Bueno, ya me hallo en pleno “tapering”.
Me quedan dos semanas para el maratón y
estoy empezando a recortar las salidas; no en número pero sí en intensidad y
velocidad. Metiendo Pilates y spinning, que hay que fortalecer el glúteo. También
estoy yendo al fisio para que intente hacer un apaño con las piernas tan
cargadas que empiezo a tener. Y es que cuando se confunde la molestia (que no
dolor) lumbar con la fascia lata o el glúteo por ahí metido dando literalmente
por culo lo mejor es meterse una paliza con el dedo percutor. ¡¡Joder, cómo
duele la fascia cuando te tocan!! Además por lo visto los problemas en la
fascia lata pueden venir por un glúteo debilitado. Y no, por lo visto no vale
apretarse 15 kms diarios en bici porque se hacen sentados. En fin…
El fin de semana haré una prueba
en llano de 14-15 kms a ver cómo voy a 5:10-5:15.
Cambiando de tema… las zapatillas con las que estoy preparando
este maratón están empezando a petar. Las pobres ya corrieron MAPOMA 2013 y son
las que gasto de lunes a viernes. Tienen algo más de mil kilómetros y ya
empiezan a desarmarse.
Como en la serie del Superagente
86 en la que los mensajes se autodestruían en veinte segundos, la obsolescencia
programada de cualquier producto hace que unas zapatillas no duren más de un
determinado kilometraje.
En mi caso todas duran en torno a
1.000-1.200 kilómetros. Bien sea por el peso que no consigo bajar de 78 kilos o
por los materiales en sí, el caso es que en torno a los 800-900 aparecen
señales de alarma en forma de hilos que se van soltando de la entresuela, el
puente del talón que se agrieta, que pierdo más tracción que Raikonen o que
siento las piedrecitas del camino como si fuese descalzo.
El domingo me apreté 19 kms a
5:10 por un recorrido que sigue sin gustarme (desde casa hasta La Peineta,
vuelta y un circuito por el JC1) pero que no tiene muchos desniveles, que hay
que recrear el recorrido de París. De vuelta a casa ducha rápida y para Valdelatas
con la familia, que me voy a hacer guardés de la finca.
Con los aparcamientos de la
sierra totalmente llenos a las ¡¡8:30 de la mañana!!, la estampida fue masiva.
Me puedo hacer una idea de cómo podía estar el Retiro. Joder, en el JC1 había
atasco para entrar/salir el sábado. Pero Valdelatas no estaba atestado. Había
ciclistas (muchos) y los domingueros se concentraban en el área de recreo
adyacente a una entrada que hay por Alcobendas; los muy intrépidos llegaban
desfallecidos hasta el banco que habían reservado con un mantel de los chinos.
Y hay que entenderlo porque hay que ver cómo llevaban las neveras: algunas
dobles y las tenían que transportar con carrito.
MI mujer y yo (cómo suena a “la
Reina y yo”) nos preguntábamos qué podían llevar en esas neveras y, yendo más
allá, ¿se pueden comer todo eso en dos horas? Porque calculando unos 15-20
litros por nevera no me salen las cuentas para una familia: torreznos para el
aperitivo, dos kilos de filetes empanaos, una tortilla de papas “king
size”, una sandía, dos litros de
cerveza, pan, un kilo de flan con galletas, un termo con café y sacarina caben
de sobra pero ¿y en la segunda nevera que meten? ¿el sofá de escái, la tele y
la manta para la siesta? Los carros del Mercadona deben andar así así en cuanto
a capacidad. Joer, ¿cómo pasan el carro si hay una barrera en la entrada? ¿Cabe
todo eso en el maletero con los niños, el perro y la suegra?
“¡¡¡¡Borjaaaaaaaaaaaaaa…!!!!!!! ¡¡¡Ven acá p’acá, que te tienes que comer la
hamburguesaaaaa!!!” Pues eso, el kétchup era lo que llevaban en la otra nevera;
si es que no pienso porque no me pongo.
Domingueros en Valdelatas intentando encargar tres pizzas familiares. No pueden porque no hay cobertura de datos.
Eso sí, al otro lado del puente
la nada, ardillas, liebres, vistas a la sierra aún nevada y silencio. 300
hectáreas de monte y el 90% de los humanos allí habidos concentrados en menos
de media.
“A más a más” como dicen en Cataluña, aparece
un rebaño de ovejas en lontananza; como si de una metáfora se tratase venían
todas juntas, por el camino, debidamente guiadas por perros y pastores. Las
ovejas, más listas, iban parando a comer hierba por aquí, bellotas por allá y
seguían su camino. ¿Quiénes son los borregos y quiénes los seres racionales? Y
no me refiero a los que toman las raciones en los bares.
Y sigo flipando con los enanos y
su imaginación: una reguera no es esa zanja porculera en medio del camino que
si la pisas te destrozas el tobillo; no, una reguera es una pista de
Scalextric.










