Mostrando entradas con la etiqueta Media Maratón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Media Maratón. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de diciembre de 2016

Media Maratón Villaverde, mi crónica

Hacía tres años que no competía ninguna Media Maratón; parece mentira pero no me había apuntado desde noviembre de 2013. Correr esa distancia muchas veces, pero ponerme un dorsal no. Y eso que me lo regalaron.. Por eso tenía una MMP de 1:33 en Córdoba que sabía que podía estar un poco desactualizada.

Hace tres de semanas me hablaron de esta carrera. Ni bonita ni fea, una media de las tradicionales de Madrid. Poca gente (en Madrid 2.000 inscritos son pocos), precio apañado (12,5 lebros) y recogida de dorsales el día de la carrera, que facilita la logística.

Los compañeros de la Panda se apuntaron en masa a la carrera y eso me animó a apuntarme.

No tenía expectativas de tiempo, ni objetivos. Sólo las ganas de quitarme la carbonilla y ver cómo iba en media maratón. Sabía que podía estar en torno a 1:30-1:32 pero había que ver cómo se daba todo.



Con tanta gente es fácil encontrar a alguien que vaya a un ritmo parecido y Roberto iba a bajar de 1:32. Nos colocamos juntos y a  con el "Blanco y Negro" de Barricada se da la salida ¿seguro que ésa es la mejor canción de Barricada? De entrada en el "Rojo" hay tres ó cuatro canciones mejores. En fin, ésa es la que eligieron.

Salimos cuesta abajo. Cada vez me gustan más las salidas cuesta abajo... te ponen a toda velocidad en nada. Como Villaverde no es cuqui no hay postureo apenas y las cuquirunners del Telva ni se les ve ni se les espera.

Un cálculo rápido nos lleva a pensar en llegar en 41:00-42:00 el primer 10k. Después de un tramo corto por asfalto, nos metemos en el Parque Lineal del Manzanares por donde transcurre casi toda la carrera. Y ése es el principal hándicap que le encuentro a esta carrera.

Una carrera por un parque no mola. Pistas de cemento, caminos, barro, muchos giros que hacen que pierdas el tiempo que por perfil pareces ganar. Aparte que había alguna zona con algo de hielo o resbaladiza por las hojas que hay en otoño.

Los primeros kilómetros por debajo de 4:00. Bien.... haciendo saco porque la segunda parte es peor que la primera. Vamos clavando los kilómetros... qué pasada correr con alguien que va a tu ritmo y que te clava los parciales como tú se los clavas a él. En seguida nos juntamos con otros dos corredores que llevaban ritmo parecido y con quienes fuimos casi toda la carrera. 4:01-4:10-4:07:4:04... clavados. El 1:30 se percibe como algo posible pero voy forzado. Primer cinco mil 20:01, segundo 20:42... es decir, primer 10k en 40:43... tercera MMP y sólo quedaban 11k.

Justo delante nuestra las dos primeras chicas... es un espéctaculo ver cómo se controlan.

Tres kilómetros seguidos a 4:11 me acercan al objetivo... pero me noto forzado. Le digo a Rober que tire, que va un pelín mejor que yo pero continúa... 4:19-4:23... parece que peligra el 1:30 pero no el 1:32. Contemporizo. Tiro de oficio. Bajo de ritmo y tiro de saco acumulado. En las cuestas abajo trato de meterle cadencia acercándome a 180 pasos por minuto tal y como me dijo Javi sin acortar la zancada.

Después de algo más de 15 km en el parque salimos a Villaverde. En el km15 llevo justo 1:02... me quedan 28:00 para hacer 6 km... ¡¡sí se puede!! si consigo ir a 4:20.


Rober se aleja, bueno, me quedo atrás. La sucesión de cuestas me hace alternar kms con 4:11 con 4:34, 4:12 con 4:37 ¡¡estoy en el 19 y veo un 1:19 en el peluco!!


El oficio y la competitividad de mi oficio me hacen acelerar. Los últimos kilómetros se me dan bien... o no tan mal como a muchos. Suelo adelantar a gente. Me quedan fuerzas para acelerar. 4:09 en el 20, adelanto a Óscar que andaba al trantrán por cosas turbias (no, es broma) y me grita ¡¡vas por debajo de 1:30 aprietaaa!" Y aprieto. Me vengo arriba por Villaverde. Poca gente por la calle pero es que hace un frío de cojones el Puente de la Purísima (eso sí, el Carreful petao). Me queda la última recta que es una cuesta de cojones. Veo dos arcos al final y digo ya está hecho. Choco una manita sin fuerzas, que nunca digo no a chocar una manita.

Llego al segundo arco y, sorpresa, ahí no termina... curva a derecha y recta... unos 50 metros. Esto sí que está hecho ¡¡1:29:33!! Sí!!!

Conclusiones:

  • Qué gusto da correr con gente que sabe correr y que te marca los ritmos. Y a la inversa.
  • Qué gusto da correr una carrera sin cuquirunners deseos@s de colgar en el Instagram su outfit recién estrenado en la línea de salida.
  • Qué bien sientan unas Mahous con ración de oreja después de una carrera.
¿Próximo reto? MAPOMA17 mediante, alguna media, algún trail, quién sabe. Mientras tanto disfrutando del correr (cuquirunners del mundo... atención correr=running en castellano antiguo) solo o acompañado. Hasta que se seque el Malecón.

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Rodaje rápido o salida larga?

Qué gran día para rodar el domingo pasado. Nada de frío (para estar en enero), nada de viento y un sol que animaba a estar en la calle. Ni una sola nube en el cielo y un amago de niebla que se batía en retirada a eso de las 09:00 hacían que el sol brillase aún más.

Después de tres ó cuatro fines de semana “malos” parecía que parques y carril-bici iban a petarse como finalmente ocurrió. Por lo que salí un poco antes para aprovechar.

Solo, con casi todos en la Media de Getafe, salí a mi ritmo. Con el MP3, y con el objetivo de no pasar de 140ppm, me fui por Villarrosa, Silvano, la Alameda de Osuna, El Capricho y el Juan Carlos I.

Después de unos días corriendo por Valdelatas, el perfil descendente y compacto de este recorrido debía parecerle suave a mi patata, porque si no  no me explicaría que me fuese a 4:54 los siete primeros kilómetros con unas cómodas 134ppm (FCmáx 162).

¿Qué hacer? ¿Mantener el ritmo cardiaco?¿la velocidad? No estoy haciendo series como mejorar tanto la velocidad; tampoco creo que mi ritmo de maratón esté en 5:00. A lo mejor en 5:15…en llano. O, simplemente, que hay días que te sale todo.

Decido meterme en El Capricho, metiendo cuestas, curvas y cambios de dirección. La velocidad baja (5:20) y el ritmo cardiaco sube algo (142ppm). Otra vuelta al Capricho, que hay que disfrutarlo hasta el fin de semana que viene e igual. Seguía todavía en 5:05 y las pulsaciones seguían controladas en 139ppm. ¡¡Oh!! Que llevo 14 kms, hay que volver, que no quería hacer medio maratón todavía y si me descuido lo sobrepaso.

Me vuelvo por el JC1 y se nota ya movimiento. Hay más gente corriendo y algunos demasiado monos como para llenarse de polvo del parque los zapatos… ¡¡coño, que este fin de semana era FITUR!! Quién lo ha visto y quién lo ve… hace unos años había hordas de patilleros (esos que van a arramplar con todo por la patilla) que petaban el aparcamiento a las 09:00 y este año había sitio de sobra a las 10:30…y más tarde también. ¿Seguro que estamos saliendo de la crisis?

Mi vuelta por el JC1 hace que vaya más rápido. Por instinto acelero progresivamente; clavo los parciales a 4:40-4:45; el inconsciente me juega seguramente una mala pasada porque esos ritmos eran los habituales en tantas salidas a mediodía. Y la música.

Correr con música, sin duda, influye en los ritmos. Con una lista de reproducción más bien ecléctica (por no decir inclasificable), con el único patrón común de que son cañeras o motivadoras y son las que podemos oír en cualquier carrera. Sin embargo, si te pones en modo off y te dejas llevar (lo normal en un rodaje) la consecuencia es que te salen unos ritmos más rápidos de los deseados.

¿Correr con otro tipo de música? ¿Clásica? No, pero no pondré el “Resistiré” del Dúo Dinámico (soy más del “Resistiré” de Barón Rojo). ¿New Age? No, yo corro y ésa es música de ascensor. ¿Ligera? Joer, eso es para las discotecas de Benidorm en Febrero. Me quedan pocas opciones, la verdad.


¿Próximas carreras? Fuencarral, en dos semanas. No es precisamente una carrera para hacer marca pero seguro que no la haré. Los del equipo querían correr una media al ritmo del más lento y han quedado en que sea ésta; total, mejor que sea en una dura que en otra más susceptible de ser disputada. Y mejor que sea así, que me conozco; por mucho que uno diga que “no voy a disputar una carrera” el caso es que casi siempre se disputa. Qué fáciles que somos, joer. Así de paso disfruto de un paseo por El Pardo en forma de rodaje. No la he corrido nunca, peor las referencias que tengo es que es dura (sobre todo al final) y que hace un frío de cojones.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Media Maratón de Córdoba 2013, la crónica

Tal y como os comenté la semana pasada, uno de mis patrocinadores tuvo a bien obsequiarme con un dorsal para la Media de Córdoba. Una marca de bebidas norteamericana que serigrafía multitud de nombres en sus latas me preguntó si quería correr y contesté sin más y sin mucha esperanza de correrla. Total, quedaban dos ó tres semanas.

Sin embargo, oh, sorpresa, me dijeron que había sido agraciado con un dorsal. Era una buena señal, había que hacerle caso a los astros y correrla.

Con tan poco tiempo de antelación tampoco cabía prepararse nada; voy a pelo. Mis amigos de Córdoba no corrían, no iba a ir con nadie conocido.
EL día de antes, celebración familiar y yo con dieta especial. Especial porque tenía todo lo que me gustaba: panceta, chorizo, Mahou clásica…. Total, proteínas, lípidos y carbohidratos para una carrera con frío.

La carrera empezaba a las diez de la mañana, cuando el sol empieza a desperezarse (que no a calentar porque la temperatura rondaba los 6-7ºC). Con “sólo” 4.000 inscritos (pocos para una carrera en Madrid, muchos en Córdoba), la salida fue rápida y sin muchas aglomeraciones. Mi idea al principio era dejarme llevar, a ver cómo me encontraba y decidir sobre la marcha qué ritmo llevar.

Con un perfil netamente descendente (no hay grandes cuestas en Córdoba), dejándome llevar por el Parque Cruz Conde, Avenida del Aeropuerto (en Córdoba somos así, no tenemos aeropuerto comercial pero tenemos avenidas del aeropuerto, la ONCE está en “Vistalegre” y el cementerio es de “Nuestra Señora de la Salud”), Conde Vallellano, Puente Nuevo y Avenida de Granada, en los tres primeros kilómetros “volé” a 4:15 y 4:11. Tocaba girar y dirigirnos hasta el Arenal, a la espalda del Arcángel. Con unas pulsaciones controladas (como un reloj entre 152-153ppm, de un máximo de 155ppm), los kilómetros se iban sucediendo con unos ritmos sostenidos y regulando. Con un ritmo de 4:35 en mente, el saco se iba llenando progresivamente sin necesidad de recurrir a él en ningún momento. Los kilómetros se sucedían entre polígonos. La subida hasta Carlos III hace que tenga que bajar un poco el ritmo. Sin embargo noto que voy mejor que los demás. Se trata de una subida de 1,5 kms o así muy suave pero que se deja notar al final. Km12, poco más de la mitad y ¡¡allí están ellos!! Mi familia al pleno, allá en las Ollerías después de una bajada en la que aprieto. Orgullo conyugal, paterno/materno filial con muchos cruces, “choca esos cinco” y p’alante. Cruzando el vial nos dirigimos a la Avenida del Brillante, la peor parte en  mi opinión. Es una subida sostenida de alrededor de 1,5 kms que se me hacen más largos de lo esperado. De hecho son los dos kilómetros más lentos, ya que me salen a 4:30. No obstante cada vez adelanto a más gente y los que me adelantan son compañeros de carrera, de estos con los que vas adelantándote sucesivamente.
Km 15 último avituallamiento y ¡¡naranjas!!! De verdad, qué gran idea la de dar esta fruta. Fresca, de asimilación inmediata y semicortada en cuatro cuartos. Toca bajar por Arroyo del Moro con un viento de frente bastante frío. Entre el perfil más benigno, la naranja y que ya quedaba el último cuarto de carrera “vuelo” nuevamente, 4:18 y 4:19. “¡¡¡Jooooooooooose!!” ahí estaba el Neke, con la familia al completo, que me vio, me gritó y le devuelvo el saludo. Ni lo había visto entre las pulsaciones y la miopía. Veo que el 1:34 lo tengo prácticamente en el bolsillo y aprieto. No pensaba ni de lejos verme en ésta por lo que quedándome cuatro kilómetros aprieto. Por la carreta de Almodóvar doblamos para dirigirnos nuevamente hasta la Avenida del Aeropuerto y meternos en el Parque Cruz Conde. Mantengo en el 18 (4:24), aflojo en el siguiente en mi afán por regularme y que el lumbar no salga al hiperespacio y encaro los dos últimos kilómetros… aprieto, voy al tope de pulsaciones (por encima de 160) y recupero muchas posiciones ¡4:19! En el 20, ¡4:23! En el 21 con una subida que no termina hacia El Fontanar. Entro en la pista de atletismo y acelero... adelanto a unos cuantos que se dejan llevar y los últimos doscientos metros los hago por debajo de cuatro minutos viendo que el cronómetro está en 1:33. “¡¡Tooma!!”.
Al final 1:33:16. ¡¡MMP!! Que tampoco es mucho decir porque en carreras oficiales ésta es mi quinta Media (dos en Madrid, otra en La Latina y otra en Segovia, facilitas y planas todas por los cojones) y no son comparables. De lo que sí me encuentro satisfecho es de la capacidad para leer una carrera de esta distancia. Siendo mi rodaje tipo de 15-17 kms, media maratón es un rodaje con mucha más gente, algo más rápido y un poco más largo. Saber (como sé) apretar, reservarte, regularte… ayuda mucho. Ver cómo vas de menos a más, adelantando posiciones hace que te convenzas de que tu táctica es la adecuada. ¿Podría haber ido más rápido? Sin dudas, pero no creo que ganase más de un minuto en total sin petar. Después de unos pocos años corriendo sabes dónde puede estar el punto entre petar y darlo todo. Bueno, en el maratón nunca se sabe.
¿Capacidad de mejora? Sin lugar a dudas. Aún haciendo una carrera perfecta en términos de contemporizar y adaptar tus ritmos a la carrera, me faltan esos entrenos de calidad que tan poco me gustan. Puedo correr rápido, meterle caña, pero no consigo que me ilusionen las series. Lo que sí saco en claro es las 3:30 en un maratón es algo al alcance.
En cuanto a la organización de la carrera empecemos por la parte positiva…
Se trata de una carrera excelentemente organizada, la mejor de las que he corrido sin lugar a dudas. No hubo que esperar por el dorsal ni en el ropero. La bolsa es más que correcta para lo que hay hoy en día (camiseta técnica, camiseta cervecera –un plus y pantalón de atletismo) por sólo 14 pavos. ¡ah, la medalla te la dan antes de correr. Además hay cena de pasta y fruta incluida en el precio para corredor y acompañante. A la llegada te dan el agua y la bebida isotónica habituales, bocata, refresco y, atención señores ¡¡un cervezón como un cortijo!! ¡¡Sí, el sueño hecho realidad!! Una cerveza nada más terminar, ahí, antes de recoger la ropa del ropero. Esto sí que es atención al corredor.
Y sigamos por la negativa… el recorrido (que por lo visto va a cambiar). Siendo como es Córdoba una de las ciudades más bonitas del mundo mundial te mandan por un polígono, por las afueras…sin pasar por sitios vistosos. Vale que correr por la judería no es aconsejable (empedrado, calles estrechas…) pero de forma testimonial se podría pasar por ejemplo por el Puente Romano: una foto desde la Puerta del Puente o desde la Calahorra con un Guadalquivir cargado de agua sería uno de los mejores carteles posibles. Pasar por la Ribera (absolutamente plana), por Conde Vallellano, Paseo de la Victoria, Ronda de los Tejares, Cruz Conde, Tendillas… le daría una vistosidad que muy pocas carreras puedan tener aunque quisieran. Además la animación de las calles ayuda mucho al corredor. Afortunadamente para la edición del año que viene se quiere cambiar la salida hasta el Paseo de la Victoria, lo que le daría más vistosidad. En Segovia se pasa por el centro y se termina debajo del acueducto aparte de pasar por polígonos y barrios periféricos, pero en el centro te da un subidón que no veas pasar entre un público que te jalea.
Sé que hay condicionantes de logística, desniveles mínimos, distancias entre salida y llegada o permanencia del circuito que condicionan mucho la homologación del recorrido pero ahora que se está planteando la posibilidad de organizar un MA-RA-TÓN habría que repensarlo. Este tipo de eventos mueve mucha gente y mucha pasta en un fin de semana como para cuidar estos detalles (que son los que te hacen triunfar como prueba)  y el homenaje gastronómico posterior.

En definitiva, una carrera totalmente recomendable por la organización, el perfil y, por supuesto, la ciudad.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Media Maratón La Latina 2013


Acabo de inscribirme a la Media Maratón de La Latina que se celebrará el domingo que viene. En mi calendario preparatorio orientativo tenía marcado correr media maratón en entreno o en carrera a finales de febrero y ésta se adapta a lo “planificado”. Trece pavos para una MM de la que no he leído críticas organizativas apenas.

Además me he probado ayer y hoy y no tengo molestias apenas ni en glúteo ni en isquio izquierdo. Además no hay ni rastro del dolor en el taón.

Hoy, además, he estrenado las Glide que me trajeron los Reyes y me he notado muy cómodo con ellas. Más incluso que con las Ride que estaba usando, por lo que es posible que tanto la carrera del domingo como MAPOMA las corra con las Glide.

Algunos diréis que es algo psicológico, que en una misma marca y entre modelos de gama media-alta y alta no hay apenas diferencia. Pero en una carrera de larga distancia la psicología lo es todo como la mayoría de runners pensamos (o eso creo). Sólo una cabeza bien amueblada (o nada, según se mire) te impulsa a apretar en los últimos veinte metros de esa última serie. Como también te retiene ante la estampida de la salida recordándote que tienes tus objetivos personales. O hace que te levantes un domingo más temprano que el resto de la semana en invierno para entrenar.

Por lo que respecta a la Carrera… viendo el perfil parece dura, sobre todo en la parte final. Sin embargo no creo que sea más dura que cualquier rodaje de los que hago. Me explico: mis primeros 4-5 kms son de bajada salvo algún repecho. Luego, en los toboganes del Pinar de Conde Orgaz alterno cuestas intensas con bajadas suaves. En EL Capricho (kms 9 a 11) hay igualmente alguna que otra cuesta matadora, curvas y contracurvas donde se pone a prueba la tracción de las zapatillas y zonas umbrías donde los gemelos tienen que esforzarse para no hundirse. Luego, hasta el JC1, hay varias cuestas arriba que se alternan con rectas.

Otra de las intenciones es familiarizarme con el recorrido en la Casa de Campo. Lo sé, cualquier corredor en Madrid ha corrido en la CdC, pero yo sólo he corrido un par de veces por ahí (MAPOMA y Carrera del Corazón 2012) porque me supone un esfuerzo logístico considerable. Afortunadamente Hortaleza tiene muchos parques donde elegir.

¿Objetivos de marca? Sinceramente, ninguno a priori. Mi MMP es de 1:37, en Madrid 2010 (después sólo he corrido en Segovia 2012, con un meritorio 1:38, que lo valoro mucho más que el anterior). Ni estoy rodando muy fino ni el perfil invita a hacer MMP, con lo que me planteo estar en 1:45 (es decir, ir a 5:00 pelaos). Tampoco mis molestias recientes me invitan a ser audaz.

Subrayo lo de a priori porque el efecto dorsal y la estampida de la manada suelen jugar en contra, por lo que será un “rodaje competitivo”

lunes, 26 de marzo de 2012

Media Maratón de Segovia 2012 (parte I)

Que levante la mano quien, habiendo dicho “Nos tomamos la última y nos vamos”, haya cumplido su palabra. Lo mismo aplica en el mundo de las carreras cuando uno dice “no, si yo voy a ir tranquilo, que no voy a disputarla porque estoy preparando MAPOMA”. Como dice el Dr. House, todo el mundo miente. Puede que esa sea la intención original, pero una vez en el ambiente la cosa cambia, desdiciéndonos de nuestras buenas intenciones casi de inmediato.

Eso me pasó el domingo pasado en Segovia. Mi intención era que fuese un rodaje un poco más vivo de lo habitual, matar un poco el gusanillo competitivo (llevaba casi un año sin ponerme un dorsal) y, todo sea dicho, apretarme unos judiones y un cochinillo después de la carrera.

De la Media de Segovia me habían hablado por sus excesos. Exceso de cuestas, arriba y abajo. Muchísima gente jaleando. Bolsa del corredor enorme, para los que acostumbramos a correr en Madrid. Bocatas de chorizo a la llegada, queriéndolos o no, por cortesía artillera.

El marco para correr, orografía aparte, es incomparable. Se sale desde el mismo acueducto, con un cañonazo como señal de salida.

Con 4.000 corredores (muchos venidos de fuera y militares), la presencia de cajones se hace innecesaria, por lo que la salida es bastante rápida y sin tropiezos con otros corredores (joder, esta frase parece la crónica de un encierro de San Fermín), haciendo el primer kilómetro en 4:52.

A partir del primer kilómetro empieza la primera subida, de dos kilómetros y una pendiente media del 3,5%. Al son de la BSO de Rocky que un hotel había puesto en bucle me vengo arriba. La cuesta no es tan fuerte como el perfil parece mostrar, y me hago los dos kilómetros en 4:51 y 4:44. A todo esto veo que, de vuelta, ya vienen los keniatas, eritreos y marroquíes de turno. Menudos cabrones, ya nos sacan un kilómetro.



Los tres siguientes kilómetros son de bajada, por asfalto, adoquines y por tierra en un paseo muy bucólico al lado del río, justo por debajo de la pared del Alcázar y de la ciudad. Los hago a una media de 4:22 y con las pulsaciones controladas a 147 ppm.

Al final del paseo toca la subida a Segovia y, emulando a Perico Delgado, intento mantener el ritmo y bien que lo consigo, ya que me salen a 4:56 de media con ochenta metros de desnivel y muchos adoquines. En esta subida noto que voy ligero como una moto, potente como un camión, ya que empiezo a adelantar corredores sin parar, y no me adelantan apenas. Atisbo en lontananza el globo del 1:40, al que adelanto casi al final. Segovia entera (se va de borrachera) está en la calle. Hasta unas monjas en la puerta de su convento aplauden en una estampa típica del NODO.

Llegamos a la catedral y la bordeamos, iniciando un descenso de dos kilómetros por las calles de Segovia como paso previo a la gran subida que va desde el km 11 al 16. Alcanzo a otro globo de 1:40 que iba algo rápido para ese tiempo, y es que el cabrón del portador iba corriendo a pelo, por sensaciones.

Aprieto el culo y sigo adelantando corredores, el 12 y el 13 a 4:45 de media. El ánimo de la gente ayuda, y mucho, sobre todo cuando no se ve el final de la cuesta. Flaqueo en el km 14, 5:16, pero en el 15 me vengo arriba a la vista del pabellón de Perico Delgado, ya que lo hago eb 4:43. “Ya está hecho”. Los cojones de Mahoma, me quedaba un repecho al girar por el pabellón que me parece el Annapurna, y son sólo 200 metros. Noto algo de flato y bajo el ritmo. “Dosíficate, coño” digo en voz alta. Mala cosa, ya hablo solo. “¿Dónde coño está Segovia?, joder, que estamos en el km 16”. Un pitido me avisa de que el 16 lo paso en 4:53.

Seguimos por una recta muy larga, sin viento, al sol, pero con algo de pendiente negativa. No noto el flato, y voy apretando poco a poco. 4:38, 4:25. Ante su incredulidad, dejo atrás a un sargento paraca que bien hubiese podido protagonizar “El Sargento de Hierro” y que marchaba en la cabecera del pelotón de su compañía, portando el estandarte de la misma.



Quedan tres kilómetros y ahora sí que se ve Segovia. En otro momento NODO hay una mesa y unas personas cortando jamón para ofrecérselo a los corredores. No puedo, y mira que me gusta el jamón, pero llevando la boca más seca que el ojo de un tuerto y a 160 pulsaciones  como que no. Kilómetro 19 a 4:18, y un montón de público nos jalea. Un cabrón disfrazado de corazón va saludando a todo cristo, y debe ser el puto amo de Segovia. Va sobrado para poder saludar tanto en el km 19, porque yo no puedo ni guiñar el ojo.

Giramos a mano izquierda, donde empieza el acueducto. Esto está hecho. Aprieto. Los adoquines hacen que note cierta presión en las caderas, pero sigo. 4:08 en el 20, 4:05 en el 21. Intento esprintar algo más, pero no puedo. Los últimos 97 metros no consigo incrementar el ritmo, pero al menos lo mantengo. Paso bajo el acueducto y paro el pulsómetro en 1:38:02, en el puesto 662 de la general y 164 de mi categoría, Veterano A.

En un próximo post escribiré de lo que no fue la carrera, tan importante o más que la carrera en sí, que muchas veces no es más que una excusa.

miércoles, 14 de abril de 2010

Un récord del Siglo XXI

El día después de la Final de los 100 metros lisos de los JJ.OO. de Seúl, el Marca publicó este titular después de que Ben Johnson machacara a Carl Lewis con una marca de 9.81. Dos días después, los que alucinamos con la muestra de superioridad del canadiense sobre el “Hijo del Viento” nos desilusionamos al enterarnos de que había dado positivo en el control antidoping, enterándonos de paso de que existía y que podían detectar alguna sustancia.

El domingo pasado conseguí una marca en el medio maratón de Madrid igualmente estratoférica para mí. Salvo dos cervezas, un bote de banderillas picantes y una bolsa de kikos gigante viendo el “Clásico” la noche de antes no tomé ninguna sustancia dopante más (me sirvieron para tener alguna que otra aceleración a chorro, Turbo Boost, estilo “”El Coche Fantástico”). Mi objetivo era bajar de 1:40.00, a 4:40, y crucé la meta en 01:36.59, tres minutos menos de lo previsto y casi seis minutos y medio menos que el año pasado (01:43.27). Gran parte de la progresión se debió a que no estuve tan reservón como entonces y a una buena colocación. Seis minutos y medio es la hostia. Son 400 segundos, casi 20 por kilómetro. Son 2.000 puestos menos que el año pasado, del casi cuatro mil al casi 2.000. O, en cifras estadísticas, todo un percentil 83.

El primer kilómetro, entre que andas esquivando a gente que se ha colocado en un sitio que no le corresponde y que hay que hacerlo a un ritmo suave, cinco minutos clavaos. Bien. Y se pone la máquina a funcionar. Los tres siguientes a 4:30, con buenas sensaciones y pillando al Globo del 1:40. Los seis siguientes, hasta Plaza de Castilla a 4:40. Como en este tramo me había propuesto una media de 4:45 por kilómetro, voy casi un minuto por debajo de lo previsto (pillando a otro de los globos de 1:40), y bien. Los siguientes cinco, a 4:25, diez segundos por debajo de la previsión. Ya voy casi dos minutos por debajo de la previsión, y aún quedan seis kilómetros, más o menos a la altura de la Plaza del Marqués de Salamanca. Alguna subidita que se hace jodida por Juan Bravo (4:45), y bajada hasta Conde Casal, a 4:30. Y llega la curva de Alfonso XII, que se hace eterna, el Tourmalet. Tan sólo quedan dos kilómetros, no siento las piernas, pero se baja el pistón. Además, el público anima, y eso te motiva. Quedaría muy gráfico (y tópico) decir que te lleva en volandas, pero tampoco es eso, vas con a la asadura en la boca, y entras al Retiro por la Puerta de abajo. Subes a cámara lenta (o eso me parecía), pero al fin llego a la Glorieta del Ángel Caído. Sigo un poco más allá, doy la vuelta y me dirijo a meta pasando por un lateral del estanque. Curva a derechas y ya está… o eso creía, porque encima la peña se pone a esprintar. Los últimos 97metros, son con creces los más duros. Pasas un arco, otro, otro… te desesperas, porque no ves la meta, pero llegas. Paro el pulsómetro y 1:36.59!!! Una vez recuperado el aliento, a por el regalo, una toalla. ¡¡menos mal, algo práctico!!. Botella de Gatorade, lata de CocaCola Light y plátano, y a la mochila. Al metro y para casa, que no hay fuerzas ni para andar en las escaleras mecánicas.

Y para celebrarlo nada mejor que unas cervezas bien frías y una patita de cordero con la familia. Gracias a los tres.