lunes, 27 de abril de 2015

Nunca iré de tranqui con un ultrarunner (100 veces y con buena letra)

Juro que el jueves pasado quería ir de tranqui a correr por Valdebebas. Lo juro por mis Mizuno Wave Rider. Pero me encontré con un compañero ultrarunner (o, más bien, un ultrarunner que a la vez es compañero). Al ver que íbamos a ir hacia Valdebebas “en plan tranqui” decidimos ir juntos. Poniéndome la venda antes de que saliera la herida dije “quiero ir a 5:00”. ¿Os suena? ¿Podéis predecir el desenlace?

El plan tranqui empezó con un primer kilómetro a 4:40, a pelo, con semáforo de por medio y con la subida de un puente sobre la A1. Como la cabra tira al monte (menuda metáfora), ¿para qué ir por los caminos planos con lo aburridos que son? Nada, vamos a hacer el circuito de bicis de montaña. Se trata de un circuito de unos siete kilómetros de perímetro con una pendiente media del 3,5%. Salvo uno que nos salió a 4;57 el resto por debajo de 4:40... que dice mucho de mi compi porque se tenía que poner a dar vueltas al final de cada cuesta para esperarme. Casi como mi hijo pequeño que cuando salimos al campo hace el doble de distancia que nosotros porque va de un lado para otro, rota sobre si mismo, vuelve hacia atrás en trayectoria de traslación, coge una piedra… Un circuito muy disfrutón porque en ningún momento hay descanso porque o subes o bajas. Quince kilómetros al final a 4:39. Eso sí, en plan tranqui. Tan tranqui como esas salidas adolescentes de “una y nos volvemos” y volver a las tantas… a por la guitarra.

Qué grande eres Julio y cuánta razón tienes


Fallos de principiante aparte, me meto en plena fase de tapering inducido. Una tirada larga de 26 y otra de 28 kms van a ser las más “exigentes” en cuanto a distancia que me he marcado de cara al Trail Madrid. Eso sí, estas salidas han sido “rápidas” (4:55 y 4:57) para lo que tendría que ser un ritmo de maratón. Pocas salidas a la montaña (en realidad sólo una en la carrera de Abantos que sí que fue dura) y muchas cuestas por Valdelatas y Valdebebas que tienen un perfil muy parecido al trail (salvo los tramos más duros y técnicos).

Y gimnasio, que este año me lo he tomado en serio. De media dos días a la semana en los que uno de ellos ha sido Body Balance (casualmente en miércoles, justo en medio para descansar). El otro o GAP o Body Pump. Core y musculación.

No he notado cansancio muscular habiendo hecho los mismos kilómetros que otros años y las lesiones me han respetado. El cansancio, creo, es más mental que muscular. Muchos madrugones, muchos entrenos, muchos recorridos… al final desgasta mucho y terminamos por ver “Semana 10/11/12…” . Puede que se “pierda” un día de carrera pero se gana en calidad. Eso sí, las series sigo sin meterlas y siempre por la excusa más peregrina.


Para el próximo maratón, sin duda, me quedaré con esta rutina en la que he corrido menos días pero con trabajo de gimnasio. A ver qué tal, porque la única forma de aprender a correr maratones es correr maratones.

viernes, 10 de abril de 2015

Fino Filipino

En esto del correr hay momentos en los que inexplicablemente te encuentras “ligero como una moto potente como un camión” como diría Rayo MacQueen, al menos en mi nivel, porque los que sois más “pro” seguro que podéis plantear los entrenos en base a unos objetivos muy concretos para llegar en uno de esos picos de forma.

Ahora me encuentro en uno de esos picos porque me están saliendo unos entrenos muy serios dentro de la anarquía sistemática en la que me hallo. El lunes, 8 kms a 4:28 (había que prolongar la euforia de Gredos antes de entrar a currar) y Body Pump a mediodía. EL martes, aún en plan exploratorio por Valdebebas, me encontré con un compañero en la misma fase y entre requiebros, cruces, caminos, comentarios sobre las vacaciones me apreté 12 kms a 4:35. Menos mal que salí en plan tranqui (los cojones) porque la cuesta de enero es mecánica al lado de las de Valdebebas. Pero bueno, sarna con gusto no pica y cuando corres con alguien a ver quién es el guapo que afloja. Y, qué coño, las vistas de toda la Sierra de Madrid hacen que te vengas arriba.

Para los que os guste “cabrear” (de andar como las cabras, nada del verbo reflexivo –cabrearse- ni del porculativo –encabronar) deciros que este parque es la Potencia Definitiva del Universo. Hay un circuito de bicis de montaña que bordea el parque con unas cuestas más serias que una hipoteca. Tiene forma de trébol con más hojas que una lechuga que es un no parar. Vamos, que cuando llegué a la mitad lo mandé a tomar por culo y me fui por uno de esos senderos compatibles con la vida con un cómodo 2-3% de desnivel. Ah, también tiene unas lomas “off-road” de ésas de poner a prueba las zapas de trail sobre todo en épocas más secas que ésta que da pena pisar la hierba. Quizás esté eufórico por la novedad, pero de momento el parque éste da más juego que una real con sota de oros.

Miércoles, ese día reservado para un Body Balance al que le estoy cogiendo gusto y que me aporta el momento zen de la semana. En la última coreo tiene además un peso muy fuerte el yoga que es lo que más me gusto de este híbrido. 
La cobra.. abdominales inferiores, lumbares... para después de correr

A ver quién dice que el yoga es de nenas...


Jueves… lluvia desde las nueve de la mañana. ¿Salgo no salgo? Espero una hora y no llegó a abrirse un claro entre las nubes para ver el sol pero casi… a las 14:30 a pesar de los elementos salgo y para Valdebebas. No llevo la banda del pulsómetro (ni el lunes ni el martes…) por lo que correo por sensaciones. Entre las nubes (bajas presiones), un viento del este (que me empujaba sobre todo en las cuestas arriba y el correr por sensaciones me marqué 15 kms a ¡¡4:33!! Para no tenerlo claro me salió un marcón, ¡¡esto si que es terminar en el túnel de lavado con las finlandesas ésas del monólogo!! No corro una distancia similar tan rápido desde finales de febrero y previamente desde principios de diciembre… vamos, lo que vienen a ser ciclos.

Todo un clásico...


Pero a lo mejor también tiene que ver el hecho que el modo maratón me ha llevado a mis 77 kilos del previo maratón. Cuatro kilitos, cuatro, desde navidades (bien es cierto que el previo eran 79) y un agujero más del cinturón. Y lo mejor de todo sin ningún tipo de vergüenza ni recato con la comida. Eso tiene como daño colateral que los pantalones del traje andan un poco flojos y que muy probablemente desemboque en una paulatina renovación del armario. Pero bueno, éste es uno de esos problemas del primer mundo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Apertura Parque Forestal de Valdebebas

Después de ocho años de retraso, y cinco días antes del límite legal para inaugurar con fanfarrias electorales, se anunció a bombo y platillo que iban a abrir el parque de Felipe VI. “¡¡Mierda!!” pensé, nos quedamos sin el de Valdebebas otros cuatro años. Pero no, después de años, pasta gastada en folletos, cartelería, cuñas radiofónicas y en mil historias se decide por el artículo 33 ponerle el nombre del susodicho a un parque en cuyos carteles que lo rodean ponen claramente todavía “Parque Forestal de Valdebebas”.

A ver, no tengo nada en contra de la monarquía (y mucho menos a favor). Vamos, que me la suda que unos niñatos jueguen en ponerse (ciegos de) coronitas, otras niñatas jueguen a ser princesas y miles de pequeños nicolases genuflexionen hasta lo vomitivo. Que vivan del cuento toda su puta vida como tantos otros vivan del cuento es lo normal entre la casta (uy, este post me va a salir un poco morado, que no lila).

Pero si le quieres poner el nombre de un niñato a un parque por lo menos que se gane el puesto, coño, que todavía está en periodo de pruebas y con la última reforma laboral lo pueden botar sin indemnización ni razón. Bien mirado lo de Felipe VI es una metáfora de la sociedad actual: currando de becario sin contrato hasta los cuarenta y tantos, viviendo con la mujer y dos niñas en casa de los padres por no poder emanciparse y pagándose los gastos con la pensión del abuelo junto con sus hermanas. Una de ellas está separada de un farlopero que se quedó medio gilipollas por una dosis en mal estado y la otra que en breve tendrá que ir a Alcalá-Meco porque van a entrullar a su chorbo por robar calcetines en el Mercadona.

Sabiendo que no me iban a electrocutar por pasar sólo un poco al parque, me fui el jueves (repetí ayer)  a hacer mi particular inauguración y os cuento mis impresiones.

Es un parque muy grande (dicen que cuatro veces más que el Retiro), con muchos senderos, MUCHOS DESNIVELES, muy campestre (hay zorros, liebres, perdices, etc) y unas vistas de la sierra impresionantes, desde Guadarrama a la Cabrera sin ningún edificio que te tape la vista. Hay que tener en cuenta que está como a 750 metros de altitud, el punto más alto de Madrid salvo El Pardo, por lo que estando todo despejado (como está) la mirada abarca mucho sobre todo en un día despejado. Hay varias zonas infantiles (la mayoría cerca de las salidas), pocas fuentes de agua potable (están trabajando en ello), un río (Valdebebas) con una especie de pantano en la parte residencial más pegadaal Encinar  y, se supone, que está dividido por zonas temáticas (Mediterránea, la Alcarria, etc). No hay ninguna sombra y no creo que la haya en mucho tiempo (sólo hay algún que otro pino). Huele mucho a lavanda, cantueso, romero… campo, campo, vamos. El caso es que disfruté mucho.

He ido dos veces y todavía me queda mucho por investigar porque me como alguna que otra cuesta arriba que Dios tiembla (las peores, creo, las perimetrales). Pero bueno, como tiene una forma más o menos cuadrangular y teniendo como referencia el sol, la Ciudad Deportiva y la de la Justicia perderse es difícil con lo que en 4 ó 5 veces me conoceré todos los senderos.

De momento estoy con la euforia inaugural y he dejado de ir a Valdelatas aunque volveré, sin dudas. Menudo problema del Primer Mundo éste en el que hay que elegir entre ir a un parque u otro para correr.

En cuanto a entrenos… he decidido dejar de hacer cuestas porque me aburro. Entre Valdelatas y Valdebebas yendo por toda la orilla creo que hago las cuestas suficientes. Y si no, siempre están las sentadillas en el gimnasio. Creo que salvo para aprender a sufrir cuesta arriba es absurdo subirse mucho a la cinta porque el descenso no se trabaja. Prefiero más fortalecer el cuádriceps y los tensores que fueron los músculos más perjudicados después de mi carrera por El Escorial.


Más rutinas nuevas que haya metido en mi actividad… el estiramiento. He dejado de hacer estiramientos clásicos de corredor y me he pasado al Yoga/Pilates que es mucho más efectivo al menos en mi caso. Posturas del guerrero (tensor, isquios, cuádriceps)), saludos al sol (psoas, isquios), la cobra (glúteo, lumbar), mesa (glúteo, piramidal), tablas y oblicuos (abdominales)… las he incorporado a mi rutina. Suena mucho a rollito zen y queda un poco como darcera-pulir cera (imaginaos en zona de oficinas) pero estoy seguro que más de una se apuntaría porque el yoga o el Pilates no son “de hombres”.De momento no he conseguido convencer a mi "coach" y es que no la veo con los tacones haciendo el escorpión.

Os dejo unas imágenes de yoga. Yo no tengo ni de lejos la misma belleza ejecutiva ni estética salvo que os guste lo gore pero estamos en ello...

 El escorpión... abdominales más duros que los de Lobezno

La Mesa para glúteo y piramidal

Saludo al sol.. psoas

El guerrero

miércoles, 25 de marzo de 2015

Tactika Trail Abantos-El Escorial, mi crónica

Tenía ganas de correr por El Escorial de cara a la carrera del 9 de Mayo y esta prueba parecía una buena de toma de contacto. No sé porqué pero recordaba haber visto que el D+ iba a ser de 900+, algo más dura que los  1.500+ de Mayo. El caso es que una semana antes vi que eran 1.400+ y que incluso se recortaba la distancia a 18 kms… sin lugar a dudas la más dura a priori de todas las que he corrido (irónico, porque ésta era mi cuarta carrera).

Por primera vez y sin que sirviera de precedente la tarde de antes preparé la mochila, una Salomon de 12 litros que me regalaron en el día del padre (con silbato y todo) que tiene más tecnología que un Iphone (y no le pasa nada si se moja). Pero es que para preparar la bolsa de hidratación o los bastones hace falta algo más que dibujar un croquis. La mochila, eso sí, se adapta como un guante a la espalda. Se fija como un tatuaje y tiene más detalles que el salpicadero del Coche Fantástico. Con los bastones a la funerala, además, uno tiene la sensación de ser un puto Ninja.

Las previsiones meteorológicas indicaban posibilidad de llovizna débil a la hora de la prueba, por lo que la organización añadió como material obligatorio un cortavientos. Una llamada a mi Sensei me quitó la idea de llevar malla larga o guantes de soldador (tengo las manos más delicadas que las de Mark Knopler), y es que el saber no ocupa lugar.

No hacía frío en El Escorial y tampoco llovía. No llegó a ser como en  Jesucristo García porque no se abrió un claro entre las nubes para poder ver el sol pero sí que clareó un poco. A las 10:20 clavadas se dio la salida y desde el principio para arriba. Todo el mundo corriendo y, dignidad ante todo, yo también, antes ahogao que andando. Los primeros metros por asfalto corriendo con cuestas del 5-7% ¿cuándo empezamos a andar? Justo cuando empieza el camino, que no nos ve nadie. Tal y como nos habían dicho en la breve charla técnica, camino con raíces entre pinares (como el queso del Mercadona) que en la bajada sería muy peligrosa, piedras sueltas y mucho piso con ese granito tan característica de la sierra de Guadarrama que era muy resbaladizo. Con tanta lluvia había muchos regueros/arroyos en los que había que meter el pie porque uno no es Mr. Fantástico. Y qué agua más frío, coño.

Con pendientes del 30% no había posibilidad para la épica. Manos a los cuádriceps y para arriba en fila india. No llueve, sudo mucho porque me pongo a 150 ppm pero no me quito el cortavientos por no parar. En poco más de una hora estoy en Abantos. Mejor dicho, me entero que estoy en Abantos porque dejo de subir… y es que hay niebla y está empezando a nevar. Al principio la bajada es suave, pista forestal sin mucha inclinación…esto marcha. Avituallamiento normalito y para abajo.



¿Había dicho que la bajada era suave? Lo de “al principio” era premonitorio porque en seguida nos metemos por unas cuestas de ésas en las que las cabras se te echan en brazos cagadas de miedo... no, en serio, bajadas con pendientes en torno al 30%, suelo con raíces y hojas aciculadas que las esconden. Pongo a prueba las XT Wings y llevo al límite los tobillos. Dejo pasar a una chica que, con un “muchas gracias guapo” no me deja otra cosa que devolverle un “de nada, guapa”. Y cómo bajaba…se hostia, se hostia seguro… pues no. Perfeccionando la técnica de bajada sobre la marcha (o eso creo, que una cosa es cómo te ves y otra cómo te ven) braceo, me bajo el tronco, trato de bajar de lado… pero me adelantan bastantes corredores lo que es un signo de que voy lento. Aún así soy constante, cuatro kilómetros de bajada salvo un repecho a 7:30 (meto aquí la zarpa de asfalto) 1:40 horas y 11 kms. Casi sin solución de continuidad empieza un nuevo ascenso en el km 10 que llevará el Portacho en el km 12 que no termina de llegar porque a esas alturas ya llevaba 900d+ y 600d-. Los tobillos como boniatos y un dolor en la puntera que apuntaba a ampolla. Un kilómetro y medio dándolo todo y llego a la cumbre a partir de la cual hay que bajar con mucho cuidado en zigzag con piedra suelta. Me noto un poco de flato y bajo el ritmo. Como efecto del cansancio levanto menos el pie y, claro, empiezo a tropezar más, por lo que me obligo a exagerar en la zancada. Me siguen adelantando corredores, pocos, porque quedan menos por detrás. Con la bajada de ritmo consigo dominar el cuerpo y me pongo a piñón. Me permito el lujo de ir recuperando posiciones. Me encuentro cómodo dentro de la jodienda por ver El Escorial allá abajo. Las cuestas pierden intensidad pero estoy a punto de meterme un hostión de cojones por confiar en una cuerda puesta en una roca de granito que, al agarrarme, me quedé con ella en las manos literalmente como si fuese El Coyote… se masca la tragedia en forma de jardalazo pero pongo la posturita Spiderman y me quedo ahí agazapado justo a la entrada del pueblo.

Coser y cantar, “asfalto rico y tieso” como dice el macarra de mi hijo mediano. Acelero, adelanto y 3:03 después de salir llego a meta.

Conclusiones: Me queda mucho por aprender, sobre todo en las bajadas. No sé si llegaré a bajar bien y tampoco sé si quiero ya que el miedo al hostión es más poderoso que el estímulo de una mejor marca o el placer de bajar a toda hostia. Aunque sea plenamente consciente que las carreras se ganan en las bajadas pretendo seguir disfrutando de una carrera por el monte. Al fin y al cabo uno de los motivos (si bien secundario) que me han llevado a correr trails es por no estar sujeto a la tiranía del cronómetro salvo para que no me cierren el control. Lo malo de apretarse una prueba tan dura y técnica como ésta es que luego miras el perfil de la siguiente y te parece más benigna. En el lado positivo pongo el cambio de estrategia cuando empiezan los síntomas de cansancio y unas bajadas en las que ya no tengo que llamar a mi encantador vecino Spiderman para que me rescate (si fuese Spiderwoman…).

Del “nunca mais” del domingo ante una prueba tan dura ¿os suena? Al día siguiente se pasa a un “¿por qué no?” y, muy probablemente, a un “Volveré” en una semana.

Daños colaterales: tengo los cuádriceps que no los siento y el glúteo alto igual. No voy a poder entrenar en dos ó tres días. Como se suele decir… jodido pero contento. Hoy empiezo con Body Balance en modo señora. Afortunadamente tenemos amnesia selectiva y no recordamos los dolores ni los padecimientos de una carrera para otra pero no recuerdo que después de MAPOMA o París tuviera secuelas más graves que las de esta carrera. El síndrome de abstinencia se cura con un sustitutivo y yo estoy andando como los abuelos.


Efectos colaterales: voy de subidón porque encuentro más asequible la carrera de Mayo. Otra cosa es que la distancia (42 kms) me ponga en mi sitio, que me pondrá. Pero bueno, para eso están los puntos de retirada. Y andar por el campo, coño.

viernes, 6 de marzo de 2015

Vivir en Primavera

Quizás uno de mis discos favoritos sea “Morir en Primavera”, de Loquillo, que contiene auténticas joyas como “El Rompeolas”, “La Mala Reputación”, “Besos Robados”, “Todo el Mundo ama a Isabel”…  en días como estos, en los que pillamos con el paso cambiado al Corte Inglés, uno se da cuenta de que estamos ya (casi) en primavera.



Los almendros y los cerezos ya están florecidos, por primera vez la malla larga y la camiseta de invierno se quedan en casa y la mochila se queda en nada. Uno termina con una sensación de sed considerable y unas ganas de apretarse un cervezón a después de correr que no se quitan ni con una cerveza (hay que pedir dos del tirón para que se pasen).

Tres semanas o más sin escribir por trabajo al principio y por no tener que contar nada por una lesión de ciática. Y es que “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo vayas a decir”. Pues eso, que para decir que una ciática me dejo una semana sin entrenar mejor me callo. Y no, no fue al albur de ver “50 sombras de Grey” (que no hemos visto) sino algo menos erótico festivo como bajar la escalera del gimnasio haciendo el gilipollas. Fisio, Body Balance y trotes muy suaves (cuando no descanso) han sido la tónica durante una semana.

En estos días los desniveles los he desterrado. Un rodaje por Gijón, otro por Córdoba y el del domingo por Hortaleza (de 22 km, ya recuperado) para comprobar que las Mizuno Wave Rider son unas máquinas de las de verdad. Y cada vez estoy metiendo más Pilates en mi rutina de estiramientos: saludo al sol (psoas y lumbar), tijera, postura de la cobra, la mesa...


Encaro dos semanas en las que de verdad tengo que incrementar intensidad y distancia.

En cuanto a lo primero Valdelatas, cuestas y el “step” en el gimnasio. Ayer me fui por un camino pegado a la valla de arriba desde donde hay unas vistas espectaculares de Madrid. Cuando uno se gira y ve una masa de encinas, pinos, álamos enmarcando el "skyline" me doy cuenta de la suerte que tengo de, entre otras cosas, poder correr a mediodía en estos sitios (prometo que la próxima vez me llevo el móvil "bueno" que iba con el Nokia pedorro) para echar una foto. INcluso  doblar sesiones como hoy, en la que he corrido ocho kilómetros a las 08:00 antes de currar con un ritmo muy vivo (4:35) y la clase cañera de GAP de los viernes a mediodía.

Lo segundo implica madrugar media hora más e irme hasta los 22-24 kms el fin de semana. El colofón en tres semanas en El Escorial, en un trail que me servirá de medida de mis aspiraciones del de Mayo. Subida al monte Abantos y bajada, 20 kms, 1.400D+. Con un perfil medio más exigente que la carrera de Mayo pasará por una de las zonas más chulas de la Sierra de Guadarrama. No creo que haya muchas aglomeraciones (tengo el dorsal 30, con lo que si hay una indigestión masiva igual toco pelo) pero igual estamos tocando techo con tanta carrera.

jueves, 5 de febrero de 2015

SUbiendo la carga

Continúo metiendo sesiones variadas en mi preparación.  Si el domingo el rodaje fue el clásico de 16 kms por Hortaleza, el lunes por Las Tablas y Valdelatas me puse algo serio con las cuestas , haciendo algo más de 300d en 11 kms. Sé que no son muchos pero 50 minutos una hora es lo que da.

El martes, más tranquilo, fui con un compañero hacia Valdelatas a 5:20 (14 kms en total). Para compensar el miércoles estuve en Pump en donde he dado un paso atrás con el peso para hacer todas las repeticiones sin tener agujetas al día siguiente.

El jueves, cuestas (más bien u amago); al lado del carril-bici hay un tramo de un kilómetro con 35d+ y lo mismo negativo, lo que lo convierte en una buena opción para entrenar al aire libre en plena ciudad cuando no se tiene mucho tiempo: 12 veces, 12 kms y unos 600 metros de desnivel total que, para estar en un barrio de Autocad no está nada mal. Esto no deja de ser una sesión de series encubierta, sí, esas que dije "a Dios pongo por testigo que nunca volveré a hacer series" pues helas aquí... si bien no hay descanso (pues ando cuando subo, por lo que se parecen más a un fartlek que a unas series) hago el mismo recorrido sin parar al estilo "El expreso de Medianoche". Y claro, hay que ser fuerte mentalmente para seguir haciéndolo sin darle al bolo. Y dándole al bolo uno piensa aún más en otras cosas porque otra de las cosas buenas que tiene el corredor de fondo es que tiene tiempo de calidad para pensar porque la sangre le fluye por el cerebro más rápido (que no mejor).

Pensando, pensando llego al tema libros ya que acabo de terminar "Memorias de un cortesano de 1815” de Benito Pérez Galdós, uno de mis novelistas de referencia. Con estupor uno va descubriendo que España no ha cambiado nada en lo que se refiere a los trapicheos que se manejan alrededor del poder en donde importa más quién es tu protector (“el que no tiene padrino no se bautiza”). Cambian las personas (el pequeño Nicolás, Bárcenas, Gürtels, Pujoles, etc) pero no los personajes (Fernando VII, Juan de Pipaón, Juan de Ugarte, obispos varios…) y los cargos “de confianza” se negocian ahora como las canonjías entonces. Y, casualidades, ambientada en 1815, hace justo 200 años.

El libro que acabo de empezar, "El Impostor" (Javier Cercas) además, también muestra el seguidismo y borreguismo de la clase política; cómo pueden abrazar una idea o a una persona y despellejarla hipócritamente al día siguiente si políticamente es necesario.

Y siguiendo con el off-topic literario al hilo de lo de Grecia… cómo me acuerdo a veces del "Ensayo sobre la lucidez"  de Saramago que leí hace diez años y que cada vez parece más actual. Que un pueblo, harto de sus dirigentes, decida votar masivamente y en blanco por mayoría absoluta era un ejercicio quimérico. Que el Gobierno ordenara repetir las elecciones una semana más tarde y que el porcentaje subiera al 83% suponía pensar que Saramago se habría tomado su medicación caducada. El Gobierno reacciona culpabilizando al pueblo de sus males y busca inductores, responsables y cómplices con todo tipo de métodos (por supuesto ilegales) de lo que califica como una rebelión porque ellos, por supuesto, son los padres de la patria y el resto son unos desagradecidos. ¿Encontráis algún paralelismo con la actualidad? Por favor, olvidaos de los Podemos, rescates, crisis y la caterva de dirigentes que nos gobierna. Joder, cómo lo clavó el portugués.






Menudo rollo cultureta que he soltado...


miércoles, 21 de enero de 2015

A la mierda los propósitos

Propósito de año nuevo: Dícese de una intención tomada desde el complejo de culpabilidad y que no se piensa cumplir. Suelen ser tan vagos como quien los toma del tipo “hacer  deporte”, “estudiar inglés” o “trabajar menos y dedicar más tiempo a la familia”. En el caso de las dos primeras supone un impacto económico directamente proporcional al tiempo de matriculación en el gimnasio o academia de turno.

Hace unos días os contaba que pensaba correr MAPOMA. Han bastado dos semanas de preparación y la visita del ángel malo para mandarlo todo a la mierda… y apuntarme al Trail Madrid de El Escorial el 9 de Mayo. 42 kms y 3.500 metros de desnivel por un recorrido de lo más chulo que puede verse por Madrid desde San Lorenzo a Guadarrama con inmejorables vistas hacia El Escorial, el Valle de los Caídos, el alto de Abantos y llegada a Guadarrama. Y es que es mucha tela correr un maratón y dos semanas más tarde apretarse un trail de 42 kms.

Me gustaría decir que la culpa no es mía, que es de Sensei Óscar y sólo de Sensei Óscar. Pero es mentira. Él sólo puso la bola a rodar y yo la levanté y la enchufé de bolea. De la misma forma que él dice que le han liado para la UTMB lo dice con la boca pequeña como lo digo yo o como decía hace muchos años que lo que me sentaba mal era la última copa (la última siempre es de garrafón) o que la culpa era de mis amigos que no dejaban que me fuera. Los cojones.
Todos somos responsables de nuestros actos desde que le damos al click en el “he leído y acepto” cuando nos inscribimos a algo. Nadie nos obliga a correr, ni a apuntarnos a ninguna carrera a tener hijos o firmar una hipoteca.
Dado que las fechas son muy parecidas (26 de Abril y 9 de Mayo) y las distancias similares, la preparación va a ser calcada salvo por los desniveles y la fuerza. Para empezar, ahora sí, tengo que meter más caña de fuerza en el gimnasio tipo elíptica o cinta al 30.000% de inclinación. GAP y Pump para consolidar cuádriceps, glúteos, abdominales y dorsales- Y algún trail hasta entonces.

Hay 1.700+ y 1.800- pero el track de la Organización dice que son 1.500+ y 1.600- . En todo momento se va por caminos y el perfil es parecido (creo) al de Somosierra. La intención es terminarla y, sobre todo, disfrutar de la carrera, de la Sierra y seguir aprendiendo a correr trails y quitarme el canguelo a las alturas. El tiempo máximo es de 8:30 horas pero quiero llegar para comer ya que, gran putada, se sale a las 07:30.



El primer cambio en los entrenos este martes. Entre la nevada del lunes y las lluvias de los últimos día decidí llevarme las XT WINGS para correr a mediodía por Valdelatas y disfruté como un enano. Sí; de la misma forma que mis hijos “se confunden” y pisan el barro “sin querer” yo me confundía y pisaba la nieve que quedaba “sin querer” dejar de pisarla. Qué sensación más rara y placentera pisar nieve corriendo. Y el barro… qué bueno eso de notar como se pierde algo de tracción pero con la confianza de que la suela de esta maravilla de zapatillas se va a agarrar tanto que el puto Spiderman se tiene que morir de envidia por llevar esas botitas de charol rojo en lugar de esta bestia. Buscando las cuestas para ir metiendo desniveles y mirando el reloj únicamente para no volver muy tarde se me pasó la hora que tengo tan rápido que tuve que salir como Cenicienta. Llanear, andar subiendo, bajar corriendo y vuelta subir que en algunas cuestas hacía doblete por el placer de bajarlas y en el mp3 una lista tan ecléctica como abominable a priori: canciones (muchas) de Body Combat, Creedence Clearwater Revival, ACDC, Metallica, Extremoduro, Bisbal (la canción del Mundial, ojo) o ABBA… sólo falta Paquito el Chocolatero. Qué pena volver, que de buena gana me hubiera quedado media hora más y me hubiese apretado un bocata de panceta debajo de un chaparro en Valdelatas. En fin, lo mejor de todo es poder vivirlo. Cuánta gente vive al lado y ni siquiera sabe que existe.


viernes, 16 de enero de 2015

El Corredor, La Pedriza y el Body Pump

El domingo había salido a rodar, 18 kms, y a la vuelta nos fuimos al fin a La Pedriza. Después de un par de años intentando ir (siempre frustrados por imponderables) nos animamos siguiendo las instrucciones de nuestro Sensei particular.

Para los que no conocéis Madrid o aquellos que, siendo de Madrid, concebís el campo como algo lleno de faunos en medio de bosques encantados en los que, vade retro, puede que no haya cobertura de datos os chocará que haya que madrugar mucho (pero mucho) para entrar en coche al parque ya que sólo pueden haber 250 coches dentro del parque. Subrayo lo del coche porque en bici puede entrarse sin problemas o andando. El “problema” es que hasta la parte más chula (es precioso desde el principio, ojo) hay unos cuatro kilómetros. De hecho se aconseja estar allí antes de las 09:00. Y merece mucho la pena entrar porque es impresionante.

La alternativa en un día de invierno es la de ir a mediodía, no teniendo que hacer guardia ni madrugar y de paso quitarse las heladas que caen ahora. Además, en un día como los que estamos viviendo con 15ºC a mediodía de calor poco. Joder, que estaba luciendo mi tipo apolíneo con la camiseta del Córdoba de 1ª División. Manga corta el 11 de Enero a 1.000 metros para que luego digan que el cambio climático es una quimera.

A eso de las 16:00 nos metimos en el parque propiamente dicho. Entre escaladas, paseos y vistas el tiempo se pasó volando. Y es que es un lujo ir con guías como Óscar


Vista de La Pedriza desde Quebrantaherradura ¿a que mola?

Anduvimos poco, la verdad, pero entre el rodaje de esa mañana (18 kms), el paseo y la “escalada” con los enanos (diez niños en total) el lunes tenía las piernas un tanto cargadas. En mi caída a los infiernos del gimnasio decidí probar el Body Pump. Como suele ser en estos casos el acontecimiento se produjo casi sin quererlo y después de escupir para arriba dejando la puerta abierta como la dejé. Lo tardío de la clase de GAP (terminando a las 15:10 implica volver a currar poco antes de las 16:00), el convencimiento de tener que tonificar lumbares y dorsales (lo de fortalecer lo dejamos para otro año)  y el consejo insistente de mi coach (“te va a gustar”) hicieron que me metiera.

Lo que  me llamó la atención es lo que se peta esta clase. Ahora que está de moda al gimnasio eres un paria si, yendo, no vas a clases de esa empresa “Down Under” que todos conocéis pero que no me paga por escribir su nombre. Se trata de una clase estructurada al milímetro, donde en cada canción (perdón, “track”) hay que trabajar un grupo muscular diferente de una forma muy concreta y con unas repeticiones prefijadas. Junto con el “step” se usa una barra y diferentes pesas con las que se ajusta la carga según lo hombre que te sientas o el músculo que tengas que trabajar.

Dado que se trabajan casi todos los grupos músculos (piernas, pectoral, espalda/lumbar, hombros, abdominales) en 45 minutos en ningún momento me aburrí. Todavía es pronto para comprobar su eficacia.

De lo que me estoy dando cuenta es de la importancia de mantener el abdomen fuerte. Cuando empecé con el Pilates la monitora insistía hasta casi el aburrimiento en apretarlo y elevar el suelo pélvico, la base del Pilates. Cuando me pasé al GAP o al Balance también se insistía en esta postura. Y con estos ejercicios lo encuentro fundamental con tanto peso muerto y repeticiones para evitar lesiones.

Entre la gimnasia de preñadas (hipopresiva) y el Pump esa molestia abdominal inicial va remitiendo.

De cara al maratón estoy cambiando algo la rutina: menos salidas pero más largas (2/3 entre semana de 12-14 kms) por Valdelatas manteniendo el rodaje dominical por Hortaleza. Lo estoy compensando con más gimnasio (GAP, Pump, Body Balance a falta de Pilates) al que voy corriendo (3-5 kms en total según tiempo disponible). No sé si estoy haciendo lo correcto. De hecho pienso que nunca se aprende a correr maratones porque cada maestrillo tiene su librillo. Lo peor del maratón es prepararlo con esos entrenos tan seguidos y repetitivos que te llegan a cansar cuando tienes que estar dándolo todo allá por las semanas 8 a 12. Me gusta mucho correr como para cansarme de correr e intercalar algo de gimnasio me hace tomar la carrera del día siguiente con más ganas.

lunes, 5 de enero de 2015

Modo Maratón

Comienzo el año con dos kilos de más en la mochila que he llenado en estas fiestas tan entrañables. Tengo una compañera que dice, muy fina ella, “once in your lips forever in your hips” cuando se aprieta un churro, bombón o cualquier otra guarrería de ésas que nos hacen la vida más agradable. Yo, que pa fino los de Córdoba y su Montilla-Moriles, respondo eso que cantaba Freddy Mercury de “easy come easy go”.

No cuento calorías, cuento kilómetros (a veces ni eso) y cuando hay que ponerse de grana y oro pues me pongo, que navidad es una vez el año. Al fin y al cabo, alargando un poco más la carrera, se quema la “gasolina” que llenó el depósito.

Siguiendo con el personal que se queja de lo que engordan… conozco a unas pocas personas (dejémoslo en genero neutro que es más correcto políticamente) que dicen que engordan “comiendo una ensalada” mientras que se aprietan todos los días una espuerta con lechuga, sí, pero con medio queso fresco (que es light por los cojones), aceite, maíz (que tampoco engorda) y atún (tiene que llevar proteínas). Y, como se han portado bien, una palmera de chocolate de postre. Eso sí, a media tarde un yogur 0% o una manzana paseando por la ofi para que se vea lo sana que es (élla, no la manzana).

El otro día oí en Gumball una frase buenísima: “Si la vida te da limones hazte una limonada”. Serán todo lo irreverantes, zafios, guarros y poco edificantes que se quiera (mítico el episodio del concurso de vagos y el mando a distancia), pero hay que reconocer su punto filosófico.

Familia Watterson al completo, Richard, Nicole, Anais, Darwin y Gumball


El entrenamiento en altura en Madrid de Valdelatas me ha traído dos ó tres agradables sorpresas estas navidades: una sesión de 10 kms a 4:20 en Gijón en la que a partir del km 4 los hice entre 4:10 y 4:19, un “rodaje” (138ppm) por Hortaleza de 18 kms a 5:01, otro por Gijón de 16 km a 5:04 (136ppm) y 13 kms por Córdoba a 4:44 que no fueron ni lo uno ni lo otro (142ppm).

Doy por comenzada mi preparación de lo que será mi cuarto maratón. No voy a cambiar mi modo ni mis sesiones de entrenamiento; tan sólo las alargaré un poco más o le meteré algo más de caña. No voy a bajar de 3:30 pero es posible que me acerque a los 3:45. Me gustaría decir que me importa una mierda pero es mentira; sí que importa pero no es una de mis prioridades. Pasármelo bien entrenando, no chocar muy pronto con el muro y entrar en meta con los enanos es más importante que meterle un tajo de 5 minutos a una marca que en seguida queda atrás.

EL gimnasio lo visitaré una vez a la semana ó dos para hacer GAP o Body Balance a falta de Pilates a mediodía. Y a ver si la gimnasia de preñadas que siempre se me olvida hace su efecto.


Mientras tanto a portarme mejor todavía (siempre me porto bien), a ver si los reyes se portan bien conmigo.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Resumen 2014, propósitos 2015, proyectos...

Uno de los efectos de correr es que aunque te propongas hacer una salida “ligera” de 7-8 kms siempre puede haber alguien que te termina liando y terminas haciendo 14 kms por un monte embarrado a 4:50. Eso me pasó el martes pasado cuando quedé con dos compañeros. Por supuesto que la culpa fue mía: sabía con quién iba, a dónde iba y era consciente de por dónde me metía, por lo que siempre podía haberme dado la vuelta. No cabe echarle la culpa a ningún gobierno, a ningún país, a ningún banco o a la mismísima Yoko Ono.

Desde el primer momento me sentí como el tonto de “La Cena de los Idiotas”, pero esta vez era plenamente consciente de que corría con dos keniatas descoloridos. En las cuestas abajo, los únicos tramos en los que podía hablar sin quedarme con aire, comentábamos la posibilidad ya avanzada de crear una comunidad de corredores en la empresa y parece que pinta bien la cosa. Además siempre queda el “orgullo y satisfacción” de participar desde el principio.

Dado que nos adentramos en “estas fechas tan entrañables” uno siempre tiende a analizar qué ha hecho y qué había esperado hacer.

Sólo he corrido una carrera planificada, el Maratón de París en el que “pinché”  por llevar unas expectativas demasiado altas pero en el que disfruté como un enano con la familia en los días previos y en los posteriores y que no olvidaré nunca. En total han sido casi 2.000 kilómetros de los que 165 han sido en competición. Aparte he ido más al gimnasio donde he hecho GAP, Pilates en la primera parte del año y Body Balance. Seguramente a causa de estas actividades las lesiones se han reducido drásticamente.

Por el contrario, me he apuntado a seis carreras más que no había previsto ni por asomo. Dos diezmiles, CSIC y BBVA de los que saqué una MMP (41:39) que no me merezco por no haber preparado la distancia en un recorrido bastante exigente. Me queda la esperanza de que si me la preparo y me apunto a alguna con un perfil más benévolo me podría acercar a los 40:00. Incido en el “si” condicional por lo condicional y lo condicionado que supone hacer series (qué poco me gustan), que tendría que hacer en solitario.

París aparte, lo mejor del año deportivo ha estado en el descubrimiento del trail. Nuevamente me dejé liar (me lie yo solito) un día de Mayo en el que después de pinchar una rueda, sin darme cuenta, al día siguiente ya estaba dándole a “Aceptar” en el formulario del “Maratón Desafío Somiedo”. Yo, que el Maratón de Madrid me parecía duro, voy y me inscribo a uno con 5.000 metros de desnivel: los de Bilbao son la señorita Pepis al lado de los de Córdoba, que nos da por ganar nuestro primer partido en primera en San Mamés. Para probar me inscribo en un trail de 18 kms en Riaza (Segovia) y lo termino dignamente (2:38, con 900+ y muy buenas sensaciones). Subidón y euforia desbordada me llevan a Somiedo donde me doy un baño de realidad bajando La Farrapona. Con un tramo no excesivamente técnico me falló la cabeza y en punto de control de Saliencia me retiro ante la posibilidad de otro descenso similar con menos fuerzas y peor tiempo. También jugó su parte el corredor escoba con el que me encontré llegando a este pueblo quien, cumpliendo su función, nos arengaba a los más lentos para ir subiendo el colchón de quince minutos que llevábamos sobre el cierre. Pequé de pardillo, me dejé llevar por la euforia y lo pagué.

Este sabor agridulce mejoró con la Media de Somosierra en Octubre. Con un perfil duro pero no técnico (1.900 metros de desnivel en 21 kms) hago 2:26 (posición 113 de 199) y me confirmo en mi estrategia de ir curtiéndome en trails de perfil menos técnico e ir incrementando la dificultad poco a poco para quitarme la espina en Somiedo en un par de años.

Para 2015… mi cuarto maratón, seguramente Madrid. Si el principal patrocinador deportivo sigue “regalando” el dorsal sin tocar aún más los cojones (este año compra de material sin rebajar en febrero por valor de más de 120 euros en determinadas tiendas, etc), sin duda, y repetiré proveedor a pesar de que después de nueve pares ya empiezo a tener ganas de cambiar. Alguna media (Latina, Fuencarral) le precederá.

Y a partir de Mayo trails en las cercanías de Madrid. Si se puede distancias “cortas” de 18-25 kms y eventualmente dar el salto a alguna distancia más larga (hasta 40 kms) por la dificultad añadida de preparar estas pruebas in situ y la necesidad de estar con la familia en el escaso tiempo libre que tenemos. No me veo con fuerzas ni con ganas de afrontar un GTP corto (60 kms y estar durante las campanadas pendiente de la inscripción) ni un MAM, por lo que iré poco a poco cogiéndole el gusto y disfrutando de los pequeños logros.

Prometo llevar una “conducta ejemplar”, con series y cuidando la alimentación. Nada que me haga decir “Lo siento mucho no volverá a ocurrir”. Desde la semana que viene me pongo en modo maratón.

… Pues para pasarme por el forro los discursitos del rey de copas me ha quedado un post muy monárquico. SI es que me estoy haciendo mayor :D


¡¡Felices Fiestas a todos!!!