viernes, 21 de septiembre de 2012

Fresquito otoñal


Hoy, y para celebrar el equinoccio otoñal, he decidido que ya estaba bien de madrugar. Entre la nocturnidad, alevosía (por querer salir), la miopía y el sudor en los ojos las posibilidades de meterse un hostión empezaban a crecer preocupantemente.

Total, que viendo que estos días de atrás que a mediodía corría  una brisa marina de lo más agradable del mundo por el carril-bici decidí correr a mediodía.

Error. A pesar de que el aire del este hacía que la sensación térmica fuese algo menor, cuando el aire dejaba de soplar hacía un calor del copón para estas fechas. Y al sol ni te cuento. Parezco nuevo, joder, me tenía que haber quedado en Villarrosa o haber ido hasta el pinar de Conde Orgaz en lugar de ir al JC1.

Con todos estos condicionantes me he ido hasta las 153ppm (recuerdo que mi FCmáx son 166ppm) en doce kilómetros, a 4:52. Y sudando como un cerdo. Eso sí, lo bueno de  correr a mediodía es que te ganas el premio Mahou cinco estrellas, y qué bien que siente un cervezón a eso de las 14:30 después de un carrerón. Ni Aquarius, ni Gatorade ni tonterías en vinagre. Malta y lúpulo fermentados.¡¡¡¡¡¡¡ Mmmmmmm¡¡¡

A esas horas, en esos sitios, con esa temperatura y siendo viernes no me he cruzado con nadie, lo cual es noticia con la fiebre “runner” que vivimos.

La verdad, no sé si volveré a correr a mediodía la semana que viene a mediodía. A las horas a las que voy por la ¿mañana? Meto más miedo que otra cosa. Imaginaos, aún de noche, enfrascados en vuestros pensamientos mientras vais al tajo pasando por un descampado debajo de uno de los accesos a la M40 y oís detrás algo que se acerca respirando fuerte/jadeando. He visto más de un respingón, y no me extraña. Hace uno o dos meses, al menos, era de día, y psicológicamente estamos más preparados ante estas sorpresas que cuando nos pasa a oscuras.

En cuanto a las otras dos salidas sigo afinando la máquina. El martes fui a 4:36, cerca ya de los 4:30 de hace un par se meses. Lo que no se van son los dos kilitos del verano, pero bueno, tranquilo en ese sentido porque ya se irán.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El Apanrrán


¿Alguno de vosotros conoce este deporte? Yo sí. La verdad, Fernández el de Contabilidad se está volviendo entrañable para mí por la cantidad de información que me proporciona. O de “feedback” como se suele decir ahora en ámbitos empresariales y pedantes.

Y es que el otro día me dijo que se había pasado al “Apanrrán”. ¿Qué es eso del “apanrrán”? me preguntaba a mí mismo. ¿Será algo como la “zumba”? que todo cristo habla de ella? ¿será el punto que le faltaba a los de Les Milles para cerrar el círculo de deportes embotellados otrora practicados al aire libre y ahora bajo techo o “in door”? ¿Se habrá hecho musulmán? Total, “Apanrrán” tiene rima consonante con “Abderramán” o con "Ramadán".

Me hice el interesante y, como Rajoy, le respondí con una pregunta inteligente (nada de “smart question”, que para eso hay que ser muy inteligente).

“¿Y eso?”. Léase con un tono de sorpresa, en lugar de “¿Y eso qué es?” que denota más ignorancia.

“Apanrrán”. Que madrugo para correr porque a mediodía hace mucho calor y por la tarde no tengo tiempo con baños, cenas y cuentos. Y es que el pobre no tiene tiempo porque es padre de un niño de corta edad como los tres míos que se bañan solos y, mientras el pequeño pone la lavadora, el mediano prepara un pescado al horno y el mayor va al supermercado a descargar unos palés porque la cosa está muy mal mientras su madre y yo nos tomamos una cervecita en la terraza.

¡¡Acabáramos!!. Ahora me entero que llevo seis años apanrraneando de mayo a septiembre.

“Up and run”, españolizado como “apanrrán”, con esa doble erre tan española como euskalduna y que no existe en ningún otro idioma. Y con tilde en la “a” final” por ser el español silábico frente al inglés, que es acentual como me ha dicho Cristina que sabe más que Google.

Y es que uno debe ser muy cateto por madrugar para correr en verano. Ya que uno madruga por lo menos que sea en inglés.

Por lo demás sigo haciendo pequeñas mejoras en términos de tiempo. El domingo rodé a 4:59 y 145 ppm. Lo mejor de todo fue que los últimos kilómetros los fui mejorando progresivamente, pasando de una media de 5:04min/km en los diez primeros a 4:48min/km en los seis siguientes, con el último a 4:24 min/km a pesar de que había apanrraneado para no pasar mucho calor.

Ah, me he apuntado a la carrera del CSIC. Parece que este año la han bajado de precio ¿preludio de un pinchazo de la “burbuja runner” como dice Javi o detalle con los sufridos corredores en su vida diaria con la su-vida del IVA?

viernes, 14 de septiembre de 2012

El Invierno se acerca


Aunque andemos aún con 30 grados a mediodía y nos apetezca horrores tomarnos una cerveza a esas horas, ya se ve que al verano le quedan dos telediarios.



Para empezar que amanece cada vez más tarde. Parte del entrenamiento lo hago en penumbra; al sol cada vez le cuesta salir más y, cuando sale, lo hace desde una posición menos septentrional. Si uno corre en Madrid, para que me entienda, en verano sale por la carretera de Burgos, mientras que en invierno sale por la de Barcelona. El resto del año se mueve entre estas dos latitudes, lenta e inexorablemente según nos acerquemos al solsticio correspondiente.

Los chopos, que suelen ser los primeros árboles que echan hojas en los estertores del invierno, empiezan a perderlas. Este año incluso antes, como consecuencia de las olas de calor tardías de finales de agosto. Los pobres no han aguantado y se han desecho de tanta carga, con lo que el parque ya está lleno de hojas amarillas.

LA operación bikini ha quedado abortada. Los propósitos son menos agresivos y no madrugan, sino que se apuntan a un gimnasio o corren a mediodía.

Desde esta semana, la vuelta al cole. Madres (mayoritariamente) histéricas y padres estresados se dan cuenta que el recorrido que la semana pasada les llevaba veinte minutos de verdad  ahora se dan cuenta que el resto del mundo mundial ha tenido la brillante, genial y original idea de llevar los niños al cole. Como los niños son de cristal, hay que llevarles en coche hasta la puta puerta del cole, se les vaya a romper los huevos/ovarios si andan doscientos metros. Ahora siguen tardando veinte minutos pero de la escala del extrarradio madrileño, donde todo el mundo dice vivir a “veinte minutos del centro”.

La “feliz idea” origina un atasco del copón por aparcar “un momentito” el monovolumen, vehículo mínimo imprescindible para  cualquier familia madrileña con un niño, en la puerta del cole y que cuando pillen cincuenta metros despejados aceleren como Fernando Alonso a la salida de boxes cuando ve por el retrovisor a Hamilton a punto de adelantarle… solo que este caso Hamilton puede tomar la forma de un corredor. Cualquiera que corra por las mañanas en Madrid sabrá de lo que hablo.

De verdad, cada vez que paso por los puentes de la M-40 (y son varias a la semana, bien en bici o bien corriendo) me alegro de no depender del coche. Montones de coches semiparados o avanzando lentamente emitiendo basura por doquier. Y luego dicen que la gasolina es cara, ¡¡y una mierda!! Si fuese cara no se formarían los atascos que se forman, e iríamos todos andando, en bici o en transporte público. Tampoco nos iríamos de “finde” a una casa rural con encanto del Pirineo o a hacer las compritas a NY porque el cambio nos compensa con ese billete baratito que hemos encontrado. Cuando el “medianito” se muere de ganas por meterse en un atasco para saber qué es eso y me pregunta que qué es le digo que viene a ser como si todos los niños del cole se pusieran en la misma fila todos los días para entrar a clase, con semáforos incluidos. “¡¡¡Aaaaalaaaa!!!”

Por eso estoy aprovechando mis últimos madrugones. ¿Cuánto me quedarán antes de volver a correr a mediodía?¿dos, tres semanas?

Entre tanto sigo con mi readaptación a la rutina. El rodaje del sábado me costó al principio, pero al final me vine arriba precisamente subiendo desde El Capricho hasta casa (casi cuatro kms) como Contador, de menos a más y dejando atrás poco a poco a los demás, saliéndome a 5:20 y 139ppm. El resto de salidas las estoy haciendo entre 4:37 y 4:40. Me falta ese punto de velocidad e intensidad que me haga recuperar mis ritmos de 4:30-4:32 de antes de las vacaciones. ¿Tendrá algo que ver la alforja de dos kilos que me he traído puesta de las vacaciones?

En cuanto a próximas carreras.. como os dije sólo me he inscrito en la carrera del corazón, que es totalmente benéfica y “sólo” cuesta ocho pavos. A lo mejor no tiene ni el glamour ni el esnobismo de otras carreras, pero se acerca a lo que pienso que debería costar una carrera. Salvo en MAPOMA no he corrido en la Casa de Campo, y tengo ganas. Probablemente corra alguna más, con o sin dorsal, pero en estos tiempos de crisis pedir (y pagar) 19 pavos por la San Silvestre Vallecana me parece un atraco a mano armada cuando hay 35.000 corredores y Niké debe gastarse una pasta tremenda por patrocinarla y empapelar el  Metro. Pero en fin, vivimos una burbuja runner y este es el precio que hay que pagar por correr una carrera homologada. Comos siempre confundiendo los medios con los fines.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Si es que me conozco...


Dicen los que saben de correr que después de unas merecidas vacaciones en las que no se haya hecho ninguna actividad lo mejor es empezar a entrenar de forma suave, con ritmos controlados y distancias inferiores a las que habitualmente se recorrían previamente.

Los que no sabemos, después de un par de semanas sin ponerse unas zapatillas, tenemos un mono del copón y salimos a correr como un novillo cualquiera. El lunes pasado salí a correr temprano para poder aprovechar el resto del día y evitar algo del calor que aún hacía en Madrid.

Quería ir tranquilo, a 130-140 ppm, pero desde el principio iba algo más subido de pulsaciones. El mono me impulsaba a mantener el ritmo, pero la cabeza y el Body Combat me decían que fuese más rápido. Con un poco de viento fresco, la sensación de ir corriendo solo era muy agradable, por lo que, qué coño, tiré p’adelante, corriendo por sensaciones.

A los once kilómetros empezó a pesarme el ácido láctico. Una mierda. Lo que me pesaban eran las cervecitas y el pescaíto de Málaga. Hay que ver qué rápido se pierde el fondo, que a los 50 minutos estaba pidiendo la hora. Lógicamente estaba a cuatro kilómetros de casa, así que me puse en modo Chiquito y para casa.

A pesar de haber estirado, el martes tenía las piernas rígidas como pocas veces. Eso, y una contractura en el hombro derecho por hacer el gilipollas en la piscina a mis 38 tacos (como veis me he dedicado a los deportes de riesgo), hacían que el martes tuviese la misma gracilidad que Hulk en mallitas en “El Lago de los cisnes”. En fin, nada que no arregle el ibuprofeno, a su inventor había que darle el premio ése que le han dado a Xavi y Casillas por hacer las paces, al fin y al cabo sin ibuprofeno no jugarían muchos deportistas.

El miércoles, ya recuperado, le metí caña e hice diez kilómetros a 4:37. Me falta ese puntito de velocidad sostenida que me haga llegar a los 4:30 en los que me movía antes de las vacaciones. Hoy, más tranquilo, he ido a 4:46.

En esta época del año, con los días cada vez más cortos, veo amanecer a diario, pero lo de hoy ha sido espectacular. Conforme iba bajando por un camino del JC1 veía cómo el globo solar emergía el horizonte, pasando de media esfera a esfera completa, igualito que en “El Hombre y la Tierra” . Cuando giré para rodear el lago que cercano al Olivar, la sombra que yo proyectaba se hacía casi infinita al tener el sol tan bajo a la espalda. Cuando una madruga presencia estos pequeños espectáculos que te hacen sentirte vivo.



Cuando vas encabronado en tu todoterreno porque el León amarillo que iba por la izquierda ha tenido la osadía de ponerse delante de ti (habráse visto, esto no le pasaba a la gente de bien con Franco), sencillamente te lo pierdes porque no alcanzas a ver más de lo que te ofrece el parabrisas.

Con respecto a próxima carreras, me he apuntado a la Carrera del Corazón, que se celebra en la Casa de Campo a finales de mes. Tiene el aliciente de que hay carreras infantiles, por lo que los enanos quieren ir. A este paso pillan al Phelps coleccionando medallas.

¿Después? Quién sabe; sigo sin cogerle el gusto a esto de pagar por correr. Aparte de que pierdes más tiempo yendo a correr que corriendo, también te dejas una pasta en carreras a cambio de una camiseta que no sueles utilizar. Lo único que me atrae es el ambientillo “runner”, ése de de música chunda-chunda, aglomeraciones, gafitas pastilleras, pirulas (de ibuprofeno), vaselina, gorra y camisetas de color chillón. ¿Estoy hablando de cualquier carrera o de un alter cualquiera?


martes, 14 de agosto de 2012

Símbolos y simbología


Vivimos en un mundo de símbolos. A pesar del pretendido relativismo  moral, religioso e ideológico manifestado a través del multiculturalismo teórico, el buenismo de la alianza de civilizaciones y el intencionadamente discutido y discutible concepto de nación, al final se nos ve el ramalazo que escondemos con el mantra de lo políticamente correcto.

¿Por qué este rollo? Si el otro día visteis toda o parte de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres se escenificó cuál es la competición por antonomasia de los Juegos. Por mucho medallero y mucha polla en vinagre con la que nos han machacado continuamente estas dos semanas, al final el atletismo, que se desarrolla en el Estadio, es el deporte rey. Y dentro de éste el maratón es la competición que marca el final de los Juegos.

Los que miden el éxito o el fracaso deportivo por un horroroso cuadro de Excel con un montón de colorines y banderitas seguramente no se han enterado de nada.  Lo que queda, al final, es un producto más, fácilmente vendible a los deportistas de salón que lo mismo siguen la lucha grecorromana, la natación, el atletismo, el judo o el Taekwondo sin diferenciar entre ellos. Pero da igual, con un cuadrito de colorines se pueden hacer todos los ejercicios de patrioterismo posibles. ¡¡Yo soy español, español!! ¡¡Puta pena, joder, que los putos kazajos tienen seis oros, qué cabrones!!

Sin embargo, a pesar de las gilipolleces de las tabulaciones, en el COI y en la IAAF siguen quedando románticos que con estas escenificaciones establecen toda una declaración de principios de cuál es el deporte rey de los Juegos.



Con 26 deportes (y 39 disciplinas deportivas), casi trescientas competiciones y once mil deportistas, el reconocimiento último se lo lleva el maratón en el Estadio Olímpico. El resto de competiciones se desarrolla en sedes alejadas. La entrega de medallas también, marcando claramente cuál es el deporte protagonista. El resto de deportistas (que no atletas, porque atleta sólo es el que practica atletismo) sólo pisan el Estadio en las ceremonias de apertura y clausura.

En el aspecto deportivo personal, parece que el espíritu de Mo Farah me ha poseído. Por segunda vez he conseguido bajar en una salida de calidad bajar de 4:30. La primera fue a 4:29, cuando estaba preparando MAPOMA, y ésta a 4:26 con 154ppm (90% de la FCMáx). No es que me obsesione el tema, al contrario, más que nada porque hasta que no veo que llevo buen ritmo en el km 3 ó 4 no decido si meterle algo más de caña o sencillamente seguir a buen ritmo. Todo ello a las 07:30, viendo amanecer en el JC1 con la temperatura más baja que la semana pasada, todo un lujo. Esto y el chute de endorfinas es con lo que me quedo.

El domingo el rodaje lo hice a 4:54, demasiado rápido para mis ritmos habituales (5:00-5:15), de ahí que las pulsaciones fuesen un poco más altas de lo normal (¡42ppm). Probablemente la expectativa del combinado piscina-cervezón influyó en que fuese más rápido.

viernes, 10 de agosto de 2012

Espíritu Olímpico


El fin de semana pasado noté un fervor olímpico desbordado. Como si se tratase de una nueva operación bikini o una época de propósitos, el caso es que el JC1 estaba petado el domingo bien temprano.

Como casi todos los domingos de verano, salí a eso de las 08:30, que hay que aprovechar que no hace tanto calor y que precisamente por ese calor hay que ir después a la piscina.

Buscando la sombra como los perros, me fui por Villarrosa y el carril bici hasta El Capricho. Es impresionante la frondosidad de este parque en verano. Apenas hay sol, lo que lo hace perfecto para correr si no es porque sólo abre los fines de semana. Para entrar, además, no puedes llevar bicicletas, ni balones ni calcetines blancos. Abren a las nueve, y a esa hora estaba como un clavo. Hasta que me fui, seis kilómetros más tarde, era el único visitante. “Buenos días”, me daba palo cruzarme con los jardineros sin saludarlos.

Los patos se asustaban al notar mi presencia, y los gorriones ni te cuento. Entre la humedad y la frondosidad de la vegetación es fácil que haya más de cinco grados de diferencia con el exterior.

Volviendo para casa por el JC1 noté, como contaba antes, que había mucha más gente corriendo que cualquier otro domingo a esas horas. ¿Émulos de Usain Bolt que se habían empalmado con la carrera del día anterior? ¿Operación bikini una semana antes de irse a la playa por haber reventado el susodicho probándolo? ¿salida tempranera para ir a la piscina después o ver la maratón femenina? 




Me imagino que un poco de todo. El caso es que ninguno de los que corríamos teníamos ni el estilo ni la gracilidad ni el tipito ni por supuesto la velocidad de los keniatas/eritreos/etíopes que habían corrido el 10.000 la noche anterior.

Al final, y para ser pleno verano, me salió un rodaje más que decente de algo más 15 kms a 5:02. Eso sí, con dos paradas técnicas para beber, que el Lorenzo picaba que no veas.

martes, 7 de agosto de 2012

Se me volvió a romper el Garmin


Definitivamente me ha mirado un tuerto con el pulsómetro. Mira que no conozco a nadie que me hable mal de los Garmin, pero en año y medio se me han roto dos. El primero fue en Septiembre del año pasado, y se me cayó desde una mesita de noche y se jodió la pantalla. Por lo visto estaba practicando deporte de alto riesgo ahí, entre el despertador y la lamparita y la garantía no me lo cubrió. El caso es que los enrollados del servicio técnico me ofrecieron uno nuevo a “precio de amigo”, 150 pavos.

El nuevo funcionaba como el antiguo, es decir, estupendamente. Hasta Junio, que empecé a notar que se le formaban unas gotas de condensación en la pantalla. Gilipollas de mí, pensé que era lógico con la diferencia de temperaturas entre el curro (con su aire acondicionado) y la calle, a treinta grados. En las dos semanas de vacaciones, sin embargo, las humedades fueron a más. Tanto que no me dejaban ver la pantalla. La carga de batería no duraba nada, y la vida útil de la batería me daba “-1%”, como si eso fuera posible. Bueno, sí, que según nuestros mandamases crecemos un “-1%” y no bajamos. Tampoco sube el paro, sino que se “desacelera la creación de empleo”, como si en algún se haya acelerado.

Puestos al habla con el servicio técnico me dicen que es un defecto de fabricación, y que se lo tengo que enviar para que me lo reemplacen. Contándoles la película anterior me dicen “Uuuuuuuyyyyyyyyy, pues habría que ver si te lo cubre la garantía, porque ésta sólo dura seis meses en el caso de las reparaciones”. “A ver, chaval, tú no me reparaste nada el año pasado, me vendiste a 150 pavos un GPS nuevo” “Ya pero tú aceptaste las condiciones de reparación, que tienen una garantía de seis meses” “Sí, las de reparación tienen seis meses de garantía, pero las de venta son de dos años, y tú me vendiste uno nuevo”. “Bueno, mándanoslo”.

Al cabo de una semana me vuelven a mandar otro nuevo, esta vez sin pagar.

¿Qué puedo decir con mi experiencia? Pues que mientras no se rompen los Garmin funcionan de puta madre. Son precisos, fáciles de manejar y son mucho más baratos y cómodos que los Polar. Subrayo lo de “mientras no se rompen” porque el Museo Británico tiene tablillas babilónicas más robustas que el Garmin


Un cacharro que se vende como un complemento ideal para un “Ironman” no da muestras precisamente de ser “Ironmade”, sino más bien “Shitymade”. Además, en el Servicio “Técnico” tienen al mono de Los Simpsons que, una vez pasado el periodo de garantía, te escribe diciendo que “el precio fijo de reparación es de 110 euros más 10 de envío más IVA”, tenga lo que tenga. Que sí, que lo he visto:





Mientras tanto he estado corriendo con el Kalenji de nueve pavos, ése que uso para ir a la playa o a la piscina. Algún que otro día incluso sin él. Corriendo por sensaciones he tardado lo mismo y en un par de salidas se me ha quitado el tic de mirar la muñeca para ver los ritmos. Con unos recorridos predefinidos y con unos ritmos controlados, es fácil clavar los tiempos.


Tres salidas de diez kilómetros a 47:40, 48:00 y 48:05.  Otra más a 45:50, siendo consciente de estar metiendo caña. Y un rodaje de trece kilómetros a 5:00 “o así”, yendo más tranquilo.

El caso es que cuando, por inercia, hacemos los mismos recorridos tampoco es tan necesario un cacharro de estos. Por muy analítico que uno sea, si no hay tiempo para el análisis, tampoco es que me aporte mucho tener en la base de datos 90 veces el mismo recorrido de diez kilómetros entre 46:00 y 49:00 con los parciales por kilómetro si no voy a analizarlo. Con el tiempo, a lo que le doy más importancia es al comentario “lluvia”, “frío”, “calor”, “viento”, “solo”, “en grupo” para poder comparar la progresión. Otra cosa es con las carreras, los rodajes en los que sí varío mucho más, las series o cuando salgo fuera.

Al final es como el cerebro, que sólo usamos el 10% de sus capacidades y algunos ni eso. ¿O no conocéis a más de uno que tienen un GPS para correr en la cinta del gimnasio?. Pues lo mismo con el cerebro e Interconomía.

viernes, 27 de julio de 2012

¿Aceptamos pulpo?


En estas dos semanas de vacaciones he corrido cuatro ó cinco veces con los enanos, ellos en bici y yo a pie. Después de varios intentos, el mediano se ha soltado con la bici y no para. La salida media era de 9 kms, durante 55 minutos. ¿Sirve eso como entrenamiento? En los parámetros en los que me muevo actualmente (5:00-5:15 durante una hora/hora y cuarto en rodajes, 4:30-4:45 en entrenos en umbral anaeróbico de 10kms) desde luego que no son precisamente para tirar cohetes, pero rastreando los registros de hace algunos años hubiesen supuesto un salto de calidad.

Contando en la ofi que algún día hice doblete por la mañana (rodaje) y por la tarde (enanos), los deportistas (entre los que se incluyen practicantes reales o imaginarios del multiproducto Les Milles, pádel y mus) se sorprendían de que “hiciese deporte” dos veces al día sin reventar.

¿Puede considerarse como “hacer deporte” andar ligero y correr a ritmos desde 04:00 min/km a 09:00 min/km, lo que implica una media de 06:00-06:30 min/km? Pues hombre, en la medida que se produce un desplazamiento de una masa en el espacio-tiempo consumiendo en ello energía pues sí, vale, se “hace deporte”. Si se extrapola a una carrera-tipo de 10km y se obtiene, regla de tres mediante, que el tiempo final fuese de 01:00:00-01:05:00 por encima del cual hay mogollón de populares, pues también.

Ahora bien, si voy en vaqueros, zapatillas o chanclas Quechua modelo tarahumara, con las gafas de ver puestas y una bolsa del Mercadona con dos plátanos para la merienda pues como que no. Afortunadamente para mí, no tuve que llevar dos colocaos como la Omá de Los Morancos porque nos olvidamos la baticao. Si, en el camino, adelantas ligero como un rayo, potente como un camión a alguno/a que va más equipado que Gebreselassie y que grita “¡si va en vaqueros!” (es lo que tiene ir con el IPhone cuando corres, que chillas como un cerdo). ¿Estoy “haciendo deporte”? Para el amigo del Iphone, aparte de quitarle la pegatina y hundirle en la miseria, desde luego que sí.

Por eso me gusta este deporte cada vez más, porque aquí no valen los llorones. Ni los pegosos. Ni “¿Por qués?”, ni “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”. No valen las excusas, sólo lo que haces. Por muy buen equipo que tengas, si no mueves rápido las piernas no avanzas. Si las cosas no te salen como esperas es porque te has lesionado, porque te has equivocado de ritmos o porque no te has hidratado lo suficiente, pero eres tú y sólo tú el responsable. La verdad, me extraña que los apólogos del pensamiento positivo no hayan usado la preparación de un maratón como analogía.

Como el Excel es mío, me lo apunto. Para algo tengo un campo con observaciones donde pongo lindezas del tipo “viento de cojones”, “noche toledana”, “calor”.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

lunes, 16 de julio de 2012

Me gusta correr

El otro día disfruté como como nunca corriendo. O disfruté corriendo como nunca. O corriendo disfruté como nunca. Da igual como lo escriba. No hice ninguna mejor marca personal (de hecho, de las 120-150 salidas anuales ésta sea la penúltima más rápida). Tampoco la distancia recorrida, nueve kilómetros, fue digna de ser incluida en los anales. Ni la forma en que los hice, por momentos a 4:00 min/km y por momentos andando rápido. El tiempo atmosférico... nubes, lluvia, algo de viento... tuvimos que parar de vez en cuando a limpiarnos los ojos al estilo limpiaparabrisas  porque "se nos mojaban los cristales" El tiempo total, una horita, tampoco fue para tirar cohetes. Por no decir del equipamento que llevaba: nada de camiseta técnica, ni mallas extracool, ni GPS, ni MP3 ni pollas en vinagre: vaqueros, camiseta de Guns and Roses y Adidas Country años 80. Lo que lo hizo diferente fue que iba con los enanos, ellos en bici y yo corriendo.





Durante esa hora no hablamos de la puta crisis, esa crisis que ellos no alcanzan a calibrar porque han vivido casi siempre con ella al igual que con la Roja Victoriosa que todo lo gana. Tampoco hablamos de recortes que no fuesen de cromos de la temporada pasada para las chapas. Por supuesto que nos dio tiempo a discutir de temas interesantes y recurrentes que siguen sin resolverse (no como la "partícula de Dios"). ¿Quién es más fuerte, La Cosa o la Masa? ¿Spiderman o Batman? ¿Estela Plateada o la Antorcha Humana? ¿Por qué estan asquerosamente perfecto Superman? ¿Tiene algo que hacer Fernando Alonso contra Rayo Macqueen? Los cojones, mucha Fórmula 1 y mucha hostia pero ninguna Copa Pistón: en eso le ganan Hudson Hornet y Rey; ala, bonito, aprende a conducir y me lo cuentas luego.
Disfrutamos corriendo, saltando (qué juego dn las ramas bajas de los árboles), cruzando puentes, derrapando... hay que ver lo divertido que es pulsar el freno trasero con todas tus fuerzas. ¿Qué probabilidad hay de pisar un charco de 25x40cm en un circuito de 4 kms de perímetro y tres metros de ancho promedio? Con niños del 100%, y no una, sino varias veces, que por algo somos el único animal que tropieza dos veces en el mismo charco.

martes, 3 de julio de 2012

Menos detalles que un Panda

A pesar de ser de Ciencias, reconozco que tengo la manía de leer algo más que el Marca, los titulares truculentos de El Mundo, los comentarios de cualquier producto en Internet (dando por ello más valor a lo que un troll pueda escribir que a lo que me pueda contar mi colega) o las biografías de insignes personajes como Cristiano, Messi, Bar Rafaeli o Justin Bieber.

Por otra parte, me parece una excusa estúpida justificar la propia ignorancia con el argumento de ser “de Ciencias” por no haber leído El Quijote o desconocer los símbolos de la Tabla Periódica por ser de Letras. Como si en veinte años uno no hubiese tenido tiempo de leer cuatrocientas páginas seguidas con un hilo argumental o acordarse de que el símbolo químico del Mercurio es Hg porque en latín se escribe “hidrargirium”. Ah, ¿no eras de letras?.

Como muestra de la ignorancia colectiva tenemos a nuestros gobernantes, que excusan su nulo conocimiento de inglés con un lacónico “es que yo soy de francés” Ya, ya, de francés del de pagar, no del de hablar, porque para decir “Segolén, Segolén…” mejor te quedas en casa. Además, qué coño, desde que dejaron de estudiar hace más de treinta años han tenido tiempo para hacer el CCC d inglés.

Uno de mis mayores defectos es el de pensar. Lo sé, en estos tiempos de pensamiento único en los que información, opinión y  adoctrinamiento son un todo en los medios de comunicación, pensar, más que un esfuerzo personal, supone una molestia para los que consideran que somos borregos ¿se nota que el otro día pusieron “V de Vendetta”?. ¿Por qué ahora todos decimos amén a la austeridad, los recortes en Sanidad, Educación, etc cuando antes también decíamos amén a que nos construyeran un Palacio de Congresos o un Centro Cultural más grande que en el pueblo de al lado? ¿Sabemos qué es la austeridad? ¿Sabíamos qué era un Palacio de Congresos?  ¿para qué servía un Centro Cultural?

Juntando los dos conceptos de “leer” y “pensar” el cóctel puede ser tan explosivo como puedo serlo el aguarrás y las limaduras de metal. ¿Habrá alguna aplicación del Aifon que integre estos dos verbos? Me temo que no, más que nada porque son dos acciones proactivas por naturaleza.

El caso es que viendo la etiqueta de las camisetas de los enanos de la carrera del otro día (aquí entra el concepto de leer), veo que están hechas en Bangladesh. Y que el balón que le dan está hecho en Pakistán. Y aquí empieza el de pensar. Me gustaría ser bien pensado, y creer que todos los políticos son honrados, que las relaciones laborales se rigen por una estricta meritocracia donde no hay lugar para el nepotismo, que “Imagine” haya servido para algo más que para fumar porros, que los Reyes Magos reciben de verdad las cartas y que en estos países no existe el trabajo infantil.

Como dice mi hermano, estos detalles, más que feos, son ordinarios. Las camisetas de los mayores estaban hechas en España. Bien hecho, generando empleo de forma sostenible. ¿Y las de los niños? Vale que los pequeños corrían gratis y en estos tiempos de crisis hay que minimizar gastos, pero ¿al precio de no ser consistente con lo que pregonas? ¿Cuánto te puede costar, en términos de imagen, si el proveedor de las camisetas tiene una cagada y te la mete doblada? Desde luego que mucho más que los dos pavos por camiseta que cuestan.

Seguro que los patronos de la Fundación se han fijado en este detalle, y que han realizado los encargos a empresas que cumplen estrictamente con auditorías de calidad que certifican que las condiciones de trabajo en esas fábricas y sus subcontratas se ajusta a los estándares de la OIT y que no trabajan menores. Supongo. Menuda chapa que os he largado.