viernes, 6 de marzo de 2015

Vivir en Primavera

Quizás uno de mis discos favoritos sea “Morir en Primavera”, de Loquillo, que contiene auténticas joyas como “El Rompeolas”, “La Mala Reputación”, “Besos Robados”, “Todo el Mundo ama a Isabel”…  en días como estos, en los que pillamos con el paso cambiado al Corte Inglés, uno se da cuenta de que estamos ya (casi) en primavera.



Los almendros y los cerezos ya están florecidos, por primera vez la malla larga y la camiseta de invierno se quedan en casa y la mochila se queda en nada. Uno termina con una sensación de sed considerable y unas ganas de apretarse un cervezón a después de correr que no se quitan ni con una cerveza (hay que pedir dos del tirón para que se pasen).

Tres semanas o más sin escribir por trabajo al principio y por no tener que contar nada por una lesión de ciática. Y es que “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo vayas a decir”. Pues eso, que para decir que una ciática me dejo una semana sin entrenar mejor me callo. Y no, no fue al albur de ver “50 sombras de Grey” (que no hemos visto) sino algo menos erótico festivo como bajar la escalera del gimnasio haciendo el gilipollas. Fisio, Body Balance y trotes muy suaves (cuando no descanso) han sido la tónica durante una semana.

En estos días los desniveles los he desterrado. Un rodaje por Gijón, otro por Córdoba y el del domingo por Hortaleza (de 22 km, ya recuperado) para comprobar que las Mizuno Wave Rider son unas máquinas de las de verdad. Y cada vez estoy metiendo más Pilates en mi rutina de estiramientos: saludo al sol (psoas y lumbar), tijera, postura de la cobra, la mesa...


Encaro dos semanas en las que de verdad tengo que incrementar intensidad y distancia.

En cuanto a lo primero Valdelatas, cuestas y el “step” en el gimnasio. Ayer me fui por un camino pegado a la valla de arriba desde donde hay unas vistas espectaculares de Madrid. Cuando uno se gira y ve una masa de encinas, pinos, álamos enmarcando el "skyline" me doy cuenta de la suerte que tengo de, entre otras cosas, poder correr a mediodía en estos sitios (prometo que la próxima vez me llevo el móvil "bueno" que iba con el Nokia pedorro) para echar una foto. INcluso  doblar sesiones como hoy, en la que he corrido ocho kilómetros a las 08:00 antes de currar con un ritmo muy vivo (4:35) y la clase cañera de GAP de los viernes a mediodía.

Lo segundo implica madrugar media hora más e irme hasta los 22-24 kms el fin de semana. El colofón en tres semanas en El Escorial, en un trail que me servirá de medida de mis aspiraciones del de Mayo. Subida al monte Abantos y bajada, 20 kms, 1.400D+. Con un perfil medio más exigente que la carrera de Mayo pasará por una de las zonas más chulas de la Sierra de Guadarrama. No creo que haya muchas aglomeraciones (tengo el dorsal 30, con lo que si hay una indigestión masiva igual toco pelo) pero igual estamos tocando techo con tanta carrera.

jueves, 5 de febrero de 2015

SUbiendo la carga

Continúo metiendo sesiones variadas en mi preparación.  Si el domingo el rodaje fue el clásico de 16 kms por Hortaleza, el lunes por Las Tablas y Valdelatas me puse algo serio con las cuestas , haciendo algo más de 300d en 11 kms. Sé que no son muchos pero 50 minutos una hora es lo que da.

El martes, más tranquilo, fui con un compañero hacia Valdelatas a 5:20 (14 kms en total). Para compensar el miércoles estuve en Pump en donde he dado un paso atrás con el peso para hacer todas las repeticiones sin tener agujetas al día siguiente.

El jueves, cuestas (más bien u amago); al lado del carril-bici hay un tramo de un kilómetro con 35d+ y lo mismo negativo, lo que lo convierte en una buena opción para entrenar al aire libre en plena ciudad cuando no se tiene mucho tiempo: 12 veces, 12 kms y unos 600 metros de desnivel total que, para estar en un barrio de Autocad no está nada mal. Esto no deja de ser una sesión de series encubierta, sí, esas que dije "a Dios pongo por testigo que nunca volveré a hacer series" pues helas aquí... si bien no hay descanso (pues ando cuando subo, por lo que se parecen más a un fartlek que a unas series) hago el mismo recorrido sin parar al estilo "El expreso de Medianoche". Y claro, hay que ser fuerte mentalmente para seguir haciéndolo sin darle al bolo. Y dándole al bolo uno piensa aún más en otras cosas porque otra de las cosas buenas que tiene el corredor de fondo es que tiene tiempo de calidad para pensar porque la sangre le fluye por el cerebro más rápido (que no mejor).

Pensando, pensando llego al tema libros ya que acabo de terminar "Memorias de un cortesano de 1815” de Benito Pérez Galdós, uno de mis novelistas de referencia. Con estupor uno va descubriendo que España no ha cambiado nada en lo que se refiere a los trapicheos que se manejan alrededor del poder en donde importa más quién es tu protector (“el que no tiene padrino no se bautiza”). Cambian las personas (el pequeño Nicolás, Bárcenas, Gürtels, Pujoles, etc) pero no los personajes (Fernando VII, Juan de Pipaón, Juan de Ugarte, obispos varios…) y los cargos “de confianza” se negocian ahora como las canonjías entonces. Y, casualidades, ambientada en 1815, hace justo 200 años.

El libro que acabo de empezar, "El Impostor" (Javier Cercas) además, también muestra el seguidismo y borreguismo de la clase política; cómo pueden abrazar una idea o a una persona y despellejarla hipócritamente al día siguiente si políticamente es necesario.

Y siguiendo con el off-topic literario al hilo de lo de Grecia… cómo me acuerdo a veces del "Ensayo sobre la lucidez"  de Saramago que leí hace diez años y que cada vez parece más actual. Que un pueblo, harto de sus dirigentes, decida votar masivamente y en blanco por mayoría absoluta era un ejercicio quimérico. Que el Gobierno ordenara repetir las elecciones una semana más tarde y que el porcentaje subiera al 83% suponía pensar que Saramago se habría tomado su medicación caducada. El Gobierno reacciona culpabilizando al pueblo de sus males y busca inductores, responsables y cómplices con todo tipo de métodos (por supuesto ilegales) de lo que califica como una rebelión porque ellos, por supuesto, son los padres de la patria y el resto son unos desagradecidos. ¿Encontráis algún paralelismo con la actualidad? Por favor, olvidaos de los Podemos, rescates, crisis y la caterva de dirigentes que nos gobierna. Joder, cómo lo clavó el portugués.






Menudo rollo cultureta que he soltado...


miércoles, 21 de enero de 2015

A la mierda los propósitos

Propósito de año nuevo: Dícese de una intención tomada desde el complejo de culpabilidad y que no se piensa cumplir. Suelen ser tan vagos como quien los toma del tipo “hacer  deporte”, “estudiar inglés” o “trabajar menos y dedicar más tiempo a la familia”. En el caso de las dos primeras supone un impacto económico directamente proporcional al tiempo de matriculación en el gimnasio o academia de turno.

Hace unos días os contaba que pensaba correr MAPOMA. Han bastado dos semanas de preparación y la visita del ángel malo para mandarlo todo a la mierda… y apuntarme al Trail Madrid de El Escorial el 9 de Mayo. 42 kms y 3.500 metros de desnivel por un recorrido de lo más chulo que puede verse por Madrid desde San Lorenzo a Guadarrama con inmejorables vistas hacia El Escorial, el Valle de los Caídos, el alto de Abantos y llegada a Guadarrama. Y es que es mucha tela correr un maratón y dos semanas más tarde apretarse un trail de 42 kms.

Me gustaría decir que la culpa no es mía, que es de Sensei Óscar y sólo de Sensei Óscar. Pero es mentira. Él sólo puso la bola a rodar y yo la levanté y la enchufé de bolea. De la misma forma que él dice que le han liado para la UTMB lo dice con la boca pequeña como lo digo yo o como decía hace muchos años que lo que me sentaba mal era la última copa (la última siempre es de garrafón) o que la culpa era de mis amigos que no dejaban que me fuera. Los cojones.
Todos somos responsables de nuestros actos desde que le damos al click en el “he leído y acepto” cuando nos inscribimos a algo. Nadie nos obliga a correr, ni a apuntarnos a ninguna carrera a tener hijos o firmar una hipoteca.
Dado que las fechas son muy parecidas (26 de Abril y 9 de Mayo) y las distancias similares, la preparación va a ser calcada salvo por los desniveles y la fuerza. Para empezar, ahora sí, tengo que meter más caña de fuerza en el gimnasio tipo elíptica o cinta al 30.000% de inclinación. GAP y Pump para consolidar cuádriceps, glúteos, abdominales y dorsales- Y algún trail hasta entonces.

Hay 1.700+ y 1.800- pero el track de la Organización dice que son 1.500+ y 1.600- . En todo momento se va por caminos y el perfil es parecido (creo) al de Somosierra. La intención es terminarla y, sobre todo, disfrutar de la carrera, de la Sierra y seguir aprendiendo a correr trails y quitarme el canguelo a las alturas. El tiempo máximo es de 8:30 horas pero quiero llegar para comer ya que, gran putada, se sale a las 07:30.



El primer cambio en los entrenos este martes. Entre la nevada del lunes y las lluvias de los últimos día decidí llevarme las XT WINGS para correr a mediodía por Valdelatas y disfruté como un enano. Sí; de la misma forma que mis hijos “se confunden” y pisan el barro “sin querer” yo me confundía y pisaba la nieve que quedaba “sin querer” dejar de pisarla. Qué sensación más rara y placentera pisar nieve corriendo. Y el barro… qué bueno eso de notar como se pierde algo de tracción pero con la confianza de que la suela de esta maravilla de zapatillas se va a agarrar tanto que el puto Spiderman se tiene que morir de envidia por llevar esas botitas de charol rojo en lugar de esta bestia. Buscando las cuestas para ir metiendo desniveles y mirando el reloj únicamente para no volver muy tarde se me pasó la hora que tengo tan rápido que tuve que salir como Cenicienta. Llanear, andar subiendo, bajar corriendo y vuelta subir que en algunas cuestas hacía doblete por el placer de bajarlas y en el mp3 una lista tan ecléctica como abominable a priori: canciones (muchas) de Body Combat, Creedence Clearwater Revival, ACDC, Metallica, Extremoduro, Bisbal (la canción del Mundial, ojo) o ABBA… sólo falta Paquito el Chocolatero. Qué pena volver, que de buena gana me hubiera quedado media hora más y me hubiese apretado un bocata de panceta debajo de un chaparro en Valdelatas. En fin, lo mejor de todo es poder vivirlo. Cuánta gente vive al lado y ni siquiera sabe que existe.


viernes, 16 de enero de 2015

El Corredor, La Pedriza y el Body Pump

El domingo había salido a rodar, 18 kms, y a la vuelta nos fuimos al fin a La Pedriza. Después de un par de años intentando ir (siempre frustrados por imponderables) nos animamos siguiendo las instrucciones de nuestro Sensei particular.

Para los que no conocéis Madrid o aquellos que, siendo de Madrid, concebís el campo como algo lleno de faunos en medio de bosques encantados en los que, vade retro, puede que no haya cobertura de datos os chocará que haya que madrugar mucho (pero mucho) para entrar en coche al parque ya que sólo pueden haber 250 coches dentro del parque. Subrayo lo del coche porque en bici puede entrarse sin problemas o andando. El “problema” es que hasta la parte más chula (es precioso desde el principio, ojo) hay unos cuatro kilómetros. De hecho se aconseja estar allí antes de las 09:00. Y merece mucho la pena entrar porque es impresionante.

La alternativa en un día de invierno es la de ir a mediodía, no teniendo que hacer guardia ni madrugar y de paso quitarse las heladas que caen ahora. Además, en un día como los que estamos viviendo con 15ºC a mediodía de calor poco. Joder, que estaba luciendo mi tipo apolíneo con la camiseta del Córdoba de 1ª División. Manga corta el 11 de Enero a 1.000 metros para que luego digan que el cambio climático es una quimera.

A eso de las 16:00 nos metimos en el parque propiamente dicho. Entre escaladas, paseos y vistas el tiempo se pasó volando. Y es que es un lujo ir con guías como Óscar


Vista de La Pedriza desde Quebrantaherradura ¿a que mola?

Anduvimos poco, la verdad, pero entre el rodaje de esa mañana (18 kms), el paseo y la “escalada” con los enanos (diez niños en total) el lunes tenía las piernas un tanto cargadas. En mi caída a los infiernos del gimnasio decidí probar el Body Pump. Como suele ser en estos casos el acontecimiento se produjo casi sin quererlo y después de escupir para arriba dejando la puerta abierta como la dejé. Lo tardío de la clase de GAP (terminando a las 15:10 implica volver a currar poco antes de las 16:00), el convencimiento de tener que tonificar lumbares y dorsales (lo de fortalecer lo dejamos para otro año)  y el consejo insistente de mi coach (“te va a gustar”) hicieron que me metiera.

Lo que  me llamó la atención es lo que se peta esta clase. Ahora que está de moda al gimnasio eres un paria si, yendo, no vas a clases de esa empresa “Down Under” que todos conocéis pero que no me paga por escribir su nombre. Se trata de una clase estructurada al milímetro, donde en cada canción (perdón, “track”) hay que trabajar un grupo muscular diferente de una forma muy concreta y con unas repeticiones prefijadas. Junto con el “step” se usa una barra y diferentes pesas con las que se ajusta la carga según lo hombre que te sientas o el músculo que tengas que trabajar.

Dado que se trabajan casi todos los grupos músculos (piernas, pectoral, espalda/lumbar, hombros, abdominales) en 45 minutos en ningún momento me aburrí. Todavía es pronto para comprobar su eficacia.

De lo que me estoy dando cuenta es de la importancia de mantener el abdomen fuerte. Cuando empecé con el Pilates la monitora insistía hasta casi el aburrimiento en apretarlo y elevar el suelo pélvico, la base del Pilates. Cuando me pasé al GAP o al Balance también se insistía en esta postura. Y con estos ejercicios lo encuentro fundamental con tanto peso muerto y repeticiones para evitar lesiones.

Entre la gimnasia de preñadas (hipopresiva) y el Pump esa molestia abdominal inicial va remitiendo.

De cara al maratón estoy cambiando algo la rutina: menos salidas pero más largas (2/3 entre semana de 12-14 kms) por Valdelatas manteniendo el rodaje dominical por Hortaleza. Lo estoy compensando con más gimnasio (GAP, Pump, Body Balance a falta de Pilates) al que voy corriendo (3-5 kms en total según tiempo disponible). No sé si estoy haciendo lo correcto. De hecho pienso que nunca se aprende a correr maratones porque cada maestrillo tiene su librillo. Lo peor del maratón es prepararlo con esos entrenos tan seguidos y repetitivos que te llegan a cansar cuando tienes que estar dándolo todo allá por las semanas 8 a 12. Me gusta mucho correr como para cansarme de correr e intercalar algo de gimnasio me hace tomar la carrera del día siguiente con más ganas.

lunes, 5 de enero de 2015

Modo Maratón

Comienzo el año con dos kilos de más en la mochila que he llenado en estas fiestas tan entrañables. Tengo una compañera que dice, muy fina ella, “once in your lips forever in your hips” cuando se aprieta un churro, bombón o cualquier otra guarrería de ésas que nos hacen la vida más agradable. Yo, que pa fino los de Córdoba y su Montilla-Moriles, respondo eso que cantaba Freddy Mercury de “easy come easy go”.

No cuento calorías, cuento kilómetros (a veces ni eso) y cuando hay que ponerse de grana y oro pues me pongo, que navidad es una vez el año. Al fin y al cabo, alargando un poco más la carrera, se quema la “gasolina” que llenó el depósito.

Siguiendo con el personal que se queja de lo que engordan… conozco a unas pocas personas (dejémoslo en genero neutro que es más correcto políticamente) que dicen que engordan “comiendo una ensalada” mientras que se aprietan todos los días una espuerta con lechuga, sí, pero con medio queso fresco (que es light por los cojones), aceite, maíz (que tampoco engorda) y atún (tiene que llevar proteínas). Y, como se han portado bien, una palmera de chocolate de postre. Eso sí, a media tarde un yogur 0% o una manzana paseando por la ofi para que se vea lo sana que es (élla, no la manzana).

El otro día oí en Gumball una frase buenísima: “Si la vida te da limones hazte una limonada”. Serán todo lo irreverantes, zafios, guarros y poco edificantes que se quiera (mítico el episodio del concurso de vagos y el mando a distancia), pero hay que reconocer su punto filosófico.

Familia Watterson al completo, Richard, Nicole, Anais, Darwin y Gumball


El entrenamiento en altura en Madrid de Valdelatas me ha traído dos ó tres agradables sorpresas estas navidades: una sesión de 10 kms a 4:20 en Gijón en la que a partir del km 4 los hice entre 4:10 y 4:19, un “rodaje” (138ppm) por Hortaleza de 18 kms a 5:01, otro por Gijón de 16 km a 5:04 (136ppm) y 13 kms por Córdoba a 4:44 que no fueron ni lo uno ni lo otro (142ppm).

Doy por comenzada mi preparación de lo que será mi cuarto maratón. No voy a cambiar mi modo ni mis sesiones de entrenamiento; tan sólo las alargaré un poco más o le meteré algo más de caña. No voy a bajar de 3:30 pero es posible que me acerque a los 3:45. Me gustaría decir que me importa una mierda pero es mentira; sí que importa pero no es una de mis prioridades. Pasármelo bien entrenando, no chocar muy pronto con el muro y entrar en meta con los enanos es más importante que meterle un tajo de 5 minutos a una marca que en seguida queda atrás.

EL gimnasio lo visitaré una vez a la semana ó dos para hacer GAP o Body Balance a falta de Pilates a mediodía. Y a ver si la gimnasia de preñadas que siempre se me olvida hace su efecto.


Mientras tanto a portarme mejor todavía (siempre me porto bien), a ver si los reyes se portan bien conmigo.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Resumen 2014, propósitos 2015, proyectos...

Uno de los efectos de correr es que aunque te propongas hacer una salida “ligera” de 7-8 kms siempre puede haber alguien que te termina liando y terminas haciendo 14 kms por un monte embarrado a 4:50. Eso me pasó el martes pasado cuando quedé con dos compañeros. Por supuesto que la culpa fue mía: sabía con quién iba, a dónde iba y era consciente de por dónde me metía, por lo que siempre podía haberme dado la vuelta. No cabe echarle la culpa a ningún gobierno, a ningún país, a ningún banco o a la mismísima Yoko Ono.

Desde el primer momento me sentí como el tonto de “La Cena de los Idiotas”, pero esta vez era plenamente consciente de que corría con dos keniatas descoloridos. En las cuestas abajo, los únicos tramos en los que podía hablar sin quedarme con aire, comentábamos la posibilidad ya avanzada de crear una comunidad de corredores en la empresa y parece que pinta bien la cosa. Además siempre queda el “orgullo y satisfacción” de participar desde el principio.

Dado que nos adentramos en “estas fechas tan entrañables” uno siempre tiende a analizar qué ha hecho y qué había esperado hacer.

Sólo he corrido una carrera planificada, el Maratón de París en el que “pinché”  por llevar unas expectativas demasiado altas pero en el que disfruté como un enano con la familia en los días previos y en los posteriores y que no olvidaré nunca. En total han sido casi 2.000 kilómetros de los que 165 han sido en competición. Aparte he ido más al gimnasio donde he hecho GAP, Pilates en la primera parte del año y Body Balance. Seguramente a causa de estas actividades las lesiones se han reducido drásticamente.

Por el contrario, me he apuntado a seis carreras más que no había previsto ni por asomo. Dos diezmiles, CSIC y BBVA de los que saqué una MMP (41:39) que no me merezco por no haber preparado la distancia en un recorrido bastante exigente. Me queda la esperanza de que si me la preparo y me apunto a alguna con un perfil más benévolo me podría acercar a los 40:00. Incido en el “si” condicional por lo condicional y lo condicionado que supone hacer series (qué poco me gustan), que tendría que hacer en solitario.

París aparte, lo mejor del año deportivo ha estado en el descubrimiento del trail. Nuevamente me dejé liar (me lie yo solito) un día de Mayo en el que después de pinchar una rueda, sin darme cuenta, al día siguiente ya estaba dándole a “Aceptar” en el formulario del “Maratón Desafío Somiedo”. Yo, que el Maratón de Madrid me parecía duro, voy y me inscribo a uno con 5.000 metros de desnivel: los de Bilbao son la señorita Pepis al lado de los de Córdoba, que nos da por ganar nuestro primer partido en primera en San Mamés. Para probar me inscribo en un trail de 18 kms en Riaza (Segovia) y lo termino dignamente (2:38, con 900+ y muy buenas sensaciones). Subidón y euforia desbordada me llevan a Somiedo donde me doy un baño de realidad bajando La Farrapona. Con un tramo no excesivamente técnico me falló la cabeza y en punto de control de Saliencia me retiro ante la posibilidad de otro descenso similar con menos fuerzas y peor tiempo. También jugó su parte el corredor escoba con el que me encontré llegando a este pueblo quien, cumpliendo su función, nos arengaba a los más lentos para ir subiendo el colchón de quince minutos que llevábamos sobre el cierre. Pequé de pardillo, me dejé llevar por la euforia y lo pagué.

Este sabor agridulce mejoró con la Media de Somosierra en Octubre. Con un perfil duro pero no técnico (1.900 metros de desnivel en 21 kms) hago 2:26 (posición 113 de 199) y me confirmo en mi estrategia de ir curtiéndome en trails de perfil menos técnico e ir incrementando la dificultad poco a poco para quitarme la espina en Somiedo en un par de años.

Para 2015… mi cuarto maratón, seguramente Madrid. Si el principal patrocinador deportivo sigue “regalando” el dorsal sin tocar aún más los cojones (este año compra de material sin rebajar en febrero por valor de más de 120 euros en determinadas tiendas, etc), sin duda, y repetiré proveedor a pesar de que después de nueve pares ya empiezo a tener ganas de cambiar. Alguna media (Latina, Fuencarral) le precederá.

Y a partir de Mayo trails en las cercanías de Madrid. Si se puede distancias “cortas” de 18-25 kms y eventualmente dar el salto a alguna distancia más larga (hasta 40 kms) por la dificultad añadida de preparar estas pruebas in situ y la necesidad de estar con la familia en el escaso tiempo libre que tenemos. No me veo con fuerzas ni con ganas de afrontar un GTP corto (60 kms y estar durante las campanadas pendiente de la inscripción) ni un MAM, por lo que iré poco a poco cogiéndole el gusto y disfrutando de los pequeños logros.

Prometo llevar una “conducta ejemplar”, con series y cuidando la alimentación. Nada que me haga decir “Lo siento mucho no volverá a ocurrir”. Desde la semana que viene me pongo en modo maratón.

… Pues para pasarme por el forro los discursitos del rey de copas me ha quedado un post muy monárquico. SI es que me estoy haciendo mayor :D


¡¡Felices Fiestas a todos!!!

viernes, 19 de diciembre de 2014

Cosas de viejo

Llevo unas semanas en las que me están llamando viejo sin quererlo.

Dejando por imposible la cara de sorpresa que pusieron mis hijos cuando se enteraron que tanto mi mujer como yo nacimos el siglo pasado cuando nos preguntaron “¿de qué dos mil sois?”

Para empezar la cardióloga. Por antecedentes familiares me hago una revisión anual que incluye electro, ecocardiografía y prueba de esfuerzo. Para la prueba de esfuerzo, atención, recomiendan ir con ropa cómoda (¡¡¡chándal o pijama!!!, textual.. sólo falta la batamanta). Pero cuando llegas te lo explicas… no es una prueba de esfuerzo como la podemos concebir los corredores donde nos van a calcular nuestros umbrales a partir de una espirometría, no. Sobre una cinta y enganchados a unos electrodos (única similitud) la pendiente va creciendo progresivamente hasta llegar a un máximo en el que las pulsaciones no suben. Está concebida para gente sedentaria o con problemas  de corazón a quiénes subir una pendiente normalita les supone un esfuerzo considerable y enseguida llegan a su máximo de pulsaciones.

La doctora me dijo que los corredores tenemos unos parámetros cardiacos que se salen de la normalidad porque no todo el mundo puede estar corriendo dos horas contando chistes sin romperse y al día siguiente también, pero que aún así a partir de los 40 el chequeo anual tenía que ser como la ITV de los coches viejos, anual.

Lo del gimnasio del otro día fue de traca. Después de un par de semanas con molestias en la zona baja del abdomen le comenté al monitor que tenía una ligera molestia al hacer (abdominales) inferiores y que me molestaba algo al empezar a correr. Me dice que podía deberse bien a una falta de tono lumbar (que repercutía en las abdominales) o bien , pero que era más difícil, que a a los hombres a partir de cierta edad empezaban a tener problemas con la próstata :0!! “¡qué edad?” “no te preocupes, a partir de los 40..” “Mus” “¿tienes 40? Será por el dorsal”.

El monitor no sabía dónde meterse en una sala diáfana donde lo más que cubría eran los steps o las barras de Body Pump. Intentando arreglarlo me dijo que lo habitual era que debía hacer un poco de gimnasia hipopresiva (la de las preñadas). Explicándome un ejercicio le pregunté “eso es lo del abdomen de pilates, para ejercitar el transverso” “¡ekilikuá!”, con lo que ya tenemos otra vez al Sr. Pilates en mi vida. “Sí, y si levantas el culo, mejor”, que viene a ser lo de elevar el suelo pélvico. ¡¡Cómo me han cundido  las 7 u 8 clases de pilates que di!!

Así que ahora me veo desfilando por la oficina más tieso que un ajo. Abdomen apretado, culo levantado y barbilla al frente… el Tercio del Gran Capitán a mi lado (incluida la cabra) desfila con menos estilo que yo. Sólo me falta cantar el “Ardor Guerrero”, pero eso son cancioncitas de infantes, que el menda es un Ingeniero de Transmisiones. Afortunadamente no tenemos a la Ofelia que acosaba al bueno de Mortadelo, que si no me come literalmente.


Suelo pélvico levantado, transverso apretado... ¡¡coño, La Legión!!

¿Y lo de las cremitas? Por favor, que si antes tirabas con una simple crema hidratante (y ni eso, que ahora tiene que tener ácido hilaurónico)  ahora tiene que ser una “crema anti-edad” que, por lo visto, atenúan las líneas de expresión (lo que vienen a ser las arrugas). A este paso me veo paseándome por la oficina dos rodajas de pepino (de lo que se pone se cría).  Joder, que la idea que tenía de una crema hace cinco años era una vichisoisse y ni siquiera sé si escribe bien así.

Así me veo delante del ordenador



¿Viejo? ¡¡NO!!

viernes, 12 de diciembre de 2014

Carrera BBVA 2014

No soy muy de carreras de 10.000, se me hacen muy estresantes. Entre que tienes que llegar con tiempo para colocarte bien y que debes andar sorteando a los que se ponen delante sin hacerle ni puto caso a los carteles/cajones uno termina dicendo “nunca mais” hasta la siguiente.

Pero el domingo hice una excepción con la carrera BBVA. Una carrera totalmente solidaria, que discurre por Castellana y Recoletos y la posibilidad (nada desdeñable) de tapar alguna boca que se había apuntado.

El sábado estuvimos en una exposición de Ibáñez con los enanos en el Círculo de Bellas Artes donde nos quedamos alucinados con la cantidad de peña que estaba haciendo cola para hacer cola por subir en un ascensor a ver las vistas desde la terraza y tomarse algo (si se podía porque estaba petado). Y es que la terraza del Círculo se ha puesto de moda, con un bar muy cuqui. Las vistas, por lo que se ve en las cuquirevistas o en los blogs de las cebs como diría mi coach, tienen que ser chulas. Pero pasar más frío que pelando nabos cuando está ahí todo el año… en fin, somos gregarios para esto y para las carreras también. Después hamburguesón en el Hard Rock, donde se nos olvida de un año para otro el descomunal tamaño de sus nachos (joder, otra vez estoy salivando) pero no lo buenos que están.

Amaneció un día muy frío (en Diciembre), helado. Descarté la opción de ir en bici porque podría llegar arrecido e iba a estar más tiempo buscando el ropero que yendo vestido de faena en metro (tres paradas).

No tenía un objetivo de tiempo, tan sólo una referencia, 42:13, de mi último 10k de Octubre (CSIC) con un recorrido prácticamente calcado (3 kms de bajada, 5kms de subida y otros 2kms de bajada). No hago series, por tanto no sé cuál es mi “ritmo de competición” aunque lo puedo intuir. Pensaba ir a 4:00-4:05 en las bajadas y a 4:20-4:25 en las subidas. Con un viento de cola y una salida rápida a pesar de meter dos carreras en una (5 y 10 kms) los dos primeros kilómetros fui a 4:01. En manada llegamos casi hasta Cibeles (nos vemos en Mayo, diosa mía, pero respeta a mi Córdoba en Enero) donde después de un giro empezamos a subir.

Al principio la subida es suave (si has corrido por el monte, Castellana es suave) pero poco a poco se iba dejando notar. Y es que cuesta abajo todos sabemos correr pero cuando nos damos la vuelta es cuesta arriba y hay que subirla. Además el viento fresco actuaba de freno. Con precisión de martillo pilón el 4º lo hago a 4:23 y el quinto (no hay quinto malo) a 4:22. El reguero de adelantados al principio es lento pero constante pero ya a la altura del ABC de Serrano noto que voy muy bien… de tiempo. El sexto, 4:14. Iba bien de tiempo, 25:11, veinte segundos menos que mi referencia. Veo el “obelisco” de Plaza Castilla a lo lejos, veo la figura de la pezuña de la bestia (qué clarividencia tuvo Álex de la Iglesia al elegir la sede de Bankia como imagen de su peli) y pienso que ya está… sí, sí, los cojones. Me quedaban dos kilómetros, que andaba todavía por el Bernabéu.

El kilómetro 7 para mí siempre es el peor en un 10.000. Se me hace eterno porque todavía te queda un mundo para terminar, vas al tope de tu ritmo y piensas que no puedes. Además la cara la nota tiesa como un ajo con el vientecito serrano que nos baja desde Peñalara con amor. Pero es todo psicológico. Llego a Cuzco en 4:26 y aún me queda colchón de mejora. Vamos ya de uno en uno y ahora sí, estoy llegando a Plaza de Castilla con el mejor árbol de Navidad del Mundo, todo rojo y con una “M” de Mahou que se te hace la boca agua a pesar del frío y de la hora. Vuelta al ruedo donde hago mi peor kilómetro en 4:32 y ya estoy diez segundos por encima de mi tiempo objetivo.

Llegando a Plaza de Castilla para dar la vuelta...

Los corredores de 5 kms se entremezclan con nosotros y acelero... viento de cola, meta a la vista, sólo diez segundos que recuperar  y diferencia de ritmos brutales… me dejo llevar, alargo la zancada y mantengo las pulsaciones en unas increíbles 166 ppm y el pulsómetro quejándose más que Neymar. ¡¡3:53!! En el 9… ahora estoy justo con el mismo tiempo que había tomado como referencia. Aprieto más, “from lost to the river”, sigo adelantando a gente pero pocos. 100 últimos metros, esprinto porque veo un 41:30 en el cronómetro que me pone pimpón y termino con un ¡¡41:39!! MMP a la buchaca, último kilómetro en 3:37, mi mejor kilómetro de siempre. Entro con un “¡toma!” al estilo Nadal porque le he pegado un bocado de 14 segundos a mi MMP.

Puesto 246 absoluto (de 5.346) y 137 de mi categoría, todo un percentil 95 (si bien pienso que la distribución se asemeja más a la ballena que a la normal, pero eso son pajas mentales de mi retorcida mente; rarito que es uno, que le gusta la econometría).


En conclusión…

Si me tomara en serio las series.. corrijo, si hiciera series ser un sub40 lo tendría ahí cerca. Este recorrido es duro, pero si en cinco kilómetros de subida constante, con aire en contra y con un desnivel de unos 150 metros, mantengo una velocidad implacablemente constante de 4:23 es que hay materia prima (no tengo abuela); si puedo hacer un último kilómetro por debajo de 3:40 es que sé regularme.

Más allá… en media maratón tengo 1:33, también muy regular en todo el trayecto.

Con estas referencias tendría que ser un 3:25-3:30 en maratón y no  un 3:51. Pero falla quizás esa preparación específica de series. El lado más analítico y racional me pide que las incluya pero el más pasional y vitalista me dice que las mande a tomar por culo. De momento gana el vitalista porque el racional es un tocapelotas de cojones y termina diciendo que “un récord sólo sirve para batirlo”. Pues a disfrutar de las carreras.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Meterse en el barro

Entre las cosas buenas que tiene la lluvia están que se llenan los pantanos, limpian la mierda del aire (daba asco ver la boina que se cernía sobre Madrid hace un par de semanas) y se corre con menos presión (atmosférica).

Los caminos, por el contrario, se convierten en barro lo cual hace que correr suponga un extra de fuerza al hundirse los pies en el barro. Valdelatas, con sus cuestas y sus caminos sin tratar ofrece unas posibilidades únicas para resbalar, derrapar, hundirse y ponerse de barro hasta arriba. Y lo mejor de todo sin que tu madre se entere ni te eche la bronca ;)… el martes de la semana pasada, literalmente, llegué de barro hasta el culo y las zapatillas en fin… debajo del grifo al llegar y puestas a secar.

Tengo compañeros que cuando llueve ni salen a comer: entre peinados, zapatitos de charol o corbatas que-no-se-pueden-mojar son capaces de comerse tres sándwiches de máquina con tal de no mojarse. Y te ven desde la ventana en su zona de confort llegando con el gorro del cortavientos calado y lleno de barro y lo flipan. “Mira que salir con este tiempo…” No llegan a entender la sensación de la lluvia en la cara, el olor a tierra mojada y cuando tienes alguna lesión te dicen que deberías” hacer menos deporte”. A lo mejor el “hacer deporte” tiene algo que ver en que lleve seis ó siete años sin tener un resfriado (no lo recuerdo, francamente); algún dolor leve de garganta y poco más. Lo que para un “no deportista” supone un esguince (pisar un bordillo) para un corredor no deja de ser un resbalón. Y para un “ultra-runner” no deja de ser una chinita, que con las bajadas de la muerte que hacen tienen los tobillos hiperextendidos.
Esta época de “crosses” me la estoy tomando con tranquilidad. Hay que ser un pura sangre para correrlos y no me llegan a gustar. Estoy con un trabajo más de fondo de cara al maratón del año que viene. Y me están tentando con las series… que en compañía dan menos pereza sobre todo si son largas. Además últimamente me ha dado por apretar los dos ó tres últimos kilómetros en los que llego a bajar de 4:00.

También estoy tratando de retomar mis salidas en bici. Ahora que han abierto Valdebebas al tráfico en su práctica totalidad tenemos kilómetros y kilómetros de asfalto sin tráfico y sin semáforos… un chollo desde el punto de vista ciclista porque los desniveles tampoco son muy grandes. Te puedes montar un circuito de 10-12 kilómetros sin repetir. Si, además, eres merengón podrás admirar la Ciudad Deportiva o el Estadio Alfredo Di Stéfano una y otra vez , ver el autobús, y, quién sabe, cruzarte con algún jugador despistado en su coche (el autobús de la EMT todavía no llega, pobrecitos). Eso sí, con un poco de viento no lo recomiendo porque está pelado. El miércoles estuve dándole a algo más de 27kmh


Y hablando de Valdebebas… todos los días veo impoluto e impecable el futuro parque cuando voy a trabajar, un parque que, dicen es tres ó cuatro veces más grande que el Retiro. Tendrá una extensión de unos 500 campos de fútbol, la única medida que entiende la mayor parte de la sociedad (no les hables del sistema métrico con sus metros cuadrados ni del más medieval de las varas y las fanegas). De vez en cuando le zumbo a la bici por sus calles desiertas, donde es fácil sacar un circuito pintón de 8 kms sin semáforos ni desniveles significativos. Este parque se va a inaugurar (de verdad de la buena) en Abril de 2015, curiosamente unas semanas antes de las elecciones. Panda de cabrones los políticos, que por puro cálculo electoral son capaces de dilatar la apertura de algo tan beneficioso para la salud de la gente como un paruqe o un hospital. Mientras tanto ellos a su rollo, que si tú tienes tantas malayas, gúrteles, palaus, púnicos… o regalándole dinero en forma de recalificaciones a todos los equipos de fútbol mientras que con todo el cinismo del mundo desalojan a unos chavales de un equipo de barrio modesto de Madrid como el CD Aviación para consturir ¡¡pisos!! Pa mear y no echar gota.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Cuando hablo de correr en Valdelatas

Normalmente no llevo la cámara corriendo. Ni siquiera el esmarfon desde que tuviese un incidente con el sudor de la carrera (vamos, que se jodió el puto Samsung Galaxy Y por salir a correr con él).

Esta mañana cuando venía a currar vi la sierra al fondo justo en el momento que amanecía con el sol dándole por la derecha y brillaba como pocas veces. Con este precedente decidí hacer una excepción y llevarme el teléfono a correr a mediodía.

¿Os he dicho alguna vez que a mediodía corro en Valdelatas? Nunca ¿no? Pues sí, a mediodía me fui para allá. El camino por Las Tablas es normalito, cansino, se puede elegir carril-bici (más tendido) o camino de tierra (más cañero). Después de 2 kms y pasando por una subestación eléctrica rodeada de escombros que presagian lo peor se llega a Valdelatas… y allí cambia todo.
Pinos, encinas, álamos blancos... multitud de caminos por donde perderse hasta la Autónoma y la carretera de Colmenar. Todo un lujo para los que trabajamos cerca.

Me siento afortunado por poder correr por aquí a diario. Eso sí, es duro de cojones que no tiene apenas caminos rectos. Pero ¿a quién le importa? Mira que quería ir tranquilito (a 5:15) pero un par de canciones de Body Combat y ya la hemos liado.., los dos primeros kilómetros a 4:47 y 4:48 cuesta arriba… eso, me vengo arriba. Con 10º, sol, nada de viento, esos olores a campoo y vistas como la de la foto mantengo el ritmo e incluso lo bajo. Ya nieva en Madrid (al menos en la sierra) y sigo flipado.



Al fondo la sierra de Guadarrama.... por la mañana totalmente blanca y a mediodía sólo en las cumbres


Esas ovejitas pastando al lado de la M-40...



Correr en un día como éste es un regalo. Hay que disfrutarlo porque hay que volver pronto. Cuando hablo de correr no hablo de marcas ni de cacharros ni de carreras. Una marca sólo sirve para ser batida una y otra vez ya que no es absoluta sino referencial. Al final 13 kms a 4:39… menos mal que quería ir tranquilito. Eso sí, el martes las pasé putas para hacer 10 kms a 4:55 (en mi defensa he de alegar que hacía mucho viento y el piso estaba muy blando por las lluvias). Pero es que el lunes me permití hacer 6 kms sólo a 4:19 (eso sí, por Las Tablas).


Cuidado con la bajada....


Sin embargo ese olor a pino se queda ahí, en la mente. ¿Y el regusto que te queda hacer los dos últimos kilómetros dándolo todo a 4:00 pelados? Esto es correr, unos días vas como un tiro sin proponértelo y otros sufres para mantener un ritmo decente… pero a veces no se puede luchar contra los elementos.