No por inesperado, a finales de mes se me presenta un cambio total en la
rutina habitual y, con ello, en todos los aspectos logísticos, familiares y
deportivos.
En lo meramente deportivo, los últimos siete años lo he tenido “fácil, no,
lo siguiente” (¿quién habrá sido el perla que ha puesto de moda esta coletilla
tan absurda como estúpida y pegadiza para enfatizar el superlativo?): viviendo
cerca del trabajo (o trabajando cerca de casa) he podido ir a casa a mediodía,
ponerme las zapas (bueno, y las mallas más la camiseta, que el último que
corrió con corbata fue “Con la muerte en los talones”) y a correr. Comer como un
perdigón (engullir picoteando compulsivamente, que las piedras del estómago
procederán a moler la comida ingerida), cafelazo de máquina al llegar y todo en
1:45h. Fin de la historia.
Runner corriendo cuando está hasta arriba de trabajo
Cuando apretaba el calor (de Mayo a Septiembre) madrugaba un poco y a las
07:30 ya estaba dándole, con tiempo para ducharme y estar como un campeón a las 09:00
aporreando el teclado.
Me ahorraba (me ahorro) una pasta con esta organización, ya que muchos
“runners” os veis obligados a pagar 50 pavos de media al mes si la única hora
que tenéis disponible es la del mediodía (algunos afortunados tienen el abono
vestuario en Madrid)
En verano, además, con la carrera
mañanera se eleva tanto el nivel de endorfinas que los marrones del curro
tienen color de rosa por la mañana y hasta parece que huelen bien, si bien es
cierto que conforme pasa el día se tornan hacia su verdadero color y olor.
Sin embargo, como he escrito antes, todo esto cambiará. Me cambian el
centro de trabajo más al norte de la capital, a seis kilómetros de casa. Con
ello no podré ir a casa a mediodía a cambiarme para entrenar, por lo que tendré
que buscar una alternativa. Me considero una persona positiva en tanto en
cuenta miro alrededor y me doy cuenta de que no me puedo quejar de nada, que
soy un afortunado por todo lo que tengo y hago. Puedo ir en bici a currar
tranquilamente, ya que hay carril-bici directo e, incluso, el tráfico rodado de
entrada a los barrios periféricos no es muy intenso. En total no creo que lleve
más de veinte minutos el recorrido. Me sigo ahorrando el abono transporte que,
por otra parte, no me soluciona mucho por estar configurado radialmente (sí, en
los barrios periféricos también sufrimos el centralismo). El coche, por otra
parte, tampoco es una alternativa mínimamente racional: pudiendo llegar en
veinte minutos puerta a puerta es de género tonto perder más del doble de
tiempo más pasta más la mierda en forma de emisiones por andar en un atasco. Además,
qué coño, se me va a poner un culito respingón que no veas.
Pese a que no comeré en casa sí que comeré comida de casa, en fiambrera
(venga, vale, empleo el palabro bárbaro…en un “tupper”).
Durante la “temporada” mi estampa habitual será la misma que la de un
pionero, con las alforjas llenas con la mochila para entrenar y la comida de
mediodía. El Winchester del 73 me lo dejo en casa porque lo usaría en un arrebato
Mi única duda es qué hacer los meses de más calor, de mayo a septiembre. A pesar de ser más cordobés que un flamenquín con salmorejo correr con calor no lo llevo bien.
Correr por las mañanas no es una opción muy viable, ya que por motivos
logísticos antes de las 07:40 no empiezo a correr. Teniendo que estar a las
09:00 vestido de romano, duchado y con veinte minutos de camino las cuentas no salen
¿correr por ahí? Es una opción. Una alternativa aeróbica es rodar los fines de
semana y salir en bici entre semana; total, ya que tengo la bici… es una
opción, pero una hora en bici da para poco. ¿Apuntarme a un gimnasio? Sólo hay
dos, el de Hortaleza y otro de una cadena al lado de Timofónica. ¿Qué hacer?
Musculación lo descarto, es aburrido de
cojones y una epicondilitis me lo echa para atrás ¿Clases dirigidas? Dependería
del horario, y sólo me atraen algunas más cañeras tipo Body Combat o Pump.
¿Spinning? No, por favor, con 15-20 kms diarios de bici como mínimo los ritmos
me los pongo yo en función de la prisa que lleve. ¿Natación? Va a ser que no,
de momento. El arrebato triatleta me duró lo que tardé en enterarme que la
distancia a nadar era de 1.500 metros. ¡¡uf!!.
¿Alguno entrenáis a mediodía a la hora de la comida? ¿Cómo lo lleváis en
verano?





