martes, 25 de junio de 2013

Corriendo con música

Hasta hace bien poco me he resistido a correr con música. Consideraba un engorro el llevar un cacharro agarrado a algún sitio inverosímil y conectado a unos auriculares que se llenaban enseguida de sudor y se salían de la oreja, por no decir de un cable que se movía más que los precios.

Claro, esta idea viene de mi primera etapa runner, allá por 1992 al albur del engendro del Cobi y del éxtasis colectivo que supuso la Olimpiada en Barcelona. Por aquel entonces no existía el running, pero sí una cosa muy parecida denominada “correr”.


No existía el MP3, sino un cacharro denominado Walkman. El número de canciones no dependía de los gigas del cacharro en cuestión ni de la calidad de la grabación medida en kbytes, sino del número de cintas que llevases en la riñonera, y de que éstas fuesen de 60 ó de 90. Tampoco existía la lista de reproducción, sino, simplemente, cara A y B. Acababan de salir unos auriculares revolucionarios que se metían dentro del oído, y los más habituales eran tipo “Princesa Leia”.

El caso es que cuando estuve en MAPOMA vi a bastante gente con sus auriculares e iban a unos ritmos bastante buenos. “¡¡Coño!!, estos tíos no pueden ser unos parchosos, ni tampoco puede ser tan coñazo el rollo éste de llevarse el MP3 durante el entrenamiento!”. Y me puse a “investigar” dentro de la gama Pata Negra” (de 30 pavos para arriba).

Para empezar, los auriculares ahora están recubiertos con una silicona que repele el sudor y se adapta al oído. Primer punto. El cable es retráctil y tiene unas pinzas, con lo que dependiendo de donde te lo coloques, apenas baila. Segundo punto. Hay una nueva modalidad que se apoya en la oreja, con lo que no se sale apenas el auricular. Tercer punto. Además, el cable está recubierto de Kevlar, lo cual le confiere una gran resistencia al desgaste que supone la carrera.

Puede que algunos penséis “el gilipollas éste está descubriendo la pólvora”. Vale, lo confieso, tecnológicamente hablando soy más de productos maduros que de la última mariconada de los de Cupertino que los frikis de la manzanita esperan ansiosos en foros tecnológicos.

Así que ahora me veo a las 7:30 de la mañana cantando clásicos como el Sweet Child of Mine (imaginaos los gorgoritos que puedo soltar a esa hora y a 150 ppm), Go West (la de los Pet Shop Boys, ojito), I want to break free o Entre dos tierras entre otros.

La carrera continua y los rodajes se hacen más amenos, la verdad. A pesar de que normalmente no me aburro viendo cómo cambia el parque de un día para otro, la música ayuda a mantener el ritmo. A un ritmo lo suficientemente bajo se sigue oyendo el crepitar de las hojas, los pájaros y mis amigos los perros con sus agradables ladridos. Lo descarto para las series que no hago ahora, pero esa horita aproximada que corro por las mañanas se hace más amena aún con música.

viernes, 21 de junio de 2013

¿Qué me llevo?

En cualquier viaje que haga un runner es inevitable que, por inercia,  eche las zapatillas por si acaso. Aunque las posibilidades de correr en un paquete “Egipto Misterioso” , en el crucero “Antártida Desconocida” o en una escapada romántica a una Casa Rural “con encanto”, más que escasas sean nulas, allá que echa las zapatillas. Así, aparte del equipaje, nos llevamos el equipo completo porque con las zapatillas va la ropa “técnica”, el pulsómetro y el resto de parafernalia.

Me imagino que será parecido al acopio de zapatos de gran parte del género femenino, que para ese paquete “Egipto Misterioso” echa las botas de Goretex por si refresca, las sandalias por si hace calor en el crucero “Antártida Desconocida” o los tacones de aguja en aquella escapada romántica a una Casa Rural “con encanto”, ya que todo el mundo sabe que en los Picos de Europa es muy probable que te inviten a la Fiesta del Embajador que ese fin de semana está cazando urogallos. Esto se traduce en no menos de cinco pares de zapatos por fin de semana con sus correspondientes complementos (bolsos y demás). Desconozco la diferencia entre unas “francesitas” o unas manoletinas (probablemente porque con éstas te pones la chaqueta por chicuelinas) o los matices que separan a unas chanclas de unas sandalias o de unas romanas (¿será la harina de freír?). Para mí la diferencia en el calzado se reduce al color (marrón, azul o negro) y si tiene cordones, hebilla o ninguno de los anteriores.

En cuanto a las zapas o son de paseo o son de correr (pisada neutra, horma estrecha, con amortiguación <80 35="" a="" ah="" al="" alto="" apropiado="" art="" convierte="" culos="" de="" del="" dependiente="" deporte="" deportes="" en="" encima="" entretenimiento="" estamos="" f="" hablando="" hablar="" jardiner="" juegos="" junto="" la="" los="" m="" mero="" n="" nada="" ni="" no="" o:p="" p="" para="" pillar="" ponen="" por="" qu="" que="" riesgo="" s="" se="" secci="" tbol="" turno.="" usa="" y="" zapatillas="">

Supongo que con este comportamiento irracional rayando en lo absurdo nos hace sentirnos más a gusto con nosotros mismos, más seguros, más racionales.

Nos gusta correr y, si es por sitios diferentes, mejor. Corriendo se conoce mejor las ciudades y los sitios. Vas lo suficientemente rápido como para ver más en menos tiempo sin perderte nada por el camino. Y vas lo suficientemente lento como para disfrutar de ellos, de sus ruidos, de sus olores. Te puedes meter por cualquier camino, oler el campo, bajar por la vega del Guadalquivir, ir por el Quai d’Orsay al atardecer, subir a la ermita de Hontanares por un espectacular camino en medio de un robledal, correr por la playa de San Lorenzo con marea baja o pasar de Europa a Asia en una ciudad tan única como Estambul. Además te mimetizas con el entorno: no pareces un turista al que clavar salvo que abras la boquita y preguntas alguna gilipollez o te delate tu acento.


Yo, “por si acaso” echaré las zapatillas aunque sepa que no las voy a utilizar, unos zapatos con tacones de aguja y un bolso a juego. Y que viva el transformismo, que nos acercamos a la semana de Orgullo.

viernes, 14 de junio de 2013

La mochila y la operación bikini

El sábado pasado salimos por uno de los múltiples senderos que hay por Riaza  a pasear con los enanos. De momento no puede llamársele “senderismo” porque para eso hay que andar mucho y las piernas de 7, 5 y 2 años no es que tengan “mucha gasolina” como le gusta decir al mediano.

EL caso es que para evitar tener que llevar al enano en brazos durante mucho tiempo o eternizarnos a su ritmo (lo normal), nos llevamos una mochila de senderismo.

Al ponérmela me di cuenta de lo que pesan catorce/quince kilos en la chepa de verdad. Y es mucho. Normalmente hablamos medio en broma medio en serio de que nos queremos quitar esos “dos ó tres” kilos de mochila que nos sobra, pero no nos hacemos una idea de lo que acumulamos lentamente hasta que de golpe y porrazo nos cargamos con esta cantidad de kilos y nos ponemos a andar a una velocidad más o menos constante.

O cuando vemos la ropa de hace unos años y nos damos cuenta de que es tres ó cuatro tallas mayor a la  de ahora. Vale que actualmente se lleva la ropa más pegada (“slim fit”), pero no todo es moda.

Cuando volví a correr después de unos años a principios de 2006 lo hice porque me subí a la báscula para pesar a me hijo y vi las tres cifras fatídicas, 100,9. Mi hijo tenía cuatro meses y pesaba seis kilos, no hay que ser muy lince para darse cuenta de que pesaba 95,9. En seis meses perdí nueve kilos. En un año, doce. En dos, quince. Desde 2008 me he movido en torno a 80 kilos, si bien ahora estoy en 77 clavados desde MAPOMA 2013. Siete años después mi hijo mayor y yo pesamos conjuntamente lo mismo, pero él ya pesa 24.

Por el camino he pasado de una talla 56 de traje (apretada) a una 50 (holgada); de tener que meterle a las mangas de la chaqueta a tener que sacarle. De la camisa XL a la M… me he gastado una pasta en renovar el armario por el camino al tener que donar ropa nueva. No la he guardado “por si acaso” de la misma que Hernán Cortés quemó sus naves “por si acaso”.

¿Qué si he pasado hambre? Poca, la verdad. El punto fundamental ha sido comer comida de casa (que no casera), que a uno le permite seguir una dieta equilibrada. Con una disciplina mínima la pérdida fue constante en los primeros meses y muy ligera después (lo normal).

¿Trucos? Pocos, la verdad. Por otra parte tampoco pretendo ser maestro de nada.

¿Consejo? Sólo uno, no hacerse trampas al solitario porque estaríamos engañando a un gilipollas: una ensalada de pasta no es una ensalada, es un plato de pasta fría. Que lleve un tomate cherry o una hoja de albahaca no la convierte en ensalada de la misma forma que un chándal del Madrid no me convierte en CR7.

El tener, además, una vida activa en forma de jugar con los enanos también ayuda. Pienso que lo que engorda no es ese último trozo de pan que te comes, de igual forma que lo que te emborracha no es la última copa sino todas las anteriores.

No, lo que engorda es moverse menos que los ojos de Espinete; esas cien calorías de más que no quemas porque mola más quedarse viendo “Juego de Tronos” y guasapear con los colegas en lugar de quedar con ellos y disfrutar de la primavera.

El día de MAPOMA estaba desayunando en la cocina cuando oí en la radio a una endocrina diciendo que el problema no es que comamos mucho, sino que nos movemos poco. Por lo visto la comida envasada de hoy en día tiene un 20% menos de calorías que la de hace veinte años y, sin embargo, somos un 20% más obesos que entonces. ¿Hemos sufrido una súbita y maligna mutación colectiva? No, nuestro organismo es una máquina perfecta y se ha adaptado como lo ha hecho siempre, aparte de las trampas que nos hacemos al solitario con el cuento de que compramos comida “sana”, que no comemos casi “nada” y que practicamos deporte “con frecuencia” sin especificar con qué frecuencia.


Decía TS Elliot «Así es como termina el mundo, no con una explosión, sino con un lamento»; pues eso, de tanto quejarnos y haciendo tan poco nos darán por culo. Hay que salir llorado de casa.

Una frase menos pedante es la de Emilio Botín: "Lo que no son cuentas, son cuentos" y es que al final si te metes más de lo que sale (sin segundas) lo acumulas. Inventario final es igual al inicial más las entradas menos las salidas. Tan fácil. ¿Tan difícil?

viernes, 7 de junio de 2013

Resumen de Mayo

Se pasa el mes de Mayo más frío de no sé cuántos años y el perla negacionista del cambio climático con el que suelo cruzarme de vez en cuando por los pasillos se muestra eufórico porque los hechos le demuestran que todos (salvo Bush y él) estábamos equivocados. Puede ser, incluso, que nos dirijamos hacia una nueva glaciación. O a la colisión con Andrómeda. O hacia el Advenimiento del Juicio Final, quién sabe.

Uno, modesto conocedor de los “mercados” esos tan malvados como impersonales y con la estadística como una de las mayores perversiones/aficiones, sabe perfectamente que una observación anómala (“outliers” que dirían los pedantes) no tiene influencia en una media: lo importancia es la tendencia, ésa que es claramente alcista, aunque con dientes de sierra. Pero bueno, esto parece que no es importante y que cada uno lleva el agua a su molino. Mientras tanto sigamos consumiendo desaforadamente hasta que pete el planeta.

Este respiro en la subida de las temperaturas ha hecho que aún corra a mediodía y que haya postergado el madrugón hasta quizás la semana que viene.

De momento sigo manteniendo una salida semanal en bici. Si bien 45-50 minutos dan para 20-22 kms, el rato me sienta estupendamente.

En cuanto al “running” los ritmos se van aligerando: si a principios y mediados de mes me costaba bajar de cinco minutos, la pasada semana ya me movía holgadamente en torno a 4:45.

De lo que me he quitado esta semana ha sido del rodaje del domingo, y es que cuando un virus entra en una familia numerosa se integra tan rápidamente que a los dos días es uno más.

Como resumen de mayo decir que ha sido el mes con menos kilometraje desde Noviembre/2011, con 116 kms. Entre el “marathon blues” y tres salidas en bici he bajado 40 kms con respecto al año pasado, algo normal por otra parte.

De cara al verano pienso madrugar para correr y sacar alguna salida en bici a mediodía. A pesar del lastre que llevo en la bici en forma de equipamiento considero este ejercicio como muy equilibrador del desequilibrio que supone el running. Dejo para septiembre el gimnasio para mi inminente nueva vida “commuter” hacia el extrarradio.


lunes, 27 de mayo de 2013

Cruzando entrenamientos

Llevo dos semanas con un amago de entrenamiento cruzado. Aunque aún sea pronto para evaluar si los resultados, las primeras sensaciones son que sí se puede correr sin que el piramidal moleste mucho.

En estas dos semanas he salido cuatro veces en bici a entrenar, unos 20 kms cada vez (47-52 minutos en total). Las velocidades, entre 23 y 25 kmh, no es que me den precisamente para participar con un mínimo de dignidad en cualquier modalidad triatleta pero estamos en ello. Mi hándicap (y mi fuente de mejora) es que no consigo acercarme ni por asomo a la cadencia mítica de 90 vueltas por minuto ni cuesta abajo. Cuesta arriba como que no, me falta cuádriceps, me falta glúteo, me faltan riñones para ponerme de pie y meterle caña a los pedales. Y cuesta abajo me falta valor: es ponerme a 45-50 kmh y entrarme el canguelo.

Tengo un compañero en la ofi de estos que cuando les da por una afición se equipan como el mejor y que se atreve a dar consejos (la ignorancia es atrevida). A este compañero también le dio por comprarse una bici en su momento (de montaña, porque en Alcobendas si no tienes una muntein no puedes ir en bici, con pedales automáticos para no perder cadencia en el carril-vieja los fines de semana) y me suelta “es que si llevaras pedales automáticos irías más rápido” .Del transportín, el soporte para la silla del enano, el candado o los guardabarros no se percató, ni tampoco de su palpable sobrepeso, sólo de los pedales convencionales. Claro, y cada vez que vengo en bici tengo que cambiarle los pedales.

Aunque fuesen semiatomáticos me niego a a gastarme 200 pavos en unos pedales (para que me los roben cuando aparque en la calle) y en unas zapatillas. Además, qué coño, seguro que me hostio por no tener la costumbre. Cuando en mi próxima vida me plantee hacer un Iron Man entonces, y sólo entonces, me plantearé equiparme para tal. Pero para vacilar me basto con mi equipamento actual, que a más de uno hiperpuesto le he pasado yendo yo con traje y corbata (y no veais cómo se pican).

Aparte de mi reincorporación a las salidas en bici ¿alguna vez llegué a incorporarme? He salido a correr a ritmos discretos… en la medida que para rondar los cinco minutos voy disparado de pulsaciones (en torno a 150ppm). El parón post-maratón y la llegada efectiva de la primavera (calor, sangre aún espesa, etc) han tenido su efecto en ritmos lentos con un esfuerzo considerable.


No obstante ayer salir con los compañeros del Muro a rodar y volví bastante contento por varios motivos: fue mi primer rodaje en condiciones desde MAPOMA (15 kms), a un ritmo cómodo (5:25 min/km y 133ppm) y el piramidal ni lo noté hasta al km 14. Ah, lo mejor de todo fueron los churros que me apreté después de correr sin ningún tipo de remordimiento ni miramiento.

viernes, 17 de mayo de 2013

Rediseñando el entrenamiento


Mis recientes y persistentes problemas de lesiones me han hecho replantearme la forma de entrenar. En realidad nunca ha sido un entrenamiento muy metódico sino más bien impulsivo. Que me tocaban las pelotas pues le metía caña (esto es fácil cuando corres a mediodía). Que pasaba una noche toledana y el cuerpo me pedía suavidad, pues un ritmo más tranquilo. Que tenía más tiempo pues alargaba la carrera hasta convertirla en minirrodaje. Eso sí, el rodaje dominical no me lo he saltado salvo contingencias.

Dentro de la anarquía táctica al menos había una planificación estratégica que me hacía incrementar tanto el kilometraje como la intensidad de cara a los maratones de estos dos últimos años.

A modo de propósitos de “maratón nuevo” pretendo:

  • Aparecer por el gimnasio. Dice mi fisio que mi pierna izquierda tiene menos masa muscular que la derecha y que eso hace que al pisar se debilite más, lo que redunda en lesiones a largo plazo. Y yo, que soy un depravado economista que carece de conocimientos médicos, le tengo que dar la razón por el conocimiento que se le supone.
  • Al menos este verano alternar la carrera con la bici; no mucho tiempo, porque la hora de la comida da para lo que da, pero al menos espero realizar un ejercicio aeróbico que no implique tanto impacto sobre las articulaciones y que de paso me permita fortalecer el glúteo e, indirectamente, descargar del trabajo al piramidal.
  • ¿Hacer series? No, de momento. No me gusta hacer series. Me aburren. Lo paso mal. Aún sabiendo que es la forma más rápida y efectiva de mejorar tiempos no voy a caer en la trampa de pasarlo mal un día a la semana para mejorar ¿cuánto? ¿cinco segundos por kilómetro como mucho? No, por favor, de lo que se trata es de correr y de disfrutar corriendo, no de correr algo más rápido que yo. No soy keniata, no tengo 25 años, no como de correr… por lo que no quiero “sodomizar” durante días porque el miércoles tocan series. Prefiero “Dexter”, “Homeland” o “Game of thrones”.

Dice Yolanda que el maratón nos pone a cada uno en nuestro sitio y es una verdad como un templo. Yo, además, pienso que se corre como se entrena y que no podemos tener unas expectativas más optimistas de lo que entrenamos: en un 10.000 vale, podemos ir 5 ó incluso 10 segundos más rápidos de lo que esperamos y bajar un minuto. Incluso en una media maratón. Pero en 42,195 no valen brindis al sol: vamos a recoger exactamente lo que sembramos.

Con lo que me quedo es con que me gusta correr. Más allá de un objetivo determinado me quedo con el vehículo. Disfruto corriendo, madrugando para correr, viendo amanecer, sintiendo el aire en la cara (el aire, no el viento), la lluvia, viendo la nieve en Somosierra, oliendo la primavera, oír el crepitar de las hojas del otoño… y quiero seguir disfrutándolo. Tonterías las justas.

martes, 7 de mayo de 2013

Crónica de MAPOMA 2013


“Cuidado con tus deseos porque pueden hacerse realidad”.

La verdad, no sé quién dijo esta frase pero ni gúguel me la ha sabido responder. El caso es que para MAPOMA hizo frío, mucho frío. De tanto pedirlo. A última hora decido ponerme la malla larga y una camiseta térmica de manga larga debajo por si se cumplen las previsiones de lluvia a mediodía y sensación térmica de cuatro grados.

Gracias a la des-organización de la Organización, el puto desastre del ropero se convirtió en una insufrible espera que me jodió esa horita que en teoría dedicamos a saludar a los conocidos, espantar miedos, echar la última meada o estirar de puro nervio sobre el terreno.

Diez camiones puestos en dos hileras de cinco originaron el caos organizativo. Este año pensaba que se iba a dar mejor que el pasado, cuando nos dimos un paseo de dos ó tres kilómetros hasta la salida desde el Retiro. Mi gozo en un pozo. El año pasado, con eficiencia militar, había diez tiendas imperio donde en función del dorsal había que dejar la bolsa. Caos a la salida y, sobre todo, caos a la llegada originado ya en la salida, si no mirad el vídeo



No nos enteramos del minuto de silencio (nuestra guerra estaba en el ropero) y pasamos por el arco de salida a las nueve y cuarto. No hay calentamiento sino carrera desde Cibeles a Colón.

La aglomeración de la salida ha desaparecido y los pocos espectadores están plegando para irse a esperar a sus conocidos en los distintos puntos de encuentro.

Este año decido no fliparme al principio y salgo con el freno de mano echado. Mi intención es repetir el tiempo del año pasado (3:51) sin petar en el intento. Y salimos lentos. Primer kilómetro a 5:40 y los cuatro siguientes a 5:24 (el año pasado iba a 5:09 cuesta arriba) lo que se traduce en un ritmo cómodo de 142ppm. Adelanto a bastantes corredores e incluso al globo de las 5 horas ¿tan mal voy? Es posible (posición 8.104 masculina), pero es que he salido a y cuarto.

Yendo en plan “amarretegui” aceleramos los siguientes kilómetros con un perfil más benigno. EN el Bernabéu nos separamos de los que van a correr 10k y se nota poco más que nada porque las calles son más estrechas. Pillamos al globo de las 4:30 en el km 9, esto funciona porque vamos a 5:14 sin que el pulso se acelere (144). Noto que adelanto a mucha gente y en cinco kilómetros he remontado casi 700 posiciones (7462).

Me hidrato correctamente, a pesar de que no sudo. Con las bebidas isotónicas ocurre el problema de siempre: no puedo beber en vaso, pero según qué voluntario tampoco te dan la botella en parte lógico porque luego se ven muchas por ahí tiradas con apenas dos tragos ¿para cuándo botellas “de competición” de 20-25 cl como los quintos de Mahou? ¿para cuándo una Mahou de competición en botella de plástico?.

El mal tiempo no arredra al público y me sigo emocionando. En el km 10 pillamos a dos compañeros del barrio que nos acompañarán hasta el medio maratón y la charla se anima, señal de que vamos bien aún. Por Chamberí vamos como relojes, a 5:15 y con las mismas pulsaciones, 145. Con respecto al año pasado he perdido casi tres minutos y voy 4 ppm más lento. Ya he recuperado otras 400 posiciones (7036). El piramidal me molesta ocasionalmente por lo que me doy con un canto en los dientes.

Y empieza la mejor parte, la del centro. Pero antes cometo un error fatal: parar a mear en unos WC que están en la acera… cerrados con bridas. Literalmente pa mear y no echar gota. Ponen WC cerrados, con un par. Me he despedido de Ángel diciéndole que lo pillo en un rato y al final tengo que mear de aquella manera entre dos coches. A pesar de los estrechamientos de Fuencarral, Preciados, Sol, Mayor, Palacio Real y su tan amigable firme para las rodillas me acelero, 5:07 de ritmo. Me siento jaleado; voy jaleado. En el 20 mantengo mi ritmo batanero de 5:21 que mantendré hasta el 28. El globo de las 4:15 lo cojo en Ferraz, antes del Medio Maratón donde sí me dan el Powerade que bebo tranquilamente. Mi posición ya es la 6.897.

Retengo en la bajada al Parque del Oeste probablemente demasiado ya que hasta la entrada de la Casa de Campo voy a 5:25 sin que se note una bajada del ritmo cardiaco. Es en este momento cuando estoy más lejos de mi tiempo del año pasado (seis minutos más) pero sin embargo no siento dolor muscular alguno más allá de los propios de llevar más de dos horas corriendo. Continúo recuperando posiciones, ya estoy en la 6.370 y los zombies de “walking dead” se multiplican. Empiezo a recortarme tiempo conmigo mismo y no es que acelere sino que no desfallezco: los kilómetros en la casa de campo me salen a 5:30.

Salimos de la Casa de Campo y tengo un deja vu: ahí, agazapado estaba el hijoputa del mazo del año pasado. Al más puro estilo Matrix le esquivo, le acribillo a balazos y sigo corriendo. A pesar del aire serrano me salen dos kms a 5:20. Esta vez no me hice la trampa psicológica de “venga, que sólo son siete kilómetros” para no desfallecer. No, esta vez me planteé objetivos más cortos: “un kilómetro más para el 34, otro para el 35”. Al trantrán. Noto que se me engarrotan las piernas pero me mantengo con un ritmo digno: 5:24 y 5:30 en el 34 y 35. Escalo hasta el 6.098 y veo… ¡¡el globo de las 4:00!! Que salió un cuarto de hora antes que yo. Sin obsesionarme (estaba a unos 300-400 metros) mantengo mi ritmo. Acacias, Puente de Segovia.. vamos, la Ronda de Atocha y sólo me queda una puta cuesta… pero la Ronda de Atocha se me hace eterna. Llamo a mi mujer para decir que estoy en Atocha por donde paso sin bajarme. Pero soy incapaz de hablar y correr en el 39 a la vez por lo que ando un poco, 6:27. Contemporizo, trato de arrancar pero voy lento. En Alfonso XII oigo “¡¡ése Muro, a echarle huevos!” y aprieto los dientes (el culo ya estaba que no pasaba ni el rumor del viento) y mantengo si no el ritmo por lo menos la dignidad y sigo corriendo. Aún Así en el km 41 estoy a 24 segundos de mi marca del año pasado. ¡¡Sí se puede!!

Allí en la esquina, a 400 metros de meta los veo a los cuatro. Me emociono, trato de correr más rápido por O’donnell pero qué va. Los enanos tienen ganas de correr y salimos ¿corriendo? Andamos un poco, que al mayor le “da flato”; nos ha jodío Mayo con las flores y el flato. El mediano dice “¡¡Papá, acelera, que nos ganan, que voy como un Ferrari!!” y apretamos.

Al final 3:54, dos minutos más que el año pasado pero ¿a quién le importa? Al final de lo que se trata es de emular a Filípides, no a Cronos. Y para siempre me quedará el recuerdo de cruzar con los enanos. El año que viene espero a los tres en el mismo sitio.

La medalla me la quita el mediano como la Tarrés se la quitó a una nadadora y se la pone. Unas liebres nos dan el globo de 4:00, ése que no pillé, para los niños. Qué irónico, no soy capaz de pillarlo durante 42 kms y luego lo llevo “de la manita”.

Me siento, intento estirar pero consigo lo contrario: los aductores se me suben hasta la mitad y tengo que empujarlos para ponerlos en su sitio. Hace un frío de cojones, recojo la mochila rápido (afortunadamente no me tocó el caos del vídeo de antes) y nos piramos. Tirito por el frío, tirito porque probablemente esté algo desfallecido pero me siento orgulloso por lo realizado con frío, viento (poco y al final) y, sobre todo, por la entrada triunfal.

lunes, 29 de abril de 2013

MAPOMA 2013, un previo

Sólo unas líneas para escribir el tiempo final (estoy trabajando en la crónica). Con respecto al año pasado he empeorado dos minutos (3:54 frente a 3:52) pero esta peor marca me sabe mejor por varios aspectos:


  • Salí lastrado por el caos del ropero, perdiendo doce minutos en la salida y teniendo que remontar.
  • A pesar de las molestias en el piramidal de los últimos meses he podido templarlo y correr con él en armonía.
  • El tío del mazo estuvo corriendo conmigo desde el km32 pero hasta el 39 pude esquivarle dignamente.
  • El frío y el aire. Pese a que no nos preparamos para luchar contra los elementos, estos juegan un papel importante.
  • He contemporizado, me he regulado todo el camino. Desde el km 3 al 27 he ido a 5:21 y desde ahí al 35 a 5:23. A partir de entonces un lento declive.
  • Y, lo mejor de todo, los últimos 500 metros los hice en loor de multitudes y escoltado por mis dos hijos mayores. Encima el xxxxx del mediano me dice "Papá corre más, que nos van a ganar, que voy como un Ferrari".


Ahora toca descansar y lamerse las heridas y desdecirse de esos comentarios tan poéticos dichos en caliente del tipo "va a correr otro maratón su puta madre". Afortunadamente el ser humano tiene la ventaja evolutiva de la amnesia selectiva, ésa que nos lleva a olvidarnos de lo malo y quedarnos con lo bueno: el dolor, las rozaduras, el destemple... todo se pasa pero la gloria y el orgullo de pasar por meta no te la quita ni Dios. Amén.

A todos los que habéis terminado el maratón enhorabuena. A los que lo habéis intentado animaros: el próximo seguro que cae. Y a los que estáis dudando jalearos: nos vemos en el próximo.

jueves, 25 de abril de 2013

Tonterías las justas


A estas alturas de la película, y contando con los dedos de la mano los días para MAPOMA, no pienso hacer (mucho) el gilipollas. Sé que estamos en pleno “tapering” pero el tiempo que hace es el perfecto para correr. De hecho creo que salvo una semana en febrero (con más frío), ésta está siendo la mejor del año meteorológicamente hablando.

Con una máxima de 15º, sol, sin viento, días larguísimos… a uno le entran unas ganas de salir a rodar sin parar. ¿No os pasa que los días que no podéis correr veis a más corredores por el parque y, de pura envidia, tenéis más ganas aún de correr? A mí desde luego que sí. Y creo que, objetivamente, en estas semanas hay una explosión de corredores.

Pues sí, he de confesar que he caído en la tentación de correr en pleno “tapering”. Pero “sólo un poquito” como diría el del chiste. El martes pequé de pensamiento, palabra, obra y omisión. Salí  a rodar 9 kms a ritmo de maratón, 5:25 y 135ppm.

Y es que la operación bikini ya está aquí. Después de un duro y largo invierno de potajes y jerseis de cuello vuelto,  toca sacar las camisetas y esa ropa tan explícita del verano y ¡¡horror!! No podemos cerrar el cuello de la camisa  de salir a degüello o la cremallera del vestido ése tan rompedor no me cierra. Nada, esto con un par de carreras listo, Evaristo. Sí, sí.. hay que llegar antes al parque y empezar poco a poco. “Es que mi vecino el que corre maratones ha perdido seis kilos comiendo de todo y sólo corriendo” Hombreee.. no es lo mismo “comer de todo” que “comérselo todo”. Y el término “sólo corriendo” suena a “yo lo hago con la minga cuando quiero” A lo mejor es más apropiado “corriendo solo”, poco a poco, con el MP3 (o sin él), un día, otro, con lluvia, con frío, con viento…

Y es que hemos leído en Internet que la forma más rápida de perder peso es el running. Sí, es la más rápida y efectiva pero no la más fácil, que confundimos la velocidad con el tocino. ¿Hay alguna actividad en la que se consuman 60-80 calorías en 5-6 minutos?

Pero bueno, el caso es que ahora nos toca descansar dentro de lo que cabe, llenar el depósito de glucógeno y pedirle a los enanos que no nos den noches toledanas, que el piramidal de Papá tiene que descansar tanto o más que el isquio de Messi.

¿Nervios? No, más bien ganas de ir a la Feria del Corredor el viernes a mediodía, oír el ruido del maratón. Parece que el tiempo va a acompañar, con sol y nubes y unos 10 grados de máxima.

lunes, 22 de abril de 2013

II Carrera de Sanfilippo


Desde este blog quiero darle la enhorabuena a los organizadores de esta carrera y también las gracias porque con acciones tan desinteresadas como ésta se unen la pasión por el running y la solidaridad. Acciones como ésta nos hacen ver la cara buena del ser humano en contraste con la más miserable del lunes pasado en Boston.

A través de uno de los compañeros del Muro que la organizaba me enteré de la celebración esta carrera en Las Tablas, uno de esos barrios nacidos durante la burbuja que nos consume.

La Carrera era la II Carrera Sanfilippo, totalmente benéfica. En su página web incluso te informan del importe que les llega dependiendo de la forma de pago que elijas y del total recaudado.

A una semana vista de MAPOMA ir a correr un 10.000 parece un ejercicio entre temerario y masoca. Lo que no es temerario es ir a una carrera “sólo a mirar” o a acompañar a los enanos.

Como en cualquier carrera que se celebra en Madrid la participación  si no masiva al menos fue multitudinaria. Dos mil inscritos entre carreras de 10.000, 5.000 e infantiles son muchos corredores.

Los precios en la media de lo que últimamente se viene viendo: 10 pavos por las carreras de mayores y seis pavos por las infantiles. Viendo la finalidad de la recaudación uno lo paga a gusto.

Por lo que respecta a la bolsa, ésta es de las mejores que nos han dado: aparte de la camiseta (técnica de verdad), las infantiles contenían una bolsa/mochila de ésas de cordones, caramelos, globos, bol, vaso, gorra, juguetes… vamos, que se fueron expectantes a casa los enanos. “¡¡cómo pesa, Papá!!” Vamos, que se curraron el tema de la aportación de los patrocinadores. Alegra ver, además, que aún quede dinero para la Obra Social.

A la vista del perfil (de lo más “plano” que se puede encontrar en Madrid), la ausencia de giros innecesarios (es de lo poco bueno que tienen estos barrios de diseño industrial) y de que no era una carrera muy masificada, ésta es una carrera idónea para aquellos que quieren hacer marca en la distancia. Si, además, el tema solidario te preocupa mínimamente entonces lo tienes todo. La cercanía de MAPOMA, no obstante, seguro que le ha restado algo de afluencia.

En cuanto a los puntos de mejora (y seguro que mejorarán para el año que viene) está la organización de la carrera infantil. No hicieron carreras por categorías, con lo que corrían niños desde los 3 a los 14 años.. con sus papás. Además, y esto no tiene remedio, los padres somos unos gilipollas de cojones. Nos empeñamos en acompañar al niño en una carrera de 400 metros con marcaje más férreo que a Messi, un niño que probablemente corra más rápido que la mayoría de padres. Para niños 3 ó 4 años vale, pero un niño de 6/7 años ¿tiene que ir de la manita de mamá? En el cole va en la fila a clase, al comedor, al patio… vamos que no es gilipollas ni mucho menos. Luego pasa lo que pasa, que nos ponemos delante para que Borja salga el primero y nos mosqueamos porque nos dicen que los papás que quieran correr con sus hijos de la manita que se vayan al final. ¿Qué es lo que no entendemos, “Carrera” o “Infantil”? Creo que no hay que ser de Letras para entenderlo, que no es Griego Clásico, joder. Los tropezones, pues, estaban asegurados para disgusto del mayor.

¿Y de los papás que quieren inmortalizar la salida de Gebre.. perdón, de Germancito con el puto esmarfon y no dudan en ponerse delante de la línea de salida? “¡¡Germán, saluda a mamá!!” mientras el pobre Germán, de nueve años no sabe dónde meterse de la vergüenza

En defensa de los padres (una de cal y otra de arena) he de decir que la zona de juegos infantiles se autogestionó perfectamente, que siempre hay un niño que quiere tirar más veces de la cuenta.

El resto de la semana..dos salidas muy tranquilas a ritmo algo más ligero que el de maratón. Quiero ir a 5:25 y ver sobre la marcha si puedo apretar o no. Eso sí, como haga el calor de principios de semana las vamos a pasar putas. Las previsiones a una semana vista apuntan a 5º de mínima y 10º de máximo. Ojalá.