el cambio climático es mentira. Eso y lo que la Botella va diciendo por ahí de la calidad del aire de Madrid hacen que Homer Simpson haga honor a su nombre (Homero) en comparación con estos perlas.