Quizás uno de mis discos
favoritos sea “Morir en Primavera”, de Loquillo, que contiene auténticas joyas
como “El Rompeolas”, “La Mala Reputación”, “Besos Robados”, “Todo el Mundo ama
a Isabel”… en días como estos, en los
que pillamos con el paso cambiado al Corte Inglés, uno se da cuenta de que
estamos ya (casi) en primavera.
Los almendros y los cerezos ya
están florecidos, por primera vez la malla larga y la camiseta de invierno se
quedan en casa y la mochila se queda en nada. Uno termina con una sensación de
sed considerable y unas ganas de apretarse un cervezón a después de correr que
no se quitan ni con una cerveza (hay que pedir dos del tirón para que se pasen).
Tres semanas o más sin escribir
por trabajo al principio y por no tener que contar nada por una lesión de
ciática. Y es que “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo
vayas a decir”. Pues eso, que para decir que una ciática me dejo una semana sin
entrenar mejor me callo. Y no, no fue al albur de ver “50 sombras de Grey” (que no hemos visto) sino
algo menos erótico festivo como bajar la escalera del gimnasio haciendo el
gilipollas. Fisio, Body Balance y trotes muy suaves (cuando no descanso) han
sido la tónica durante una semana.
En estos días los desniveles los
he desterrado. Un rodaje por Gijón, otro por Córdoba y el del domingo por
Hortaleza (de 22 km, ya recuperado) para comprobar que las Mizuno Wave Rider
son unas máquinas de las de verdad. Y cada vez estoy metiendo más Pilates en mi
rutina de estiramientos: saludo al sol (psoas y lumbar), tijera, postura de la cobra, la mesa...
Encaro dos semanas en las que de
verdad tengo que incrementar intensidad y distancia.
En cuanto a lo primero
Valdelatas, cuestas y el “step” en el gimnasio. Ayer me fui por un camino pegado a la valla de arriba desde donde hay unas vistas espectaculares de Madrid. Cuando uno se gira y ve una masa de encinas, pinos, álamos enmarcando el "skyline" me doy cuenta de la suerte que tengo de, entre otras cosas, poder correr a mediodía en estos sitios (prometo que la próxima vez me llevo el móvil "bueno" que iba con el Nokia pedorro) para echar una foto. INcluso doblar sesiones como hoy, en la que he corrido ocho kilómetros a las 08:00 antes de currar con un ritmo muy vivo (4:35) y la clase cañera de GAP de los viernes a mediodía.
Lo segundo implica madrugar
media hora más e irme hasta los 22-24 kms el fin de semana. El colofón en tres
semanas en El Escorial, en un trail que me servirá de medida de mis
aspiraciones del de Mayo. Subida al monte Abantos y bajada, 20 kms, 1.400D+.
Con un perfil medio más exigente que la carrera de Mayo pasará por una de las zonas
más chulas de la Sierra de Guadarrama. No creo que haya muchas aglomeraciones
(tengo el dorsal 30, con lo que si hay una indigestión masiva igual toco pelo)
pero igual estamos tocando techo con tanta carrera.









