jueves, 28 de enero de 2016
A dios pongo por testigo...
miércoles, 15 de octubre de 2014
Corriendo con lluvia y Carrera CSIC 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Corriendo por Valdelatas
Menuda frase para una película de niños ¿no? ayer me le recordó mi hijo mediano. Y es que cuando uno lo da todo es cuando más satisfecho se queda.
El martes volví a correr por Valdelatas, que me tiene alucinado. Entre autopistas (Carretera de Colmenar, M40, etc), una subestación eléctrica, barrios periféricos desarrollados en plena burbuja existe un reducto de bosque mediterráneo por donde hacer el cabra con la MTB, ir con los enanos a un área recreativa, pasear o correr. Pese a que reúne todas las condiciones para estar transitado al lado de barrios que supuestamente no tienen servicios (que se vayan a un barrio periférico de verdad, a ver qué servicios tienen y cuáles no), oficinas (Timofónica está a menos de un kilómetro), una Universidad (la Autónoma) y un cuartel el caso es que a mediodía sólo me he cruzado con militares de los que sólo saludaba el sargento que cerraba el grupo.
lunes, 29 de abril de 2013
MAPOMA 2013, un previo
- Salí lastrado por el caos del ropero, perdiendo doce minutos en la salida y teniendo que remontar.
- A pesar de las molestias en el piramidal de los últimos meses he podido templarlo y correr con él en armonía.
- El tío del mazo estuvo corriendo conmigo desde el km32 pero hasta el 39 pude esquivarle dignamente.
- El frío y el aire. Pese a que no nos preparamos para luchar contra los elementos, estos juegan un papel importante.
- He contemporizado, me he regulado todo el camino. Desde el km 3 al 27 he ido a 5:21 y desde ahí al 35 a 5:23. A partir de entonces un lento declive.
- Y, lo mejor de todo, los últimos 500 metros los hice en loor de multitudes y escoltado por mis dos hijos mayores. Encima el xxxxx del mediano me dice "Papá corre más, que nos van a ganar, que voy como un Ferrari".
Ahora toca descansar y lamerse las heridas y desdecirse de esos comentarios tan poéticos dichos en caliente del tipo "va a correr otro maratón su puta madre". Afortunadamente el ser humano tiene la ventaja evolutiva de la amnesia selectiva, ésa que nos lleva a olvidarnos de lo malo y quedarnos con lo bueno: el dolor, las rozaduras, el destemple... todo se pasa pero la gloria y el orgullo de pasar por meta no te la quita ni Dios. Amén.
A todos los que habéis terminado el maratón enhorabuena. A los que lo habéis intentado animaros: el próximo seguro que cae. Y a los que estáis dudando jalearos: nos vemos en el próximo.
miércoles, 3 de abril de 2013
A días de MAPOMA
viernes, 15 de marzo de 2013
Ahora sí que sí
martes, 12 de marzo de 2013
Raining over me
martes, 22 de enero de 2013
Ciclogénesis
miércoles, 2 de enero de 2013
San Silvestre Gijón 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
¿Y tú no te mojas en bici?
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Disfrutando como un enano
jueves, 8 de noviembre de 2012
En la vida hay que elegir
- ¿Malla larga o
corta?
- ¿Cortavientos o
chubasquero?
- ¿Adidas o
Kalenji?
- ¿Madonna o Kilye?
Me refiero al MP3, malpensados. Además, uno no es tan fantasma.
- Malla larga
- Chubasquero
- Adidas y Kalenji.
- Para aprovechar
el barro y el “shuffle” dejé que Madonna y Kilye se pelearan, que uno no
puede hacerlo todo.
miércoles, 3 de octubre de 2012
III Carrera del Corazón 2012
jueves, 24 de noviembre de 2011
Las cosas del correr (y del leer)
lunes, 21 de noviembre de 2011
Pasando el mono (malamente)
viernes, 11 de noviembre de 2011
Correr es de pobres... y en Nueva York de ricos y famosos
Como cuatro horas dan para mucho, podemos imaginar alguna de las múltiples conversaciones (aparte de lo vulgar que se ha vuelto Aspen, lo vulgar que es el servicio o lo poco que da de sí el último Ferrari):
viernes, 3 de junio de 2011
Como los Gremlins
El viernes pasado por la tarde estaba cayendo un tormentón del copón en Madrid, justo cuando los pocos gilipollas que no tenemos jornada partida nos disponíamos a salir.
A eso de las 18:00 decenas de personas se agolpaban en la puerta de mi empresa (perdón, de la empresa en la que trabajo) a la espera de que dejara de llover, paralizadas por la contemplación de la lluvia que les amenazaba con una segura generación de esporas que crearían nuevos clones a su imagen y semejanza (menuda tragedia).
“¡¡Oh, está cayendo una tormenta!” (menudo ejercicio de perspicacia de la rubia de turno).
“Sí, lo que habían dicho en el tiempo” (el del listo que se la quiere calzar).
“¡Qué pena, nos tendremos que quedar un poco más!” (la que ha ido a mediodía a la pelu).
“¡Cómo mola, una tarde entera de viernes en la oficina, con la fotocopiadora para nosotros solos!” (el pelota de turno que, casualidades de la vida, termina su jornada laboral a la vez que el jefe).
“¿Alguien tiene un paraguas?” (sí, para dejártelo a ti).
“Yo tengo uno en el coche” (y yo un botijo que echa el agua muy fresquita).
“Pero eso es como el que tiene un tío en Graná, que ni tiene tío ni tiene ná” (=te jodes).
“Con la que está cayendo, y el aire, el paraguas no te sirve para nada” (= aunque lo tengas, te jodes).
“Pues nada, fumando espero, tictac, que es viernes y me encanta estar en la puerta del curro”.
Uno, que sí se ve el tiempo, mete en la mochilita multiusos esa que tenemos para las compras un pantalón de agua y un cortavientos pedorro del Decartón por la mañana.
“¡Oh, mira ése en bici, se va a mojar, que pena!”
Pena la tuya, capullo, que un viernes por la tarde te quedas como un gilipollas en el curro mandando mensajes estúpidos en el feisbuc que nadie va a responder hasta que el lunes por la mañana lo vean en el curro, y el menda lerenda que se da el piro.
AL final llego a casita, y, oh sorpresa, la ropa está seca (para eso está el cortavientos y el pantalón), sin importarme una mierda cuando escampe para poder ir a casa. LO que sí tendré que hacer es dejarme un chubasquero y un pantalón de agua de reserva en la ofi, de esos de 10 pavos el puñao. Por si me pierdo el tiempo.
Viéndolo en perspectiva, los Gremlins eran mucho más avanzados evolutivamente hablando que los humanos, ya que, comamos o no antes o después de la medianoche seguimos poniéndonos de mala hostia por cualquier gilipollez.
viernes, 29 de abril de 2011
Mundo real, mundo virtual
Jueves, 28 de Abril de 2011, a eso de las 10:00 de la mañana, Madrid, unos quince grados, sin viento apenas y cielo despejado. Si uno no tiene otros deberes es el día perfecto para hacer deporte ¿no? Ese día me fui por el carril bici por la zona norte de Madrid (Montecarmelo, Tres Olivos, Sanchinarro, Las Tablas…). Lo sé, el carril bici por esa zona está petado…los fines de semana, pero entre semana van cuatro gatos, con lo que gran parte de las contras desaparecen (salvo la chapuza de tener que ir por la mediana, afortunadamente por la calzada se va mucho mejor y sin tráfico).
Estos días la zona de Montecarmelo tiene unas vistas espectaculares: el Monte del Pardo se ve pletórico, huele a primavera con una intensidad indescriptible. Romero, mimosas, lavanda, amapolas… si vas en bici o corres por la zona sabrás de lo que hablo. Si no vas, pero vas en bici o corres, te podrás hacer una idea del placer que da hacer ejercicio en esas condiciones.
¿Qué a qué viene el primer párrafo? Justo en frente de la carretera que sube al Pardo hay un mastodóntico gimnasio, con unas cristaleras enormes orientadas hacia el Monte del Pardo. Al pie de las cristaleras hay hileras de cintas de correr y de bicis estáticas con sus teles de plasma. Y con gente corriendo o pedaleando encima de ellas. Con ese monte ahí al lado y te vas a correr a una cinta…
El gimnasio te quita el frío del invierno, el calor del verano, los vientos que anuncian el cambio de tiempo, la lluvia en la cara. Puedes correr en un ambiente isotérmico, aséptico y desinfectado durante todo el año al lado del macizorro o el pivón de turno, pero ¿y el placer de sentir cómo cambia el tiempo? Sentir cómo llega la primavera, cómo se termina para dar paso a un verano con interminables atardeceres en los que se puede ir en bici sin pensar en que se va a hacer de noche, cómo pisas las hojas que caen en otoño o cómo crepita el hielo por la mañana en invierno te hace disfrutar aún más de la carrera, a pesar de la mierda en el aire de Madrid.
Pasarlas putas mientras subes esa cuesta que se te resiste, meterle caña cuando vuelves ya cuesta abajo, curva a izquierda, puente sobre la M40, correr al lado de un río/canal…
Como dice la canción, Have you ever seen the rain? Si estás en el gimnasio de marras la podrás ver desde el cristal, pero ¿sentirla? Lo dudo. Ponte un cortavientos y una gorra para el agua y sal. Verás como no te mojas apenas y cómo tienes la cara al volver. Hidratada no, super-hidratada.
¿Qué hay poco tiempo? Mira en la pantallita la distancia “recorrida” sin moverte del sitio. ¿Tres kilómetros en veinte minutos? Sal a la calle y corre 1,5 kms y vuelve, verás lo lejos que llegas y cuántas ganas de ir más lejos tienes nada más llegar.
¿Algún motivo más para correr en la cinta? Ah, es que a mediodía dan ese documental de naturaleza que podemos ver en la pantalla de la cinta con los auriculares mientras corremos. ¡Qué casualidad! Hoy en Telemadrid están dando un documental sobre la fauna en el Monte del Pardo. Mundo virtual. La puta pantalla de marras.
Enviado desde mi pecé.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
¡Qué buenos son los reyes!
Al final me salieron 11 kilómetros pelaos, a 5 minutos el kilómetro clavao, y eso a pesar de la lluvia que caía. Para refutar por enésima vez la Ley de Murphy que establece que “el momento en que se ponga a llover será aquél en que te encuentres más alejado de casa, y su intensidad será directamente proporcional al cuadrado de la misma”, cuando estaba en el JC1 se puso a llover intensamente. A ver, no es que hasta entonces los pajaritos cantaran, pero las nubes sí que estaban levantadas, y empezó a llover con ganas. Los pocos que corríamos en el parque nos saludábamos con un sentimiento de solidaridad y una sonrisa “from lost to the river”, de perdidos al río; total, ya estábamos mojados. Eso sí, ni viento ni frío… pero mucho agua en el suelo; alguno hasta avisaba de la inminente presencia de un charco, como si no los hubiera. Con lo miope que es uno, me los comía doblados.
En cuanto a las sensaciones del peluco, mejores de las esperadas. Medición precisa (joder, es un GPS), con una aportación de datos que, de momento, los considero anécdota (posición, dirección, altura, etc) pero a los que muy probablemente me acostumbraré. Eso sí, hay acoples técnicos que todavía hay que mejorar, como el movimiento por los menús, y es que uno tiene unos dedos que son morcillas. Ahora a ver si consigo conectarlo al ordenador para descargarme todos esos datos que desde fuera son innecesarios pero que para analizar tus frikadas son muy útiles.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Corriendo bajo la lluvia
Menuda racha que llevamos de fines de semana y puentes con mal tiempo. No se libra ninguno; el día de antes empieza a nublarse y lluvia todo el fin de semana/puente. El último día, por la tarde, se abre el cielo y buen tiempo… hasta el viernes siguiente por la tarde.
En este puente tan entrañable, en el que los PCM (putos controladores de mierda) nos han felicitado como nos tienen acostumbrados las inminentes fiestas, he salido dos veces a correr, las dos salidas largas (la verdad, no me apetecía sesiones de calidad ni series, sólo trotar). Las dos a una media de 139ppm, 13 y 15 kms, troticochineo a 5:00 y 5:10 respectivamente. Dado el estado del tiempo, salí con cortavientos y gorra (en el bolsillo), mojándome en la primera salida, sobre todo a la vuelta, en un tramo de no más de 500 metros que empezó a caer mucho agua. El resto del recorrido, por momentos llovía, pero más bien poco, sin viento, y lluvia muy fina que no llegaba a calar.
La reacción lógica de una persona de secano ante la lluvia es la de recluirse en casa y suspender toda actividad externa hasta que amaine el temporal; parafraseando a los insulsos de “Cruz y Raya” si hay que salir se sale, pero salir pa’ ná es tontería.
Cuando corres, al principio, la reacción es idéntica; normal, no vas a cambiar un hábito adquirido por otro más nuevo. Además, cuando escampe se puede salir. Poco a poco “te la vas jugando”: sales aunque esté nublado; continúas saliendo aunque pinten bastos… hasta que un día el agua te pilla con el culo al aire y normalmente en el punto más alejado de tu recorrido, evidenciando una vez más la plena vigencia de las Leyes de Murphy. Dado que ya estás jodido/mojado tienes dos opciones:
1.- Joderte y mojarte.
2.- Disfrutar y mojarte.
En los dos casos vas a llegar calado a casa, así que lo mejor es “relajarse y disfrutar”. Como dicen los runners más veteranos, “la lluvia no jode, acompaña”, si bien es cierto que algunas compañías terminan jodiéndote.
Además, la mojadura que jode no es la que te cae del cielo (ésa se seca con el aire y se evapora hasta un límite), sino la que está en el suelo… parece una gilipollez, pero pisar un charco es mucho peor que la lluvia, toda vez que te mojas la zapatilla (y el pie, y el calcetín), y éso sí que no se va a secar hasta el final, pudiendo, además, provocarte una linda rozadura.
Después de tu primera mojadura te das cuenta de que te hace falta un cortavientos para “esos días”, que, posteriormente, te das cuenta que se pueden aprovechar en días de frío intenso para atenuar la sensación térmica. A partir de 25 lerenles empiezas a encontrar cortavientos decentes, existiendo una relación directa entre precio y calidad. Los modelos más sofisticados tienen una cantidad de bolsillos que McGyver fliparía, para el aifon, las llaves, documentación, PSP.
También es bueno agenciarse una gorra adecuada (las hay de GoreTex), ya que el agua sobre la cara mientras corres es un poco desagradable, ya que pareces un japonés estreñido después de una semana sin cagar (si, además eres miope y corres sin gafas entonces eres Cíclope).
Y cuando llego a casa…
Sorprendentemente no estás tan mojado. Si has salido con mallas lo más probable es que no hayas tenido sensación alguna de frío de la lluvia sobre las piernas, ni que estén apenas mojadas (con el calor que desprendes, la lluvia se evapora). Si, además, has corrido en un parque con bastantes árboles seguro que te han resguardado bastante del agua y del viento que le acompaña.
Por cierto, las zapatillas no se secan poniéndolas encima de ningún radiador ni metiéndolas en la secadora ni salvajadas por el estilo. Te cargarás las gomas, y cuando te las vuelvas a poner amortiguarán lo mismo que una olla exprés. Mejor que se sequen solas, en un lugar seco y, a ser posible, aireado.
Pero bueno, todo esto vale si la cantidad de lluvia es “normal”; si está jarreando te vas a mojar de todas formas, así que si te pilla por ahí, empieza a leer por el principio y si te pilla en casa espérate.
Como dice un amigo, “Uno no corre cuando hace frío, calor o viento, sino que cuando corre hace frío, calor o viento”. La frase es un poco legionaria, pero hay que reconocer que está bien.



