Sólo unas líneas para escribir el tiempo final (estoy trabajando en la crónica). Con respecto al año pasado he empeorado dos minutos (3:54 frente a 3:52) pero esta peor marca me sabe mejor por varios aspectos:
- Salí lastrado por el caos del ropero, perdiendo doce minutos en la salida y teniendo que remontar.
- A pesar de las molestias en el piramidal de los últimos meses he podido templarlo y correr con él en armonía.
- El tío del mazo estuvo corriendo conmigo desde el km32 pero hasta el 39 pude esquivarle dignamente.
- El frío y el aire. Pese a que no nos preparamos para luchar contra los elementos, estos juegan un papel importante.
- He contemporizado, me he regulado todo el camino. Desde el km 3 al 27 he ido a 5:21 y desde ahí al 35 a 5:23. A partir de entonces un lento declive.
- Y, lo mejor de todo, los últimos 500 metros los hice en loor de multitudes y escoltado por mis dos hijos mayores. Encima el xxxxx del mediano me dice "Papá corre más, que nos van a ganar, que voy como un Ferrari".
Ahora toca descansar y lamerse las heridas y desdecirse de esos comentarios tan poéticos dichos en caliente del tipo "va a correr otro maratón su puta madre". Afortunadamente el ser humano tiene la ventaja evolutiva de la amnesia selectiva, ésa que nos lleva a olvidarnos de lo malo y quedarnos con lo bueno: el dolor, las rozaduras, el destemple... todo se pasa pero la gloria y el orgullo de pasar por meta no te la quita ni Dios. Amén.
A todos los que habéis terminado el maratón enhorabuena. A los que lo habéis intentado animaros: el próximo seguro que cae. Y a los que estáis dudando jalearos: nos vemos en el próximo.