miércoles, 17 de junio de 2015

Carrera Proniño 2015, nuestra crónica

No, el título no está escrito en plural mayestático sino que es la crónica de una carrera en familia. Llevaban tiempo los niños pidiendo correr una carrera “de mayores” más allá de las carreras infantiles que se celebran como colofón de las de mayores y que van de 50 a 400 metros. Y ésta fue mi primera carrera, Chispas.

Entre problemas de agenda (las carreras y crosses infantiles en Madrid se suelen celebrar los sábados por la mañana a la misma hora que la piscina), eventos o viajes varios el caso es que este año estábamos en blanco. Y, qué coño, las carreras suelen ser de 10 kms y a lo sumo 5 kms, mucha tela para un niño (o eso creía).

La semana pasada me enteré que la Carrera Proniño tenía un circuito de 3 kms, distancia perfecta para unos niños de 7 y 9 años y decidí apuntarnos.

Circuitos feos y desangelados de cojones donde los haya (el de 10 kms transcurre por un barrio de Autocad, Las Tablas, con menos salero que unas verduras al vapor mientras que el de 3 kms es una vuelta a la sede de Timofónica), la buena organización y las actividades infantiles sin masificar compensan con creces la falta de personalidad de los circuitos.

A las 08:40 estábamos soltando la mochila en el ropero. Dio tiempo a subirse a un rocódromo y ver la salida de los 10 kms desde la barrera. Me sigue impresionando la parafernalia desde fuera, ver los rituales colectivos.

Con el siempre impresionante Highway to Hell se da la salida. Más que la pijada de homologar recorridos, la RFEA debería exigir que la salida pongan esta gloriosa canción o el “Eye of the Tiger” como pusieron después. Eso sí que es salir enchufado y no poner la mierda de “Bailando” de Enrique Iglesias.

Nos ponemos en mitad del cajón… pienso que vamos a 6:30-07:00 y no quiero tener problemas porque el viernes casi se mascó la tragedia en forma de lesión que luego no fue nada. El mayor quiere salir flechado y esperarnos en la meta. La cuesta abajo posibilita ir rápido y le digo que retenga, que la carrera es larga. Como buen hijo, obviamente me mandó a la mierda y tiró para adelante… hasta que la primera cuesta le puso en su sitio… flato al canto, bajamos el ritmo y mando parar al mediano que andaba descojonado porque adelantaba a muchos “padres” (para un niño de siete años todo lo que no son niños son “padres”). Contemporizamos y nos sale el primer km a 6:14.

Seguimos adelantando a “padres” con miradas descojonadas por el retrovisor en cada adelantamiento (si tu ídolo es Rayo MacQueen tienes que hacer adelantamientos macarras por el interior), las nuestras y las de ellos… y es que si no te ríes cuando un niño te adelanta descojonado a esos ritmos es que tienes un serio problema de ego. Si además tienes una camiseta de Vettel entonces sí que tienes alas.

Dirigiendo la maniobra les digo continuamente que no se crucen… hay reglas no escritas en las carreras populares que hay que cumplir y si se aprenden desde pequeño luego no se olvidan. Vale, que Chick Hicks ganó la Copa Pistón cruzándose y haciendo macarradas pero al final se llevó la pitada por macarra. Eso sí, el Rey fue el vencedor moral.

Chick Hicks, más macarra que un Seat León Coupe Amarillo


Segundo kilómetro en 6:19…se va notando el cansancio y la cuesta arriba. El mediano no para de mirar para atrásporque va con la reductora puesta como Indurain esperaba a Perico en Luz Ardiden en 1990, esa etapa que gano sin atacar y le digo que tire para adelante, que nos espere en la meta flaqueza y el cabrón acelera aprovechando la cuesta abajo. El mayor saca fuerzas de y mete un sprint que le hace volar por debajo de 05:00…

Entramos en 15:53 para 2,65 kms, a 6:00 clavados; el mediano hizo unos 15 segundos menos. Puesto final (el mío) 131 de 579. Nos da tiempo a ver cómo entran Chema Martínez, Abel Antón, Martín Fiz o Reyes Estévez.

Desde las 09:30  a las 13:30 aprovechando las actividades infantiles sin agobios con el paréntesis de las carreras infantiles en las que corrí con el pequeño (4 años) y en la que Abel Antón ejercía de anfitrión. A partir de seis años “los papás y las mamás” no pueden correr con los niños y el “speaker” con mucha sorna se lo recuerda “papás y mamás, no se van de Erasmus, no se van a la mili, dejadles que corran que muchos corren más que vosotros”.


En definitiva, carrera muy recomendable si de lo que se trata es de correr sin agobios en un circuito más o menos rápido para lo que es Madrid y de que los enanos tengan actividades después, en las que la figura de un camión de bomberos lanzaespuma es un valor seguro en pleno Junio. Ah, y de regalo en las infantiles una brújula-silbato muy útil para llevar en las mochilas de senderismo. Eso sí, Las Tablas fue una sinfonía de silbatos en la que por momentos se parecía más al Amazonas que a un barrio-dormitorio de Madrid  ¿qué esperábamos?

miércoles, 3 de junio de 2015

Subidón, subidón

Unos días antes de una carrera larga intento ir al fisio para descargar las piernas y oír que no las tengo a punto de estallar por la hipondria del corredor a las puertas de una carrera más o menos importante. A posteriori también suelo ir para minimizar las consecuencias.

El jueves antes del trail de Guadarrama fue ese día y, la primera en la frente, la fisio casi me echa la bronca por ir tan tarde. “Un masaje de descarga te lo tengo que hacer dos semanas antes, ahora te voy a activar las piernas”. Pues lo que usted mande.

Junto con los consejos habituales de hidratarse, vitaminarse y superminerealizarse de cara a la carrera en particular empezó a darme consejos en general. Que si hay que beber en pequeñas dosis porque con medio litro de golpe uno tiende a evacuar por inundación, que si las proteínas vegetales son preferibles a las animales aunque tienen que estar suplementadas para ser más eficientes (las lentejas con chorizo y arroz son la hostia, vamos, que si se entera Brutus le hace un nudo al Popeye)… pero la que me ganó definitivamente fue la de tener que echar jamón a la tostada con aceite del desayuno.

El argumento fue para ponerle un piso en Gran Vía… porque necesitaba mucha proteína para que mi musculatura funcionase eficientemente. A ver, en mis tiempos que una desconocida te dijese eso sólo podía significar:

a.- Te quiere vender una enciclopedia. Ahora con la Wikipedia y el wordreference me temo que se venderán pocas.

b.- Quiere que le subas la bombona a un quinto sin ascensor a paso ligero porque el Jonathan está enjabonado en la ducha. Con las vitrocerámicas y el gas natural las bombonas han quedado relegadas al mundo barbacoa y para eso está Georgie Dann (que va a hacer unos duetos con Jordi Hurtado porque son incombustibles).

c.- Quiere fuegote puro mambo. En un edificio moderno, acristalado y con espacios diáfanos como que da un poco de corte y entra más (sin segundas) dentro del exhibicionismo patológico-compulsivo que en un arrebato puro y duro.

Por lo que hay que añadir una cuarta opción:

d.- Es una profesional como la copa de un pino de la fisioterapia y te está dando un consejo deportivo de esos que no se olvidan.

Subidón de ego al canto, como para no. ¿Conan fuerte? Que le den por culo al canijo ése, que me pongo yo a dar mandoblazos, voto a bríos. “Recuerda que eres mortal” que decía el tocapelotas ése a los generales romanos en sus desfiles triunfales por el Foro a la vuelta de las Galias, la Tracia, Hispania o Partia.

Si, además, piensas que no tienes  muchas secuelas de tu primer maratón de montaña, entonces es fácil creerte el puto amo.

Pero cuando vas al fisio y le cuentas que te duelo el culo justo ahí en la cadera y te dice “Uy, glúteo medio… te va a doler” . Y te mete el dedo (con perdón) y aprieta como si te estuviese taladrando (en el glúteo) te quieres morir. Piensas que tienes un puto alien ahí y que no sabe si salir por el psoas, por el cerebelo o dirigirse en un requiebro al tuétano del fémur.

Por no hablar de esa vértebra mal colocada que os comenté… que me puso de costado y se abalanzó sobre mí que ni el salto de tigre y tras un “crack” todo en su sitio… sí, sí… el depósito del agua.


En fin, que esto de la fisiología es inexplicable. Lo mismo terminas el UTMB con ganas de más que haciendo el gilipollas en las escaleras del gimnasio te da un tirón en el lumbar y te quedas más tieso que José Tomás por naturales.

Y lo malo es que ya estoy mirando más carreras... y peor aún que las de 21k se me quedan cortas.

jueves, 14 de mayo de 2015

Trail Maratón Guadarrama 42k, mi crónica

El sábado di un paso más en esto del trail con la carrera de El Escorial-Guadarrama 42k. Después de tres carreras de 18-21 kms tocaba dar el salto a una distancia un poco más “seria” e ir más allá.

Por una vez el día de antes dejé preparado todo en el salón (muda, mochila, botiquín, zapas..). A pesar de que me muevo más sigilosamente que un ninja lo dejé todo preparado por si en un error de cálculo tenía que fulminar a una mosca con un expeditivo movimiento de pestañas.

Me tocó levantarme a las 04:00. Sí, a esa hora hay bares que aún no han cerrado, el metro no funciona y para mí estamos más cerca del “hoy” que del “mañana”.

A las 06:00 ya estamos en El Escorial recogiendo el dorsal y la bolsa (muy rápido). Vuelta al coche, que en El Escorial todavía hace frío y yo pensando que a lo mejor debí haber cogido algo de abrigo. “¡¡los bastones!!”, mierda, se me habían olvidado. Entre papeo, hidratación, meada de rigor y crema solar da la hora de ir para la salida.

El amanecer en El Escorial es, sencillamente espectacular. Se sale dejando a mano izquierda la fachada principal y un arco que hay al final. Se ve un balcón donde al fondo a la derecha se ve el pantano de Valmayor y de frente, bajo un cielo que va del violeta al naranja, la silueta de Madrid con todo el “skyline” de Castellana claramente visible. Felipe II tenía de tonto lo justo y el estilo herreriano, con su limpieza de líneas, su pizarra y su granito  contribuyen a realzar aún más la belleza de esta sierra de Guadarrama.

Salida limpia (éramos pocos), ambiente fresco por 10ºC  que pronto subirán. Un primer kilómetro totalmente prescindible por asfalto termina en un pinar por el que nos metemos y a partir del cual empiezo a andar. Debidamente aleccionado, ando cuesta arriba a pesar de que me adelanten varios. “Ya caerán”.

Con una subida muy tendida el pelotón se estira. Algunos corren (el camino, largo y sin piedras, lo posiblita), otros andamos y yo sigo disfrutando de la carrera. Aprovecho las bajadas o los llanos para correr y ando cuando cambia la pendiente. A unos siete kilómetros nos desviamos de la pista por la que íbamos y empieza el trail de verdad en medio de esas interminables zetas llenas de piedras sueltas. Durante todo el camino nos acompaña un fuerte olor a jara, normal, ya que esta planta está en plena floración.

¡¡¡Moooooooooola!!

Bucólico... This is trail

Jaras en Flor



Este camino me llevará al Cerbunal (también me suena), donde es el primer punto de avituallamiento sólido. Me quedo frío y decido que lo mejor es tirar. Después de una ligera bajada vuelta a subir (de verdad) por otras zetas en las que tengo un deja vu, normal, si hace dos meses pasé por aquí en otro trail. Dos horas peladas que se van a 2:10 esperando el reagrupamiento Después de ahí toca bajar unos dos kms. Muchas zetas, mucha piedra suelta que ya voy conociendo pero con el ambiente mucho más seco. Las pirulas de sales me las tomo con una precisión que ni Willy Fogg, a las horas en punto por prescripción de mi mentor.

Entre flores, caminillos y zetas bajamos y subimos y volvemos a aparecer en el Cerbunal: hemos hecho una circunvalación del monte, estoy en el km22 y ya sólo me queda una subida. Físicamente me encuentro bien, llevo 3:20 y he adelantado casi 30 puestos (no es para tirar cohetes, 128 de 200). Empieza a hacer calor ¡¡a las 10:30!! Mi escolta ha fallado: una “gomitona” y un mareo les hace volverse una vez puestos en marcha. A la derecha, Madrid, a la izquierda Segovia y más al fondo el macizo de Gredos imponente. Un ternero del Guadarrama se me abalanza y lamento no tener el machete de Rambo en el gemelo porque a la brasa tendría que estar fenómeno (que se quiten las gominolas y el membrillo por favor con un chuletón).

Empiezan algunas bajadas técnicas y las salvo dignamente. Me permito incluso adelantar a mis ritmos estratosféricos (música irónica de Monty Python por favor). Hay muchísima piedra suelta y aún disfruto con la carrera y del ritmo. A partir del km25 empieza una subida progresiva que llevaría al siguiente avituallamiento (km32).EL calor ya es de consideración: bebo agua, me echo crema solar y empiezo a hiperventilar por la temperatura ¿cuándo llegará el avituallamiento? Después de darlo todo al fin. 4:54 km31 ¿y si le echo huevos y… voy a por las seis horas? He adelantado 15 impresionantes posiciones (113) y “me lanzo”. Corro por una pista pero algo no va bien… bien sea por el calor bien por el cansancio noto que la tripa está revuelta. Por otra parte noto también una presión en la espalda que al principio se lo atribuyo al codo del tubito del depósito del agua que justo estaba ahí. Incluso bajando tengo que empezar con Ca-Cos (100 metros ando 400 corro) y el dolor estomacal desaparece. Bajo el ritmo y llega una bajada técnica que por supuesto bajo andando y en la que luego me entero que mi Sensei hizo prácticas de aterrizaje una hora antes.

El manejo de la situación, la contemporización de ritmos me lleva a pasar por el km38 en 5:50. Las seis horas imposibles (tampoco me mata). He pasado al 120. Me paro en una fuente a meter la cabeza (qué buena el agua, coño, y qué fría). Ni me paro en el avituallamiento teniendo una fuente a 200 metros. Pasando por debajo de la AP-6, saltando una valla, pasando por un centro de multiaventura nos metemos en el pueblo. Calor, mucho calor pero el pescado está vendido. Me voy poniendo guapo (me quito la gorra y las gafas, coqueto que es uno a pesar de llevar seis horas corriendo). Encaro la meta, la gente nos jalea, choco las manos de todos los niños y me vuelvo para atrás 20 metros para chocar la mano de uno que la dejó demasiado corta “¡¡no te preocupes, ve a meta!” me dice el padre “Para seis horas que llevo corriendo como para no perder diez segundos” contesto. Mirada al frente, pecho levantado y brazos al cielo. ¡¡Termino mi primer trail largo!! (bueno, 42km).

Me aprieto dos cocacolas del tirón, agua y veo la fuente llena de cocacolas y aguas para enfriarlas ¿por qué no una caja de litronas? Me encuentro a Óscar y me cuenta que se ha tenido que retirar por un hostión cuando iba francamente bien.. en fin, cosas que pasan. Yo sé que en la próxima toca pelo seguro (y él también pero no lo dice).

Consecuencias:

-          Físicas. Salvo alguna molestia en el glúteo medio (ése que está all lado de la cadera), pocas. Sin ampollas, sin rozaduras. Los cuádriceps terminaron dignamente y el miércoles me apreté una carrera “suave” (por los cojones) de 7k a 4:22 por Las Tablas.

-          ¿Sabéis que era lo del tubito? El lunes se lo comenté al fisio porque me dolía, me dijo que me pusiera del lado e hizo algo parecido al salto del tigre pero con ropa encima de mi costado. Oigo un ¡¡crack!! “tenías una vértebra mal colocada y te la he quitado con un poco de presión”. Coño, que se me quitó al instante, para lo que vale saber.

-          Mentales. He roto una nueva barrera, esta vez 42k sin que las pajas mentales tipo “¿qué coño hago aquí?” aflorasen mucho. EL hecho de poder andar sin morirse de la vergüenza ayuda mucho, por otra parte.

Conclusiones:

La principal es que físicamente no estoy para la ultradistancia, entendiendo ultradistancia como las carreras a partir de 40 kms. El siguiente “paso” serían ya carreras de 60, como el GTP60. Pero es que esta carrera, por ejemplo, tiene 3000+, con superficies técnicas que hay que entrenar in situ con la logística que ello requiere y con la técnica necesaria para bajar (hay que echarle huevos o no tener miedo, vamos).

¿Mentalmente estoy preparado? La lógica del sillón-ball (ésa que dice que Raúl estaba acabado o que Casillas es un manta… manda huevos) dice que ya metidos en harina 27 kms más (como la larga del trail El Escorial) son sólo 27k más. Pero es algo más que 27 kms. Son muchos más impactos sobre la cadera, el glúteo, la espalda… luchar con ese “¿Quién te manda meterte en eso?” cuando las piernas empiezan a fallar. Cuando uno va perdiendo fuerzas no levanta tanto los pies y eso te lleva a la hostia ya sea cuesta arriba (problema menor) o abajo (hostión). Son cinco ó seis horas más… vamos, que me veo como un nazareno con el cirio prendido pero con el avance tecnológico en forma de led con elástico en la frente. Cagüenlaputa, yo solo me estoy liando.


Pero la más importante, con la que me quedo es que el trail está de puta madre. Volveré.

viernes, 8 de mayo de 2015

Trail-Madrid 42k ¿Maratón, trail o todos las anteriores?

No, no es una de las horrorosas preguntas tipo-test.

El sábado tengo mi cuarto maratón. O mi cuarto trail. La verdad, no sé cómo calificar a 42,195mts por la montaña. EL tiempo parece que va a ser bueno, quizás demasiado bueno porque en El Escorial se esperan máximas de 23ºC por lo que voy a pasar calor. Afortunadamente la salida es a las 07:00 (toca madrugar más que el hambre), por lo que el pico de calor lo empezaré a notar cuando empiece a bajar.

La preparación no ha sido precisa modélica ni ortodoxa sino todo lo contrario. No he hecho apenas salidas a la montaña (sólo una) pero creo que lo he  compensado con carreras entre semana por Valdelatas o Valdebebas (tanto monta) con pendientes medias del 3-4% en las que he ido a ritmo. Entre 4:40 (las menos) y 5:00 (las más). Los fines de semana tirada larga progresiva hasta los 28 kms en los que no iba a ritmo de maratón porque no tenía sentido, corriendo por sensaciones.

Las sesiones de cuestas al tope de la cinta (15%) las dejé porque me entraba un complejo de hámster tremendo. Además, sí, la cuesta al 15%  era una señora cuesta pero tenía el problema de que las cuestas abajo desaparecían. De esto me di cuenta después del trail de Abantos de Marzo (1.500+) cuyas principales consecuencias  las noté en los cuádriceps.

Tocaba reinventarse (más bien excusarse) y mandar a tomar por culo la cinta. Más kilómetros (15 por salida), más cuestas en el carril de bici de montaña de Valdebebas del que me he hecho abonado el último mes.


¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú... This is trail, mate

Entre carrera y carrera, gimnasio. Pivotando sobre el Body Balance del miércoles y el “descanso” del lunes en forma de Body Pump (la única forma entretenida de hacer algo isométrico), a veces incluso hacía doblete algún viernes en el que corría 8-9 kms antes de currar y a mediodía GAP.

En el camino me he dejado cinco kilos y alguna talla porque las camisas empiezan a estarme algo holgueras y los trajes ni te cuento. El poco “core” que he hecho lo he notado en una cinturita de avispa nueva.

No he corrido más veces que en otros maratones (de hecho he corrido menos) pero a cambio las salidas han sido más largas y más rápidas (4:53 vs 5:00). No he llegado a saturarme de carreras precisamente por ir alternando entrenamientos. Sigo sin hacer series (por otra parte tiene poco sentido en estas carreras) y, sin embargo, me encuentro fino, fino. Estoy para correr ahora un maratón de asfalto en 3:35-3:37.

¿Expectativas? Terminar. ¿Tiempo? Me parece aventurado marcarme un límite pero siendo conservador y realista creo que seis horas es un tiempo razonable. En Somosierra (900+ y 21km) hice 2:26 en Octubre y no iba tan bien. Prefiero decir que terminaré “para comer” que es un término muy elástico y luego puedo arrimar el ascua a mi sardina como los políticos. Aprender a bajar, mi asignatura pendiente (nótese el juego de palabras de “bajar” y “pendiente”). Disfrutar, echar fotos y entrar en meta con los enanos que van a hacerse un tour el sábado por la mañana digno de mención.


Entre tanto… celebrar mi cumple. Hacer 41 (años) el viernes y 42 (kms) el sábado. 

lunes, 27 de abril de 2015

Nunca iré de tranqui con un ultrarunner (100 veces y con buena letra)

Juro que el jueves pasado quería ir de tranqui a correr por Valdebebas. Lo juro por mis Mizuno Wave Rider. Pero me encontré con un compañero ultrarunner (o, más bien, un ultrarunner que a la vez es compañero). Al ver que íbamos a ir hacia Valdebebas “en plan tranqui” decidimos ir juntos. Poniéndome la venda antes de que saliera la herida dije “quiero ir a 5:00”. ¿Os suena? ¿Podéis predecir el desenlace?

El plan tranqui empezó con un primer kilómetro a 4:40, a pelo, con semáforo de por medio y con la subida de un puente sobre la A1. Como la cabra tira al monte (menuda metáfora), ¿para qué ir por los caminos planos con lo aburridos que son? Nada, vamos a hacer el circuito de bicis de montaña. Se trata de un circuito de unos siete kilómetros de perímetro con una pendiente media del 3,5%. Salvo uno que nos salió a 4;57 el resto por debajo de 4:40... que dice mucho de mi compi porque se tenía que poner a dar vueltas al final de cada cuesta para esperarme. Casi como mi hijo pequeño que cuando salimos al campo hace el doble de distancia que nosotros porque va de un lado para otro, rota sobre si mismo, vuelve hacia atrás en trayectoria de traslación, coge una piedra… Un circuito muy disfrutón porque en ningún momento hay descanso porque o subes o bajas. Quince kilómetros al final a 4:39. Eso sí, en plan tranqui. Tan tranqui como esas salidas adolescentes de “una y nos volvemos” y volver a las tantas… a por la guitarra.

Qué grande eres Julio y cuánta razón tienes


Fallos de principiante aparte, me meto en plena fase de tapering inducido. Una tirada larga de 26 y otra de 28 kms van a ser las más “exigentes” en cuanto a distancia que me he marcado de cara al Trail Madrid. Eso sí, estas salidas han sido “rápidas” (4:55 y 4:57) para lo que tendría que ser un ritmo de maratón. Pocas salidas a la montaña (en realidad sólo una en la carrera de Abantos que sí que fue dura) y muchas cuestas por Valdelatas y Valdebebas que tienen un perfil muy parecido al trail (salvo los tramos más duros y técnicos).

Y gimnasio, que este año me lo he tomado en serio. De media dos días a la semana en los que uno de ellos ha sido Body Balance (casualmente en miércoles, justo en medio para descansar). El otro o GAP o Body Pump. Core y musculación.

No he notado cansancio muscular habiendo hecho los mismos kilómetros que otros años y las lesiones me han respetado. El cansancio, creo, es más mental que muscular. Muchos madrugones, muchos entrenos, muchos recorridos… al final desgasta mucho y terminamos por ver “Semana 10/11/12…” . Puede que se “pierda” un día de carrera pero se gana en calidad. Eso sí, las series sigo sin meterlas y siempre por la excusa más peregrina.


Para el próximo maratón, sin duda, me quedaré con esta rutina en la que he corrido menos días pero con trabajo de gimnasio. A ver qué tal, porque la única forma de aprender a correr maratones es correr maratones.

viernes, 10 de abril de 2015

Fino Filipino

En esto del correr hay momentos en los que inexplicablemente te encuentras “ligero como una moto potente como un camión” como diría Rayo MacQueen, al menos en mi nivel, porque los que sois más “pro” seguro que podéis plantear los entrenos en base a unos objetivos muy concretos para llegar en uno de esos picos de forma.

Ahora me encuentro en uno de esos picos porque me están saliendo unos entrenos muy serios dentro de la anarquía sistemática en la que me hallo. El lunes, 8 kms a 4:28 (había que prolongar la euforia de Gredos antes de entrar a currar) y Body Pump a mediodía. EL martes, aún en plan exploratorio por Valdebebas, me encontré con un compañero en la misma fase y entre requiebros, cruces, caminos, comentarios sobre las vacaciones me apreté 12 kms a 4:35. Menos mal que salí en plan tranqui (los cojones) porque la cuesta de enero es mecánica al lado de las de Valdebebas. Pero bueno, sarna con gusto no pica y cuando corres con alguien a ver quién es el guapo que afloja. Y, qué coño, las vistas de toda la Sierra de Madrid hacen que te vengas arriba.

Para los que os guste “cabrear” (de andar como las cabras, nada del verbo reflexivo –cabrearse- ni del porculativo –encabronar) deciros que este parque es la Potencia Definitiva del Universo. Hay un circuito de bicis de montaña que bordea el parque con unas cuestas más serias que una hipoteca. Tiene forma de trébol con más hojas que una lechuga que es un no parar. Vamos, que cuando llegué a la mitad lo mandé a tomar por culo y me fui por uno de esos senderos compatibles con la vida con un cómodo 2-3% de desnivel. Ah, también tiene unas lomas “off-road” de ésas de poner a prueba las zapas de trail sobre todo en épocas más secas que ésta que da pena pisar la hierba. Quizás esté eufórico por la novedad, pero de momento el parque éste da más juego que una real con sota de oros.

Miércoles, ese día reservado para un Body Balance al que le estoy cogiendo gusto y que me aporta el momento zen de la semana. En la última coreo tiene además un peso muy fuerte el yoga que es lo que más me gusto de este híbrido. 
La cobra.. abdominales inferiores, lumbares... para después de correr

A ver quién dice que el yoga es de nenas...


Jueves… lluvia desde las nueve de la mañana. ¿Salgo no salgo? Espero una hora y no llegó a abrirse un claro entre las nubes para ver el sol pero casi… a las 14:30 a pesar de los elementos salgo y para Valdebebas. No llevo la banda del pulsómetro (ni el lunes ni el martes…) por lo que correo por sensaciones. Entre las nubes (bajas presiones), un viento del este (que me empujaba sobre todo en las cuestas arriba y el correr por sensaciones me marqué 15 kms a ¡¡4:33!! Para no tenerlo claro me salió un marcón, ¡¡esto si que es terminar en el túnel de lavado con las finlandesas ésas del monólogo!! No corro una distancia similar tan rápido desde finales de febrero y previamente desde principios de diciembre… vamos, lo que vienen a ser ciclos.

Todo un clásico...


Pero a lo mejor también tiene que ver el hecho que el modo maratón me ha llevado a mis 77 kilos del previo maratón. Cuatro kilitos, cuatro, desde navidades (bien es cierto que el previo eran 79) y un agujero más del cinturón. Y lo mejor de todo sin ningún tipo de vergüenza ni recato con la comida. Eso tiene como daño colateral que los pantalones del traje andan un poco flojos y que muy probablemente desemboque en una paulatina renovación del armario. Pero bueno, éste es uno de esos problemas del primer mundo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Apertura Parque Forestal de Valdebebas

Después de ocho años de retraso, y cinco días antes del límite legal para inaugurar con fanfarrias electorales, se anunció a bombo y platillo que iban a abrir el parque de Felipe VI. “¡¡Mierda!!” pensé, nos quedamos sin el de Valdebebas otros cuatro años. Pero no, después de años, pasta gastada en folletos, cartelería, cuñas radiofónicas y en mil historias se decide por el artículo 33 ponerle el nombre del susodicho a un parque en cuyos carteles que lo rodean ponen claramente todavía “Parque Forestal de Valdebebas”.

A ver, no tengo nada en contra de la monarquía (y mucho menos a favor). Vamos, que me la suda que unos niñatos jueguen en ponerse (ciegos de) coronitas, otras niñatas jueguen a ser princesas y miles de pequeños nicolases genuflexionen hasta lo vomitivo. Que vivan del cuento toda su puta vida como tantos otros vivan del cuento es lo normal entre la casta (uy, este post me va a salir un poco morado, que no lila).

Pero si le quieres poner el nombre de un niñato a un parque por lo menos que se gane el puesto, coño, que todavía está en periodo de pruebas y con la última reforma laboral lo pueden botar sin indemnización ni razón. Bien mirado lo de Felipe VI es una metáfora de la sociedad actual: currando de becario sin contrato hasta los cuarenta y tantos, viviendo con la mujer y dos niñas en casa de los padres por no poder emanciparse y pagándose los gastos con la pensión del abuelo junto con sus hermanas. Una de ellas está separada de un farlopero que se quedó medio gilipollas por una dosis en mal estado y la otra que en breve tendrá que ir a Alcalá-Meco porque van a entrullar a su chorbo por robar calcetines en el Mercadona.

Sabiendo que no me iban a electrocutar por pasar sólo un poco al parque, me fui el jueves (repetí ayer)  a hacer mi particular inauguración y os cuento mis impresiones.

Es un parque muy grande (dicen que cuatro veces más que el Retiro), con muchos senderos, MUCHOS DESNIVELES, muy campestre (hay zorros, liebres, perdices, etc) y unas vistas de la sierra impresionantes, desde Guadarrama a la Cabrera sin ningún edificio que te tape la vista. Hay que tener en cuenta que está como a 750 metros de altitud, el punto más alto de Madrid salvo El Pardo, por lo que estando todo despejado (como está) la mirada abarca mucho sobre todo en un día despejado. Hay varias zonas infantiles (la mayoría cerca de las salidas), pocas fuentes de agua potable (están trabajando en ello), un río (Valdebebas) con una especie de pantano en la parte residencial más pegadaal Encinar  y, se supone, que está dividido por zonas temáticas (Mediterránea, la Alcarria, etc). No hay ninguna sombra y no creo que la haya en mucho tiempo (sólo hay algún que otro pino). Huele mucho a lavanda, cantueso, romero… campo, campo, vamos. El caso es que disfruté mucho.

He ido dos veces y todavía me queda mucho por investigar porque me como alguna que otra cuesta arriba que Dios tiembla (las peores, creo, las perimetrales). Pero bueno, como tiene una forma más o menos cuadrangular y teniendo como referencia el sol, la Ciudad Deportiva y la de la Justicia perderse es difícil con lo que en 4 ó 5 veces me conoceré todos los senderos.

De momento estoy con la euforia inaugural y he dejado de ir a Valdelatas aunque volveré, sin dudas. Menudo problema del Primer Mundo éste en el que hay que elegir entre ir a un parque u otro para correr.

En cuanto a entrenos… he decidido dejar de hacer cuestas porque me aburro. Entre Valdelatas y Valdebebas yendo por toda la orilla creo que hago las cuestas suficientes. Y si no, siempre están las sentadillas en el gimnasio. Creo que salvo para aprender a sufrir cuesta arriba es absurdo subirse mucho a la cinta porque el descenso no se trabaja. Prefiero más fortalecer el cuádriceps y los tensores que fueron los músculos más perjudicados después de mi carrera por El Escorial.


Más rutinas nuevas que haya metido en mi actividad… el estiramiento. He dejado de hacer estiramientos clásicos de corredor y me he pasado al Yoga/Pilates que es mucho más efectivo al menos en mi caso. Posturas del guerrero (tensor, isquios, cuádriceps)), saludos al sol (psoas, isquios), la cobra (glúteo, lumbar), mesa (glúteo, piramidal), tablas y oblicuos (abdominales)… las he incorporado a mi rutina. Suena mucho a rollito zen y queda un poco como darcera-pulir cera (imaginaos en zona de oficinas) pero estoy seguro que más de una se apuntaría porque el yoga o el Pilates no son “de hombres”.De momento no he conseguido convencer a mi "coach" y es que no la veo con los tacones haciendo el escorpión.

Os dejo unas imágenes de yoga. Yo no tengo ni de lejos la misma belleza ejecutiva ni estética salvo que os guste lo gore pero estamos en ello...

 El escorpión... abdominales más duros que los de Lobezno

La Mesa para glúteo y piramidal

Saludo al sol.. psoas

El guerrero

miércoles, 25 de marzo de 2015

Tactika Trail Abantos-El Escorial, mi crónica

Tenía ganas de correr por El Escorial de cara a la carrera del 9 de Mayo y esta prueba parecía una buena de toma de contacto. No sé porqué pero recordaba haber visto que el D+ iba a ser de 900+, algo más dura que los  1.500+ de Mayo. El caso es que una semana antes vi que eran 1.400+ y que incluso se recortaba la distancia a 18 kms… sin lugar a dudas la más dura a priori de todas las que he corrido (irónico, porque ésta era mi cuarta carrera).

Por primera vez y sin que sirviera de precedente la tarde de antes preparé la mochila, una Salomon de 12 litros que me regalaron en el día del padre (con silbato y todo) que tiene más tecnología que un Iphone (y no le pasa nada si se moja). Pero es que para preparar la bolsa de hidratación o los bastones hace falta algo más que dibujar un croquis. La mochila, eso sí, se adapta como un guante a la espalda. Se fija como un tatuaje y tiene más detalles que el salpicadero del Coche Fantástico. Con los bastones a la funerala, además, uno tiene la sensación de ser un puto Ninja.

Las previsiones meteorológicas indicaban posibilidad de llovizna débil a la hora de la prueba, por lo que la organización añadió como material obligatorio un cortavientos. Una llamada a mi Sensei me quitó la idea de llevar malla larga o guantes de soldador (tengo las manos más delicadas que las de Mark Knopler), y es que el saber no ocupa lugar.

No hacía frío en El Escorial y tampoco llovía. No llegó a ser como en  Jesucristo García porque no se abrió un claro entre las nubes para poder ver el sol pero sí que clareó un poco. A las 10:20 clavadas se dio la salida y desde el principio para arriba. Todo el mundo corriendo y, dignidad ante todo, yo también, antes ahogao que andando. Los primeros metros por asfalto corriendo con cuestas del 5-7% ¿cuándo empezamos a andar? Justo cuando empieza el camino, que no nos ve nadie. Tal y como nos habían dicho en la breve charla técnica, camino con raíces entre pinares (como el queso del Mercadona) que en la bajada sería muy peligrosa, piedras sueltas y mucho piso con ese granito tan característica de la sierra de Guadarrama que era muy resbaladizo. Con tanta lluvia había muchos regueros/arroyos en los que había que meter el pie porque uno no es Mr. Fantástico. Y qué agua más frío, coño.

Con pendientes del 30% no había posibilidad para la épica. Manos a los cuádriceps y para arriba en fila india. No llueve, sudo mucho porque me pongo a 150 ppm pero no me quito el cortavientos por no parar. En poco más de una hora estoy en Abantos. Mejor dicho, me entero que estoy en Abantos porque dejo de subir… y es que hay niebla y está empezando a nevar. Al principio la bajada es suave, pista forestal sin mucha inclinación…esto marcha. Avituallamiento normalito y para abajo.



¿Había dicho que la bajada era suave? Lo de “al principio” era premonitorio porque en seguida nos metemos por unas cuestas de ésas en las que las cabras se te echan en brazos cagadas de miedo... no, en serio, bajadas con pendientes en torno al 30%, suelo con raíces y hojas aciculadas que las esconden. Pongo a prueba las XT Wings y llevo al límite los tobillos. Dejo pasar a una chica que, con un “muchas gracias guapo” no me deja otra cosa que devolverle un “de nada, guapa”. Y cómo bajaba…se hostia, se hostia seguro… pues no. Perfeccionando la técnica de bajada sobre la marcha (o eso creo, que una cosa es cómo te ves y otra cómo te ven) braceo, me bajo el tronco, trato de bajar de lado… pero me adelantan bastantes corredores lo que es un signo de que voy lento. Aún así soy constante, cuatro kilómetros de bajada salvo un repecho a 7:30 (meto aquí la zarpa de asfalto) 1:40 horas y 11 kms. Casi sin solución de continuidad empieza un nuevo ascenso en el km 10 que llevará el Portacho en el km 12 que no termina de llegar porque a esas alturas ya llevaba 900d+ y 600d-. Los tobillos como boniatos y un dolor en la puntera que apuntaba a ampolla. Un kilómetro y medio dándolo todo y llego a la cumbre a partir de la cual hay que bajar con mucho cuidado en zigzag con piedra suelta. Me noto un poco de flato y bajo el ritmo. Como efecto del cansancio levanto menos el pie y, claro, empiezo a tropezar más, por lo que me obligo a exagerar en la zancada. Me siguen adelantando corredores, pocos, porque quedan menos por detrás. Con la bajada de ritmo consigo dominar el cuerpo y me pongo a piñón. Me permito el lujo de ir recuperando posiciones. Me encuentro cómodo dentro de la jodienda por ver El Escorial allá abajo. Las cuestas pierden intensidad pero estoy a punto de meterme un hostión de cojones por confiar en una cuerda puesta en una roca de granito que, al agarrarme, me quedé con ella en las manos literalmente como si fuese El Coyote… se masca la tragedia en forma de jardalazo pero pongo la posturita Spiderman y me quedo ahí agazapado justo a la entrada del pueblo.

Coser y cantar, “asfalto rico y tieso” como dice el macarra de mi hijo mediano. Acelero, adelanto y 3:03 después de salir llego a meta.

Conclusiones: Me queda mucho por aprender, sobre todo en las bajadas. No sé si llegaré a bajar bien y tampoco sé si quiero ya que el miedo al hostión es más poderoso que el estímulo de una mejor marca o el placer de bajar a toda hostia. Aunque sea plenamente consciente que las carreras se ganan en las bajadas pretendo seguir disfrutando de una carrera por el monte. Al fin y al cabo uno de los motivos (si bien secundario) que me han llevado a correr trails es por no estar sujeto a la tiranía del cronómetro salvo para que no me cierren el control. Lo malo de apretarse una prueba tan dura y técnica como ésta es que luego miras el perfil de la siguiente y te parece más benigna. En el lado positivo pongo el cambio de estrategia cuando empiezan los síntomas de cansancio y unas bajadas en las que ya no tengo que llamar a mi encantador vecino Spiderman para que me rescate (si fuese Spiderwoman…).

Del “nunca mais” del domingo ante una prueba tan dura ¿os suena? Al día siguiente se pasa a un “¿por qué no?” y, muy probablemente, a un “Volveré” en una semana.

Daños colaterales: tengo los cuádriceps que no los siento y el glúteo alto igual. No voy a poder entrenar en dos ó tres días. Como se suele decir… jodido pero contento. Hoy empiezo con Body Balance en modo señora. Afortunadamente tenemos amnesia selectiva y no recordamos los dolores ni los padecimientos de una carrera para otra pero no recuerdo que después de MAPOMA o París tuviera secuelas más graves que las de esta carrera. El síndrome de abstinencia se cura con un sustitutivo y yo estoy andando como los abuelos.


Efectos colaterales: voy de subidón porque encuentro más asequible la carrera de Mayo. Otra cosa es que la distancia (42 kms) me ponga en mi sitio, que me pondrá. Pero bueno, para eso están los puntos de retirada. Y andar por el campo, coño.

viernes, 6 de marzo de 2015

Vivir en Primavera

Quizás uno de mis discos favoritos sea “Morir en Primavera”, de Loquillo, que contiene auténticas joyas como “El Rompeolas”, “La Mala Reputación”, “Besos Robados”, “Todo el Mundo ama a Isabel”…  en días como estos, en los que pillamos con el paso cambiado al Corte Inglés, uno se da cuenta de que estamos ya (casi) en primavera.



Los almendros y los cerezos ya están florecidos, por primera vez la malla larga y la camiseta de invierno se quedan en casa y la mochila se queda en nada. Uno termina con una sensación de sed considerable y unas ganas de apretarse un cervezón a después de correr que no se quitan ni con una cerveza (hay que pedir dos del tirón para que se pasen).

Tres semanas o más sin escribir por trabajo al principio y por no tener que contar nada por una lesión de ciática. Y es que “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo vayas a decir”. Pues eso, que para decir que una ciática me dejo una semana sin entrenar mejor me callo. Y no, no fue al albur de ver “50 sombras de Grey” (que no hemos visto) sino algo menos erótico festivo como bajar la escalera del gimnasio haciendo el gilipollas. Fisio, Body Balance y trotes muy suaves (cuando no descanso) han sido la tónica durante una semana.

En estos días los desniveles los he desterrado. Un rodaje por Gijón, otro por Córdoba y el del domingo por Hortaleza (de 22 km, ya recuperado) para comprobar que las Mizuno Wave Rider son unas máquinas de las de verdad. Y cada vez estoy metiendo más Pilates en mi rutina de estiramientos: saludo al sol (psoas y lumbar), tijera, postura de la cobra, la mesa...


Encaro dos semanas en las que de verdad tengo que incrementar intensidad y distancia.

En cuanto a lo primero Valdelatas, cuestas y el “step” en el gimnasio. Ayer me fui por un camino pegado a la valla de arriba desde donde hay unas vistas espectaculares de Madrid. Cuando uno se gira y ve una masa de encinas, pinos, álamos enmarcando el "skyline" me doy cuenta de la suerte que tengo de, entre otras cosas, poder correr a mediodía en estos sitios (prometo que la próxima vez me llevo el móvil "bueno" que iba con el Nokia pedorro) para echar una foto. INcluso  doblar sesiones como hoy, en la que he corrido ocho kilómetros a las 08:00 antes de currar con un ritmo muy vivo (4:35) y la clase cañera de GAP de los viernes a mediodía.

Lo segundo implica madrugar media hora más e irme hasta los 22-24 kms el fin de semana. El colofón en tres semanas en El Escorial, en un trail que me servirá de medida de mis aspiraciones del de Mayo. Subida al monte Abantos y bajada, 20 kms, 1.400D+. Con un perfil medio más exigente que la carrera de Mayo pasará por una de las zonas más chulas de la Sierra de Guadarrama. No creo que haya muchas aglomeraciones (tengo el dorsal 30, con lo que si hay una indigestión masiva igual toco pelo) pero igual estamos tocando techo con tanta carrera.

jueves, 5 de febrero de 2015

SUbiendo la carga

Continúo metiendo sesiones variadas en mi preparación.  Si el domingo el rodaje fue el clásico de 16 kms por Hortaleza, el lunes por Las Tablas y Valdelatas me puse algo serio con las cuestas , haciendo algo más de 300d en 11 kms. Sé que no son muchos pero 50 minutos una hora es lo que da.

El martes, más tranquilo, fui con un compañero hacia Valdelatas a 5:20 (14 kms en total). Para compensar el miércoles estuve en Pump en donde he dado un paso atrás con el peso para hacer todas las repeticiones sin tener agujetas al día siguiente.

El jueves, cuestas (más bien u amago); al lado del carril-bici hay un tramo de un kilómetro con 35d+ y lo mismo negativo, lo que lo convierte en una buena opción para entrenar al aire libre en plena ciudad cuando no se tiene mucho tiempo: 12 veces, 12 kms y unos 600 metros de desnivel total que, para estar en un barrio de Autocad no está nada mal. Esto no deja de ser una sesión de series encubierta, sí, esas que dije "a Dios pongo por testigo que nunca volveré a hacer series" pues helas aquí... si bien no hay descanso (pues ando cuando subo, por lo que se parecen más a un fartlek que a unas series) hago el mismo recorrido sin parar al estilo "El expreso de Medianoche". Y claro, hay que ser fuerte mentalmente para seguir haciéndolo sin darle al bolo. Y dándole al bolo uno piensa aún más en otras cosas porque otra de las cosas buenas que tiene el corredor de fondo es que tiene tiempo de calidad para pensar porque la sangre le fluye por el cerebro más rápido (que no mejor).

Pensando, pensando llego al tema libros ya que acabo de terminar "Memorias de un cortesano de 1815” de Benito Pérez Galdós, uno de mis novelistas de referencia. Con estupor uno va descubriendo que España no ha cambiado nada en lo que se refiere a los trapicheos que se manejan alrededor del poder en donde importa más quién es tu protector (“el que no tiene padrino no se bautiza”). Cambian las personas (el pequeño Nicolás, Bárcenas, Gürtels, Pujoles, etc) pero no los personajes (Fernando VII, Juan de Pipaón, Juan de Ugarte, obispos varios…) y los cargos “de confianza” se negocian ahora como las canonjías entonces. Y, casualidades, ambientada en 1815, hace justo 200 años.

El libro que acabo de empezar, "El Impostor" (Javier Cercas) además, también muestra el seguidismo y borreguismo de la clase política; cómo pueden abrazar una idea o a una persona y despellejarla hipócritamente al día siguiente si políticamente es necesario.

Y siguiendo con el off-topic literario al hilo de lo de Grecia… cómo me acuerdo a veces del "Ensayo sobre la lucidez"  de Saramago que leí hace diez años y que cada vez parece más actual. Que un pueblo, harto de sus dirigentes, decida votar masivamente y en blanco por mayoría absoluta era un ejercicio quimérico. Que el Gobierno ordenara repetir las elecciones una semana más tarde y que el porcentaje subiera al 83% suponía pensar que Saramago se habría tomado su medicación caducada. El Gobierno reacciona culpabilizando al pueblo de sus males y busca inductores, responsables y cómplices con todo tipo de métodos (por supuesto ilegales) de lo que califica como una rebelión porque ellos, por supuesto, son los padres de la patria y el resto son unos desagradecidos. ¿Encontráis algún paralelismo con la actualidad? Por favor, olvidaos de los Podemos, rescates, crisis y la caterva de dirigentes que nos gobierna. Joder, cómo lo clavó el portugués.






Menudo rollo cultureta que he soltado...