jueves, 11 de agosto de 2016

Carrera Norte-Sur, crónica de una MMP anunciada

A pesar de que han pasado casi dos meses, publico la crónica de una carrera en la que me permití el lujo de correr con la casi certeza de hacer marca.

La Carrera Liberty me dejó un sabor agridulce. A pesar de que la marca fue muy buena para mí (41:09), me quedé la sensación de que podía haberlo hecho mejor. El hecho de tener que parar un par de veces y a pesar de ello hacer un 41:00 me dejó con la sensación de que a poco que se me hubiese dado mejor hubiera bajado (o acercarme) a 40:00 en un recorrido muy exigente.

Así que una semana después me apunté a la carrera Norte-Sur, el 17 de Junio. Para los que no conozcáis Madrid os cuento la orografía de la capital…  en el Norte tenemos el Sistema Central. En el Sur tenemos el Manzanares. Más al Sur, ese rabito que tiene el mapa, está el Tajo a su paso por Aranjuez. Por tanto, es cuesta abajo de Norte a Sur.

Entre Plaza de Castilla (720 msnm) y el Manzanares (aprox 630msnm)  hay casi 100 metros de desnivel. Por cierto, off topic al canto ¿sabéis a que altura está el “Angel Caído” del Retiro? Sí, interpolad y os saldrá 666.

Todas las carreras en Madrid tienen la misma “mala sombra”, que hay muchas cuestas. Por tanto, y haciendo de la necesidad virtud ¿por qué no una carrera cuesta abajo? SI además es homologada para los marquistas mejor. O darse el gusto de correr rápido, que no es tan fácil cuesta abajo.

Ésta es una de las carreras marcadas en rojo para hacer “mínima” para la San Silvestre, así que pese a estar en Junio la afluencia es masiva.

Salida desde Mateo Inurria (escultor cordobés, dicho sea de paso), en Plaza de Castilla. Madrid no es tan grande, es decir, en diez kilómetros entras y casi sales. Transversalmente seguro. El truco para que salgan diez kilómetros sin apenas cuestas está en meter zigzags.

Frío para ser Junio y gente que lo de los cajones se lo pasa por los cojones, no sé si por manía o exceso de amor propio… correr de la manita puede sonar muy romántico sobre todo en las primeras fases del apareamiento pero en un cajón de sub40 ó sub38 es cuanto menos temerario por la cantidad de búfalos que van a salir en estampida a 3:30.

Mi idea era bajar de 39:00. Y como no sé correr diezmiles voy en plan cholista kilómetro a kilómetro. Tengo que ir ganando seis segundos a diez parciales de cuatro (Botín decía que "lo que no son cuentas son cuentos"). Y me pongo en el cajón de sub40. No me atrevo con el sub38.

El primero, con las aglomeraciones, me sale a 3:54. Bien empiezo bien. Nos metemos en el Madrid señorial (Pío XII, Serrano...) siempre por debajo de 4:00 y haciendo saco. Oír el pulsómetro y ver parciales por debajo de 4:00 mola. Los pequeños repechos estabilizan el ritmo. 19:20 el km5 y no me hidrato. Veo en lontananza el globo de 38:00. ¿Y si sí?..

Pasar por la Biblioteca Nacional, Museo Arqueológico. Plaza de la Independencia/Puerta de Alcalá a esas horas es un lujo. Y mola ir rápido. Kilómetros a 3:30-3:35...  Puedo ver con nitidez el 38' Por la Cuesta de Moyano acelero... voy por debajo de 3:15 SEGURO... el globo de los 38:00 sigue ahí y ya sólo queda girar, subir por Recoletos... mantengo el ritmo. Esa subida se hace dura porque voy al límite. Adelanto a muchos... los metros finales siempre se me dan bien. No veo los números del cronómetro pero sé que bajo holgadamente de 39:00, y de 38:30. Aprieto...

¡¡38:15!! Según se desarrolló la carrera me doy cuenta de que podía haber bajado de 38:00... pero la estrategia era bajar de 39:00. Otra cosa es que el saco de segundos de salir con esta estrategia me hubiese permitido encarar los 38:00. Otro año lo intento. La idea no era tener mejor o peor marca... si así fuera competiría más y me entrenaría más metódicamente. Pero que va... la idea es correr por correr y tapar bocas, que no veas cómo se vienen arriba los runners de oficina neófitos. Bocachanclismo en estado puro.

Conclusiones:

  • Quien diga que correr cuesta abajo es fácil no dice la verdad. O no sabe correr. Correr cuesta abajo es más rápido, pero no fácil. Precisamente porque es rápido te flipas. Te dejas llevar por la manada. Te pones a unos ritmos estratosféricos pero que no puedes mantener ni aeróbica ni muscularmente. Evidentemente te salen mejores marcas... un minuto y medio es mucho tiempo. Pero hay que correr regulándote muy bien porque la posibilidad de petar está ahí. Y, qué coño, tampoco estamos acostumbrados a un perfil tan bueno.
  • El salto de calidad que doy en cada carrera me hizo correr el domingo pasado 15k a 4:27... a nivel del mar... sin darlo todo... ¿estaré para bajar de 01:30 en media maratón? A ver cómo estamos a la vuelta de las vacaciones.
  • 10.000.... distancia que sigue sin gustarme y que no preparo pero que se me da bien. Demasiado bien diría para lo que lo preparo. ¿Llegará a gustarme algún día?
  • 38:00... mínima para la San Silvestre Internacional y tener la posibilidad de correr con todas las bestias pardas

miércoles, 25 de mayo de 2016

Carrera Liberty 2016, mi crónica

No tenía pensado correr esta carrera. Ésta ni ninguna otra. No tenía ganas de competir desde MAPOMA (tengo pendiente una crónica). Pero hace 3-4 semanas un amigo me ofreció un dorsal de gañote sin ser fotocopiado ni robado de wallapop… una empresa se lo ofreció para sus conocidos.

Y, claro, como para tantas otras cosas, a un dorsal no se le puede decir que no. Bien sea por superstición o por premonición, el caso es que cuando a un corredor le ofreces un dorsal lo deja todo y va. Da igual que sólo cueste diez euros, lo importante es el detalle.

Después del “maratón blues” la vuelta a los entrenos ha sido progresiva. Lenta. Con pocos kilómetros. Sin llegar a la velocidad de crucero de 40-50 kms semanales. Sin rodajes o de poca distancia (15 kms). Y de velocidad, poquita. Hay que oxigenar.

Con este bagaje me presenté el domingo al lado del Palacio de los Deportes. Odio los apellidos comerciales de sitios tan emblemáticos con nombres comerciales. Joder “Palacio de los Deportes” es ya de por sí un nombre mítico y evocador que nada tiene que ver con la mierda ésa del “Barclaycard Center”. ¿Os imagináis dentro de veinte años discutiendo sobre qué concierto fue mejor si el de Estopa en el BC Center o el de Manolo García en el CukiMonster Center o el de Auryn en el Chupiguay Center? En fin, todo por el “branding”.

Mis sensaciones y mi idea era hacer en torno a 42:00-43:00. Perfil exigente con cinco kilómetros de subida tendida desde Cibeles al Bernabéu ¿premonición de algo grande el sábado?, sensaciones de semanas anteriores… me invitaban a ser prudente.

Sin dilaciones me meten el cajón de sub40 “porque tú lo vales” me dicen los compañeros. Y allí que me pongo con morlacos de estos que salen en estampida como ñúes. El cajón, sorprendentemente, se respetaba a pesar de no tener ningún control… parece que algo estamos madurando.

Perfil de la carrera


Pistoletazo de salida y estampida. Salida muy rápida… joder, en el cajón en el que estaba como para no… Goya es una calle ancha. Alcalá también… y cuesta abajo. Me dejo llevar por la cuesta abajo y la manada. ¿Rápido? Rapidísimo. Primer kilómetro 3:30. Segundo 3:40. Oh, oh… algo falla. No puedo ir tan rápido. No puedo venirme arriba. El correr no son matemáticas, en un sentimiento como el Atleti, pero algo de planificación hay que tener porque las consecuencias se pagan. En el km3, a la altura de Colón, noto que no voy tan bien. Voy al 100%. Aún así sigo por debajo de 4:00. Conscientemente bajo el ritmo… en el 4 el flato hace acto de presencia... me tengo que parar 15-20 segundos a la altura del Museo de Ciencias. ¿Sigo o no sigo? Joder, todavía por debajo de 20:00, “vamos Jose.. no estamos para 40:00 pero sí para 42:00” Sólo quedaban 6. 20:15 en el km5 y ya se vislumbra el Bernabéu. A 4:15-4:20 iba bien. A pesar de notarme mal notaba como adelantaba a muchos corredores. La cuesta de Concha Espina… matadora pero la supero con una dignidad que no me la esperaba.

Ya en Príncipe de Vergara casi todo es cuesta abajo. Pero en la única subida otra vez... el flato. Esta vez ando 20-30 segundos. Consigo sacar la energía de reserva como el Terminator y me pongo en marcha. Llevo 30:30 en algo menos de 7,5 kms. Me queda claro que no voy a bajar de 40:00 pero los 42:00 están ahí a huevo. Plas, plas… 4:10 el 8, 3:54 el 9 y 3:50 el 10, esprintando y todo durante 500 metros. Tiempo total 41:09.


La carrera me dejó un sabor agridulce. Por un lado hice mejor marca de lo que esperaba (41:09 frente a 42:00) con un circuito exigente en el que otras veces había hecho 41:50. Pero por otro el hecho de tener que parar un par de veces me dio un poco de rabia… quién sabe si me hubiera regulado un poco mejor hubiese bajado de 41:00. En fin… que no hay que comerse la olla… un marcón (para mí) en una carrera exigente. Lo mejor de todo las dos cañas de después, a las 10:00 AM. Y es que pocos sitios como una cervecería tradicional de Madrid para tomar una Mahou canónica.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Athleisure: Los leggins son el chándal del siglo XXI

Después de una temporada (larga) desconectado paso a ponerme al día... cambios, muchos cambios pero no por ello he dejado de pensar, escribir (menos) o correr.

Por una vez parece que soy un trending setter sin saberlo. Bueno, yo o cualquiera que corra… porque por lo visto ahora lo que se lleva es el athleisure, una tontería del primer mundo que consiste en disfrazarte como si fueses el puto campeón del Iron Man de Hawai para ir a comprar el pan. Vale que Carmena sea la madre de Islero (no te lo perdonaré jamás Carmena), pero las calles de Madrid aún no están tan mal. Coño, que sale en el Vogue ése .

Pero si hasta hay un código de estilo (dress code, si os sentís más cómodos).

Cuando empecé a ponerme mallas hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana mi mujer me mandó a ponerme un meyba encima (por si no sois de Córdoba… un pantalón corto). Y hoy ya veis, las mallas, que de por sí son algo más que explícitas tienen hasta transparencias y son de colores claros, que vaya tela que pinta tienen algún@s cuando el sudor hacer acto de presencia. Puedes ir al Mercadona, a misa o hasta el Congreso que nadie te va decir nada (qué gracia me hizo Bono -exministro- cuando le oí decir que en el Congreso ahora se exige menos etiqueta que en un chiringuito de playa).

Nótese que escribo mallas y no leggins porque aún no sé la diferencia entre unas y otras. Bueno, sí... unas mallas no cuestan más de 50-70 lebros en su gama más alta y por los leggins te pueden pedir lo que quieran. Siendo igualmente de Nike, Asics, Kalenji o Nisu.

Mi mujer, que se fija en todo, dice que cuando va a nadar los sábados por la mañana las mamás (una madre se autodenomina “mamá” aunque la prole tenga la edad legal para votar) van más preparadas que las hijas a clases de natación. Su outfit (para que veais cómo domino esto del mundo it girl): mallas drifit con más colores que el botiquín de Pocholo, zapatillas pro-nation fluo, cortavientos técnico (que transpire, por favor, ceñido y, si va a juego con los cordones y la goma del pelo mejor). Al principio pensaba que se iban a hacer unos 8x1000 RC 90’’.


Ante todo naturalidad... mamá con el bocata de nocilla diciéndole a la niña que todas sus amiguitas ya están en el agua.

Pero que va… mientras la niña nada (tercera persona del singular del verbo nada) ella…. nada (adverbio de cantidad). Bueno, maticemos… nada no, palmerón de chocolate mientras lo damos todo con el whatsapp, que no veas el consumo de glucosa intensivo que se da cuando uno está en el grupo de “mamás del cole” un sábado por la mañana entre fotos de bomberos, deberes de los niños, gifs de gatos o elementos varios que nunca hemos recibido ni nunca hemos enviado.

Esto para mí es chandalismo puro y duro. Sí, esa prenda que ahora no es cool y que sólo lo usan los Camela y los preventivos de Alcalá Meco.

Como un gen recesivo a la espera de que se den las circunstancias para brotar ahora ha explosionado. Se han apuntado las hijas de las madres chandalistas del siglo XX. Porque, “¡A numerarse!” como se decía en la mili… Que levante la mano quién no haya salido en chándal a la calle más allá del contenedor de basura.

Ah.. porque algo falla cuando en el Juan Carlos I (parque periférico de Madrid, en el distrito de Barajas) se ve a un niño con una bici de Bob Esponja, su hermanita con la bici de la Barbie y su mamá que va más puesta que Jeaninne Longo. O su papá que lleva una bici de carbono. Ríete tú de Rayo MacQueen.


jueves, 28 de enero de 2016

A dios pongo por testigo...

 ...que jamás esperaré a la inscripción “gratuita” de Adidas del Maratón de Madrid. En los últimos años Adidas, como patrocinador oficial, venía “regalando” una inscripción a MAPOMA si te comprabas unas zapatillas de gama media-alta en los meses previos. La promoción era realmente interesante pero, al igual que las ofertas de telefonía, poco a poco empezaron a caparla.

Un año dijeron que sólo podía hacerse a través de tiendas especializadas y los grandes almacenes que nos anuncian los cambios de estaciones con esas semanas tan fantásticas (excluyendo con ello a tiendas online). . Otro año elevaron el gasto mínimo a 125 pavazos. Y éste han dado una vuelta de tuerca acotando la oferta al modelo tope de gama, Ultraboost, cuyo precio de partida son 180 pavazos. Independientemente de que aún pueda parecer una buena oferta (teniendo en cuenta que piden 84 pavos por la inscripción ahora), a mí no me lo pareció tanto…

Me explico. He estado leyendo que las zapatillas ésas tienen una amortiguación un tanto particular. El aspecto externo es de corchopán. El tacto es de corchopán. Y todos los comentarios que leo van el mismo sentido: zapas muy rápidas y cómodas para correr… en asfalto, que justo es la superficie que menos trabajo ¿no habíamos quedado que es mejor correr por parques y jardines para preservar las articulaciones? Además me meto por sotomontes como Valdelatas, por lo que tener otro par de zapas más sólo para correr por asfalto me parece poco práctico a la par que caro.

Así que este maratón lo voy a preparar y correr con unas Mizuno Wave Rider 18, que tienen esa amortiguación mínima para ir punta-tacón y que sin embargo no llega a cargar. Ah, y por menos de la mitad.

En cuanto a la inscripción, trasteando por la red encontré tres “ofertas”, una solidaria en la que me ahorraba once leuros y otra de una tienda especializada en la que por una compra de 150 leuros te daban a cambio el dorsal… que estaría muy bien porque podría comprar el material que quisiera… si me hiciera falta. O un 3 carreras x 85 lebros (10k+Media Maratón de Madrid+ Maratón) Por finalidad (Aldeas Infantiles) opté por la primera. Por cierto, que esta oferta aún está disponible.

Por lo que respecta a la preparación en sí, el domingo me apreté 20k con las zapas nuevas. Sí, sé que aún es pronto para esos rodajes, pero quería probar las zapas y sobre todo probarme a mí. A un ritmo medio de 5:15 empecé a notar una falta de fuerzas a eso del km 15.. que se pasaron en el 18. No sé si se debieron a la falta de sueño (me acosté a las 01:00), a la cena (mexicano con dos chelas) o al Legendario con Cola-zero (para no engordar)… el caso es que aún ando flojo de fondo.


No voy a hacer series. No pretendo hacer cambios de ritmo controlados. Lo que sí estoy haciendo son cambios de ritmos no controlados (lo que viene a ser picarse con el compañero de entrenamiento). Lo que sí he metido es algo de zumba en la lista de reproducción, quién me ha visto y quién me ve...con mallas y camisetas de compresión.





jueves, 21 de enero de 2016

San Silvestre Cordobesa 2015

Días de ajetreo han hecho que me retrasara algo en escribir una crónica de una carrera.

Llevaban los enanos desde hace tiempo con ganas de apuntarse a una carrera. Eso y que el año pasado tuvimos un fallo logístico en la San Silvestre de Gijón al quedarnos sin dorsales (sí, también existe burbuja runner lejos de la capital del Imperio y también en categoría infantil) hicieron que este año nos tomáramos en serio eso de la San Silvestre…nos apuntamos tres días antes a la vista del ritmo que llevaban las inscripciones.

Con 33 ediciones celebradas es una de las carreras con más solera en Córdoba junto con las Medias de Córdoba, la Córdoba-Almodóvar o la subida a las Ermitas (seguro que me dejo alguna en el tintero).

Con precios realmente populares (dos euros los niños, cinco los adultos), la salida era a las 15:15 (niños) y 16:30 (adultos), un horario que se me antoja pronto para una carrera de tarde o tarde para una de mañana. De hecho ése fue uno de los principales motivos para que no me apuntara. Porque seamos sinceros, entre apretarse unos macarrones ligeritos a las 13:00 y apretarse un señor rabo de toro con papas fritas (barquitos de telera incluidos) de mi señora madre  no hay color. Carreras hay a patadas, todos los días pero ese menú pocas.

La Carrera se celebra en el Parque Figueroa, otrora jocosamente conocido como “Brillante Bajo” y hoy encajonado en medio del Arroyo del Moro. La salida y llegada en la Plaza de la Marina Española, en cuyo centro está emplazada un ancla casi idéntica a la que hay en la plaza del mismo nombre en El Retiro.
Los nombres de las calles son de insignes marinos españoles como un tal Marino (Gabriel de)  Castilla quien, entre otras cosas, avistó la Antártida. O Blas de Lezo, quien impidió una cacareada victoria de Vernon en Cartagena de Indias que hubiese estrangulado el Imperio Español y de la que incluso se acuñaron monedas en su conmemoración.

Monedas conmemorativas de la victoria de Cartagena que se comieron con papas los hijos de la Gran Bretaña incluido Washington, el hermano mayor del otro Washington y capitán de los voluntarios de Virginia


La distancia era de algo más de 1.000 metros la carrera de benjamines e infantiles y 2.000 para categorías superiores en un recorrido totalmente plano y cuadrado. Pocos inscritos y muchos menos presentados por la lluvia que había ido cayendo a lo largo del día y la que presuponía. Plaza llena de gente celebrando el fin de año. La salida, conjunta para ambas categorías, fue rápida por los pocos niños que había y una ligerísima cuesta abajo. Sobre el mapa se recorría un rectángulo con lo que pocas curvas había que pudiesen hacer lenta la carrera.

Y en medio de la carrera aparecen los “recortadores” quienes, a esa edad, confirman que un recortador nace y no se hace. En un recorrido rectangular, con calles que cruzan el perímetro, es muy tentador meterte por la calle de antes para ganar la carrera. No estamos hablando de recortar la esquina por la acera para lo que siempre existe alguna excusa (forma parte del recorrido, no quería atropellar a nadie, la abuela fumaba…) sino de meterte por otra calle. Si, además, te delata tu primo en lugar de un árbitro entonces tenemos lío familiar para tres generaciones.

En el filo de los cinco minutos los chavales empiezan a llegar en plan chorreo. Con sus dorsales, con sus zapatillas de “Física”, con sus zapatos. Algunos con ropa de calle. Pocos con ropa técnica. No paran el GPS que no tienen nada más entrar. Pero cuando ven la línea de meta aceleran para adelantar al que llevan delante (no hay nada que te motive más en una carrera que meter la cabeza delante de ése en el último momento en plan foto finish).

“Noto los músculos como si se hubieran vaciado, pegados al cuerpo” me dice el mayor. “Eso es que lo has dado todo”. ¿Tiempo? Seis minutos o así y el mediano unos pocos más.


Nos ponemos rápido el abrigo que, a pesar del cambio climático, estamos sudados y empieza a llover. Mola correr. Mola esa cara que se te queda después de haberlo dado todo. Y mola que se acuerden de “Medio Hombre” (Blas de Lezo) cuando ven una alegoría en el acceso del Templo de Debod dos semanas más tarde.

Por otro lado, ya estoy en modo maratón. Los tres kilos de las navidade se han quedado en uno; "aesy come easy go", como en Bohemian Rapsody.


martes, 15 de diciembre de 2015

El corredor y el Body Attack

Por casualidad el otro día me metí en una clase de Body Attack. Lo que se suponía que iba a ser una clase de GAP un viernes cualquiera a las 14:30 se convirtió en Body Attack.  Ignorante de mí, me veía como uno de esos guerreros enmascarados con capa en la espalda y con cobertura de grasa en la panza paseándome por el ring antes de meterme de ostias con otro similar.

Pero no. El calentamiento fue un resumen de lo que me esperaba… carrera en el sitio, con los pies el glúteo, levantando las rodillas, estirando la pierna yendo hacia delante (paso ruso, para entendernos), retroceso con pasos cortos, carrera lateral, saltos laterales, en el sitio… sí señoras y señores… me acababa de meter en toda una clase de técnica de carrera coreografiada. Y dirigida (muy bien, por cierto).

La peña lo flipaba… esperando una clase “convencional” de GAP (entendiendo por convencional una sucesión de ejercicios core y tonificación elegidos por el monitor) con sentadillas, patadas laterales, crunches, launches, algo de step, gomas (para sufrimiento de los abductores) y reggaetón a punta pala (es lo que tiene que la monitora tenga veintipocos, que el Scattergories es suyo y te pone a Nicki  Jam y su “Perdón” o “La Gozadera”) va y se encuentra una serie de canciones (tracks) más cercanas al Zumba que al Pump o al Combat.

Hasta progresivos dio la clase para hacer. Bueno, no muy progresivos porque el espacio daba para lo que daba y no lo pidió la monitora pero me vine arriba ¿y cómo no si corres hacia atrás estilo Moonwalk y tienes que salir hacia delante? Un progresivo (sui generis) de cajón.

Y “skipping”. Levantando las rodillas y avanzando elevando las pulsaciones hasta el infinito y más allá, que una cosa que tiene esta clase es que los descansos son mínimos.

Skipping... perdón track de Body Attack


Algún fondo casi al final para rematar la faena, cambios de dirección, carreras laterales… hicieron que saliera de esta clase con la sensación de haberla aprovechado al máximo.

“¿Qué os ha parecido la clase?” Nos preguntó la monitora. “Rara”, “Divertida” se oía. “TÉCNICA DE CARRERA COREOGRAFIADA” dijo el listo de turno (es decir, yo). Con lo que me joden los listos (como diría mi padre).


Lo que iba a ser una clase de GAP se desveló como una sesión de técnica de carrera. Pero qué cabrones son los de Les Mills, que te venden algo como la caña de España con tantos años como el comer como Leonardo di Caprio en “El Lobo de Wall Street” nos vendió un boli. 

Escena mítica... como venderle hielo a un esquimal

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Crónica Canillejas 2015. Crónica de un sub40

Desde hace semanas me rondaba la cabeza apuntarme a un 10k para quitarme la carbonilla. Llevo varias salidas de 7-8 km a 4:15-4:20 por Las Tablas. Entre aceras, carriles-bici y pasos de peatones estas medias, más que habituales, se han vuelto constantes para estas distancias.

Sólo había corrido seis diezmiles (en diez años). No es una distancia que me apasione precisamente porque es muy agónica. Tienes que salir dándolo todo desde el principio. Colocarte bien. Ir al 100%. Y el margen de mejora es poco… al menos para mí que ni me la trabajo en entrenamientos con series ni mucho menos en competición. Sí que la domino (y mucho) en entrenamientos ya que 45 minutos es el tiempo que suelo sacar entre semana.

El otro día lo que iba a ser un tranquilo rodaje se convirtió en una sesión de cambios de ritmo muy cañeros, con ritmos puntuales de 3:45 o menos. “Estás para bajar de 40:00” me comentó un amigo. Eso y el hecho de verme bien (en torno a 41:00) hicieron que me apuntara a la Canillejas.

Perfil de Canillejas 2015


El domingo, con un frío pelón y bastante aire, me fui en bici para allá. Aparco en el metro del Carreful, donde había quedado con un compañero, y nos vamos a trotar algo. Nos colocamos en buena posición y esperamos los quince minutos de rigor. Sin frío, sin viento, al amparo de la manada.

Lo primero que sorprende de esta carrera es que hay poco sitio para el postureo. Las/os cuquirunners ni se les ve ni se les espera. Canillejas, por lo visto, no tiene el glamour de otras carreras o sea más céntricas. Mucha camiseta de club, olor a réflex y poco selfie en la salida para gloria del caralibro.
Salida rápida, muy rápida. Se nota que la gente sabe correr porque la peña mantiene la dirección y no se cruza salvo causa de fuerza mayor (adelantamientos) y en cualquier caso lo indica con ese leve movimiento de brazo anunciando el cambio. Así da gusto correr. Primer kilómetro cuesta abajo (donde hasta la mierda sabe correr). Intento no fliparme, que la carrera es rápida pero los 10.000 metros hay que hacerlos. Aún así, 3:43. En mi planificación sobrevenida me hago la cuenta de la vieja, 4:10 por kilómetro para repetir MMP (41:40)… 27 para el zurrón. Km 2 y y uno de los pocos con perfil ascendente… hemos dado la vuelta y desde el Carreful nos metemos por García Noblejas, 4:06 y 3:59. Sigo llenando el zurrón. Con el viento de frente bajamos por Arcentales… en el km 4 (3:50) están mi hijo y unos amigos.. me vengo arriba, foto de postureo para el Facebook que todavía no tengo y para adelante. No siento el viento. Ni las piernas. El efecto túnel se hace presente y, con repechos incluidos, hago el primer cinco mil en ¡¡19:31!!

¿Alguien dijo que iba a 41:00? ¿A que no hay huevos…? Km6, con algo de subida y de nuevo veo a mi hijo mayor y sus amigos: otra foto de postureo en la que (creo) soy capaz de sonreir. Viento de cola (menos mal) porque Arcentales hacia arriba cuesta, valga el juego de palabras. Bajo el ritmo y adelanto: las cuestas de Valdelatas y Valdebebas tienen su efecto porque adelanto a más corredores que en el resto de la carrera. Termino el km 7, casi todo cuesta arriba con un dignísimo 4:14. ¡¡27:44!! Y sólo quedan los últimos tres con un perfil descendente. ¡¡Sí se puede!!

Nos metemos nuevamente por García Noblejas y giramos a mano derecha buscando el parque de Canillejas. Todo en una ligerísima cuesta abajo. Sigo kilómetro a kilómetro. No quiero petar y el hecho de contar con 12:15 para tres kilómetros hacen que tire de calculadora mental, 4:05 por km de margen. 3:49 en el 8 (esta vez mi hijo me vio a mí, me llamó y me tuve que girar para saludarlo) , 3:47 en el 9… harían incluso factible bajar de 39:00.. pero no, no se me va la pinza. Además el cartel del km 9 está 100 metros más adelantado que lo que marca el GPS. Arco de bebida isotónica al fondo… aprieto un poco porque visualizo ese sub40… ¡¡la meta está 100 metros más adelante!! Mantengo (creo) el sprint y cuando mi miopía me permite ver el cronómetro ¡¡veo un 39:48 como el sombrero de un picador!!  ¡¡Síiiiii!!!

Como suele suceder el GPS marca algo más que la carrera. ¿Estarán todas mal o será un reflejo de la inercia masculina a pensar que lo nuestro mide más que la realidad?

Un sub40 ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Conclusiones

-       -   No iba de tapado. No tengo experiencia apenas en carreras y apenas entreno la distancia. Series las justas.

-     - A pesar del subidón y de que se me da muy bien la distancia sigue sin gustarme. No hay lugar para el disfrute d ela carrera (en mi caso) salvo el pitido del pulsómetro que me anuncia que voy mejor de lo que esperaba ¿qué pasaría al revés? Pues eso.

-          - Estuve comiendo todo el domingo sin parar. Entre la carrera y el trayecto (20-22 kms en bici con frío y viento) estuve dándole toda la mañana. Más alguna propinilla corriendo hasta llegar a la bici.

-          - Carrera muy recomendable por el ambiente y por el recorrido. A pesar de que la salida y la meta están muy alejadas entre sí, la experiencia de los organizadores hacen que no se pierda tiempo con el ropero.

-         - El precio… entramos en una discusión más emocional que racional. 16 euros para un diez mil está en la banda alta. El ser una carrera rápida y que haya premios en metálico hacen que muchos élite se acerquen a ver qué pasa y se nota en las marcas. ¿Podría haber menos premios y que se bajase el precio? Podría, pero sería otra carrera más.

-          ¿La recomendaría? SÍ. Hay que planificar la logística pero sí (sólo hay metro inmediato en el carreful… la meta tiene metro a 600-800 metros, línea verde).

-          ¿Volveré a hacer diezmiles? Sin duda, pero próximamente no.

jueves, 8 de octubre de 2015

Visualizando 2016

¿Qué es lo que pasa cuando, por los motivos que sean, vas en Metro al Retiro y te bajas en la parada de Ibiza?

Para la mayoría de la gente nada. Todo lo más el GPS  le avisa “ha llegado a su destino”.

Para los que no sois de Madrid… es una de las paradas de Metro más cercana (probablemente la más utilizada).

Para los que vivimos en el “extraditario” y tenemos la suerte de trabajar en las afueras, ir al centro se convierte en un acontecimiento que se produce cuando hay alguna carrera o fiesta de guardar.


Metro Ibiza... al fondo Menéndez Pelayo y los castaños amarilleando en el Retiro


El estanque del Retiro en pleno atardecer en Otoño... un lujo

En un par de semanas hemos ido dos veces y, claro, con la espectacularidad de los colores y atardeceres del otoño uno visualiza… y piensa MA RA TÓN mientras se toma por tercera semana consecutiva el último helado de la temporada (acontecimiento tan catastrófico como el último baño en el mar o la última copa).

Sí, el año que viene correré al menos un maratón más. Seguro el de Madrid y quién sabe si otros más limitados por la logística, el presupuesto y la generosidad de algún mecenas que me estoy camelando y que me está costando algún que otro postre...

Y algún trail de esos disfrutones o de esos autoflagelables en los que lo importante es aprender la técnica de bajada.

Este año me he planificado mal y no he corrido el de Madrid porque había un trail que me apetecía correr dos semanas más tarde… cuando trails de 40 kms hay muchos cerca de Madrid. Error de cálculo.

Alguno se solapará. No haré ninguna preparación modélica. No me apetece empezar el dos de enero “hoy me tocan series” (nunca lo he hecho), “hoy progresivos”, “hoy tirada larga” ni nada que se le parezca a una planificación. Tan sólo, inamovible por organización, la tirada larga del domingo. Y Yoga/Pilates los miércoles. Lo demás… salidas rápidas/explosivas de 8-10 kms mezcladas con otras más disfrutonas entre 12-15 kms por Valdebebas o Valdelatas.

Ah, y algo de gimnasio. Si de algo me he dado cuenta este año es de las bondades del entrenamiento cruzado. “Menos es más” y las clases dirigidas, si se saben aprovechar, compensan la sobreexposición de la musculatura a la carrera.


Y la bici… no pensaba que los 45 minutos diarios del desplazamiento al curro fuesen tan buenos hasta que no empecé a correr algo a las tres semanas de vacaciones en las que no toqué la bici: Piramidal cargado por un glúteo debilitado.

Además está el aire en la cara, esa sensación que los que vamos en bici habitualmente saboreamos cada vez que la sentimos y "que no se puede explicar". En días como el de "El Gran atasco" del lunes pasado me pellizco por la suerte y decisión  de poder usarla a diario (la suerte es para el que la busca).

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Trail Sierra del Rincón, mi crónica

Menuda carrera dura la del sábado pasado. Y bonita. Lo de “carrera” en mi caso es un decir porque correr, lo que se dice correr, corrí poco. Un kilómetro y pico al principio y otro tanto al final más algún tramo suelto. Porque los tramos de (fuerte) subida sucedían a los de (fuerte) bajada sin solución de continuidad.

Viendo amanecer (es espectacular ver amanecer a estas alturas del año dirigiéndote hacia el noreste) llegué a La Hiruela “a eso de las 08:00” y ya nos dejaron a dos kilómetros del pueblo (“esto hay que andarlo a la vuelta”).  El pueblo está totalmente rehabilitado. Casas de piedra encajada, monísimas todas, con casitas rurales con encanto y cuquiterrazas que casi daba pena pasear con las botas por el pueblo por si se manchaba de barro.

Con veinte minutos de retraso se da la salida. Está nublado, hace fresco y desde el primer momento decido ir con bastones, decisión que luego vi que fue la correcta. Nos internamos por un robledal que empieza a amarillear y nos dirigimos al puerto de La Hiruela (1.500 msnm) por un camino disfrutón. A partir del primer avituallamiento (km 5) empieza la carrera de verdad. El terreno se encrespa, el camino se difumina (desaparece) y hay que meterse por esas piedras sueltas (ora caliza ora pizarra) que tanto me gustan en las bajadas. Algo de cuarzo suelto y una especie de grafito brillante que no recuerdo cómo se llama jalonan el recorrido. Desaparecen los árboles y quedan sólo matojos (cuando no piedra pelada). Por momentos hay que escalar. Los bastones me vienen de perlas, me impulso con ellos, me freno en las bajadas.. no noto ese pinchazo típico en los cuádriceps y tiro para delante. Paso entre piedras y, poco a poco (muy poco a poco) llego al Porrejón (1.900 msnm).

Vistas hacia Guadalajara

Vistas hacia Madrid

Nowhere to run


Las vistas son impresionantes, foto para dar señales de vida y empieza la bajada. Muy técnica (ando casi todo el camino) pero consigo ir más rápido que en la subida, algo importante para mí. Hay que ir a La Puebla donde está el segundo avituallamiento, seis kilómetros más adelante y “sólo” 700 metros de desnivel . De repente, un camino y suelto la reductora que llevaba puesta… a correr.. me salen ritmos por debajo de 4:00 y con los bastones. Pero de repente dejo de ver esas cintas que nos acompañan… ¿me habré perdido? Dejándome llevar por el camino me he flipado. Echo mano del móvil donde tenía descargado el track y sí, efectivamente, me había pasado de salida. Sólo 400 metros pero para arriba. Gajes del oficio…

En La Puebla, otro pueblo de postal, está el avituallamiento… y no habrá ninguno hasta el km 22(estamos en el 11). Entre tanto, dos subidas por lo que toca reponer, mineralizarse y comer algo. Como soy de los “paquetes” nos piden que no seamos abusones, que viene más gente. Llevo dos horas peladas y preguntan si vienen muchos detrás.

Me quito las botas porque tenía piedras. No son piedras, son dos incipientes ampollas como una cebolla. Sin pensarlo sigo las indicaciones y me meto por un sendero que bordea el río. Ni rastro de humanidad, sólo paseantes ocasionales. Sé que estoy en el camino por las cintas pero ninguna señal de corredores ¿me habré equivocado de recorrido? Entre lo frondoso de esta parte del camino (helechos, jaras, moreras, romero…) y lo estirado del pelotón no se oye nada. En un lento y continuado ascenso aún no muy empinado pero lleno de guijarros empiezo a localizar unidades sueltas… se me da mejor subir que bajar, sin duda. Ese punto que da el fondo me permite mantener una velocidad constante de martillo pilón que luego pierdo en las bajadas.. pero queda ahí. Hay que subir otros 600 metros hasta la Peña de la Cabra en algo menos de seis kilómetros que empiezan a hacerse duros no tanto por el calor (hacia el sur se atisban chubascos aislados en el Valle del Lozoya y más allá.. impresionante ver Madrid desde casi 100 kms… ancha es Castilla). Desaparecen los guijarros y queda mi amiga la pizarra. Entre pinares empieza un tramo técnico de esos en los que La Comunidad del Anillo tendría serias dificultades.

Si los humanos somos previsibles, los nombres que ponemos a los sitios lo dicen todo por su elocuencia. ¿Qué hace  viento en Fuerte-Ventura? ¿Qué es muy jodido el Collado Cabrón? ¿Y Córdoba la ciudad más bonita del mundo? Nos ha jodido Mayo con las flores… pues igual la Peña de la Cabra. Superficie técnica donde las haya, las Salomon XT-Wings entran en acción dándolo todo. Hay que levantar la pierna para sortearlas, sentarse para bajar alguna… vamos, mis pequeños lo hubiesen disfrutado un montón (otra cosa hubiese sido el tiempo empleado). “Con cuidadín, que luego hay un tramo corrible”. Cuidado había que tener mucho… menuda bajada en vertical de sólo 50 metros. Despacito y buena letra. ¿“Corrible”? Yo no podía salvo tramos cortos… mucha piedra suelta me lo impedía  y es que el instinto de supervivencia es más fuerte en mí que el competitivo. Entre tramos corriendo, ascendiendo y bajando, voy cresteando hasta la siguiente cima antes de bajar al Puerto de La Hiruela. Por momentos hace viento, por momentos refresca, por momentos sale el sol y hace calor… “Winter is coming” y estamos en la Sierra, qué coño queremos.

Sigo sin encontrar ese tramo corrible pero bajo rápido por un pedrero con una pinta de torrontera tremenda. Al fin llegamos al avituallamiento en el Puerto de la Puebla que se ha hecho esperar. Tanto que no queda casi de nada. Por supuesto que no queda bebida isotónica y nos piden que pensemos en los demás porque se están quedando sin agua. Vale que la  organización podía haber previsto que después de 11 kms y 1.200 metros de desnivel positivo (algo menos de negativo) las necesidades serían mayores pero también podíamos haber aprovechado más los avituallamientos anteriores, dos, en los que había peña que ni paraba. En fin, quedan siete kms y otro avituallamiento.
Yo, feliz como una perdiz, pensaba “sí se puede” terminar en menos de 5 horas y se me fue la pinza.. me quedaban 200 metros que subir (en dos kms)… y 600 que bajar (en cinco). Todo por una superficie muy técnica, con tramos con desniveles superiores al 40% en la bajada al último avituallamiento (del km 24 al 25) y otro más adelante en el 26.

A 1,5kms del pueblo se puede correr y saco mi orgullo de corredor urbano.. Me pongo por debajo de 4:30 (a buenas horas mangas verdes), adelanto a dos corredores (¿y éste?), me quito la gorra (para salir bien en la foto) y extiendo los brazos con los bastones (mi tesoro). Entro en 5:40, 148 de 188.

Subiendo destrozado para el coche (dos kms), una voluntaria que venía en un coche saca medio cuerpo para gritar “enhorabuena” y me arranca una sonrisa tremenda. “¡Gracias!”


Conclusiones

Sigo aprendiendo a bajar. Me adelantan muchos, lo sé. Soy más lento que el caballo del malo, también lo sé. Nunca ganaré un trail ya que para eso hay que bajar como una cabra y ostiarse unas pocas veces… peaje por el que no estoy dispuesto a pasar (aún así uno se ostia).

Para arriba voy de puta madre… del grupo de mantacas no me adelanta casi nadie. Y eso que soy sistemático con los Ca-Cos. Me noto fuerte, consecuencia (creo) del entrenamiento cruzado de la bici (aprox 15 kms día yendo a currar) y de las clases dirigidas del gimnasio (qué bueno es el yoga y sus guerreros para recuperar).

Como diría mi jefe, mi “performance” baja en terrenos técnicos. No, no es de Wisconsin para emplear esa palabra. Es de Albacete y todo el mundo sabe que “performance” es el localismo manchego para “desempeño” o “rendimiento”.

Los bastones son necesarios en este tipo de carreras, al menos para arriba.

Tengo que seguir corriendo, aprendiendo. Pero no me vale cualquier carrera.. tiene que tener ese puntito de dificultad/masoquismo que compense con creces el sacrificio de madrugar, dejar a la familia, apretarse 100-200 kms y tener consecuencias en formna de agujetas.

Hay que decansar antes de estas carreras… que por poco la cago por meterme con molestia en el lumbar en clase de Body Combat... manda huevos, eso es como irse a estudiar Física Cuántica con Pocholo a una biblioteca al lado de un after.

Consecuencias

EL glúteo superior lo tengo cascado, nada que no se quite con descanso.

Dos ampollas no detectadas en carrera han ido a más y otras dos incipientes fueron a menos… cosas del directo.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Trail Sierra del Rincón 12 de Septiembre

Pese a llevar casi quince años viviendo en Madrid hay cosas que siguen superando, más aún en estos tiempos del “yo estuve ahí y lo tuiteo”.

Llevamos años intentando ir al Hayedo de Montejo en otoño en plan turistada para ver qué bonitas están las hayas en esa época. Y siempre estaba petado hasta el infinito y más allá, totalmente reservado. Este año, por una vez, lo intentamos en julio y el sistema sólo nos dejaba reservar con dos meses de antelación  desde el incio del mes… es decir, en Julio sólo se podía reservar hasta Septiembre y en agosto hasta octubre.

Listo de mí creí haber descubierto la pólvora con una alarma en el móvil a sonar el 3 de agosto “a eso de las 09:30”, pensando que todo el mundo estaría de vacaciones y más pendiente del tanga de la brasileña de al lado o del Turbo del italiano de turno, según gustos. Qué listo, Evaristo… con esto de la tarifa de datos todos tenemos internet en todos lados… y a las 10:00 sólo veía huecos entre semana y pocos. Al llamar me dicen que hay que andar más rápido ¿más? Hay que ser el puto Correcaminos para ser más rápido. La otra opción, la de presentarse en Montejo el mismo día para los pases in situ me la ahorro, hay que madrugar mucho (pero mucho, me dijeron) con el riesgo de tener que darse media vuelta después de estar ahí a las tantas de la madrugada (con la complicación logística de tener un coche).

Así que… si no se puede pasear ¿por qué no correr? El 12 de Septiembre trail de 29 kms +1600 d+) por la Sierra del Rincón. Para este paseo no hay que ponerse alertas en el móvil ni madrugar para que te den ninguna entrada. Basta con pagar y correr… precisamente lo que espanta a muchos de las que me ganaron el 3 de Agosto. Y es que cuando hay algo que es gratis y se puede llegar en coche entonces se peta. Eso sí, el año que viene a las 09:30 me pillan con la página abierta. Hay plazas de sobra, lo que indica que la burbuja del trail ha llegado a unos extremos en los que sólo queda que pinche.

Además esta carrera me viene bien como plan B. Antes de las vacaciones tenía pensado correr un trail de 42k en Cercedilla el ultratrail Madrid que tiene varias distancias. Pero no estoy para tanta distancia ahora. Dos semanas de parón absoluto y otras dos de “sólo correr y suave” han tenido como consecuencia molestias en glúteos, piramidal… vamos, ausencia de entrenamiento cruzado puro y duro que estoy empezando a corregir ahora entre la bici y algo de gimnasio.


Y hablando de gimnasio… la vuelta a las clases colectivas han tenido un efecto colateral. Y es que tengo los abdominales como uno de los 300 espartanos. Y no precisamente para rallar limones (de hecho puedo esconder limones en EL abdominal) sino que me los toco y grito “Aú, Aú, Aúuuuu!!!” de puro dolor. 

Cómo se te quedan los abdominales después de Body Combat