jueves, 24 de octubre de 2013
Descubriendo el Parque Forestal de Valdebebas
viernes, 20 de septiembre de 2013
Equinoccio de otoño
lunes, 19 de noviembre de 2012
Corriendo por sensaciones
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Disfrutando como un enano
jueves, 8 de noviembre de 2012
En la vida hay que elegir
- ¿Malla larga o
corta?
- ¿Cortavientos o
chubasquero?
- ¿Adidas o
Kalenji?
- ¿Madonna o Kilye?
Me refiero al MP3, malpensados. Además, uno no es tan fantasma.
- Malla larga
- Chubasquero
- Adidas y Kalenji.
- Para aprovechar
el barro y el “shuffle” dejé que Madonna y Kilye se pelearan, que uno no
puede hacerlo todo.
martes, 6 de noviembre de 2012
Sol de otoño
martes, 16 de octubre de 2012
..Y ABBA entró en mi MP3
jueves, 11 de octubre de 2012
Me encanta que los planes salgan bien
miércoles, 3 de octubre de 2012
III Carrera del Corazón 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
Fresquito otoñal
viernes, 14 de septiembre de 2012
El Invierno se acerca
jueves, 24 de noviembre de 2011
Las cosas del correr (y del leer)
lunes, 21 de noviembre de 2011
Pasando el mono (malamente)
lunes, 7 de noviembre de 2011
Síndrome de abstinencia
viernes, 21 de octubre de 2011
Bíceps femoral derecho
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Corriendo en la niebla
Pero no, ni el JC1 es Fort Knox y su bosque adyacente ni uno es Matt Damon (que más quisiera Matt). Pero las hojitas son las hojitas, y las manías que tienen las hojitas es que tapan la mierda… y el agua. Menudos charcos que estoy pisando últimamente con el rollo de las hojitas.
Mientras uno va corriendo encima de ellas queda hasta peliculero el crepitar por las hojas, que se oye más de lo habitual porque no hay casi nadie por los parques; la sensación es agradable, de no ser por la posiblidad de que haya una mina de racimo en forma de charco en lugar más inesperado. Después del tiempo soleado-quince grados-sin viento, la niebla quizás sea el mejor para correr (por lo menos es el que más me gusta): no hay viento (la niebla se genera, entre otras cosas, por la ausencia de viento), no hace tanto frío, la humedad hace que no te deshidrates (y que se te reseque la piel) y los tiempos son algo mejores por la baja presión ambiental. Reconozco que las dos últimas entran de lleno en el campo del truchismo puro y duro, pero son ciertas.
En cuanto al plano meramente deportivo, entre la semana pasada y ésta he realziado tres salidas largas, de 15 a 17 kms, a ritmos relativamente tranquilos (140ppm) y otra más corta, pero con los mismos ritmos. Aprovechando el buen tiempo (más bien con la excusa del buen tiempo), he aprovechado para disfrutar de la carrera. La calidad y las series lo dejo para el año que viene, fun, fun, fun.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Corriendo bajo la lluvia
Menuda racha que llevamos de fines de semana y puentes con mal tiempo. No se libra ninguno; el día de antes empieza a nublarse y lluvia todo el fin de semana/puente. El último día, por la tarde, se abre el cielo y buen tiempo… hasta el viernes siguiente por la tarde.
En este puente tan entrañable, en el que los PCM (putos controladores de mierda) nos han felicitado como nos tienen acostumbrados las inminentes fiestas, he salido dos veces a correr, las dos salidas largas (la verdad, no me apetecía sesiones de calidad ni series, sólo trotar). Las dos a una media de 139ppm, 13 y 15 kms, troticochineo a 5:00 y 5:10 respectivamente. Dado el estado del tiempo, salí con cortavientos y gorra (en el bolsillo), mojándome en la primera salida, sobre todo a la vuelta, en un tramo de no más de 500 metros que empezó a caer mucho agua. El resto del recorrido, por momentos llovía, pero más bien poco, sin viento, y lluvia muy fina que no llegaba a calar.
La reacción lógica de una persona de secano ante la lluvia es la de recluirse en casa y suspender toda actividad externa hasta que amaine el temporal; parafraseando a los insulsos de “Cruz y Raya” si hay que salir se sale, pero salir pa’ ná es tontería.
Cuando corres, al principio, la reacción es idéntica; normal, no vas a cambiar un hábito adquirido por otro más nuevo. Además, cuando escampe se puede salir. Poco a poco “te la vas jugando”: sales aunque esté nublado; continúas saliendo aunque pinten bastos… hasta que un día el agua te pilla con el culo al aire y normalmente en el punto más alejado de tu recorrido, evidenciando una vez más la plena vigencia de las Leyes de Murphy. Dado que ya estás jodido/mojado tienes dos opciones:
1.- Joderte y mojarte.
2.- Disfrutar y mojarte.
En los dos casos vas a llegar calado a casa, así que lo mejor es “relajarse y disfrutar”. Como dicen los runners más veteranos, “la lluvia no jode, acompaña”, si bien es cierto que algunas compañías terminan jodiéndote.
Además, la mojadura que jode no es la que te cae del cielo (ésa se seca con el aire y se evapora hasta un límite), sino la que está en el suelo… parece una gilipollez, pero pisar un charco es mucho peor que la lluvia, toda vez que te mojas la zapatilla (y el pie, y el calcetín), y éso sí que no se va a secar hasta el final, pudiendo, además, provocarte una linda rozadura.
Después de tu primera mojadura te das cuenta de que te hace falta un cortavientos para “esos días”, que, posteriormente, te das cuenta que se pueden aprovechar en días de frío intenso para atenuar la sensación térmica. A partir de 25 lerenles empiezas a encontrar cortavientos decentes, existiendo una relación directa entre precio y calidad. Los modelos más sofisticados tienen una cantidad de bolsillos que McGyver fliparía, para el aifon, las llaves, documentación, PSP.
También es bueno agenciarse una gorra adecuada (las hay de GoreTex), ya que el agua sobre la cara mientras corres es un poco desagradable, ya que pareces un japonés estreñido después de una semana sin cagar (si, además eres miope y corres sin gafas entonces eres Cíclope).
Y cuando llego a casa…
Sorprendentemente no estás tan mojado. Si has salido con mallas lo más probable es que no hayas tenido sensación alguna de frío de la lluvia sobre las piernas, ni que estén apenas mojadas (con el calor que desprendes, la lluvia se evapora). Si, además, has corrido en un parque con bastantes árboles seguro que te han resguardado bastante del agua y del viento que le acompaña.
Por cierto, las zapatillas no se secan poniéndolas encima de ningún radiador ni metiéndolas en la secadora ni salvajadas por el estilo. Te cargarás las gomas, y cuando te las vuelvas a poner amortiguarán lo mismo que una olla exprés. Mejor que se sequen solas, en un lugar seco y, a ser posible, aireado.
Pero bueno, todo esto vale si la cantidad de lluvia es “normal”; si está jarreando te vas a mojar de todas formas, así que si te pilla por ahí, empieza a leer por el principio y si te pilla en casa espérate.
Como dice un amigo, “Uno no corre cuando hace frío, calor o viento, sino que cuando corre hace frío, calor o viento”. La frase es un poco legionaria, pero hay que reconocer que está bien.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Leyes de Murphy
Semana deportiva en línea con las anteriores, salvo que sustituí el troticochineo de fin de semana por una salida en bici de un par de horas, descansando con ello las rodillas y trabajando los cuádriceps; vaya a ser que me pase lo mismo que a Zapatero con Aznar, que el único comentario que le dedicó sobre la cumbre del G-20 es que no tenía cuádriceps. Me parece demasiado genial la frase como para venir de quien viene, cortito y limitado donde los haya (vamos, un border-line en toda regla); pienso que se trata más bien una casualidad que un certero análisis que lo más destacado haya sido su carrera con Cameron que lo que pudo hablar (poco) en la cumbre de Seúl o en la de Lisboa de la semana siguiente (impresionante –por lo risible- su foto tipo Wally entre Obama y Cameron que apareció en El País).
Dos sesiones de caña controlada a 4:30 y 4:40 (con viento, y algo de barro por la lluvia previa) y algo más de 40 kms en bici en casi dos horas. Este mediodía, carrerita por el JC1 con un tiempo espectacular para correr, diez grados, sol, casi nada de viento y sin domingueros culocentristas. Impresionante.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Rompiendo barreras
Por ejemplo, los rodajes largos, troticochineo puro y duro durante una hora/hora y cuarto, los estoy haciendo a 4:45/4:50, con unas ppm de 137-138, el 75% de mi frecuencia cardiaca máxima. Las sesiones de “calidad”, 40-45 minutos, caña controlada, me salen ligeramente por debajo de 4:30, y las ppm se sitúan en torno a 150, es decir, el 85% de dicha FC. En cuanto a las series (de mil metros), la media está en 3:59, y las ppm, lógicamente, se van hasta los 160-165ppm, lo lógico.
Tampoco es que haya corrido muchas carreras (cinco en total, tres medias y dos 10.000); me da pereza perder una mañana para correr un ratito y encima pagando, pero justo a continuación de todas y cada una de ellas noto una mejora de unos cinco segundos en entrenamientos.
Por supuesto que de estas observaciones no hay que sacar conclusión alguna; llevado al absurdo implicaría afirmar que, por ejemplo, corriendo 12 carreras más podría llegar a la mínima para Londres 2012, y para absurdo ya tenemos a los tertulianos de nuestras queridas televisiones. ¿La próxima carrera? Ni idea, supongo que algo antes de la primavera. Si conocéis alguna San Silvestre o similar en Gijón o en Córdoba comentádmelo, por favor.
En cuanto a la semana deportiva, esto se traslada a una salida larga de quince kilómetros a 4:50 con 137ppm, otra de “calidad”, 9 kms A 4:29 y otra de 9 kms a 4:40, con viento y suelo mojado, que en un parque hace que vayas más lento. Con nueve grados a mediodía, y a pesar del sol, definitivamente la manga corta la olvido hasta verano, y las mallitas no me las quito en una buena temporada. Fun, fun, fun, se acerca la navidad… Para los amigos del metrosexualismo, deciros que una crema hidratante en invierno es muy útil; no te deja la cara como a la Belén Esteban en un nuevo episodio de “no sin mi Andreíta”.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Correr en Otoño
De hecho, la “temporada oficial” empieza en Septiembre, como la Liga, teniendo dos picos en torno a Noviembre y Marzo/Abril, con un valle de mediados de Diciembre a mediados de Enero.
Aprovechando esta climatología, se puede meter caña, por lo que es buena época para sesiones de calidad (carrera sostenida larga, en el entorno del umbral anaeróbico) y series (ya que no te enfrías durante los momentos de “descanso”). Además, las salidas largas se aprovechan al máximo, ya que no hace tanto calor como para deshidratarse ni tanto frío como para tener que llevar multitud de capas que lo que hacen es mitigar (pero no anular) las condiciones exteriores.
También es una buena época para empezar o volver a correr. Todavía están presentes los “excesos” del verano pululando en el lomo o la cintura, con lo que junto con la estupidez humana de iniciar cambios al inicio de año, de primavera o vuelta de vacaciones (¿será que nos afecta el cambio estacional?¿no éramos seres racionales, de los que toman las raciones en los bares?), tenemos el cóctel perfecto para cambiar de hábitos.
La mayoría de los corredores tratamos de correr en un parque, por aquello de respirar aire menos contaminado y porque por lo general el firme es de tierra, que como sabéis castiga menos las rodillas. Con la luz tan clara de estos días, y saliendo de tres a cuatro veces a las semanas, a nada que seas mínimamente observador te vas dando cuenta de cómo las hojas de los árboles van cambiando de color prácticamente de un día para otro; del verde al amarillo, naranja y marrón. Todavía aguantan en el árbol, pero un día con viento hace que al día siguiente desaparezcan. Y tú, como los jubiletas que siguen las evoluciones de las obras públicas, lo contemplas a diario. Con las incipientes heladas mañaneras los aromas se acentúan a mediodía, con las temperaturas que aún suben hasta 20 grados.
En cuanto a mi reciente semana deportiva, se reduce a tres de salidas, una larga de quince kilómetros a 4:45, con 138 ppm y a nivel del mar (muy bien, es lo que tiene vivir en la Meseta, que co el entrenamiento en altura se mejora enormemente cuando salimos), y dos de calidad, la primera a 4:40 y la segunda a 4:35, ya con las PPM ligeramente por encima de 150.






