lunes, 25 de marzo de 2013

Dieta runner


Si hay algo que la mayoría de los runners tenemos claro es que nos podemos meter un homenaje de vez en cuando como si no hubiera mañana sin temor a engordar. De lo único que nos preocupamos es de cenar ligero la noche anterior a una carrera o entreno más que nada por descansar y no pasar deliberadamente una noche toledana salvo requerimientos de los enanos.

Vamos, que el tema calórico de los alimentos nos preocupa lo mismo que la velocidad a la que se expande el universo en el borde exterior y si esta velocidad y su vectorial son constantes o no.

Vemos proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales a la vez que vemos también un delicioso lechazo hecho al horno de leña en bandeja de barro con su punto justo de agua y sal.Por mucho que nos empeñemos no vemos a Satanás en forma de Donut sino que proyectamos cinco minutos más de carrera y punto.


Comiendo de todo y comiéndomelo todo (sin segundas), desde principios de año he perdido cinco kilitos. Quitando el consabido kilo de los excesos navideños el neto 24 de Diciembre a 24 de Marzo ha sido de menos cuatro kilos. El único secreto se llama parque, más kilómetros y preparación de una maratón. Como en el un, dos, tres, 200 kms mensuales a 60 calorías por kilómetros son 12.000 calorías. ¿Muchas, pocas? Pongamos un caso práctico: un Donuts tiene 140 calorías… lo que hacen 85 donuts.

No me he privado de mi cervecita los fines de semana (jueves a domingo) ni de los aperitivos ni de los ibéricos ni de pizzas/hamburguesas los días de partido ni de lechazos ni de celebraciones. Y es que somos carnívoros por naturaleza. ¿Alguien ha oído hablar de las jornadas de la rúcula? Hay del pulpo, del cordero, de la tortilla de patatas o de los callos ¿Se puede pedir forraje a la piedra en un restaurante? No, sólo vaca, perdón, buey con sal gorda ¿Y un cocido de acelgas con su tocino de coliflor y zanahoria ahora que hace frío todavía? Vamos, no me jodas, como una pringá comida en sopas hay pocos placeres culinarios.

Vale que el sábado noche no nos pegamos una cena a base de tacos, arrachera, cerveza desperado y tequilazos (Ayayayayayy, ayayay mi amor…) porque el día siguiente en el entrenamiento lo pagaríamos, pero es que de ordinario tampoco nos lo planteamos: si no corremos por el parque al día siguiente puede que corramos ante un “dormir no quiero” a las horas del GP de Australia, un chupete que se cae, una galleta gigante que nos persigue o a preparar un chute de Dalsy/Apiretal según mercado. Por otra parte esa cena valdría como comida sin los tequilazos.

Luego nos quejamos de que engordamos “si no como nada” Tampoco haces nada, perla, que desde que te levantas tienes el culo pegado a la silla, al sofá o al asiente del coche. “Si yo hago deporte, que juego al pádel”. Vale, vas en coche a una pista de pádel que pagáis entre cuatro, peloteáis una hora como Lilí Álvarez y después os tomáis un par de cervezas con papas fritas en el tercer tiempo. Conozco gente que engorda con este juego, perdón, deporte.

AL final, para adelgazar de lo que se trata es de que salga más de tu cuerpo de lo que entra. Cualquier contable diría: "Las existencias finales son iguales a las iniciales más las entradas menos las salidas”. Un niño de tercero de infantil es capaz de hacerlo: una suma y una resta que puede que sea sin llevar. Como dice Botín: “lo que no son cuentas son cuentos”. Pues va a ser que sí, que si la abuela tuviese ruedas sería una bicicleta. ¿O es al revés?

jueves, 21 de marzo de 2013

Las pirámides no sólo están en Egipto


Semana de ocho días la pasada, previa a las vacaciones de Semana Santa. Gracias al puente de San José en la capital tuvimos un día más de fin de semana que aprovechamos para ir a Gijón. Como en cualquier viaje de cualquier runner allá que fueron las zapatillas (y las mallas, y el cortavientos y…)

Siguiendo con la tónica meteorológica, una semana más de preparación con tiempo cambiante. Entre el viento, el sol o la lluvia uno no acierta con el modelito ni queriendo. A este paso no estreno los tacones de aguja, je, je.

Una salida de 10 km a 4:37 (anaeróbica total, 150 ppm) y otra de 12 kms a 4:56 con más ppm por el viento, se complementaron con un rodaje de 19 kms en Gijón el sábado a 5:07 y 140ppm. El ritmo fue lo de menos porque en Gijón o en Córdoba voy diez ó quince segundos más rápidos que en Madrid con esfuerzos similares. Por último, el lunes otra salida anaeróbica de 10 km a 4:35. Lo que más me importó fueron las 140ppm, el ritmo deseado de carrera.

Sigo ajustando los ritmos al de maratón y probando cosas. Como me sigue pareciendo una el timo de la estampita pagar 1,80 por unos geles que básicamente son un jarabe de sugus con red bull (son glucosa con sal, cafeína y poco más). El otro día probé una ampolla de Glucosport y no noté ir peor que con los geles de pata negra. ¿Será verdad la leyenda negra ésa que dice que del subidón de glucosa que te da se inhibe la generación de insulina consiguiéndose el efecto contrario? Por si acaso lo mantengo en la recámara como opción a investigar después de MAPOMA. Por si acaso voy a seguir con los geles de Infisport, que se 

El siguiente paso será el de Javi, probar con las mermeladas que, fríamente pensado, es más de lo mismo pero más barato: una mezcla de fructosa, vitaminas, minerales e hidratos de carbono (eufemismo para no decir glucosa). Si es que nos venden la moto.

Lo que sí he notado es que el dolor ése entre el glúteo y el isquio en realidad era un piramidal travestido. Empezando con un dolor en el glúteo, transmitido a la lorgo del muslo, no llegaba a la rodilla. Como afortunadamente no utilizo el coche en mi vida diaria, a la vuelta me notaba una tensión justo ahí: piramidal de cajón que confirmé con el fisio el martes. Estiramientos BIEN HECHOS, descanso y poco más. Afortunadamente.

viernes, 15 de marzo de 2013

Ahora sí que sí


… parece que viene la primavera. El miércoles salí a correr a pesar del viento. El sol ya pega (nos acercamos el equinoccio de primavera). Las últimas lluvias, además, acentúan el olor del romero a lo largo de mi camino hacia el JC1. Los cerezos del JC1 acaban de florecer mientras que los almendros de la Quinta todavía conservan sus flores dejando con ello un intenso olor a miel que los que salimos a correr habitualmente agradecemos. También se dejan notar ya las mimosas aunque todavía no están en su máximo esplendor. Bueno, y los reductos de pinares que hay por Hortaleza.

Además anteayer estaban cortando la hierba a lo largo de todo el carril-bici lo que hacía desprender un intenso olor a hierba recién cortada.

La sierra, además, se veía preciosa cargada de nieve.

Para que fuese perfecto sólo faltó que hubiese alguna hilera de naranjos con su azahar al aire; pero bueno, quizás eso sea mucho pedir. Al fin y al cabo echamos de menos los olores con los que nos hemos criado, de ahí que no eche de menos como otros el olor a mar.

Se me ha olvidado escribir que fui a 4:50 más feliz que una perdiz, pero es que el miércoles la carrera fue lo de menos.

 ¿Quién dijo que correr es aburrido?

Pensado mientras corro desde el parque; enviado desde mi pecé.

martes, 12 de marzo de 2013

Raining over me



Dependiendo lo romántico que me encuentre, cuando empiezo a correr empiezo por el Sweet Child of mine , Nothing else matters o el Highway to hell . El resto lo delego a la aleatoriedad del “shuffle”.









El viernes salí a correr a mediodía con “viento de poniente” justo en el momento que aflojaba la lluvia después de haber estado jarreando toda la mañana. Justo después de escuchar el Nothing else matters” (sí, escuchar, porque a Metallica no se le oye, se le escucha), empezó a sonar el “Rain over me” como si de una metáfora se tratase. Sí, sé que son canciones que no pegan ni con cola. Algunos lo llamaréis sincretismo pero no; todo lo más podría considerarse eclecticismo pero es que ni eso: son corta y pega. La lista de distribución la confeccionamos en base a momentos tan personales como distantes. A veces vas de subidón y te apetece meterle caña y te pones esa música que suena en las carreras. Otras veces te pones a rodar y quieres algo más tranquilo y tradicional (si por tranquilo y tradicional puede considerarse el “Seek and destroy”). Por cierto, os pido que rellenéis la "encuesta" de la derecha.

A los 100 metros de salir “se abrió un claro entre las nubes, hemos vuelto a ver el sol como dos presos comunes en el tejao de una prisión”. Esta vez fui por las aceras hasta el carril bici. Rodeé el parque de Silvano y lo crucé para volver nuevamente al carril-bici y desde ahí al JC1. Esquivando los charcos fui por el anillo central, ése que es de asfalto y que para zumbarle a la bici viene tan bien en un día sin gente como el viernes. Entre la lluvia y que era precisamente viernes no había casi nadie en el parque. Qué gusto correr un día en el que deja de hacer viento, el aire está limpio y no tienes que esquivar a nadie.

Cuando me di cuenta llevaba casi ocho kilómetros y me acordé que ese día tenía que seguir trabajando por la tarde. Me supo a poco la carrera, y es que hay pocas cosas como el aire en la cara con una lluvia fina sin necesidad de estar seco. Corriendo por correr.

Del resto de la semana poco más que contar. Estoy poniendo a prueba el inventario de cortavientos y demás material para la lluvia y me he dado cuenta de que no es muy extenso, por lo que en las próximas rebajas habrá ampliación. La Meseta castellana no es precisamente La Coruña, por lo que puedo pasar perfectamente sin una prenda más de éstas un año más (como, por otra parte, lo he hecho los últimos años). Dos salidas más de 10 kms a 5:00 y 4:45 respectivamente y el rodaje de ayer, casi 18 kms a 5:15 (bien porque voy acoplándome a un ritmo cómodo y rgular porque aún tengo moolestias).

Ah, por cierto, y por mucho que diga Yolanda con respecto a la comida. Aún a pesar de ver proteínas, hidratos de carbono y alcaloides donde otros ven unas porras con chocolate, tres porras con chocolate dos horas antes de correr no son precisamente los mejores cmpañeros de viaje. Qué mal lo pasé el martes en plena carrera, pero uno es más cumplido que un luto y si un compañero invita por su cumpleaños a porras con chocolate pues tampoco es cuestión de hacerle un feo. Y es que con las cosas del comer no tengo mesura. 

jueves, 7 de marzo de 2013

Doblete en la Quinta de Los Molinos


Una de las cosas que más me gusta de “mi barrio” es que se puede hacer más de medio maratón sin repetir recorrido saltando de parque en parque como la ardilla ésa de Estrabón que recorría la Península desde Tarifa a los Pirineos sin bajar al suelo. Entrecomillo “mi barrio” porque los parques abarcan los distritos de Hortaleza, Barajas y San Blas. Si alguna vez abren el Parque Forestal de Valdebebas (al que se accedería por IFEMA y Las Cárcavas) seguro que sale un maratón.

El domingo salí a rodar a las ocho y media, que después queríamos salir con las bicis y la única forma de que dé tiempo es salir pronto; al fin y al cabo en casa madrugamos “más que el hambre” y a partir de las 7:00-7:30 cualquier hora es buena para un “Papá, dormir no quiero”.

Yendo por Villarrosa, por el Parque de Los Llanos (Silvano), Juan Pablo II (al lado del campo de rugby del XV de Hortaleza), y el Pinar de Conde Orgaz (ése que une Arturo Soria con Barajas) ya salen diez kilómetros fácilmente. Después se puede pasar por el puente sobre la A-2 para entrar por una puerta clandestina a la Quinta de Los Molinos (o bien se puede bordear y entrar por la principal), uno de esos parques semidesconocidos en Madrid que estos días vive uno de sus momentos de esplendor. Y es que los almendros están floreciendo.

El parque presenta ahora una belleza tan espectacular como efímera. EL domingo aún se percibían muchos capullos en forma de bulbo (los otros andan solos), pero ya se ven muchísimas flores en los árboles. Además hay un intenso olor a miel que rodea el ambiente desde varios metros y que te hace disfrutar aún más de la carrera o del paseo.

Con sus 25 hectáreas salen unos pocos kilómetros de carrera. Justo al lado está la pista municipal de atletismo de Suances, con un tartán todavía en unas condiciones estupendas (me temo que con los recortes no aguante mucho).

Después de salir de la Quinta continué por el resto del Pinar hasta la Alameda de Osuna donde me di cuenta de que llevaba quince kilómetros y que tenía que elegir entre entrar al Capricho o volver por el JC1, decidiéndome por la última opción. El isquio se me estaba cargando otra vez y no quería correr tanto. Salvo el ultrarodaje de 28-30 kms, rodar más de 20 kms no aporta mucho y aún me quedaban cuatro kilómetros hasta casa.

En total 19 kms a 5:16 con parciales casi clavados y 141 ppm (desde el km 5 a 142ppm al 19 a 148ppm). Mi ritmo de maratón aún debe ser un poco más lento, pero el camino es éste. Dadas las molestias y que no estoy haciendo apenas trabajo de calidad ya no me planteo bajar de 3:45 sino simplemente disfrutar y cruzar la meta con los enanos, que de eso se trata al fin y al cabo.

¿El doblete? Recién llegado a casa y ante una incipiente insurgencia de los enanos los dejamos sin bicis y nos fuimos a La Quinta; al fin y al cabo los almendros duran tan poco que hay que aprovechar. Eso sí, antes de entrar nos metimos en la pista de atletismo de Suances a darle cuatro ó cinco vueltas. Los enanos segregaron endorfinas para el resto del día “preparadoslistosya” y al parque. Se pasaron toda la mañana encontrando dientes de T-Rex y plumas de Pteranodones, y los paleontólogos sin darse cuenta.

Por cierto, que por La Quinta se puede ir en bici pero hay que tenr cuidado con la bici. Algunos no se enteran que siguen estando en un parque donde hay prioridad peatonal y aún así parece que se están jugando el oro de MTB en la modalidad de descenso.

Al final me salieron 19 kms en carrera, otro en pista más el paseo de tres kilómetros.

Del resto de semana pre-MAPOMA poco reseñable salvo una carrera bajo la lluvia por Villarrosa. No me acordaba de lo “duro” de las cuestas de este parque de un kilómetro de perímetro. Entre el barro, las cuestas y el ritmo tuve que dejarlo en el km8 (de todas formas hubiese tenido que dejarlo en el 10).

lunes, 25 de febrero de 2013

Crónica Media Maratón La Latina 2013


Al final el león no fue tan fiero como parecía. Ni el tiempo fue tan malo (a pesar de los 3-4 grados bajo cero no hacía apenas viento y lucía un sol espectacular) ni el recorrido me pareció tan duro como la vista del perfil hacía presagiar.



De la organización sólo puede decir que fue perfecta. Para empezar el hecho de poder recoger el dorsal sin aglomeraciones el día de la carrera supone no tener que perder una tarde en ir a recogerlo. Cuando vives al lado a lo mejor no supone un problema, pero cuando vives a 30 kms puede ser un engorro.

Que en cinco minutos, además, puedas consultar tu dorsal, recogerlo y soltar la bolsa en el ropero dice mucho a favor de la organización y de los voluntarios (estos sí que pasaban frío, a la sombra y de pie desde las 08:00).

Dos ó tres minutos antes nos situamos en la salida, justo al lado del arco de salida. Según la organización éramos 3.000 corredores. En detalles como éste se manifiesta que la burbuja competitiva runner se está deshinchando: hace dos ó tres años no habría dorsales disponibles semanas antes.

Comienza la carrera con puntualidad y sin aglomeraciones, qué gusto. La salida es limpia, sin empujones, sin los agobiaos de siempre que piensan que van a perder una MMP por los tres segundos que pierden en la salida.

Mi estrategia a priori era la de salir ligeramente por debajo de cinco minutos para hacer un “saquito” de cara a la segunda parte de la carrera, regulándome desde el principio, que desde el km12 en adelante era todo de subida prácticamente.

Clavo los dos primeros kilómetro en 4:44 y el tercero en 4:35. La peña se flipa con las cuestas abajo y me adelantan. Que corran, que corran. En las pocas cuestas arriba de esos tramos recorto distancias. Los siguientes cuatro, todavía por Aluche, los hago a 4:34. Ahora sí que me noto rápido, y las molestias del glúteo apenas se manifiestan ¿será psisomático? En ese momento dejamos Aluche y nos metemos en la Casa de Campo por el Parque de Atracciones, pasándome factura la cuesta de acceso por debajo de la M-30: km8 en 4:51. El siguiente kilómetro es de subida y, sobre el papel, el más duro. Sin embargo mantengo el ritmo, 4:59 Hasta entonces llevo ya un colchón de dos minutos y medio que me hace replantearme el objetivo de tiempo: ahora voy a por el 1:40.

Correr en la Casa de Campo es una gozada sobre todo si no estás habituado. Por su multitud de caminos, paisajes y amplitud uno se olvida de que está rodeado ed carreteras y de seis millones de habitantes. Además hay más público del que imaginaba. Hasta el Lago, el punto más bajo del recorrido en el km12, hago una media de 4:39. Esto marcha, a pesar de las pulsaciones que las mantengo en 151-153 desde el km5, casi en el máximo.

Y como “siempre hay un gilipollas” en el Lago está el típico espectador aburrido con sobrepeso/gordo que le dice a su mujer “estos no tienen pinta de ganar la carrera”, ante lo cual la respuesta lógica “¡corre tú, gilipollas!” Y es que a veces hay que meterse la lengua en el culo.

En el Lago empieza lo bueno, un arreón de una cuesta arriba y empiezo a “recoger cadáveres”. La cuesta no se me hace tan pesada. El recorrido es prácticamente el mismo que el de MAPOMA a estas alturas sólo que con quince kilómetros menos. Regulándome me mantengo como un reloj: ¿Estoy acelerando? No, simplemente adelanto a más gente 4:54,4:47,4:54,4:47,4:46. Veo que la gente anda. Y esto está hecho, sólo quedan cuatro kilómetros. Estos kilómetros me ponen las pulsaciones en 158 (de un máximo de 163) pero me noto bien. La entrada a Aluche es por el Metro Casa de Campo.

Pienso en las cuestas de bajada del principio y me temo que voy a bajar el ritmo, pero ni mucho menos. Las cuestas por aquí son más tendidas. Muy prolongadas pero tendidas. Ahora sí que voy adelantando a corredores. No es que vaya excesivamente rápido, pero a esas alturas el tener ese puntito más de fuerza te hace parecer un etíope: 4:52 el 18 y ya empiezo a apretar: 4:41, 4:41 y veo a lo lejos los arcos de llegada en el polideportivo. Adelanto a mucha más gente y entro en la pista del polideportivo: no es tartán, pero da igual, acelero, la fuerza centrífuga en la curva me hace estilizarme y adoptar una posición de semiprofesional (eso quiero creer). 4:34 en el 21  y encaro el arco de llegada. Mi miopía me impide ver el tiempo pero cuando paso por debajo veo ¡¡1:39:59!! Y es NO HAY NADA QUE DÉ MÁS GUSTO QUE TODO LO ENTRA JUSTO. Tiempo neto 1:39:48, que no es que sea precisamente mi MMP, pero para cómo me había planteado la carrera es mucho mejor de lo que esperaba.

La bolsa pesa bastante: dos powerades, caldo, naranjas, glucosa… y una camiseta negra sin mangas. Porque en Aluche, Hortaleza y Córdoba una camiseta sin mangas es una camiseta sin mangas. Conozco a muchos fantásticos que dicen “sleeveless” pero eso sigue siendo una camiseta sin mangas digna de los mejores tiempos de Rosendo. Aunque sea en la playa me la pondré si me deja mi mujer, porque, hay que reconocerlo, la camiseta es un rato macarra. Y uno no es que sea precisamente el más elegante del mundo (me gusta más ir de chándal que al teclista de los Camela).

miércoles, 20 de febrero de 2013

Media Maratón La Latina 2013


Acabo de inscribirme a la Media Maratón de La Latina que se celebrará el domingo que viene. En mi calendario preparatorio orientativo tenía marcado correr media maratón en entreno o en carrera a finales de febrero y ésta se adapta a lo “planificado”. Trece pavos para una MM de la que no he leído críticas organizativas apenas.

Además me he probado ayer y hoy y no tengo molestias apenas ni en glúteo ni en isquio izquierdo. Además no hay ni rastro del dolor en el taón.

Hoy, además, he estrenado las Glide que me trajeron los Reyes y me he notado muy cómodo con ellas. Más incluso que con las Ride que estaba usando, por lo que es posible que tanto la carrera del domingo como MAPOMA las corra con las Glide.

Algunos diréis que es algo psicológico, que en una misma marca y entre modelos de gama media-alta y alta no hay apenas diferencia. Pero en una carrera de larga distancia la psicología lo es todo como la mayoría de runners pensamos (o eso creo). Sólo una cabeza bien amueblada (o nada, según se mire) te impulsa a apretar en los últimos veinte metros de esa última serie. Como también te retiene ante la estampida de la salida recordándote que tienes tus objetivos personales. O hace que te levantes un domingo más temprano que el resto de la semana en invierno para entrenar.

Por lo que respecta a la Carrera… viendo el perfil parece dura, sobre todo en la parte final. Sin embargo no creo que sea más dura que cualquier rodaje de los que hago. Me explico: mis primeros 4-5 kms son de bajada salvo algún repecho. Luego, en los toboganes del Pinar de Conde Orgaz alterno cuestas intensas con bajadas suaves. En EL Capricho (kms 9 a 11) hay igualmente alguna que otra cuesta matadora, curvas y contracurvas donde se pone a prueba la tracción de las zapatillas y zonas umbrías donde los gemelos tienen que esforzarse para no hundirse. Luego, hasta el JC1, hay varias cuestas arriba que se alternan con rectas.

Otra de las intenciones es familiarizarme con el recorrido en la Casa de Campo. Lo sé, cualquier corredor en Madrid ha corrido en la CdC, pero yo sólo he corrido un par de veces por ahí (MAPOMA y Carrera del Corazón 2012) porque me supone un esfuerzo logístico considerable. Afortunadamente Hortaleza tiene muchos parques donde elegir.

¿Objetivos de marca? Sinceramente, ninguno a priori. Mi MMP es de 1:37, en Madrid 2010 (después sólo he corrido en Segovia 2012, con un meritorio 1:38, que lo valoro mucho más que el anterior). Ni estoy rodando muy fino ni el perfil invita a hacer MMP, con lo que me planteo estar en 1:45 (es decir, ir a 5:00 pelaos). Tampoco mis molestias recientes me invitan a ser audaz.

Subrayo lo de a priori porque el efecto dorsal y la estampida de la manada suelen jugar en contra, por lo que será un “rodaje competitivo”

lunes, 18 de febrero de 2013

Semana 5 Mapoma 2013


Continúo con una preparación de MAPOMA más ligera de lo que me había planteado pero similar a la del año pasado en cuanto a kilómetros por las diversas “dolencias” que he venido padeciendo. Cuando le cuento a mis compañeros que se me sobrecarga el isquio o el glúteo después de correr 18 kilómetros ponen cara de póker y dicen que es lo normal, que para qué corro 18 kilómetros. En esos momentos reseteo y paso a hablar de fútbol, de barcos o de las tormentas cósmicas de Andrómeda; total, si se van a tirar a la piscina que se tiren el pisto con algo que yo sepa  lo mismo que ellos.

La remisión de las molestias isquiotibiales hicieron que el martes apretara hasta marcarme diez kilómetros a 4:38; progresivamente fui yendo más rápido hasta el kilómetro seis. A partir de entonces una molestia en el talón derecho y una sensación de de ir a tope (realmente lo iba) hicieron que bajara el ritmo.

Me quedó un ligero dolor en el talón y, por si acaso, el miércoles y el jueves descansé… pedalendo en una suerte de entrenamiento cruzado. Dos salidas de 20 kilómetros cada una, a 25 y 24 kmh respectivamente (más no puedo sacar). El tiempo, además, invitaba a ir en bici. Con unos quince grados, sol y sin nada de viento empecé a ir cada vez más rápido. Y es que por una vez ese ángel tocapelotas que te dice “descansa, no vayas, que te vas a caer, que te vas a mojar…” le ganó la partida al otro más irracional que te dice “que se joda el enano ése, que es un triste”.

El viernes, con un paseo por la tarde con los enanos en bici (Al fin una tarde viernes libre y con buen tiempo), y el sábado me los tomé de descanso. El domingo, tempranito, “rodaje” de 19 kilómetros. Entrecomillo lo de “rodaje” porque no fue tal. Y es que cinco días sin ponerme las zapatillas hicieron que corriera con más ganas que cabeza desde el principio. Fui a 5:09, diez-quince segundos más rápido de mi ritmo esperado y 147ppm, muchas para mí.

Está claro que no puedo ir en MAPOMA a ese ritmo. Si no me contengo, directamente, peto como el año pasado. Estoy probando además los nuevos geles que me parecen muy grandes para llevar dos ó tres, por lo que igual hay que comprarse algún cacharro de esos del Decartón.

lunes, 11 de febrero de 2013

Semana 4 MAPOMA 2013


En esta cuarta semana los fantasmas se van desvaneciendo. El isquio  no me ha molestado apenas; a cambio tengo un dolor en el glúteo bajo que se manifiesta tímidamente en torno al km. 10. Casi nada comparado con lo que tenía antes.

Una sesión de fisio de descarga, carreras suaves por terreno más compacto (asfalto y carril bici), un par de descansos y una reunión de padres en el cole y la verdad es que lo he notado.

He llegado a pensar que parte de la culpa la podían tener las mismas zapatillas, ya que ahora estoy usando unas Adistar (tope de gama en cuanto a pisada neutra, con doble de amortiguación y mozzarella) que me compré en rebajas. Por peso estoy entre las Adistar (+80kg) y las Glide (hasta 80 kg), y desde Navidades estoy en las Adistar. ¿Por qué he llegado a pensarlo? Aparte de que porque soy muy “mal pensado” he llegado a desarrollar la teoría de que por tener una zapatilla con mayor amortiguación, el esfuerzo que tienen que realizar mis piernas para desplazarse es mayor que con otras con una amortiguación menor. ¿Paranoia? ¿Influencia de las teoría “barefoot”? ¿Se nota que ha calado en mi interior “Nacidos para correr”? ¿Simplemente sobreentrenamiento?

A lo mejor un poco de todo, quién sabe. Para empezar el domingo no fui a la Media de Fuencarral-El Pardo. Por si acaso no me apunté y por si acaso no me planteé ir sin dorsal como otros. Prefería ir a un ritmo contenido antes que dejarme llevar por la manada en una carrera. “¿Pa’ qué? ¿Pa’ cagal-la”?” A cambio me estoy planteando correr la de La Latina en un par de semanas dependiendo de cómo me vea ésta.

Mientras tanto sigo con mis ritmos lentos pero constantes. Al trantrán. Apretando hasta que las piernas me dicen basta y dándome de bruces con el viento del norte. Dos salidas martes y miércoles a 4:50 de 10 kms y otra más larga el viernes de 12 a la misma velocidad liberado de las molestias. Por cierto, se confirma que el viernes es el día con menos runners de la semana (al menos en el JC1, donde los runners de oficina corren de lunes a jueves porque los viernes tienen jornada reducida).

El rodaje del domingo lo hice a 5:15. Unos 18 kms en un recorrido donde predominaba el firme compacto para evitar sobrecargas musculares, por lo que no me fui por el Pinar de Conde Orgaz e hice doblete en el JC1. No pude resistirme, no obstante, a entrar en El Capricho. Sin viento apenas (qué alegría) he empezado a probar geles de cara a MAPOMA. De momento uno de los más conocidos me sienta muy bien; da un subidón de fuerzas tremendo. Sin embargo me sale casi como un menú del día si quiero tomar uno cada 10-12 kms. Había más gente corriendo que otros días ¿no habíamos quedado en que los propósitos se habían quedado? Pues no, se ve que el buen tiempo sacudió la conciencia de alguno.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Cuándo saber si eres un runner?

A vuelapluma escribo una serie de momentos en los que uno puede darse cuenta si es un runner. No es nada científico, pero muchos síes denotarán que lo somos (o aún no). Os agradezco vuestra colaboración.


  • Cuando cuatro mallas largas y cuatro cortas no son suficientes.
  • Cuando lo primero que echas en la maleta son las zapatillas y la ropa deportiva.
  • Cuando una población de calcetines deportivos ha colonizado el cajón de la ropa interior.
  • Cuando sueñas con correr.
  • Cuando sueñas corriendo.
  • Cuando le pides a los Reyes las consabidas zapatillas en lugar de la consabida corbata o el consabido esmarfon.
  • Cuando le dices al dependiente de la zapatería que tu pisada es neutra.
  • Cuando te escandalizas porque unos zapatos sin amortiguación puedan costar más de 60 pavos.
  • Cuando contemplas la ropa que llevabas hace pocos años y te preguntas ¿realmente me metía yo sólo ahí o con alguien más?
  • Cuando la ropa que te pones es “slim fit”, otrora “de maricón de playa”.
  • Cuando te aprietas un chuletón sin remordimientos porque el día siguiente lo arreglas con tres kilómetros más.
  • Cuando al paso de una bella moza (o tierno efebo) te fijas tanto en su bella estampa como en su técnica de carrera.
  • Cuando el tiempo sólo influye en la ropa que te pones al correr.
  • Cuando te acercas a la sección de deportes “a ver qué hay”.
  • Cuando disfrutas del amanecer, del atardecer, del aire en la cara, de la nieve, del agua o del olor de la primavera.
  • Cuando se te pone la carne de gallina con la animación del público en una carrera.
  • Cuando catalogas como juegos (y no deportes) a tonterías como el pádel o el golf.
  • Cuando eres capaz de tener, usar y gastar dos ó tres pares de zapatillas a la vez.
  • Cuando no cumples años sino maratones.
  • Cuando te das cuenta de que sigues un ritual antes de correr.
  • Cuando te emocionas viendo el maratón de los Juegos Olímpicos y explicas porqué es la última prueba aún a pesar de que poca gente se dé cuenta de su simbolismo.
  • Cuando los enanos te retan a una carrera.
  • Cuando la ropa color fosforito no te parece un canteo.
  • Cuando las velocidades las mides en minutos por kilómetro y no kilómetros por hora.
  • Cuando se te va la pinza en los rodajes y te das cuenta que llevas más de la cuenta y estás a seis kilómetros de casa.
  • Cuando las “carreritas” te las pegas por gusto y son en kilómetros y no unos metros para coger el metro.
  • Cuando has asentido repetidas veces al leer esto y te has reído.
  • Cuando se te ocurren muchas más razones y las comentas.
  • Cuando no corres para adelgazar sino que adelgazas para correr.
  • Cuando no te molesta el olor del réflex y piensas que incluso puede resultar atractivo.
  • Cuando la farmacéutica te mira taquicárdica cuando le pides otra vez un bote de vaselina sin perfumar de los grandes.