Por ejemplo, los rodajes largos, troticochineo puro y duro durante una hora/hora y cuarto, los estoy haciendo a 4:45/4:50, con unas ppm de 137-138, el 75% de mi frecuencia cardiaca máxima. Las sesiones de “calidad”, 40-45 minutos, caña controlada, me salen ligeramente por debajo de 4:30, y las ppm se sitúan en torno a 150, es decir, el 85% de dicha FC. En cuanto a las series (de mil metros), la media está en 3:59, y las ppm, lógicamente, se van hasta los 160-165ppm, lo lógico.
Tampoco es que haya corrido muchas carreras (cinco en total, tres medias y dos 10.000); me da pereza perder una mañana para correr un ratito y encima pagando, pero justo a continuación de todas y cada una de ellas noto una mejora de unos cinco segundos en entrenamientos.
Por supuesto que de estas observaciones no hay que sacar conclusión alguna; llevado al absurdo implicaría afirmar que, por ejemplo, corriendo 12 carreras más podría llegar a la mínima para Londres 2012, y para absurdo ya tenemos a los tertulianos de nuestras queridas televisiones. ¿La próxima carrera? Ni idea, supongo que algo antes de la primavera. Si conocéis alguna San Silvestre o similar en Gijón o en Córdoba comentádmelo, por favor.
En cuanto a la semana deportiva, esto se traslada a una salida larga de quince kilómetros a 4:50 con 137ppm, otra de “calidad”, 9 kms A 4:29 y otra de 9 kms a 4:40, con viento y suelo mojado, que en un parque hace que vayas más lento. Con nueve grados a mediodía, y a pesar del sol, definitivamente la manga corta la olvido hasta verano, y las mallitas no me las quito en una buena temporada. Fun, fun, fun, se acerca la navidad… Para los amigos del metrosexualismo, deciros que una crema hidratante en invierno es muy útil; no te deja la cara como a la Belén Esteban en un nuevo episodio de “no sin mi Andreíta”.